• Por Benjamín Livieres
  • Analista político

“Si hoy tuviera que tomar la decisión, yo me juego por Juan Carlos”, afirmó Pedro Alliana con absoluta determinación, refiriéndose a Baruja como su compañero de fórmula para representar a la ANR en las elecciones generales del 2028 y cerrando así el capítulo de las operaciones políticas y mediáticas destinadas a instalar otros nombres.

Y continuó. “Desde un primer momento manifesté mi cariño, mi aprecio y afecto al compañero. Me parece una persona maravillosa, con una trayectoria impecable, que viene desde abajo, de la seccional, la municipalidad, la gobernación; estuvo en varios cargos… y hoy es el mejor ministro de la vivienda que ha tenido la era democrática”, enfatizó, reafirmando, no obstante, que la comunicación oficial se hará inmediatamente después de las municipales del 4 de octubre, tal como se había acordado en el equipo de Honor Colorado.

Alguno tal vez se pregunte por qué el vicepresidente dijo lo que dijo. Y la respuesta es muy simple. Hacía falta. Lo hacía porque el mencionado acuerdo fue incumplido por parte de algunos dirigentes que hasta ese momento deseaban ocupar el lugar reservado para Baruja, propuesto en su momento por el propio Horacio Cartes, y que incluso apuntaban a la posibilidad de terminar encabezando la chapa.

Repasemos algunos datos. El gobernador de Guairá, Cesarito Sosa, uno de los que inicialmente aspiraba a la candidatura a la vicepresidencia, comenzó a propagandizar abiertamente el nombre del ministro de industria, Marco Riquelme, del agrado de altas esferas del poder político. El grupo Vierci se convirtió en caja de resonancia de dicha nominación, al igual que la Megacadena. En paralelo otras publicaciones, aunque de poca relevancia, como La Política Online, difundían versiones sobre una supuesta “concordia” entre el oficialismo y la disidencia colorada en torno a las figuras de Arnoldo Wiens y Raúl Latorre, al igual que muchas páginas digitales del mismo tipo, sin responsables visibles. El mensaje proyectado, aunque sin ningún asidero, era de desorden e “inminentes redefiniciones”.

Sin embargo, en contraposición a estas maquinaciones de trastienda, combinadas y algunas motivadas por aspiraciones personales desmedidas, se encontraba la enorme muralla de la realidad, precedente a las últimas internas pero potenciada a la luz de sus resultados: El cartismo, que era clara mayoría, se convirtió en una fuerza hegemónica (1.050.000 votos frente a menos de 200.000 de toda la disidencia), al igual que su líder, Horacio Cartes, comprobado “arbitro” y “gran elector”. Y éste, a quien algunos tal vez creían poder desafiar, ya se había pronunciado a favor del vicepresidente, como sucesor de Santiago Peña, y del ministro de la Vivienda como su compañero de fórmula.

Ante lo anunciado por el candidato oficialista a la presidencia, sería esperable que tanto Sosa, como Latorre y Riquelme, cuyos nombres se manejan con cierta insistencia, le brinden todo su apoyo y aguarden la comunicación oficial que se producirá después de las municipales, según lo pactado.

Si el escenario colorado estaba claro para todos, o casi todos, después de las internas del 7 de junio, ahora ya no cabe ninguna duda. La dupla de Honor Colorado a ser oficializadaes la compuesta por Pedro Alliana y Juan Carlos Baruja, quienes, a juzgar por la relación de fuerzas en la ANR, se impondrán con holgura en los comicios internos de 2027 y se proyectarán hacia las generales de 2028 con altas chances de victoria.

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