El gobierno del presidente Donald Trump anunció el pasado 10 de octubre que establecerá controles más estrictos a la inversión extranjera en Estados Unidos; presentó un sistema de revisión riguroso cuyo principal objetivo es evitar que China tenga acceso a tecnología estadounidense de carácter confidencial.

Gracias a estas nuevas restricciones a la inversión, Estados Unidos podrá bloquear muchas más operaciones extranjeras que considere amenazas para la seguridad nacional, como coinversiones o participaciones minoritarias en empresas de punta especializadas en los sectores de telecomunicaciones y tecnología, entre otros.

El Congreso aprobó este verano la ley para regular este sistema de revisión más amplio. Por su parte, el gobierno estadounidense indicó que aplicará con toda amplitud sus nuevas facultades para examinar a fondo cada operación extranjera en la que participe alguna empresa dedicada al diseño o producción de tecnología en veintisiete industrias, entre ellas, las de telecomunicaciones, semiconductores y computadoras.

Los inversionistas extranjeros tendrán que presentar declaraciones en las que le expliquen al panel sus motivos para hacer una oferta y podrían hacerse acreedores a una multa hasta por el valor de la operación respectiva en caso de incurrir en algún incumplimiento.

LA MIRA, PUESTA EN CHINA

Este régimen más estricto será aplicable a inversiones de todos los países, pero en gran medida se preparó con China en mente, pues el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado a ese país de intentar tener acceso a tecnología estadounidense valiosa a través de medios muy ruines.

La Casa Blanca criticó a China por las distintas estrategias que ha utilizado para obtener secretos comerciales: invertir en empresas estadounidenses, ejercer presión sobre las firmas nacionales que hacen negocios en China para que entreguen su propiedad intelectual e incurrir con total descaro en actividades de ciberespionaje.

El gobierno del presidente Donald Trump ya ha tomado varias medidas para evitar que Pekín explote tecnología estadounidense en sectores cruciales, como la siguiente generación de tecnología inalámbrica 5G, y para frustrar el plan estratégico de China conocido como Hecho en China 2025, cuyo objetivo es alcanzar una posición de dominio en las industrias de punta.

Además, Estados Unidos impuso aranceles a productos chinos por un valor de 250.000 millones de dólares como medida de represalia y amenazó con aplicar impuestos a todas las importaciones de China si Pekín no modifica sus prácticas comerciales.

No obstante, la revisión de inversiones extranjeras podría ser demasiado y exacerbar las tensiones entre las dos mayores potencias económicas del mundo, que ya se encuentran en una franca guerra comercial de ajuste de cuentas y cuyos intercambios en temas de políticas y enfoque se tornan cada vez más violentos.

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