• Por Víctor Pavón

El dólar sigue bajando en nuestro mercado. Un retroceso del 27 por ciento tomando en cuenta el pico histórico de abril del año pasado cuando cotizaba a ocho mil guaraníes. Ade­más de los factores internos, estamos ante una reconfigu­ración estratégica mundial. El dólar no juega solo, varias monedas entran en escena. El guaraní a lo largo del tiempo se mantuvo sin sobre saltos aunque su poder adquisitivo fue disminuyendo. Su causa está en la baja producción, inversión y productividad del país; la inflación afecta el poder adquisitivo. Hoy está cambiando.

Nuestra economía crece, las inversiones llegan, el sector agro exportador produce cada vez más y se incrementan las remesas de los compatriotas del exterior. Una reciente colo­cación de bonos en guaraníes en los mercados internaciona­les hizo que el capital extranjero invierta comprando bonos locales en guaraníes. Ahora bien, la abundancia de una moneda en un país deter­minado también puede darse por carry trade, esto es, desde una moneda de financiación de bajas tasas de interés a una moneda de inversión con tasas más altas. La ganancia está en el diferencial de tasas. En vez de dirigirse a proyectos a largo plazo, ese diferencial de dinero valoriza la moneda de destino pudiendo crear un falso auge económico.

Para una mejor comprensión de lo expresado debemos apuntar a la Reserva Federal de Estados Unidos (FED). Esta entidad abandonó el patrón oro en 1973 convirtiendo al dólar en una moneda fidu­ciaria dependiente de la con­fianza del Estado y no del mercado. Se reguló la política monetaria. La tasa de interés fue distorsionada artificial­mente. Hoy el dólar en nues­tro país se encuentra en noto­rio descenso. ¿Es necesaria la intervención del Banco Cen­tral para subir la cotización? A menos de seis mil guara­níes por dólar son afectados sectores como el agroexpor­tador y el inmobiliario de empresas constructoras. En el primer caso, reciben menos guaraníes por las ventas y, en el segundo, perciben dólares para el avance de las obras pero los costos en salarios, servicios e insumos se pagan en guaraníes. En ambos casos el mar­gen de ganancia se estrecha, se reduce la rentabilidad.

Por otra parte, ¿existen bene­ficios por la baja del dólar? Desde luego. Son muchos. La importación. Se agregan los que pagaban sus préstamos a más de siete mil guaraníes por dólar y ahora abonan por menos de seis mil. A su vez, familias, empresas y comer­cios pueden acceder a vehícu­los, realizar mejoras, comprar lotes, casas, departamentos, reponer repuestos, tecno­logía y maquinarias, mate­rias primas, bienes y costos logísticos; todos indexados al dólar. En lugar de la inter­vención del banco central es mejor exigir reformas impos­tergables. Resulta imperioso deshacerse del costoso e inefi­ciente peso del Estado sobre la gente como ocurre con la caja fiscal, un cambio intentado por el Ejecutivo y arruinado en el Congreso, o la reforma previ­sional en el IPS, del mercado laboral y del sector energé­tico. Es preciso liberar el aho­rro y el capital capturado por el Estado para que vuelva al lugar de dónde no debió salir, el bol­sillo de la población.

(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Inter­nacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publi­cado “Ensayos sobre la Liber­tad y la República”.­

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