Teresa Méndez-Faith (quien también es Méndez Vall, para evitar equívocos) acaba de entregar a nuestra sociedad un nuevo aporte intelectual. A diferencia de sus anteriores y prolíficos trabajos de antología, promoción y valoración de narradores, ensayistas y poetas nacionales, esta vez se trata una obra dedicada a sí misma. De su experiencia como hija del exilio. Me tocó la alta responsabilidad de presentar “Amar y no vivir en Paraguay…un relato personal, una historia nacional”, escrita en coautoría con Pedro Contrera Cuba. Tiene como disparador una conferencia dictada –ahora ampliada– en la universidad de nuestra compatriota, la Saint Anselm College, el 19 de noviembre de 2003, que puede condensarse en una frase conmovedora: “No hay exilio que pueda matar el amor a la patria”.
Aunque no siempre es posible habitar la tierra donde nacimos por razones ajenas a la propia voluntad, la patria puede sentirse en un puñado de tierra (“Péa che yvy, péa che mba’e”, diría Teodoro S. Mongelós, antes de partir a su definitivo exilio), en el sol que germina bajo las raíces, en las siestas morenas que se adormecen en las cálidas hamacas y en el lento trapiche que evoca las penurias de un pueblo exprimido y explotado, mientras la sangre del noble tacuare’y va regando de esperanzas nuestro suelo cuarteado por el dolor y el infortunio. Es por eso que el libro de Teresa es material imprescindible para conocer el dolor de los entrañamientos obligados por un régimen –el del dictador Alfredo Stroessner– que no admitía el disenso, no toleraba la intelectualidad con autonomía y repudiaba la crítica como herramienta de transformación social.
Pero el techaga’u encuentra consuelo en el amor, la nostalgia se alimenta del recuerdo y la memoria se hace carne para sobrevivir a las angustias de una forzosa distancia. No se rompen los vínculos con el pasado, sino que se renuevan desde los recuerdos. Era su forma de volver sin estar de regreso. Diría más de mi parte: En el destierro, las voces de extramuros se transforman en la luz que señala el camino irremediable a la libertad, también para quienes padecían el exilio interior, al que tanto aludía Roa.
Teresa colgaba del cuello el “delito” –entre comillas– de ser hija del carismático dirigente del Partido Nacional Republicano, Epifanio Méndez Fleitas. El fantasma que inquietaba el sueño del dictador. Figura imprescindible para entender la matriz ideológica y los fundamentos programáticos de la asociación política fundada por el general Bernardino Caballero. Debo lamentar con profunda sinceridad que Epifanio sea una figura poco recordada y menos estudiada dentro de la Asociación Nacional Republicana. Como si una miasma residual de la dictadura maldita –que apostrofó su nombre– siguiera inficionando nuestra sociedad política.
En la década de los 70, el cielo del continente americano empieza a cubrirse de oscuros nubarrones, sumándose a la tragedia que ya padecía el Paraguay desde el 4 de mayo de 1954. La democracia agoniza en Chile, Uruguay y Argentina. La Operación Cóndor clava sus garras sobre la resistencia ciudadana y multiplica las cruces y las desapariciones en la región. Sin embargo, en medio de ese escenario aterrador, Teresa entendió, igual que don Augusto, que “un desterrado no es un muerto civil. Es un ciudadano que espera la restitución de su derecho fundamental de nacionalidad, de vivir y trabajar en su propio país, no por indulto, conmutación o prescripción, sino por la decisión de los hechos naturales de una sociedad que no adjura de su soberanía ni de su libertad”.
Esta obra conmovedora respira el dolor del exilio sin que se convierta en odio ni en resignación. Fue, al contrario, el factor que movilizó el trabajo intelectual de Teresa Méndez-Faith para que la literatura paraguaya dejara de ser tratada como la gran incógnita de América. Nuestra autora entendió que la memoria es la clave vital para sostener nuestra identidad. Por eso inició su monumental trabajo que arremete como un ariete de letras para embestir en contra del aislamiento de nuestra isla rodeada de tierra, para insertarnos en el universo cultural de las letras americanas.
Las proféticas palabras de Rafael Alberti, en el prólogo del libro “Días Roturados”, de Elvio Romero, no pudieron cumplirse con todos nuestros exiliados. Epifano murió en el destierro. También Hérib Campos Cervera, José Asunción Flores, Carlos Lara Bareiro y Agustín Goiburú, entre muchos otros. Teresa, sí, pudo regresar: “Y mientras que, penando, sin luz va el enemigo, la libertad contigo, regresará cantando”. Y así fue.
Catedrática en los EEUU, actualmente está abocada a la difusión radial de la literatura hispanoamericana. Vino a Paraguay y presentó dos obras en la Feria del Libro y fue reconocida como gran difusora de las letras paraguayas. La Academia Paraguaya de la Lengua Española la nombró miembro correspondiente de la misma por sus méritos.
Después de dos años sin poder visitar a su “querida tierra colorada” a causa de la pandemia, la destacada escritora, crítica literaria y profesora emérita de Lengua y Literatura Hispanoamericana Teresa Méndez Faith se reencontró durante la Feria Internacional del Libro con la comunidad cultural, amigos y familiares en Paraguay, y presentó dos importantes obras sobre literatura paraguaya: la cuarta edición del “Diccionario de la Literatura Paraguaya”, editada por la editorial Intercontinental, y el libro “Ensayos y notas: Literatura paraguaya de ayer y de hoy”, con Servilibro.
En la feria del reencuentro, a iniciativa de Maribel Barreto, la Academia Paraguaya de la Lengua Española le entregó el diploma que la acredita como miembro de la misma. Y en la sede del Ateneo de Lengua Guaraní le dieron un diploma de honor como “Amigo solidario del idioma guaraní”.
“En este viaje me sentí honrada, me sentí muy feliz y doy gracias a la Academia Paraguaya de la Lengua Española y al Ateneo de Lengua Guaraní, que me abren sus puertas para formar parte. Esta hormiguita trabaja constantemente por difundir la literatura paraguaya desde mi trabajo de tesis, hace más de 4 décadas”, recordó emocionada, durante la presentación.
Después de 27 años de su primera edición (1994), el diccionario de la literatura paraguaya sigue teniendo los mismos objetivos, “ante la falta de material sobre la literatura paraguaya, pretende ser un breve recuento bio-bibliográfico de poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas de ayer y de hoy con sus obras y que han enriquecido el corpus de la literatura paraguaya”, indica la autora. La primera edición contó con 246 fichas y la cuarta edición ya llega a 433 fichas. “En términos de salud literaria marcha por buen camino, desde nuestra perspectiva de compilación y ordenamiento de tantos datos bio-bibliográficos nos alegra y entusiasma enormemente”.
Con la otra obra literaria creada y presentada también en la feria: “Ensayos y notas: Literatura paraguaya de ayer y de hoy” se completa el centenar de escritores que forman parte de la antología radial que comparte la autora en el programa radial de Buenos Aires “Panorama de noticias”, que se emite los viernes y se reedita los domingos en el programa radial “Tribuna de Nueva York”, que se transmite en 40 países del mundo.
“En esta obra incluyo un ensayo crítico de la novela Rebelión después (1970) de Lincoln Silva, que hice en 1972 cuando realizaba mis estudios en la Universidad de Michigan (Estados Unidos) y que tuvo influencia decisiva en mi vida profesional, primero en la temática de mi tesis doctoral sobre narrativa paraguaya en el exilio y posteriormente en mi decisión de dedicarme a trabajar y difundir nuestra literatura, a través de mis publicaciones, libros, charlas, ponencias, y ahora también vía mi antología radial transmitida semanalmente en forma de audios y videos, accesibles vía online (web:http: //tmfaith.com) a todos los interesados en escuchar relatos breves de nuestra “isla rodeada de tierra” en cualquier parte del mundo”, señaló la autora durante la presentación de su obra.
Entre los proyectos de la escritora se encuentra continuar creando cuentos, compartir por los dos programas radiales, grabar como materiales audiovisuales y alzar en Youtube para que los jóvenes puedan acceder fácilmente a la literatura, “quiero llegar a 200 cuentos, después haré una pausa para hacer otras cosas que me gusta, como viajar”, confesó.
Otra materia pendiente es cultivar la crítica literaria de la literatura paraguaya. A nivel contemporáneo existen pocas obras, existen los libros de Maribel Barreto sobre novelas y poesías de las últimas dos décadas del siglo XXI, críticas del siglo XX de Osvaldo González Real, y los libros de Victorio Suárez. “Mis dos tomos “Crónicas y Ensayos paraguayos del ayer y hoy” contienen artículos de periódicos y libros. Además publiqué dos libros de críticas con José Vicente Peirot. Creo que en este siglo XXI es importante llegar con otros formatos y es lo que estoy haciendo actualmente, comentarios literarios en mis programas de radio, donde presento al autor y describo el cuento y después grabo en video para alzar en Youtube”.
DISTINCIONES
Entre su prolífica producción literaria, su ensayo “Paraguay: novela y exilio” (1985) fue distinguido por Neclas (New England Council of Latin American Studies) como el “Mejor libro del año” (1985). También ha sido galardonada con varias distinciones académicas, entre las que figuran dos becas de posgrado del NEH (National Endowment for the Humanities, USA), el premio anual de AAUP (American Association of University Professors) concedido por su universidad al (a la) mejor profesor(a) del año en 1990, y también ese mismo año recibió el “Sears-Roebuck Foundation Teaching Excellence and Campus Leadership Award”.
La escritora Teresa Méndez Faith fue nombrada como académica correspondiente de la Academia Paraguaya de la Lengua Española.
VIDA DE EXILIO DE LA ESCRITORA
Teresa es doblemente hija del exilio junto con su familia, cuando tenía tan solo 12 años se instalaron a Montevideo, donde realizó sus estudios de Liceo, luego de casada con un americano fue a vivir a los Estados Unidos, donde enseñó durante 30 años lengua y literatura hispanoamericana y escribió varias de sus obras.
Hija de don Epifanio Méndez Fleitas (ensayista, compositor, poeta y periodista) que por su lucha política contra la dictadura de Stroessner fue desterrado del país en 1956. Teresa, junto a su madre Frede (Fredesvinda Vall), sus hermanos Epifanio, Prudencio, José Bernardino y Marycruz salieron también del país dos años más tarde cuando tenía tan solo 12 años. “Toda la familia viajó por tren hasta Concordia y de ahí pasamos a Montevideo, fue uno de esos viajes que quedó en mi memoria. En Montevideo tuve la suerte de conocer gente muy buena, donde cultivé las mejores amistades, que hasta ahora se mantiene”. “Allí hice mis estudios secundarios de Liceo de cuatro años en 3 años. Luego empecé la preparatoria en 1962 en la rama de Ciencias Económicas, solo por el hecho de ayudar a mi padre y porque sería bueno para el país, pero después de dos años me dí cuenta que no me gustaba. En 1963, año en que falleció Jon F. Kennedy, ese año recibí una beca para realizar un estudio de intercambio en los Estados Unidos. Tuve el puntaje más alto de todos los becados y me pagaron el pasaje, estuve con una familia americana, donde me gané una hermana más, eso fue en 1964″.
En el viaje de intercambio cultural conoció a su futuro esposo, Ray Faith, quien dos años más tarde -después de realizar su servicio militar en Vietnam- pidió la mano de la joven paraguaya a sus padres en Montevideo, y la pareja se casó un 20 (civil) y 21 (religioso) de octubre. Una vez casada, de nuevo tuvo que migrar a su segundo exilio, en Estados Unidos, donde decidió estudiar lo que le gustaba: la literatura. “Al principio quería estudiar Lengua Francesa, pero mi consejero me dijo que debía formarme en mi lengua, porque si quería enseñar en los Estados Unidos, allí se prefiere a los nativos, y así lo hice”, recuerda.
Teresa obtuvo su doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad de Michigan en 1979, y partir de 1980 reside en el área de Boston, Estados Unidos. Enseñó durante 30 años lengua y literatura hispanoamericana en el Saint Anselm College, NH (1985-2015). Hace siete años se jubiló de la docencia, sin embargo a través de sus ex alumnos, que siguen sus pasos en la enseñanza, recibe invitaciones para ofrecer charlas y conferencias en instituciones de enseñanza secundaria.
Con relación al exilio, la escritora dijo que le ayudó mucho para superarse y saber que si uno se esfuerza logra sus objetivos. “Por suerte hemos encontrado gente buena que nos ayudó fuera del país, rescato la amistad, la solidaridad de las personas. Cuando salimos por primera vez, llegamos a un país (Uruguay) que quería mucho al Paraguay. Mis antiguos amigos son de allí”.
La escritora valora mucho la amistad, y entre las actividades profesionales que le tocó realizar durante su vida, se sintió mejor como profesora de literatura y lenguas, a través del cual cultivó amistades. Fui consejera de varios estudiantes, y de entre todos entable una profunda amistad con dos que siguieron mis pasos y tomaron el gusto de enseñar e hicieron el doctorado, ellos son José Parodi y Miguel Orlando. Estos dos ex alumnos me ofrecieron una hermosa sorpresa en la despedida como docente, aparte de ofrecer una representación teatral sobre mi labor, me regalaron dos vales anuales de almuerzo de por vida en un restaurante, y venimos reuniéndonos todos los años, a excepción de los dos años de pandemia, donde hablamos de literatura. Ellos me invitan a ofrecer charlas en los colegios donde enseñan, y hemos cultivado una linda amistad”.
Obras
Teresa Méndez Faith publicó varios libros, antologías y más de 30 artículos críticos publicados en diversas revistas especializadas. Entre sus obras sobre literatura paraguaya se encuentran: “Novela y exilio” (1985), “Breve diccionario de la literatura paraguaya” y “Breve antología de la literatura paraguaya” en sus diferentes ediciones (1994), (1997), (2008) y (2021), dos tomos de “Poesía paraguaya de ayer y hoy” (1995,1997), dos tomos de “Narrativa paraguaya de ayer y de hoy” (2001), dos tomos de “Teatro paraguayo de ayer y de hoy” (2009), 2 tomos de “Literatura infanto-juvenil paraguaya de ayer y hoy” (2011), “La Babosa y sus críticos” (2007), en coautoría con Francisco Feito, “Sobre Karumbita la patriota” y otras obras de Nelson Aguilera (2014), “Charlas literarias de ayer y de hoy” (2017) y “Narrativa paraguaya: siglos XX y XXI”, en coautoría con José Vicente Peiró Barco (2018).