- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
Hoy viajar es técnicamente más avanzado que nunca, pero volar entre Europa y Asia, o cruzar Oriente Medio, toma las mismas horas que en la década de 1970.
Las aerolíneas están sumando entre 2 y 4 horas por vuelo para esquivar zonas de conflicto. Un informe reciente de IATA (International Air Transport Association u Asociación de Transporte Aéreo Internacional) ya registra un impacto directo: el turismo internacional hacia ciertas regiones de Asia y Oriente Medio se está resintiendo para esta temporada debido a tarifas que se han encarecido entre un 15 % y un 25 %.
IATA es la organización que nuclea a unas 330 aerolíneas en todo el mundo (el 85 % del tráfico aéreo global) y que justamente hace unos días (a principios de junio de 2026) celebró su Asamblea General Anual en Río de Janeiro, donde se debatió a fondo el impacto de los desvíos por los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
LA MUERTE DEL “ESPACIO AÉREO ABIERTO”
Hasta hace pocos años, la aviación civil se basaba en el principio de la eficiencia y el libre tránsito. Hoy, el mapa aéreo del planeta está lleno de “agujeros negros” donde los aviones comerciales no pueden entrar.
El cierre del espacio aéreo ruso obliga a las aerolíneas europeas a dar rodeos masivos por el sur para llegar a Asia, perdiendo competitividad frente a las aerolíneas chinas que sí lo usan.
La inestabilidad crónica en el corredor de Oriente Medio, donde una alerta de misiles reconfigura cientos de rutas en cuestión de minutos. Esto ya no es solo un problema de las zonas en guerra; es una fragmentación global. El cielo se está dividiendo en bloques ideológicos y de seguridad.
EL AUMENTO DE PRECIOS
Esquivar un país no es gratis. Más horas de vuelo significan toneladas de combustible extra, más tripulación necesaria para cumplir con las regulaciones de descanso y mayor desgaste de las flotas.
Las aerolíneas trasladan este costo directamente al precio del billete, lo que termina actuando como un impuesto invisible a la conectividad global y al comercio internacional. Además, satura los corredores seguros que quedan disponibles, creando cuellos de botella en los cielos de países neutrales.
La geopolítica del siglo XXI ya no se mide solo en centímetros de tierra ganados en una trinchera, sino en las rutas invisibles que unen al mundo. Cuando la seguridad aérea se convierte en un arma de presión o en una baja colateral de los conflictos, la globalización retrocede. Volar vuelve a ser un lujo, no por falta de tecnología, sino por exceso de desconfianza global.
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Cinco tendencias que marcarán los negocios en la era de la IA
Las innovaciones, los cambios geopolíticos y las nuevas tecnologías están obligando a empresas y gobiernos a replantear sus estrategias. Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, identificó cinco tendencias que serán determinantes para los negocios en los próximos años.
Las nuevas tecnologías y su impacto. La inteligencia artificial se encamina a convertirse en un factor transversal para la economía y su impacto alcanzará a las empresas, gobiernos, los empleos, las cadenas de valor y las decisiones de inversión, en un contexto marcado además por una creciente fragmentación geopolítica.
Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, compartió cinco tendencias que deberían ser consideradas por empresas y gobiernos para enfrentar los cambios que vienen.
1. La IA llegará a todas las industrias: Mientras que todavía es posible imaginar actividades que funcionen sin teléfonos inteligentes o incluso sin internet, resulta mucho más difícil pensar en una industria moderna que pueda prescindir de la energía.
En esa línea, sostuvo que ninguna actividad quedará al margen de la IA. Si una profesión, empresa, industria o proceso todavía no fue impactado por esta tecnología, será cuestión de tiempo para que ocurra.
La adopción, por tanto, dejará de ser una opción para convertirse en un componente necesario de la competitividad.
2. Menores barreras para crear nuevos negocios: La revolución digital también está modificando las condiciones para emprender. Según Moura, nunca fue tan sencillo y barato poner a prueba una idea y desarrollar una empresa con potencial de crecimiento global.
A diferencia de las revoluciones industriales anteriores, que requerían grandes cantidades de tierra, capital, infraestructura y mano de obra, la economía digital permite comenzar con recursos mucho más reducidos. Basta con una computadora, conexión a internet, herramientas tecnológicas y una buena idea.
Esto abre oportunidades especialmente para los jóvenes y para emprendedores ubicados fuera de los grandes centros tecnológicos. La próxima empresa con una valuación de miles de millones de dólares podría surgir desde una ciudad pequeña y no necesariamente desde Silicon Valley, Londres o Shanghái, señaló.
3. La IA producirá concentración, pero también nuevas oportunidades: El avance tecnológico tendrá dos efectos aparentemente contrapuestos. Por un lado, Moura señaló una creciente concentración en determinados mercados digitales, especialmente en aquellos vinculados con infraestructura tecnológica y servicios en la nube.
Pero, al mismo tiempo, la reducción de las barreras de entrada genera una oportunidad inédita para nuevos competidores. La tecnología permite que más personas experimenten con ideas, desarrollen productos y busquen nuevos modelos de negocio con una inversión inicial mucho menor.
Para el especialista, esta combinación puede acelerar tanto la concentración de determinados mercados como el surgimiento de nuevas compañías capaces de disputar espacios a los grandes actores.
4. La resiliencia dependerá de identificar las cadenas críticas: En un escenario de mayor fragmentación geopolítica, las empresas no pueden pretender controlar completamente todas sus cadenas de valor. El secreto estará en identificar cuáles son realmente estratégicas y decidir dónde es necesario reducir la exposición al riesgo.
Moura planteó que gobiernos y empresas deben determinar qué insumos, proveedores y procesos son críticos para sus operaciones y cuáles pueden quedar sujetos a mayores niveles de dependencia. La estrategia no pasa por buscar una soberanía absoluta, sino por administrar de manera consciente los riesgos.
Esto implica diversificar proveedores, alianzas y mercados cuando sea necesario, especialmente en sectores considerados estratégicos para la economía.
5. La economía digital también necesita activos físicos: La última tendencia apunta a una aparente contradicción, ya que mientras el mundo avanza hacia una economía cada vez más digital, aumenta la importancia de los recursos físicos que permiten sostenerla.
Moura destacó la necesidad de invertir en los llamados hard assets, como energía, agua, agricultura y minerales estratégicos. Estos recursos serán cada vez más relevantes para sostener el crecimiento de centros de datos, inteligencia artificial, industrias tecnológicas y nuevas cadenas de valor.
Para Paraguay, esta tendencia representa una oportunidad particular. El especialista identificó a la energía como una de las principales fortalezas que el país puede potenciar, no solo para cubrir la demanda actual, sino también para atraer nuevas inversiones vinculadas con la economía digital.
En un mundo donde tecnología y geopolítica avanzan de manera cada vez más conectada, la competitividad ya no dependerá únicamente de quién tenga la mejor tecnología, sino también de quién sea capaz de garantizar los recursos y las condiciones necesarias para sostenerla.
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Philipe Moura: las nuevas dinámicas geopolíticas están redefiniendo las estrategias de crecimiento de los países
En un contexto marcado por la fragmentación geopolítica, la inteligencia artificial y la transformación de las cadenas globales de valor, Paraguay debe fortalecer su estrategia de desarrollo con una mayor diversificación de alianzas, inversión en innovación y capacitación del capital humano. Así lo afirmó Philippe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, durante la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026.
Las nuevas dinámicas geopolíticas y el acelerado avance tecnológico están redefiniendo la forma en que los países diseñan sus estrategias de crecimiento.
Para economías pequeñas como Paraguay, el desafío no solo consiste en adaptarse a estos cambios, sino en convertirlos en oportunidades de desarrollo, sostuvo e en exclusiva para FOCO, Philippe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, durante la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026, organizada por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban).
Consultado sobre las prioridades que deberían asumir el Gobierno y el sector privado frente al nuevo escenario internacional, Moura señaló que uno de los primeros pasos es desarrollar una estrategia de “hedging” político y económico.
Explicó que esto implica diversificar las alianzas internacionales y las relaciones comerciales, evitando depender de un único mercado o socio estratégico.
Identificación de cadenas de valor. Asimismo, indicó que el país debe identificar cuáles son las cadenas de valor estratégicas para su economía y garantizar tanto el acceso a las importaciones como a las exportaciones de esos sectores.
A su criterio, la creciente competencia geopolítica está modificando el valor de activos que durante décadas no eran considerados prioritarios desde el punto de vista económico.
Como ejemplo mencionó las tierras raras y otros minerales críticos utilizados en la fabricación de imanes permanentes, componentes esenciales para industrias como la inteligencia artificial, la transición energética y la defensa. “Para los países pequeños vale la pena invertir y desarrollar una estrategia consciente sobre estos activos”, sostuvo.
Enorme potencial de la economía digital. Explicó que la denominada quinta revolución industrial redujo significativamente las barreras para crear empresas de alto valor, ya que hoy es posible desarrollar emprendimientos tecnológicos con recursos mucho menores que en revoluciones industriales anteriores.
En ese sentido, afirmó que para crear una empresa con potencial de convertirse en un unicornio ya no es indispensable estar en Silicon Valley, Londres o Shanghái. “Se necesita una computadora, una conexión a internet, acceso a herramientas de inteligencia artificial y una buena idea. Eso puede hacerse desde una pequeña ciudad de Paraguay”, expresó.
Capital humano y la generación de empleos. Respecto al mercado laboral, advirtió que la inteligencia artificial provocará la desaparición de algunas profesiones, pero también la creación de otras nuevas.
Sin embargo, señaló que el mayor desafío será que quienes pierdan sus empleos no serán necesariamente quienes ocupen las nuevas oportunidades que surgirán.
Por ello, consideró que tanto el sector público como las empresas deben priorizar políticas de “reskilling”, orientadas a reentrenar a trabajadores para desempeñar nuevas funciones, así como programas de “upskilling”, enfocados en incorporar nuevas competencias tecnológicas a quienes permanecerán en sus actuales profesiones, aunque con funciones transformadas por la inteligencia artificial.
La energía de Paraguay, un activo estratégico. Finalmente, al ser consultado sobre cuál considera la mayor fortaleza que Paraguay aún puede potenciar, Moura respondió que la energía constituye uno de los principales activos estratégicos del país.
En su opinión, ampliar y diversificar la matriz energética permitirá no solo abastecer la demanda local, sino también atraer inversiones vinculadas a centros de datos, empresas digitales y nuevos proyectos tecnológicos.
“Garantizar más fuentes de energía y una mayor diversificación energética hace mucho sentido para Paraguay en el largo plazo”, concluyó.
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Fuerte inversión del Gobierno en defensa del espacio aéreo ya dio importantes resultados
El comandante de las Fuerzas Aéreas, general Julio Fullaondo, resaltó que la fuerte inversión y las decisiones tomadas por el gobierno de Santiago Peña en la defensa del espacio aéreo paraguayo dieron importantes resultados en el marco de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado trasnacional.
Explicó que se trabaja sobre tres ejes, la adquisición de elementos, que son la compra de los aviones Super Tucano y la utilización de los radares; nuevas legislaciones y la estrategia denominada “Cielo Guaraní Soberano”; y la firma de acuerdos con países de la región, como Argentina, Brasil y Bolivia. A esto se agrega el trabajo conjunto con otras instituciones del Estado.
“La implementación de la ley 6.980, la adquisición de medios, la implementación del decreto Cielo Guaraní Soberano y la firma acuerdos bilaterales con los países de la región, mejora considerablemente nuestra capacidad de control”, indicó el jefe militar, este martes, en entrevista al programa “Arriba hoy” de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Fullaondo indicó que el ingreso de aeronaves ilícitas en el espacio aéreo paraguayo prácticamente disminuyó en un 100 % tras la implementación de las medidas y los equipamientos de defensa y monitoreo. “Desde noviembre del año pasado que hemos empezado a trabajar con los nuevos medios que tenemos. Hemos tenido casos de detección, detectamos vuelos irregulares, desde noviembre del año pasado tuvimos varios casos, como es de público conocimiento”, refirió Fullaondo.
Agregó que “desde ese momento consideramos que se redujo considerablemente el ingreso de los vuelos ilícitos en la región”. Mencionó igualmente que el objetivo es erradicar el tráfico de estas aeronaves ilícitas por el territorio aéreo de Paraguay para el transporte de drogas.
“Tenemos información de inteligencia que esta gente está buscando otra forma de ingresar a nuestro espacio aéreo porque la Fuerza Aérea, junto con las demás instituciones estamos trabajando, estamos presentes en el espacio aéreo nacional, estamos trabajando para que se reduzca esto, que definitivamente desaparezca el ingreso de vuelos ilícitos de narcotráfico en nuestro espacio aéreo”, apuntó.
Finalmente, destacó que “todo lo que se está haciendo, todo lo que el Gobierno está invirtiendo vale la pena, hay que invertir en defensa, hay que invertir en seguridad para lograr resultados y permitir el desarrollo”.
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Nafta con 32 % de etanol es la nueva apuesta brasileña
Mientras Brasil apuesta por una mayor participación del etanol para reducir su dependencia del petróleo importado y contener el precio de los combustibles, surge un interrogante para millones de automovilistas: ¿un mayor porcentaje de biocombustible puede afectar el rendimiento y la vida útil de los motores? En Paraguay, la mezcla también es obligatoria, aunque en una proporción menor.
La escalada de la tensión geopolítica en Medio Oriente volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de los países frente a las oscilaciones del precio del petróleo. En ese escenario, Brasil decidió acelerar una estrategia que lleva décadas desarrollando: aumentar la participación del etanol en la nafta. La medida eleva la mezcla obligatoria hasta el 32 %, uno de los porcentajes más altos del mundo, con el objetivo de reducir costos, disminuir las importaciones de combustibles fósiles y fortalecer la producción local.
Sin embargo, la decisión también abre un debate entre los automovilistas. ¿Puede una mayor proporción de etanol afectar el funcionamiento de los motores? Esa es una de las principales dudas que genera el cambio, especialmente en países vecinos donde el porcentaje de mezcla es menor.
El incremento fue aprobado por el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE), que dispuso elevar la mezcla desde el 30 % hasta el 32 % por un período inicial de 180 días, con posibilidad de extender la medida por otros seis meses si las condiciones del mercado internacional así lo requieren.
El Ministerio de Minas y Energía brasileño sostiene que el aumento permitirá evitar la importación de unos 900 millones de litros de gasolina al año, sustituyendo parte del combustible derivado del petróleo por etanol producido dentro del país. La decisión forma parte de la denominada Ley del Combustible del Futuro, que habilita incrementos graduales de la mezcla siempre que existan estudios técnicos que respalden su viabilidad.
Las autoridades brasileñas aseguran que las evaluaciones realizadas concluyen que una gasolina con 32 % de etanol no provoca daños en los motores ni reduce su desempeño. Incluso ya se analizan pruebas para determinar si el porcentaje podría elevarse hasta el 35 % en los próximos años.
Brasil cuenta con una ventaja estructural para avanzar en ese camino. Desde la década de 1970 impulsó un amplio programa de sustitución de combustibles fósiles por etanol elaborado a partir de caña de azúcar, industria en la que hoy figura entre los mayores productores y exportadores del mundo. Además, la gran mayoría de los vehículos comercializados en ese país posee tecnología flex fuel, que permite utilizar nafta, etanol o cualquier combinación de ambos.
En Paraguay, la incorporación de etanol a las naftas también es una política pública orientada a reducir el consumo de combustibles fósiles y respaldar a la industria alcoholera nacional. Sin embargo, el porcentaje obligatorio es inferior al adoptado por Brasil.
De acuerdo con las disposiciones vigentes del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), la nafta comercializada en el país debe contener entre 24 % y 27 % de etanol anhidro, dependiendo del tipo de nafta. Es decir, el nivel de mezcla utilizado por Paraguay se mantiene varios puntos por debajo del nuevo estándar brasileño.
La diferencia también responde al parque automotor de cada país. Mientras Brasil cuenta con millones de vehículos diseñados específicamente para operar con elevadas concentraciones de etanol, Paraguay posee una flota más heterogénea, integrada por unidades de distintas procedencias y tecnologías, lo que obliga a avanzar con mayor cautela en cualquier modificación de las especificaciones del combustible.
No obstante, el incremento aplicado por el principal socio del Mercosur podría convertirse en una referencia para futuras discusiones regionales sobre biocombustibles. Si la experiencia brasileña confirma que una mezcla del 32 % mantiene el rendimiento de los motores y contribuye a estabilizar los precios de los combustibles, otros mercados podrían evaluar medidas similares para reducir su dependencia del petróleo y fortalecer la producción de energías renovables.