ANITA RAGHAVAN
BOMBAY, INDIA.
En la India, los buitres están volando en círculos. Esos buitres son los inversionistas en busca de oportunidades con bienes en apuros y deudas incobrables. Por años evitaron invertir en la India, desanimados por un chirriante y lento sistema legal y una burocracia laberíntica.
Pero la nueva ley de bancarrotas y la decisión de darle al banco central de la India amplias facultades para lidiar con las deudas incobrables, tomada en mayo, han entusiasmado a los inversionistas extranjeros que piensan que el mercado en apuros de la India podría rendir ganancias medidas en dos dígitos.
"Las nuevas leyes de bancarrota les han dado facultades, lo que finalmente hace que los mercados de crédito de la India sean atractivos para los inversionistas extranjeros", explica Saleem Siddiqi, fundador de Musst Investments, oficina familiar en Londres. Siddiqi está creando un banco mercantil en India para invertir en préstamos corporativos de mercado medio.
En mayo se puso a prueba esta nueva estrategia, cuando un tribunal de Nueva Delhi descartó la apelación presentada por la compañía siderúrgica Innoventive Industries, que entre otras cosas alegaba que la ley estatal le permitía suspender temporalmente sus responsabilidades. El tribunal decretó que la nueva ley de bancarrotas del país era la que regía.
"Ahora que ya se resolvió el primer caso, vamos a ver una avalancha de acuerdos de los pesos completos", aseguró Ravi Chachra, socio gerente de Eight Capital, administradora patrimonial de Bombay.
Los bancos indios tenían unos 105.000 millones de dólares en préstamos impagos al 30 de septiembre, según el Banco de la Reserva de la India. Un bien en apuros incluso había recibido reconocimiento global: los 1.300 millones de dólares en préstamos impagos que les debía a los bancos la gigantesca compañía de cerveza y aerolíneas Vijay Mallya.
La nueva ley de bancarrotas se dirige a resolver la montaña de deudas del país, facilitando disolver empresas y recuperar dinero. En la India, donde las partes podían arrastrar un juicio de bancarrota por años, la ley tiene una importante previsión que estipula que el proceso de bancarrota debe llevarse a cabo en menos de 180 días en caso de suspensión de pagos.
El funcionamiento efectivo de la ley de bancarrotas "es uno de los pasos para que la India se modernice y funcione adecuadamente", consideró J. Christopher Flowers, director general de J.C. Flowers & Company. Su empresa, en asociación con un banco de inversión indio, Ambit, recibió aprobación del Banco de la Reserva el año pasado para obtener la licencia necesaria para establecer una compañía de reconstrucción patrimonial, como forma de resolver los préstamos problemáticos.
Flowers, ex socio de Goldman Sachs, hizo una fortuna comprando participación en bancos japoneses hace casi veinte años, pero durante la crisis financiera se las vio negras con algunas de las inversiones que hizo.
En la India, Flowers comentó: "Tenemos un mercado de crédito que no funciona bien, pues los acreedores no pueden cobrar las deudas y el crédito termina donde no debe".
"El costo del préstamo es alto y los bancos no ganan dinero", señaló. "Las deudas incobrables obstruyen el sistema".
Uno de los problemas a los que se enfrentan inversionistas como Flowers es que hasta ahora, los bancos han estado reticentes a aceptar los grandes descuentos que exigen los inversionistas para adquirir bienes incobrables. Según un reporte de Credit Suisse, durante el año fiscal del 2016 se vendieron poco más de 3.000 millones de dólares en bienes impagos.
Y tampoco se han materializado algunos acuerdos de los que se habló mucho. Por ejemplo, ya no espera que Farallon Capital, administradora patrimonial de San Francisco, adquiera una participación de 24 por ciento en la comprometida Essar Steel.
El sólido crecimiento de la India se frenó recientemente a consecuencia de la inesperada decisión del gobierno el año pasado de proscribir 86 por ciento de todas las divisas del país, en un intento de desarraigar el "dinero negro", es decir, monedas por las que no se pagaron impuestos. La medida provocó una escasez generalizada de efectivo. Es de esperarse que el crecimiento económico se enfrente a grandes problemas en tanto los bancos estén lastrados de enormes deudas incobrables.
"Lo que es incómodo es que la parte no contabilizada de los préstamos incobrables de los bancos indios es una proporción significativa del valor total del sistema bancario", explicó Renny Thomas, socio sénior y jefe de servicios financieros de la firma de consultoría McKinsey & Company en la India.
A largo plazo, algunos inversionistas extranjeros piensan que el cambio en la ley de bancarrotas podría tener implicaciones de largo alcance para los mercados de capital de la India, el combustible de una economía en desarrollo. Las compañías indias siempre han dependido de vender acciones o solicitar préstamos bancarios para financiar sus actividades. Los bonos corporativos representan una fracción minúscula de la recaudación de capital.
"Para que se desarrolle el mercado de bonos en la India se necesita jurisprudencia, es necesario tener recursos legales, es necesario tener leyes, es necesario que haya transparencia", señaló Siddiqi de Musst Investments. "La prueba de fuego de eso será la forma en que la India maneje los préstamos incobrables".
Además de J.C. Flowers, otros agentes extranjeros han elaborado planes para participar en el mercado de deuda en apuros de la India.
ICICI Bank of India y una filial de la firma de títulos privados Apollo Global Management acordaron colaborar para resolver deudas en la India "en un esfuerzo por revitalizar y redimir deudores sobreendeudados". Asimismo, Bain Capital y Piramal Enterprises, compañía india diversificada, suscribieron un acuerdo para crear una alianza estratégica para invertir en la reestructuración de deudas indias.
Las dos empresas estadounidenses siguen los pasos del inversionista reestructurador Wilbur L. Ross, actualmente secretario de Comercio de Estados Unidos. Hace casi diez años, Ross invirtió en la aerolínea india SpiceJet, que estaba en apuros. Ayudó a que se recuperar instalando una nueva directiva para después venderla y obtener ganancia. Esa fue una de un puñado de inversiones que hizo Ross en la India.
A diferencia de sus incursiones en solitario en los títulos privados, esta vez las grandes firmas extranjeros que se adentran en la arena de los negocios en apuros básicamente están decidiendo asociarse con empresas indias.
El Grupo Edelweiss, una firma de corretaje de Bombay, suscribió un acuerdo el año pasado con el segundo fondo de pensión más grande de Canadá, la Caja de Depósitos y Colocación de Quebec, para que el fondo canadiense invirtiera hasta 700 millones de dólares en bienes en apuros y deuda privada en la India en un plazo de cuatro años. Como parte de este acuerdo, la Caja de Depósitos piensa tomar una participación de 20 por ciento en la Compañía de Reconstrucción Patrimonial Edelweiss, que tiene como 5.400 millones de dólares en bienes.
"En los mercados emergentes, lo ideal es que el crédito lo manejen los agentes locales con talento local", señaló Venkat Ramaswamy, uno de los fundadores de Edelweiss, durante una entrevista en su oficina. Eso se debe a que, como explicó Ramaswamy, "la permanencia" o poder de quedarse y "el conocimiento de los riesgos y las condiciones de operación locales son importantes para recuperar una inversión en deuda".
En marzo, un fondo del Grupo Carlyle, que poseía una participación de 8,2 por ciento en la firma de corretaje de Ramaswamy, Edelweiss, vendió sus haberes por unos 130 millones de dólares.
Muchas firmas extranjeras han estado esperando la primera prueba importante de la nueva ley de bancarrotas.
En el 2016, ICICI inició un proceso de insolvencia contra Innoventive. Esta fue la primera acción emprendida por un banco para recuperar bienes conforme a la nueva ley. Innoventive se defendió, alegando que una ley especial del estado de Maharashtra, donde está situada la empresa, había permitido suspender el pago de responsabilidades de la compañía durante un año, con lo que anuló el reclamo del banco ICICI en ese tiempo.
Después de una audiencia, el Tribunal Nacional de Derecho Corporativo, el organismo que adjudica los casos conforme a la nueva ley de bancarrotas, decidió admitir el caso. Sin disuadirse, Innoventive refutó la validez constitucional de la nueva ley.
Sin embargo, el reciente fallo que confirmó la ley no garantiza que las cosas vayan a estar claras en el futuro.
"Va a haber algunos problemas iniciales", advirtió Srini Sriniwasan, director gerente de Kotak Investment Advisors Ltd., unidad del banco indio Kotak Mahindra.
Con todo, es optimista respecto de la eficacia de la nueva ley. "La velocidad a la que se introdujo y se implementó el código de insolvencia fue notable para las normas indias", señaló.

