DESDE MI MUNDO
- Por Carlos Mariano Nin
- marianonin@gmail.com
Dicen que los niños deberían contar ovejas para dormir.
Yuyú, en cambio, contaba cabras para ayudar a vivir.
Mientras otros chicos jugaban, ella caminaba detrás del pequeño rebaño bajo el sol, con los pies marcados por la tierra y una inocencia que nunca debió conocer el peso de las responsabilidades. Su mundo era sencillo: el monte, los animales, su familia y los sueños que seguramente guardaba en silencio.
Hasta que un día no volvió.
Y entonces el país entero aprendió su nombre.
De pronto, esa niña que vivía lejos de las grandes ciudades pasó a estar en todas las pantallas, en todas las radios y en todas las conversaciones. Miles de personas comenzaron a buscarla sin conocerla.
Mientras seguíamos cada noticia, pensaba en cuántos niños como Yuyú existen en nuestro Paraguay. Niños que madrugan para trabajar, que recorren kilómetros para ir a la escuela o que crecen demasiado rápido porque la vida les pidió ser grandes antes de tiempo.
La Alerta MAFE nos recuerda la urgencia de encontrarlos cuando desaparecen. Pero también debería despertar otra alerta, una más profunda: la de no acostumbrarnos a que una infancia transcurra entre carencias, peligros y abandono.
Buscar a un niño perdido es una obligación. Evitar que viva perdido en el olvido de una sociedad también debería serlo.
Ojalá que cuando esta historia termine, no recordemos solamente el operativo de búsqueda. Ojalá recordemos por qué una niña tan pequeña estaba sola cuidando cabras. Esa pregunta, quizás, sea mucho más importante que cualquier otra.
Con el correr del tiempo aprendemos a entender que el verdadero desafío no empieza cuando un niño desaparece.
Empieza mucho antes.
Empieza el día en que dejamos de ver cómo viven nuestros niños.
Yuyú nos conmovió porque podría ser la hija, la nieta o la sobrina de cualquiera.
No sé cuántos años pasaron desde que desapareció, pero siempre la recuerdo. No quiero que su historia sea apenas una noticia más. Me gustaría que nos enseñe que proteger a la infancia no consiste solamente en salir a buscarla cuando falta.
Consiste, sobre todo, en construir un país donde nunca tenga que enfrentarse sola a un camino tan largo.
No todos los niños aparecen y buscarlos es nuestra responsabilidad.
Ella no apareció. No la encontramos, pero la seguimos buscando… y esa es otra historia