Alexandra Stevenson

El 7 de agosto, los bancos centrales de India, Tailandia y Nueva Zelanda tomaron medidas para apuntalar sus economías en medio del temor a que el crecimiento mundial se convierta en la víctima más grave de la guerra comercial en escalada entre Estados Unidos y China.

Las autoridades monetarias de los tres países redujeron sus tasas de interés en una serie de maniobras inesperadas que sacudieron los mercados de divisas tan solo dos días después de que China permitió que el renminbi se debilitara, una medida que provocó que el presidente Trump tachara a Pekín de manipuladora de monedas.

La moneda de China se ha mantenido estable días después de haber cruzado un umbral crítico el 5 de agosto, pero los mercados del mundo siguen intranquilos. El 7 de agosto, las acciones en Wall Street cayeron en la apertura, con una pérdida de más de 1,5%, antes de recuperarse un poco para el final del día. Las reducciones a las tasas son una señal de que más países se están preparando para semanas y meses más complicados por venir.

MANIOBRAS

“Es una acción defensiva de países que buscan protegerse del daño colateral de la escalada en las tensiones comerciales en el mundo, en un entorno de crecimiento doméstico debilitado”, comentó Eswar Prasad, quien fue director de la división de China del Fondo Monetario Internacional.

En la acción del 7 de agosto:

* El Banco de la Reserva de India redujo 0,35 puntos porcentuales su tasa de interés de referencia, en vez de la reducción esperada de un cuarto de punto. Fue la cuarta reducción del banco este año, mientras el gobierno combate una desaceleración económica severa.

* El Banco Central de Nueva Zelanda redujo su tasa de interés medio punto porcentual, medida que fue interpretada como un esfuerzo defensivo por amortiguar una economía inactiva orientada a las exportaciones.

* El Banco Central de Tailandia redujo su tasa de interés un cuarto de punto porcentual, su primera reducción desde el 2015. Tailandia es un exportador importante para China y Estados Unidos, y una moneda tailandesa más débil le servirá al país para seguir siendo competitivo frente a una moneda china más débil.

Las maniobras llegan en un momento en el que la economía mundial está en una encrucijada: el año pasado, todas las principales economías por fin parecían estar creciendo al unísono, una década después de que las devastó una crisis financiera global. Ese crecimiento ahora se ve cada vez más amenazado por una dolorosa guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo.

BANCO AUSTRALIANO

En particular, la maniobra monetaria de China podría tener un impacto profundo en las finanzas del mundo. Si Pekín sigue permitiendo que su moneda se debilite frente al dólar estadounidense, más países podrían sentirse obligados a responder, lo cual provocaría una guerra monetaria dañina que podría reanimar la inflación e incluso desgastar más los vínculos comerciales a nivel mundial.

Las preocupaciones de los inversionistas en torno a que el Banco Central de Australia pueda ser el siguiente en actuar enviaron al dólar australiano a su nivel más bajo en una década frente al dólar estadounidense.

“Estas medidas señalan la posibilidad de que las guerras comerciales estén transformándose en una guerra monetaria más amplia que involucra no solo a los participantes principales en las disputas comerciales, sino también a los países que están en los márgenes, pero expuestos a los efectos colaterales”, mencionó Prasad.

Las reducciones a las tasas en India y Nueva Zelanda fueron mayores de lo esperado, y la de Tailandia sorprendió a muchos economistas. Los inversionistas, ante la sorpresa, vendieron las monedas de los tres países, con lo cual se debilitó su valor frente al dólar estadounidense.

NUEVOS ARANCELES

En agosto la Reserva Federal de Estados Unidos redujo su tasa de interés de referencia por primera vez en una década como una medida precautoria, la cual quizá también haya contribuido a que los bancos centrales de todo el mundo consideraran reducir las tasas.

Otros bancos centrales podrían estar a la espera para realizar sus propias maniobras, en especial si la guerra comercial da señales de que se prolongará muchos meses más. Hace un mes, tan solo días después de que los negociadores estadounidenses y chinos habían sostenido nuevas conversaciones en Shanghái y habían accedido a reunirse de nuevo en septiembre, Trump amenazó con imponer aranceles del 10% a otros productos chinos con un valor de 300.000 millones de dólares.

El 5 de agosto, el Banco Popular de China tomó medidas para limitar el impacto de la próxima ronda de aranceles: permitió que su moneda, la cual suele ser manejada con firmeza, se debilitara más allá del nivel de siete renminbis por cada dólar estadounidense –un nivel importante en términos psicológicos– por primera vez en una década. La maniobra ocasiona que los productos chinos sean menos caros en Estados Unidos, lo cual compensa los aranceles de manera parcial.

RIESGO PARA EL CRECIMIENTO

Los funcionarios chinos afirmaron que la medida fue una respuesta a la presión del mercado sobre el valor de la moneda y culparon a “la imposición de aranceles incrementados a China y a las medidas unilaterales y proteccionistas en términos comerciales” del presidente Trump.

Ese tipo de lenguaje podría volverse más común, según algunos economistas, los cuales también señalaron que la última maniobra de Trump en contra de China podría afectar el crecimiento en Estados Unidos.

“Estos nuevos aranceles aumentan los riesgos de una recesión para Estados Unidos en algún momento del próximo año, pues hay un aumento de la incertidumbre, una negativa a invertir en este ambiente y, en última instancia, poca disposición para contratar”, comentó Steve Cochrane, economista jefe de la región Asia-Pacífico en Moody’s Analytics. “El comercio internacional se desacelerará más y corre el riesgo de sufrir un declive total”. “Es un nuevo mundo”, opinó.