- Por Guadalupe Montiel Correa
Soy Lupe, de 25 años, hace 3 años acompaño el proyecto Descubro un Tesoro de la Fundación Itaú, donde a través de los libros encontré un propósito más para mi vida.
Leamos es un proyecto gigantesco, en donde conocí a los pequeños gigantes del futuro, conocí cómo piensan, sienten y se proyectan. Los adultos que formamos parte de este proyecto somos grandes soñadores en busca del tesoro de la inclusión en la educación, y como tales es nuestro deber guiar a que la inclusión sea parte de sus vidas desde pequeños a través de la lectura.
No todos tenemos la dicha de que nos lean un cuento de pequeños, tampoco tenemos la posibilidad de aprender jugando, esta actividad me dio la posibilidad de ser la voz y manos que ayuden a que eso se realice. Algo que aprendí con Leamos, es que los cuentos no solo se cuentan con palabras, sino también con las risas, con instrumentos y con juegos. Las palabras claro que son importantes, pero va más allá de solo leerlas... Es poner tu corazón y una chispa de magia en cada palabra, en el tono y en agregarle algo de imaginación. En un cuento no hay límites y la creatividad es nuestra compañera que va de la mano. Siempre se dice que un libro es una puerta a un mundo donde SOS el intérprete de los escenarios, de los personajes y su historia.
Nuestros cuentos son la puerta a un mundo que va a ser realidad algún día, un mundo de inclusión, donde todos somos protagonistas de que cada uno se sienta perteneciente y feliz, donde la ayuda fluya y el amor nos una.