- Marcelo Pedroza
- Doctor en Psicología y Magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
En “Sobre los sueños“, obra escrita por Sinesio de Cirene (370 - 413.), filósofo formado en el ambiente intelectual del neoplatonismo tardío y uno de los discípulos conocidos de Hipatia de Alejandría, que llegó a ser obispo de Ptolemaida en Cirenaica, se puede leer acerca de la imaginación.
El término phantasía designa una facultad por la que se presentan imágenes o representaciones al alma. Sinesio le concede a la imaginación una función filosófica relevante. El estudio de la misma encuentra una fuente extraordinaria en el texto citado.
En el marco platónico, el ser humano se relaciona con el mundo sensible aunque también posee capacidades intelectivas orientadas hacia lo inteligible. La imaginación puede entenderse como una mediación entre estos ámbitos, es que trabaja con imágenes vinculadas a la experiencia y esas imágenes pueden intervenir en el pensamiento.
Sinesio se pregunta sobre el valor de las imágenes que aparecen durante el sueño. Aquí nace el pensamiento filosófico, el que permitirá el desarrollo de las corrientes que se han manifestado con respecto al asunto en el devenir de la historia.
El contexto es relevante, como en todo abordaje de esta temática, Sinesio forma parte de una realidad filosófica y religiosa, contempla por lo tanto, una dimensión adivinatoria en cuanto a los sueños, a los que consideraba dignos de investigar.
La complejidad de la experiencia interior, dotada de percepción, memoria, imaginación y pensamiento, la expresa en sus escritos. Es por eso que las imágenes oníricas le suscitan interés. Su estudio está sostenido en el asombro, premisa central ante cualquier interrogante existencial.
La maestra Hipatia de Alejandría marcó una época. Orestes y Cirilo fueron testigos de su impronta. También sus alumnos, entre ellos, Sinesio. Este documentó su relación a través de las cartas que le enviaba.
En la carta 154 le dice con relación a Sobre los sueños: “Contiene una indagación sobre el alma imaginativa en su totalidad, y sobre otros puntos que aún no han sido tratados por ningún filósofo griego“.
El intercambio, a través del diálogo de las esquelas, fomenta la práctica filosófica. La correspondencia entre ellos es un legado inconmensurable.
Las imágenes pueden ayudar a pensar. Requieren interpretación, por consiguiente reflexión. En la tradición neoplatónica, Sinesio de Cirene le otorgó un lugar especial al problema filosófico del alma imaginativa.
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“Hay que mirar la realidad con los ojos de la imaginación”
En esta edición del programa “Expresso”, transmitido por GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al escritor e intelectual liberal Carlos Mateo Balmelli, quien, además de hablar de su producción literaria, de sus influencias y de su formación, analiza la realidad política nacional e internacional. Remitiéndose a los clásicos del pensamiento filosófico y de la ciencia moderna, Balmelli aboga por una educación y una comprensión de la realidad que apunte más allá de los hechos positivos y apele a la imaginación con el fin de generar soluciones creativas para los problemas que aquejan a la sociedad contemporánea.
- Fotos Carlos Juri
–El político intelectual es una raza que ha ido desapareciendo paulatina y sugestivamente en el curso de la transición.
–Sí, la verdad es una raza en extinción. Yo empecé muy joven en la política, a los 17, 18 años. Y entonces existía la tensión de si vos querés ser político o querés ser estadista, tenés que formarte para manejar los asuntos del Estado. Hoy te dicen, sin embargo, si vos querés ser político o querés ser estadista, lo único que tenés que manejar es la comunicación, cómo vender un producto, que puede ser que ese producto esté vacío de contenido. En la época que nosotros empezamos en esta actividad, el rigor académico, el debate ideológico, formaba parte del quehacer político. Hoy en día no se habla de ideas, hoy en día no se habla de proyectos, hoy en día no se habla de nada que tenga que ver con un poquitito de abstracción. Se tiene que ir al hecho anecdótico, al hecho grotesco, al hecho escandaloso. Se tiene que apelar a la morbosidad.
–Quizás también tenga que ver con el hecho de que, como estrategia, se canjeó la notoriedad, que era absolutamente imprescindible, por la visibilidad, que es de plástico.
–Exactamente. Hoy en día es más importante ser un hombre notorio, en el sentido de que llame la atención, en vez de ser un notable, un hombre que reúne cualidades éticas, formación académica y capacidad de gestión. Hoy en día eso ha sido reemplazado. Vos tenés que ser notorio, de alguna manera tenés que llamar la atención, ya sea porque te quitás la camisa, ya sea porque pegás un puñetazo, ya sea porque decís un exabrupto.
–Escribiste un paseo admirable por la filosofía, escribiste un par de novelas potentes, transitando un camino poco frecuente en Paraguay, como es la novelística.
–En las próximas semanas o meses, lanzo un nuevo libro, “El elevado precio del honor”, que trata de la primera batalla naval de la Segunda Guerra Mundial, que se realizó en el Río de la Plata, un barco alemán contra tres ingleses. El comandante alemán hunde el barco, Hans Langsdorff, y luego se suicida en Buenos Aires. Un drama, pero también una novela histórica. Yo empecé escribiendo ensayos. El primer libro que yo publiqué lo publiqué en alemán. Yo estaba en Alemania, terminé mi tesis doctoral, entonces lo publiqué en Alemania, en una editorial suiza, donde se habla el alemán, en Zúrich. A mí la política me interesaba no solamente como acción, sino como objeto de reflexión. Y luego tuve una gran frustración en la política después de mi paso por Itaipú y entonces me puse como meta escribir literatura. De hecho, yo en Alemania estudié Derecho Público Alemán, Ciencias Políticas y Filología, y después terminé mi Ph. D.
LA POLÍTICA
–¿Desertaste de la política o seguís mirándola como un escenario posible en tu vida?
–Siempre se dice que no hay político kue. La política como acción no sé si es que me apasiona tanto. La política como análisis, como reflexión, me sigue entusiasmando. El problema es que el panorama político hoy es dantesco, en el sentido que se volvió un panorama gris, casi monocolor, un gris oscuro, en donde no hay destellos de inquietudes intelectuales. No hay un proyecto de nación, por ejemplo, en ningún protagonista político. Yo nunca hice política por ambiciones personales, siempre creía que la política era una acción colectiva, de proyectos compartidos, de sueños compartidos. Y en ese sentido, uno siempre está expectante de que algo aparezca, pero ese algo no aparece. Entonces, creo que voy a estar en la pasividad todavía por un tiempo.
–¿Qué panorama te pinta el escenario político actual?
–Yo creo que la oposición perdió estas últimas elecciones porque se presentó dividida. Y no hubo una voluntad verdadera de buscar un acuerdo. Yo veo una gran desilusión de la gente porque la gente siente la política porque no le alcanza el sueldo, porque se le enfermó un pariente o la madre o el padre y tuvieron que vender la casa. Entonces, el discurso político está hoy en día hegemonizado y centrado en el cartismo y el anticartismo. Y sin embargo, hay unas necesidades sociales que la clase política, la dirigencia política no le está hablando a ese que tuvo que vender su casa para curar la enfermedad de su madre o de su padre o que aquella madre que fue a un hospital y tuvo que tener un aborto forzado porque las instalaciones sanitarias no están en condiciones. O las madres que sienten que su hijo va a una escuela en donde se le cae el techo y sienten que sus hijos no están preparados para una educación. Y aparte de eso hay como un vagón de tren de gente que se tiene que incorporar al mercado de trabajo, que está ansiosa de trabajar, de formarse y la sociedad paraguaya no está capacitada para formarlos. Entonces, hay una política divorciada de la realidad social.
–¿Qué consecuencias puede generar eso?
–Y eso puede llevarnos a situaciones difíciles, a situaciones de desborde, porque puede llegar un momento en que la política no pueda gestionar el conflicto social. La ingobernabilidad en el Paraguay no se origina en el conflicto social todavía. La ingobernabilidad o el conflicto político en el Paraguay se origina en la lucha de poder, en el acomodo de diferentes grupos políticos alrededor del poder. Pero el día en que la fuerza social sea más que esa capa epidérmica que es la política, puede desbordarse el país.
–¿Es un desafío para la política del futuro saber construir en otro escenario que no sea el clientelismo?
–El clientelismo ha crecido por una cuestión elemental. Es atribuible a una cultura política definitivamente. Somos una cultura clientelar, en donde el ciudadano cree que el caudillo político lo tiene que proteger. Eso ha sido históricamente así. ¿Por qué hoy en día algunos dicen que se democratizó la corrupción? Sencillamente porque al crecer el Estado y al crecer el presupuesto del Estado aumentaron las posibilidades de la corrupción dentro del Estado. Esto no es una cosa única del Paraguay. Esto es un fenómeno de los países africanos, de muchos llamados Estados fallidos, en Estados donde la burocracia es endeble. La política no se ha encargado, no ha tomado como una responsabilidad suya establecer una burocracia. ¿Qué hicimos en 1992? Accedimos a la libertad, a una Constitución liberal en términos que garanticen la división de poderes que coincide con la soberanía popular, pero la política no asumió como compromiso racionalizar el Estado. En Europa el proceso fue inverso. Primero se racionalizó el Estado, se hizo el Estado administrativo y después se hizo el Estado constitucional.
–¿Te parece una alternativa fundar otro Partido Liberal?
–No. Yo creo que fundar otro Partido Liberal en las condiciones en las que está el partido, es un poco más de lo mismo. Yo creo que lo que se va a imponer va a ser una candidatura para 2028 de la oposición. Si la oposición consensúa una figura que esté por arriba de las diferencias internas de la oposición, y que sea creíble y votable para el colorado descontento, esa figura va a concitar un gran entusiasmo y puede llegar a tener más votos colorados que votos opositores. O sea, puede ser el causante del cisma del Partido Colorado porque no se puede pensar en una victoria posible de la oposición sin pensar en el voto del colorado, te estoy hablando del ciudadano colorado de a pie, no de la estructura. 2008 fue así. El día que la oposición construya con una figura emblemática, con prestigio social, que sea capaz de sintetizar eso, porque el paraguayo yo no creo que va a buscar el voto del hombre ofuscado. El paraguayo y el elector prefieren, más que votar al enojo, siempre votar a la esperanza.
–¿Definitivamente el PLRA no va a concitar otros votos que no sean del PLRA?
–El PLRA tiene un problema, es un partido muy endogámico. Yo creo en una candidatura independiente, pero el Partido Liberal ha presentado tres veces a Domingo Laíno, tres veces a Efraín Alegre, una a Yoyito Franco. El Partido Colorado en cada elección te presenta en su interna dos figuras que compiten y son dos figuras nuevas. (Juan Carlos) Wasmosy era nuevo. Nicanor (Duarte) era un político de escasa militancia dentro del Partido Colorado cuando vino. Era periodista. Raúl Cubas era un ingeniero. (Lino) Oviedo venía de las Fuerzas Armadas.
Marito (Abdo) viene de una tradición política, pero era una figura joven. Santi Peña es una figura joven dentro del Partido Colorado. Blanca Ovelar cuando pierde también era una figura joven y una mujer. Luis Castiglioni. Los liberales que tenemos que ser la vanguardia de ese espacio de la sociedad estamos tan ensimismados que no somos capaces de mirar más allá de los muros del partido.
INFLUENCIA ALEMANA
–¿Qué aportó a tu mirada del mundo, de la política, tu amor y tu adhesión por la mirada germánica, de la literatura, de la política y de la historia?
–Mucho. El otro día estuve trabajando con mi editora, una señora argentina, de una gran capacidad intelectual, y ella leyó mi próximo libro, y me dijo “vos sos un escritor raro porque cada frase tuya hay que mirarla bien, porque acá me decía esto y tiene que ver con esto, y yo te tengo que preguntar a vos para entender”. Y sí le decía, porque tengo una formación germana. Entonces, yo estoy buscando siempre la palabra adecuada para que pueda envolver o contener un pensamiento o un sentimiento. Entonces, yo siempre camuflayo de una manera o hago contrabando de muchos pensadores alemanes en mi obra.
–Es el contrabando histórico de la literatura digamos la recreación. La construcción de, como decía alguien, la mentira más consagratoria del universo.
–Yo tengo una doble influencia. Por un lado, la kafkiana, pero (Franz) Kafka hacía ficción desde la ficción, siempre teniendo en cuenta la realidad. Un escritor nunca se olvida de la realidad y de sus experiencias personales. Pero yo no soy un escritor fantástico, como lo fue (Jorge Luis) Borges, por ejemplo. Yo soy un escritor de la realidad. En ese sentido, me enmarco más en lo que fue Thomas Mann, que escribía más largo, por eso vendió mucho menos que Kafka y tuvo mucho menos repercusiones, aunque es un escritor de una gran solidez intelectual.
–¿Qué lecturas te marcaron?
–Un escritor escribe lo que ha vivido, lo que ha leído y lo que piensa, lo que se imagina. Yo tengo una formación jurídica, una formación en lo económico. Me doctoré en Ciencias Políticas, todo el pensamiento clásico de los griegos, Roma, Cicerón, la politología moderna, (Samuel) Huntington, el debate ideológico en América Latina en la década del 70, escribí mucho sobre instituciones, Constitución, soy un abogado, gobernabilidad. Y en el mundo de la literatura, un escritor que me parece fascinante es Borges, porque es un escritor que lo leo y siempre exploro algo nuevo y descubro algo nuevo en él. Soy amigo de Mario Vargas Llosa también, la forma de escribir de Mario Vargas Llosa ha influenciado en mí. Leí mucho Kafka, Thomas Mann. Kafka me parece un escritor fantástico, de una gran genialidad y una ductilidad para escribir únicas. También yo creo que uno no se puede apartar nunca de la lectura juvenil, el Quijote de la Mancha. Y también a quien lo conocí mucho y lo traté a Augusto Roa Bastos.
EL PODER DE LA IMAGINACIÓN
–La abstracción está en crisis. Toda la construcción del presente actualmente tiene que ver con que escribas algo que se pueda leer en dos minutos y qué posibilidad hay de profundizar.
–Te voy a citar el ejemplo de una persona que es emblemática para la ciencia natural y para la física. (Albert) Einstein no era un hombre que trabajaba en laboratorio y era muy malo en matemática. Entonces, él era considerado un teórico de la física. O sea, él no trabajaba en laboratorio, en experimentos. Era un hombre que se imaginaba las cosas. Y si vos ves todo el inicio de las ciencias naturales, tiene como primer estadio el pensamiento. O sea, el hombre no miraba el universo, se imaginaba cómo era el universo. Yo creo que la realidad, el científico positivista lo va a mirar siempre con los ojos de la cara. El verdadero pensador y el verdadero científico y quizás la vida misma o el poeta o el hombre que tiene sentimientos o un sentido de lo estético y del futuro, yo creo que hay que mirar la realidad con los ojos de la imaginación. Los maestros, los profesores, tienen que inducir a los alumnos a la lectura, al ejercicio de la lectura. Porque el ejercicio de la lectura te permite pensar, te permite imaginar, te permite mejorar tu vocabulario.
–Quiero consultarte tu opinión con relación a esa erupción que se está dando entre Rusia y Europa.
–(Henry) Kissinger dijo en su libro “Diplomacia”, su tesis doctoral ampliada y reactualizada, que ya se ha acabado el liderazgo monopólico de los Estados Unidos, que va a estar Estados Unidos y va a estar India, van a haber liderazgos regionales como Rusia, China y Europa. Y Europa casi en un lugar de segundo orden. Se estaba dando un acercamiento entre Alemania y Rusia. Lo que voy a decir puede causar mucha polémica. El modelo de (Adolf) Hitler es Estados Unidos. ¿Cómo hicieron los Estados Unidos? Se expandieron. ¿Cómo se expandieron? Exterminando a las poblaciones originales. Alemania, un país de 350.000 kilómetros cuadrados, con 70 millones de habitantes y una capacidad de conocimiento tecnológico, científico, se tenía que expandir. Había que irse al espacio vital. Él no buscaba la guerra con Inglaterra y Francia. Era Rusia. Hoy en día, de otra manera y democráticamente, los alemanes estaban buscando el acercamiento a Rusia para un entendimiento superior. De hecho, estaba el gasoducto y una alianza ruso-alemana en un futuro hubiese cambiado el escenario geopolítico del mundo. ¿Cuál es el problema real? Que Estados Unidos no quiso nunca que Rusia sea una aliada de la OTAN (Organización del Tratado de Atlántico Norte). Porque Rusia solicitó formar parte de la OTAN y no se la aceptó. Y cuando cayó el muro de Berlín, se decía que los países que eran un colchón para la defensa rusa, Polonia, Rumania, Hungría, Ucrania, etc., iban a ser países neutrales, no iban a entrar a la OTAN.
–Es una hipótesis muy potente realmente.
–¿Cuál es el efecto principal que se logra ahora? Que la alianza germano-rusa no se va a dar. Y con esa alianza germano-rusa, Alemania liderando la comunidad europea y Rusia proporcionándole recursos naturales, la geopolítica mundial del siglo XXI hubiera cambiado. Eso no se va a dar con esta guerra de Ucrania. Entonces, el poder va a residir en Estados Unidos, en China, que van a ser los grandes competidores. Está definitivamente en el siglo XXI la competencia entre quién ejerce el liderazgo. ¿Estados Unidos o China? Con una diferencia, que los chinos nunca fueron invasivos ni quisieron proyectar ningún modelo. No así los norteamericanos, que proyectan un modelo que es diferente.
IDEOLOGÍAS
–¿Qué pasa con las ideologías en estos tiempos en que surgen personajes que están fuera del encuadre tradicional como (Javier) Milei, (Nayib) Bukele y Payo acá?
–Vos recordarás un libro que fue polémico, pero para mí no fue un libro muy profundo. “El fin de la historia”, de Francis Fukuyama, que partía de una tesis hegeliana de un rumano que interpretó a Hegel en París. O sea, tampoco era la lectura originaria de Hegel. Él decía que el triunfo del mercado, del capitalismo, iba a conducirnos al mundo de la libertad, al mundo de la democracia. Se equivocó. No siguió lo que decía su profesor Huntington, que decía que la política no derivaba de los hechos económicos. Vos podés tener capitalismo, pero no tenés democracia liberal. ¿Y qué tenemos hoy en día? En Rusia hay un capitalismo, China es capitalismo de Estado, pero no hay libertad, no hay democracia. En el mundo musulmán hay capitalismo, pero no hay democracia, no hay libertad. No es el triunfo de la razón en términos hegelianos. O sea, la historia no es lineal, es zigzagueante. Creo que el gran debate no es ideológico, sino que tiene que ver con un debate de cultura y el establecimiento de un derecho que reconozca que la dignidad del hombre es anterior a la constitución del Estado. Ese es el gran desafío del siglo XXI. Cómo hacer compatible el capitalismo con una noción que reconozca que los derechos del hombre y la mujer son anteriores a la Constitución de la sociedad política.
–¿Se puede hacer política por fuera de los partidos políticos en las fórmulas tradicionales de la democracia?
–Sí se puede. Lo demostró Milei, lo demostró el mismo Putin, Donald Trump, Payo Cubas, Fernando Lugo en su momento. Pero hay una cuestión que sí es real. Los partidos políticos, decía Karl Loewenstein, son la maquinaria que le da el combustible al Estado para funcionar. El Gobierno no es de los tecnócratas, el Gobierno es político. La gestión del Estado, en primer término, es una acción política y después una cuestión técnica. Si no se entiende eso, el que se para, escinde, cree que hay una suerte de asepsis entre lo técnico y lo político, está profundamente equivocado en su enfoque. El tecnócrata cree que para un problema hay una sola solución. No tiene en cuenta las variables políticas. Entonces, el Gobierno, la gestión del Estado es política en esencia. Eso no quiere decir que el político desconozca o sea sordo al reclamo de las soluciones técnicas que demanda la convivencia social.
–¿Cómo te parece que se va a dirimir este debate electoral tan fuerte que se viene en los Estados Unidos y que seguramente va a marcar el futuro inmediato?
–Yo no estoy siguiendo mucho la política norteamericana, pero lo escuché un poco más moderado a Trump. O sea, en el sentido de un Trump que quiere ganar no solamente su voto de fanático, sino un Trump que quiere ganar los votos del medio. Si Trump llega a ganar los votos del medio, ese voto que siempre existe y que es definidor, Trump puede ser el próximo presidente de los Estados Unidos. Si Trump es el próximo presidente de los Estados Unidos, creo que él va a jugar al aislamiento. O sea, en Estados Unidos siempre hubo una tendencia al aislamiento.
–De hecho ya anunció que cortará el financiamiento a Ucrania.
–Aunque parezca contradictorio, los republicanos son menos intervencionistas en conflictos militares que los demócratas. Eso está demostrado. (John F.) Kennedy estuvo en Vietnam. Bill Clinton bombardeó Yugoslavia. (Barack) Obama, la misma historia. O sea, los republicanos son más aislacionistas. Entonces, yo creo que Trump entiende que First America supone que Estados Unidos tenga que fortalecerse en sus propias bases y dentro de su propio país.
LA DEMOCRACIA Y EL PODER
–¿Cómo ves estas turbulencias que se han dado últimamente en democracias que tuvieron sus buenos momentos como Ecuador, Perú, Colombia?
–Cuando nosotros hacíamos la Constitución en 1990 recuerdo que el temor era cómo evitar el retrotraernos al estadio autoritario. Hoy en día hay que hacer instituciones y pensar la política, no en cómo no retrotraernos a lo autoritario, sino cómo hacer que el poder político no se pulverice y no se anarquice. ¿Cuál es el problema que hoy tenemos en la democracia? Que aquel que tiene el poder no tiene tanto poder. Y si no hay un poder constituido en el marco de la racionalidad, que sea legítimo y limitado, no funciona el Estado. O sea, no podés dar el mandato para gobernar con tantas ataduras que no se puede hacer nada al final. A quien gobierna hay que controlarle, pero hay que darle las herramientas para que pueda gobernar. O si no, no puede ejercer el poder. Y hoy en día quien gobierna y es electo está honestamente muy carenciado de herramientas para gobernar.
–¿Qué esperás de las negociaciones por Itaipú?
–Yo creo que hay que aprovechar que está Lula (da Silva). Yo creo que hay que ser muy pragmáticos. Creo que es un error mirar solamente la tarifa. Yo creo que al final se va a imponer la tarifa brasileña, entonces Paraguay para no quedar como un derrotado diplomáticamente tenemos que resolver el tratado, que es el Anexo C, que tiene un tópico que es la tarifa, pero todo el anexo tiene que ser revisado. Eso tiene que ser el pretexto para decirle a Brasil “sentémonos en una mesa para negociar el tratado y una integración energética que dure 100 años y que incluya también la perspectiva de una integración energética a nivel regional”. Paraguay tiene que liderar eso. No vamos a poder torcer la voluntad brasileña en estas circunstancias.
–¿Cuál sería la fórmula?
–Vamos diplomáticamente a establecer una mesa que mire 100, 150 años. Las dictaduras lo hicieron. Y la negociación del 73 fue mucho más compleja que la de ahora porque tenía que construirse la represa, tenía que saberse dónde se iba a ubicar la represa, la capacidad técnica, la potencia, el diseño de la ingeniería que iba a transformar ese caudal de agua en energía eléctrica. Yo nunca he sido estronista, pero creo que hay que aprender del pasado. Stroessner hizo una dupla para negociar Itaipú de hombres muy capaces. (Raúl) Sapena Pastor, Enzo de Bernardi eran personas sólidas intelectualmente. De Bernardi desarrolla el sector eléctrico y energético paraguayo. Sapena Pastor era un maestro de la diplomacia, de una solidez intelectual y muy respetado en el Brasil. No vayas a llevar figuras que no son interlocutores o no sean respetados, porque de lo contrario no te toman en serio.
“Si vos ves todo el inicio de las ciencias naturales, tiene como primer estadio el pensamiento. O sea, el hombre no miraba el universo, se imaginaba cómo era el universo. Yo creo que la realidad, el científico positivista lo va a mirar siempre con los ojos de la cara. El verdadero pensador y el verdadero científico y quizás la vida misma o el poeta o el hombre que tiene sentimientos o un sentido de lo estético y del futuro, yo creo que hay que mirar la realidad con los ojos de la imaginación”.
“Creo que el gran debate no es ideológico, sino que tiene que ver con un debate de cultura y el establecimiento de un derecho que reconozca que la dignidad del hombre es anterior a la constitución del Estado. Ese es el gran desafío del siglo XXI. Cómo hacer compatible el capitalismo con una noción que reconozca que los derechos del hombre y la mujer son anteriores a la Constitución de la sociedad política”.
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Entre lo culto y lo popular, la imaginación creativa puesta en sonido
Los ganadores del Premio Nacional de Música 2023 en las categorías clásica y popular, José Ariel Ramírez y Lizza Bogado, respectivamente, conversaron con La Nación/Nación Media sobre sus creaciones galardonadas, sus inicios en el mundo del arte y sus perspectivas de cara al futuro.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos: Néstor Soto / Gentileza
Su padre Octavio, según cuenta José Ariel Ramírez, marcó en él con su voz y su guitara parte de su destino. Hoy el hijo celebra el reconocimiento del Premio Nacional de la Música en la categoría clásica.
De origen humilde, en su hogar José Ariel y sus cinco hermanos recibieron el mandato de la educación, el sacrificio y la perseverancia.
Esa cuna de músicos no tuvo escasez de afecto, creatividad, intelectualidad, sentido crítico y búsqueda espiritual por sobre lo material. Sin dudas, Victorina Duarte, su madre, tuvo un rol fundamental.
“El lado oscuro de aquella noche” es su obra que fue distinguida por la Cámara de Senadores con el Premio Nacional de Música 2023. Se trata de una propuesta narrativa instrumental que tiene inspiraciones en la epopeya de la guerra contra la Triple Alianza.
José Ariel Ramírez, director artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional, es parte de una nueva camada de músicos formados en el país y en el extranjero que aportan composiciones al acervo musical contemporáneo de la música erudita paraguaya.
–¿Cómo nace tu afinidad con la música y en qué momento se convirtió en una profesión?
–Mi afinidad por la música y por el arte nació en mi casa. Primero porque siempre sentí fascinación por la lectura, medio por el cual desarrollé una imaginación creativa y conocí las diferentes culturas, principalmente las culturas antiguas. Hasta ahora esa fascinación por los modos y medios de expresión que tenían los hombres de la Antigüedad no decae. Sigo admirando sus esculturas, su arquitectura, su arte y su pensamiento. En segundo lugar, porque mi papá es un músico aficionado que constantemente nos acercaba música, tanto folclórica como académica. Recuerdo oírlo cantar música paraguaya y latinoamericana acompañándose con su guitarra. Su voz, su timbre son los mejores recuerdos de mi niñez. Debe tomarse muy en serio los efectos cognitivos que el canto de los padres produce en sus hijos recién nacidos. El efecto de la voz humana es sorprendente. La música estuvo presente en toda mi niñez y adolescencia, vivía prácticamente en el conservatorio. Por suerte pude quemar toda esa etapa soñando como todos los niños en distintas opciones de vida sin tener que ser forzado a elegir una profesión. Mi decantación por la música fue natural y gracias a eso nunca he tenido una crisis vocacional. La música fue y será mi modo de vida, estaba escrito.
–¿Tu papá fue tu mentor?
–Mi papá fue mi primer maestro y gran influencia. Todos los demás me han ayudado, pero ninguno ha tenido tanta preponderancia en mi elección final hacia el camino de la música.
EL INSTRUMENTO MÁS COMPLEJO
–De los instrumentos que ejecutás, ¿cuál es el que decís es “el mío” y por qué?
–He transitado un largo camino de aprendizaje por distintos instrumentos desde los ocho años, primero con el órgano electrónico, la guitarra, el piano, la flauta traversa, el canto y la electrónica hasta descubrir finalmente el instrumento que más me llena, la orquesta, que es el instrumento más costoso y difícil de perfeccionar. A diferencia de los demás instrumentistas, los directores no tenemos el “instrumento” en casa. Tenemos que hacer grandes sacrificios y largos caminos de formación para tener la oportunidad de contar con una orquesta. Otra diferencia es que los directores no conducimos directamente la música como lo hacen los demás instrumentistas, lo hacemos de manera indirecta y compleja, a través de gestos coreográficos que son descifrados por otros instrumentistas y que dependiendo de su subjetividad producen determinado sonido. No dirigimos música, dirigimos a los músicos. Es asombrosa la infinita posibilidad de sonidos que se pueden producir en una orquesta solo con un gesto-estímulo y eso es lo que más me cautiva. De los instrumentos individuales, la voz y el piano son los más efectivos para la dirección y la composición, aunque ahora debo sumar a la electrónica.
–¿En qué momento elegiste la dirección como el siguiente eslabón profesional?
–Mis vivencias dentro de una orquesta fueron muy prematuras. Me incliné por la flauta traversa para tener experiencia en orquesta por influencia de mi hermano, Héctor (quien también es director y compositor) y eso me permitió conocer ese mundo mágico de timbres diferentes, de personas diferentes que coinciden y buscan lo mismo, hacer música. La decisión final se dio en mis últimos años en el conservatorio luego de asistir a un curso de introducción a la dirección orquestal para luego liderar conjuntamente con mi hermano y otros colegas la Orquesta Juvenil de Asunción. Ahí aprendí que conducir no es solo hacer música, sino que se requiere de componentes extramusicales como un buen liderazgo, coordinación, buena comunicación, excelente manejo de personas, elementos motivacionales, etc. Me di cuenta de que solo manejaba un aspecto de la dirección y que necesitaba aprender mucho más. Creo que en ese momento tomé la decisión de especializarme en dirección y de “abandonar” el camino de músico instrumentista. En Paraguay todavía acostumbramos a ver la dirección como una extensión de la carrera del instrumentista y eso no es suficiente. La figura del director-profesor de instrumento es un modelo viejo, de orquestas juveniles que las orquestas top las han dejado de lado.
INFLUENCIAS Y COMPOSICIÓN
–La música académica muchas veces puede ser una carrera entera de interpretaciones. ¿Por qué componer y desde cuándo?
–En el arte, y más específicamente en la música, convivimos continuamente con interrogantes e incertidumbres, es una búsqueda constante por intentar definir y comprender lo que hacemos y por qué nos dedicamos a ello. Hay momentos de lucidez en los que sabemos muy bien qué es la música. En otros momentos solo tenemos una vaga idea y, más a menudo, no tenemos la menor idea de lo que es la música. Componer nos ayuda a orientarnos y encontrarnos en esa nube de incertidumbres, a definir lo que hacemos. Por ende, componer es convertir esos pequeños momentos de certezas en expresión. La música es un subproducto natural de la evolución del lenguaje humano y expresarnos a través del sonido es tan necesario como hablar. El sonido y sus efectos son tan asombrosos que es excitante provocar nuevas sensaciones a través de la construcción de sonidos y ruidos. Mi vocación por la composición es relativamente tardía, comencé a componer pequeñas piezas (más bien ejercicios) para el conservatorio a los 18 años y el descubrimiento e identificación de los parámetros musicales hizo que rápidamente experimente con ellos. El camino que más me sirvió en mi etapa autodidacta fue de la imitar las estructuras y procesos de los grandes maestros. Aunque me sirvió para aprender, no tuvo un buen resultado, no quería componer como otros, quería mi propio lenguaje. Fue un largo camino de análisis y experimentación hasta encontrar mi lenguaje.
–¿Qué corriente estética musical contienen tus obras y cuál pensás que te influye más?
–Todas las estéticas han aportado mucho para mi música. Principalmente la complejidad del contrapunto de la música vocal de la escuela franco-flamenca (John Dunstable, Guillaume Dufay, Johannes Ockeghem). Las armonías de Claude Debussy, la mirada tímbrica de Alban Berg y Anton von Webern. John Cage, Pauline Oliveros, Michael Pisaro, Saunders, Panayiotis Kokoras, entre muchos otros.
OBRA GANADORA
–¿Podrías hablarnos sobre “El lado oscuro de aquella noche”?
–Es una obra en un solo movimiento inspirada en un hecho histórico, el final de la guerra contra la Triple Alianza, más precisamente en la noche antes del 1 de marzo de 1870. La obra está construida por un grupo de solistas (quinteto de vientos de madera) que cumple una función de narrador omnisciente que describe la situación trágica y las emociones psicológicas del último bastión del Ejército paraguayo, mientras que la orquesta describe la noche. En la obra coexisten tres tiempos distintos. El presente, la noche previa al 1 de marzo; el pasado, que es el recuerdo de las penurias, y el futuro, que es el desenlace fatal que se avecina. La obra posee un relato no lineal, es decir, va saltando en el tiempo y busca que el oyente construya su propia imagen de lo que sucede en ese instante. Mi idea original fue agrupar tres obras en un tríptico sinfónico, que la integran además “Orfeo en el Estrimón” y “El baldío”. Las tres comparten la misma búsqueda, acercar la música de nuestro tiempo con un lenguaje propio a gente común que no es habitué de la música orquestal, con temas que sirven de disparadores para que el oyente construya su propia versión de los hechos. Lo cierto es que cada una de ellas se estrenó en orquestas distintas y aún no he podido interpretarlas juntas.
–¿Qué significa para vos este reconocimiento?
–Todavía no puedo decir de manera concluyente lo que significa este reconocimiento, necesito más tiempo para procesar y digerir esta distinción. Se trata nada más y nada menos que del premio más importante que tiene el país a nivel musical. Nunca he compuesto para ganar premios, más bien responde a una necesidad de expresarme a través de la música. Todo premio trae consigo una gran carga de responsabilidad, y creo que me toca honrar a los compositores que nos han legado su música y velar, defender y difundir la música orquestal de calidad de compositores paraguayos desde mi lugar de director/compositor.
–¿Qué proyectos tenés en particular y qué dentro de la Orquesta para 2024?
–La creación del primer ensamble de música nueva de forma estable y generar una compañía interdisciplinaria. Para ello es fundamental resemantizar los espacios. Las nuevas expresiones requieren de un lugar acorde para tal experiencia. Crear un ciclo de música experimental y abrir el primer laboratorio de música electroacústica del país. Además de esta distinción, me toca liderar artísticamente la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), el organismo más complejo e importante a nivel sinfónico que tiene el Paraguay. Desde ese lugar estamos trabajando para fomentar la composición y elevar el nivel de las obras y los compositores.
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“La crisis en la que nos encontramos es la crisis de la imaginación”
En esta edición de “Expresso”, emitido por GEN/Nación Media, Augusto dos Santos dialoga con el premiado arquitecto paraguayo Solano Benítez, quien reflexiona sobre el sentido de su disciplina y el aporte de la mirada local a partir de las condiciones materiales que le son propias. Así, Benítez apuesta por una solución tecnológica de protección colectiva a partir de principios como la reciprocidad, la austeridad y la convivencia respetuosa con equidad.
- Fotos Nadia Monges
ADS: ¿Cómo se sobrevive en un mundo en el que las casas dejaron de llamarse casas o viviendas para llamarse soluciones habitacionales?
–SB: Supongo que el mandato más reducido que puedo alegar de definición de mi disciplina es velar por la habitabilidad de los seres en cuanto humanos. La habitabilidad es un término que puede ir variando, pero lo que sigue siendo esencial es la condición humana. Es decir, el hecho fundacional de entender, porque se trata de un acto imaginario. El ser humano implica necesariamente imaginar qué yo soy y que necesito cuidarme para estar bien. Entonces, en ese proceso de cuidado, yo construí para proteger mi vida y la de mi familia de la intemperie y lo demás, y a esa construcción que se hace para proteger le llamé casa. Cuando entendí que el proceso de aprendizaje de los niños tenía que ser protegido, hice una casa para proteger eso y le llamé escuela. Y la misma cosa cuando entendí que había que cuidar nuestra salud, lo que hice fue construir una casa que le llamé hospital, e incluso diseñé una casa para proteger la imagen que yo tengo de Dios. Entonces, a esa construcción que se hace para cuidar o para proteger, esa construcción es la arquitectura, pero se hace para proteger el colectivo. Y la arquitectura, por supuesto, es una manera de observar el mundo, de ver el mundo y de contestar el mundo. Y al mismo tiempo es una manera técnica de hacerlo.
–Te pusiste a debatir la arquitectura desde un lugar social, político. ¿Qué te inspiró a salir de los lindes habituales?
–El entender que uno vive realmente dentro de una sociedad y que no puede aspirar a vivir mejor si el conjunto social que uno habita o que uno participa no está mejorado. Entonces hay en el entendimiento que la vida se va a desarrollar en convivencia. Humberto Maturana, que es un genial filósofo y biólogo, decía que existían seis nociones operativas para intentar la convivencia. Y que esas seis nociones operativas para el convivir estaban dadas por cuestiones que son muy lógicas de entender, pero que uno podía tener cinco de esas nociones, pero si faltaba una, faltaban todas. Entonces él hablaba de la importancia de ciertos elementos como, por ejemplo, la honestidad. Si no existe honestidad, no hay posibilidad de convivencia. Si no hay respeto mutuo, no puede existir ninguna forma de convivencia. La tercera tiene que ver con la capacidad. Decía Humberto Maturana que el derecho humano número uno debería poder ser el cambiar de opinión. Es decir, tener abierta la posibilidad de pensamientos críticos. Es decir, que no haya un tema que no podamos negociar. Porque si existe un tema a no negociar, yo no voy a convivir con el que no quiere convivir. El cuarto, él no hablaba de igualdad, porque la igualdad es un tema bastante tonto, él hablaba de la equidad como un tema central. La pandemia nos marcó el hecho de la importancia del que limpia para que todos sobrevivamos. Porque sin esa persona, el virus no decía qué doctorado tenés o cuánto es tu saldo en la cuenta. Y sobre todo contra la convivencia, contra la idea de que la convivencia era algo importante, porque estábamos todos aislados, se cuestionaba ese tema. No puede haber convivencia si no tenemos ética, dice él. Porque antes la ética era el bienhacer de algo. Pero hoy en día el bienhacer de algo ya no basta, porque yo no puedo velar el bienhacer que me haga bien a mí y te descuide a vos. Entonces, la noción de ética fue cambiando. Que me haga bien a mí y que no te haga mal a vos es una primera vara. Pero eso todavía cambió más, porque hoy en día todo lo que no sea que me haga bien a mí, que no te haga mal a vos, pero que nos haga bien a los dos es el motivo central de cualquier ejercicio. Y el último, él decía que ya no alcanza con la participación. Si tenemos ganas de convivir, debemos colaborar. Entonces, no basta con ir a depositar el voto en las elecciones. Hay que colaborar con la condición política. Entonces, si somos capaces de generar eso, ahí vamos a poder convivir. Fortaleciendo esa convivencia tiene sentido poder conversar, dar vueltas juntos.
APROPIACIÓN
–Convertiste al ladrillo en protagonista, lo más austero en sustancial, lo elevaste a la categoría de mensaje político.
–Es un tanto complejo porque en realidad nosotros los seres humanos no le hacemos asco a nada. Si yo te digo “te voy a prometer el techo de tu casa de agua”. Me vas a decir “estás loco”. Pero si fuésemos esquimales, el techo de tu casa sería de agua. Y el resto construiríamos con hielo para protegernos del frío. O si fuésemos indígenas en las planicies norteamericanas y viésemos pasar un búfalo, ahí estás viendo tu casa, tu ropa, tu calzado, tu vehículo hecho con ese material. Entonces, nos apropiamos de distintas maneras de entender y de construir para protegernos. Imaginate el caso de los japoneses que hacían su pared de papel. Hay una técnica para desplazarla hacia adentro, para sacar, alejarle del agua, para volver a proteger. Y ladrillo es lo que más abundantemente tenemos. La crisis en la que nos encontramos no es otra cosa más que la crisis de la imaginación. Es decir, que dado que conocemos lo que conocemos y disponemos de lo que disponemos, no somos capaces de imaginar un futuro distinto al que tenemos. Entonces, desafiarle al ladrillo y pedirle que haga cosas que en sus más de 3.500 años de protocolo no se había utilizado. Entonces, con nuestra imaginación vamos a poder construir un mundo mejor.
–¿Y lo hizo el ladrillo?
–Sí, porque cuando uno toma un pedazo de materia, el ladrillo es tonto. Vos le decís al ladrillo quedate acá y le soltaste, se cae, porque es estúpido el ladrillo. Pero es la acción del hombre la que puede imaginar y transformar la materia en un monumento, en un instrumento que sirva al amparo de la vida de las personas y al amparo de la imprevisibilidad de los actos humanos para poder acompañar esa protección y para poder constituirnos mejor como sociedad.
INTERRELACIÓN
–No te oí nunca en este contexto hablar de reducir costos, sino hablaste esencialmente de una cosa mucho más filosófica, como es la austeridad, ¿no?
–Hay un balance y un equilibrio que da sentido a la interrelación de una sociedad que empieza a entender el mercado como el placebo o sustituto de la sociedad. Y empezamos a entendernos más como mercado que como sociedad. Aquí en Sudamérica hay un librito fabuloso, así chiquitito, que es de Bartomeu Melià, donde detalla el don y la venganza como formas de economía guaraní, el jopói, que la gente muchas veces detalla como si fuese el regalo o el don. En realidad es un poco más complejo que el don, porque no es solo el hecho de regalar, sino que alcanzar una suerte de reciprocidad final, porque el objeto transaccional no es de lo que se trata la mediación de relación entre nosotros, sino que es la propia relación. Entonces, por ejemplo, en Paraguay hay ejemplos de jopói fantásticos. Por ejemplo, voy a llevar electricidad a tal comunidad mbyá. Y son no sé cuántos kilómetros y tengo que llevar el tendido.
Eso tiene un determinado costo que va a ser saldado por el acuerdo con la tribu con 20.000 plantines de vegetación silvestre. Fantástico, un lindo acuerdo. Viene la Ande, le coloca todo, el acuerdo homologado. Y cuando llega el momento, el cacique toma la voz y dice “¿saben qué? Les agradecemos la electricidad y todo lo que significó para ustedes, pero nosotros llegamos a este momento diciéndoles que no hemos podido cumplir con el acuerdo, porque a nosotros 20.000 plantines nos parecieron demasiado poco. Entonces, les trajimos 60.000 plantines. Porque si yo sé que a vos algo te hace falta y yo te lo puedo dar, ese es el sentido de la interrelación. Y cuando se produce ese bienestar en el otro, se acciona una rueda de reciprocidad que se va coronando y que va teniendo distinto significado. Por eso mi estudio hoy se llama Jopói Arquitectura y por eso intento no el hecho de asumir la austeridad como herramienta o que el bajo costo sea el norte, sino que siempre de lo que se trata es de poder visualizar esta condición.
–Cuando abrís el análisis de la arquitectura como un hecho mucho más amplio, mucho más ambiental, ahí tenés sabiduría de los pueblos ancestrales que sí aplicás a tu disciplina, ¿no?
–El conocimiento ha sido la clave según la cual nosotros nos vinculamos y el conocimiento no tiene nada que ver con la realidad porque en realidad el conocimiento es una invención porque uno observa la realidad e inventa o justifica las razones según las cuales nosotros entendemos que esto sirve para. Tal vez el atributo o la síntesis más elevada sea un dicho de Wachenberg que dice que conocer da cuenta de las diferencias, pero comprender es construir las semejanzas. Una vez en una comunidad mbyá íbamos caminando y había un maizal acá y hormigas que parecían skates. Y en ese momento les pregunto cómo hacen contra las hormigas, con qué matan, qué insecticida usan. “No, nosotros no usamos insecticidas”, me responden. “Nosotros sabemos dónde vive la hormiga y sabemos lo que le gusta comer a la hormiga. Entonces, lo primero que hacemos es plantar alrededor de donde vive, donde le gusta vivir a la hormiga, todo lo que la hormiga va a comer. Y haciendo eso, después, hacemos nuestro”. Ese es un acto en el que la imaginación le permite a él entender que el conocimiento sobre los hábitos de la hormiga, el conocimiento sobre la floresta, el conocimiento permite alcanzar un estándar de vida porque ese maíz no tiene insecticida, no necesita, etc. Entonces, ¿cómo no ser sensible a todo ese tema? Y ¿cómo no intentar incluir todas las inteligencias, todos los conocimientos en amparo de la vida de las personas?
–¿Cuál es una obra tuya y por qué te parece un legado de satisfacción, de haber cumplido una meta, de haber testimoniado un mensaje?
–Tal vez pueda darte un ejemplo de reflexión acerca de un hacer. Esto no se lo recomiendo a nadie. Yo desarrollé una obra que demoré 10 años en hacerla. Durante 10 años me imaginé, inicié y abandoné con la misma constancia con que me era demandado el hecho de hacer esta obra. Mi padre había fallecido en enero de 1990 y había elegido un lugar donde ser enterrado, que era al lado de la casa donde nosotros pasábamos las vacaciones. Y me demoré 10 años para imaginar hacer un cuadrado. Para que vean lo estúpido que podía hacer. Pero ese cuadrado que funciona casi como una habitación al exterior en el jardín próximo a la casa, a 15 metros de la casa. Cada uno de los lados del cuadrado está formado por una viga y un pilar. Entonces cada viga tiene un voladizo de 6 metros, 7 metros a un lado, 1 metro hacia el otro lado y dejan libres los bordes, los vértices del cuadrado. Le rodean al cuadrado unos pequeños arroyos que pasan haciendo sonido.
Entonces cuando uno se acerca a ese lugar, uno puede entender que eso está en el medio de una floresta muy particular, muy frágil. Pero las paredes interiores de esa viga están revestidas de espejo, que entonces uno da un paso dentro del cuadrado y el cuadrado desaparece y más todavía cuando uno toma asiento al lado de una construcción que está en el medio, que también es hormigón, que es la tumba de mi padre. Cuando uno toma asiento, porque cuando uno entra, entra por sobre las vigas, entonces el cuadrado funciona como un integrador centrípeto. Hace que todo lo que está afuera ingrese. Uno entra con el paisaje de atrás de uno. Pero cuando uno toma asiento en el interior de ese cuadrado, los espejos uno frente a otro funcionan como un integrador centrífugo.
Entonces la imagen de uno está allá y allá y allá... en ese juego infinito. Y tal vez uno piense, como para una tumba, como para un memorial así, uno se imagina poner el espejo, porque uno asume que el espejo es una construcción narcisista. Yo me miro, yo me veo, yo estoy ahí enfrente. Pero en realidad a mí me interesa otra condición. A mí me interesa entender que yo vivo dentro mío y mi cuerpo es el límite que me separa de todo lo demás. Mi cuerpo hace que fuera de mi cuerpo estés vos. La excepción que yo abrazo casi con desesperación es el espejo. Porque en el espejo yo estoy ahí, fuera de mi cuerpo, por fin en un espacio de simultaneidad con todo lo demás. Entonces ahí mi imagen empieza, mi yo figurativo empieza a existir en planos interiores, exteriores, de espacios que están ahí o que no. Se llena de las flores que están afuera, se llena de la imagen. Yo no me imaginaba una expresión, o sea, toda la arquitectura siempre trabaja sobre la expresión dolorosa y usa la constructividad como un lenguaje. Pero yo apunto a que la tumba pase a ser un lugar de juego y de memoria y de bienestar con los recuerdos.
EVOLUCIÓN
–¿Por qué las ciudades se convirtieron en nuestros enemigos?
–Somos seres evolutivos, hemos evolucionado y la idea del cambio está presente en el paso desde la primera bacteria a lo que somos hoy, el entendernos pariente de las plantas, pariente de los insectos, de los animales, etc. Y la constante que nos lleva hasta nosotros es el cambio, pero al mismo tiempo la otra constante es la permanencia, porque nosotros podemos rastrear la bacteria que somos. Podemos rastrear y está esa bacteria en mí, está esa planta en mí, está ese momento en el que va evolucionando y todo eso está ahí.
Hoy nosotros seguimos reclamando nuestra ciudad en esos términos, cómo nos trancamos todo en el tráfico, se echa para hacer esto, para hacer lo otro. Y damos por descontadas cuestiones, porque intentamos todavía que los cambios simplemente sean cambios en la jerarquía, es decir, que no entendemos que estamos frente a un mundo nuevo, sino que aspiramos a un nuevo orden, pero no entendemos que estamos frente a un mundo nuevo. Si yo voy a diseñar una ciudad, vamos a empezar a pensar en qué va a respirar la gente, cosa que no se preguntaba a mitad del siglo pasado.
–¿Qué hacemos para trabajar ese concepto de construir una casa con más verde?
–Y asumir la responsabilidad acerca de quiénes somos. Porque la visión individual tiene que poder comenzar a hacer la reflexión. Tenemos que empezar a preguntarnos si lo que querían mis padres hace 50 años, que es fluidez en el tráfico, por ejemplo. Acabo de venir de Curitiba. Es fantástica. Las calles, las avenidas, pero se olvidaron de limitar el tamaño de la ciudad. Es gigantesca. No hay nadie. ¿Cómo van a sostener una densidad tan baja? ¿Cuánto les debe estar costando la eficiencia en el transporte con la cantidad de combustible y energía que están dilapidando por el hecho de no concentrar la ciudad? Y concentrar la ciudad no es concentrar en pérdidas, sino concentrar los atributos que nos permitirían vivir mejor. Es decir, que si yo voy a hacer pasar por acá 10.000 personas por esta vereda, es probable que esa ya no me sirva. Es probable que yo necesite una vereda más ancha. Y tener una vereda más ancha, es probable que necesite ponerle árboles. Pero si yo tengo densidad baja, yo no voy a hacer eso. Y lo que hago es una extensión infinita, ocupación como mancha de aceite. Y lo peor de todo es la segregación, la exclusividad. Eso no es convivencia. Es coexistencia. De la misma manera que tenemos que ser capaces de arbitrar un nuevo relacionamiento con la renaturalización de nuestros lugares, porque la naturaleza al natural no es habitable, salvo con un nivel de conocimiento o con un nivel de infraestructura que nos pueda poner en relación sin ponernos en peligro.
PERSPECTIVA
–¿Cómo ves la escuela de arquitectura? ¿Qué cosas te dan esperanza?, ¿qué cosas te inquietan?
–Me interesa mucho en este momento en que celebro ser sexagenario. No porque por fin pueda llegar a empezar a ser un viejo verde. Lo bueno de ser sexagenario es tener una visión en perspectiva de las cosas. Y uno puede entender que los procesos se pueden dar y que uno realmente es lo que hace. Y que eso que hace cambia todo. Entonces si el derecho humano número uno es cambiar de idea, vamos a cambiar de idea. Vamos a ser un poco más inteligentes, vamos a salir a cuidarnos, vamos a hacer que nuestra sociedad y nuestra vida tenga sentido en torno a una sociedad y no en torno al mercado. Vamos a hacer que las razones por las cuales alguien sea gobernante no sean solamente las de las razones financieras, para que no sea solamente para que, con la idea del FMI incluso hoy en vigencia, saber dónde viene la plata, dónde va, para equilibrar y mantener, sino al contrario, para desbordarnos en la generosidad del hacer para dar y reconstituirnos como oportunidad.
–¿Y te parece que esos debates están presentes hoy en día en la escuela de arquitectura?
–No. Y deberían estar. Yo creo que nosotros vivimos en un momento donde el consumo anestesia demasiadas cosas y donde la producción de los bienes que consumimos está relativamente lejana. Por lo tanto, no percibimos el impacto negativo que tienen esas producciones. Por ejemplo, en Paraguay hay mucha gente que se cree industriales de motocicletas, por ejemplo, cuando en realidad ellos son ensambladores de motos chinas y lo que sí fabrican industrialmente es discapacidades por accidentes de tránsito por la gente que adquiere ese tipo de cosas, son industriales del dolor y de la limitación humana, pero no son industriales en términos económicos. Aun así, eso hace que el no tener un caballo o no irnos caminando a la esquina sea muy difícil de respirar a los chinitos allá y ese aire viciado no se queda geográficamente, por la visión política, en sus fronteras, sino que a nosotros nos toca respirar y nos cuesta todavía entender que estamos ante un nuevo mundo y todo el mundo intenta todavía un nuevo orden. Busca la jerarquía dentro de una instancia que entiende que existe y yo creo que no existe, que debemos volver a fundarla.
PALABRA CLAVE
–¿Cuáles te parece que son políticas públicas imprescindibles para empezar a mirar el futuro desde una perspectiva de convivencia mejor que este contexto que te ocupa?
–La palabra clave para los próximos años es convivencia. La convivencia es la piedra angular desde donde nosotros podemos aspirar a producir los cambios. Ninguna sociedad en el planeta vive en una democracia. Nosotros vivimos bajo la tiranía de las mayorías. Es decir, la mayoría que logra imponerse sube, hace el ejercicio del poder e impone su agenda como mayoría. Está legitimada por el mayorazgo y no le importa el resto de la sociedad porque no tiene su punto de vista. Entonces, si nosotros queremos aspirar a sobrevivir en una sociedad mejor, la convivencia es la llave para poder abrir esa convivencia, que se vea la necesariedad del otro.
Nosotros vivimos con piloto automático en nuestra sociedad y resulta ser que nos relacionamos con 10 o 20 personas, pero llegamos al lugar de trabajo y ya está limpio. Salimos del lugar de trabajo y desaparecen mágicamente nuestros desechos. Nos subimos a nuestro vehículo que contamina el aire de todos, pero que a mí me traslada en silencio y con sonidos. Y ejercito una serie de actividades que me aíslan absolutamente de quien soy, que soy en los otros. Yo no puedo tener ningún vínculo afectivo, porque somos seres emocionales que razonamos, si ni siquiera nos conocemos y ni siquiera entendemos la importancia del otro, es imposible que podamos construir esos puentes. Ahora, vivimos ante la maravilla de un ser que tiene en su capacidad de hacer el potencial de estar ejerciendo hoy este Antropoceno. Este momento donde incluso la acción material del hombre define absolutamente este tiempo en términos de qué comemos, qué respiramos, cómo nos relacionamos, etc. En este Antropoceno, vinculado por la capacidad de información que como nunca antes tuvimos, nos debemos sentir próximos y cercanos, y debemos llegar a ser los más chinos de los guaraníes, porque somos y porque tenemos que ser capaces de trascender nuestra condición local para alcanzar esa universalidad.
“Es la acción del hombre la que puede imaginar y transformar la materia en un monumento, en un instrumento que sirva al amparo de la vida de las personas y al amparo de la imprevisibilidad de los actos humanos para poder acompañar esa protección y para poder constituirnos mejor como sociedad”.
“Si yo sé que a vos algo te hace falta y yo te lo puedo dar, ese es el sentido de la interrelación. Y cuando se produce ese bienestar en el otro, se acciona una rueda de reciprocidad que se va coronando y que va teniendo distinto significado. Por eso intento no el hecho de asumir la austeridad como herramienta o que el bajo costo sea el norte, sino que siempre de lo que se trata es de poder visualizar esta condición”.
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Ciudad Mapa: una revolución a la educación a través del arte
Es una exposición infantil artística que ofrece un recorrido de magia y aprendizaje hecho de materiales reciclables. El itinerario incluye un parque, cine, teatro y museo con el objetivo de fomentar la creatividad e imaginación de los niños y niñas.
Por: Verónica Giménez
Sus cofundadoras, Magali Cáceres y Catalina Bautista, en conversación con la VOS explicaron de qué trata este evento histórico impulsado por y para la niñez que busca revolucionar la educación a través del arte.
“Es una ciudad creada por la imaginación de niños y niñas, ya que la Ciudad es un producto de Manos a la Obra, realizado el año pasado con el programa Exploradores. Los niños y niñas a quienes llamamos exploradores y exploradoras crearon esculturas, paisajes y autorretratos que nos parecieron perfectos insertar en un contexto de ciudad”, manifestó Magalí Cáceres, directora ejecutiva de Mapa.
Por su parte, Catalina Bautista en su rol de directora creativa, detalló que Mapa: Abriendo Caminos consiste en un recorrido por los diferentes lugares de la ciudad, entre los que se encuentran un museo con obras de artistas nacionales, un parque con esculturas de animales de todas las especies, un cine que proyecta cortometrajes con guiones escritos por los niños y niñas, una fabrica de sueños en homenaje al arte popular paraguayo, y un teatro dedicado al arte de las comunidades indígenas.
Además, las calles de la ciudad son el escenario de la programación cultural que cuenta con música, danzas, títeres y un laboratorio de color. “Este espacio fue creado por y para niños del país, por lo tanto apostamos a la cultura y al arte como una herramienta alternativa para fomentar la creatividad y la imaginación de los asistentes”, puntualizó.
“Hoy día necesitamos de espacios innovadores que potencien a los niños y animen a creer en un universo de infinitas posibilidades”, añadió Cáceres.
Las cofundadoras hicieron extensiva la invitación para que las familias y especialmente los pequeños de entre 7 a 12 años puedan visitar Ciudad Mapa, ubicado en el Centro de Convenciones Mariscal hasta el 24 de julio. El acceso es libre y gratuito.
“Se deben registrar en la página www.mapakids.org, reservar un espacio y mostrar el código QR al entrar. El recorrido dura aproximadamente dos horas y pedimos que haya un adulto responsable acompañando. Después de esta edición esperamos que Ciudad Mapa viaje a otros puntos del país y abra caminos a más niños y niñas”, mencionó Bautista.
Siete estaciones y una experiencia dedicada a los más pequeños
El itinerario incluye más de 900 m2 de magia y aprendizaje hecho de materiales reciclables. Además cuenta con siete estaciones en las que los visitantes pueden conocer la obra de los exploradores de Mapa y realizar actividades bajo el concepto Manos a la Obra.
La primera de ellas es El cinema, que consiste en una proyección de cinco cortometrajes animados de las ciudades de Remansito, Villeta, Villarrica, Encarnación, Central/Asunción. Luego se encuentra el Teatro blanco y negro, que propone un homenaje monocromático para el arte indígena paraguayo y arte chaqueño.
A continuación se destaca la Fábrica de sueños, que trata de un espacio inspirado en el arte popular textil con un mundo de ensoñación con linternas y un juego de luces. Otra de las estaciones es el Museo de los niños, donde exponen autorretratos con marcos flotantes que fueron creados por los exploradores.
También el recorrido incluye el Gran Paseo Central, donde resalta un mural de Oz Montanía y Estudio 8. Este espacio es el escenario de la ciudad para la programación cultural.
La Asociación Mapa es el primer laboratorio de creatividad del país que tiene como objetivo que los niños abracen el arte, el juego y la creatividad como herramientas de aprendizaje. Es el primer gran evento de Mapa: Abriendo Caminos en alianza con diferentes organizaciones.