Por Víctor Pavón

La Unión Industrial Paraguaya (UIP) dio a conocer su plantea­miento para que los jubila­dos del Instituto de Previsión Social (IPS) sigan cobrando el denominado Beneficio Adi­cional Anual (BAA).

La propuesta del gremio consiste en que los cotizan­tes, trabajadores y empleado­res, realicen un pago adicio­nal del 12,5 por ciento sobre el aguinaldo. El trabajador aportaría el 4 por ciento y el empleador el 8,5 por ciento. La UIP considera que con este aporte opcional aseguraría el cobro del aguinaldo a futuro, tomando en cuenta que antes del 2046 ya se estaría dispo­niendo en su totalidad del Fondo de Reservas.

Esta propuesta de la UIP, sin embargo, contiene erro­res. En lugar de plantear una medida de fondo que permita corregir el problema de raíz, propone un “parche” limi­tado a la voluntad de los apor­tantes activos. Y todavía más, la medida sugerida perpetúa el fracasado sistema previsio­nal de reparto que, por cierto, nada tiene de solidario como sus defensores alegan.

De hecho, el pago a los jubila­dos desde un inicio contenía desaciertos de fondo y forma que –y aquí tiene razón la UIP– se vuelven cada vez más graves con el paso del tiempo. La UIP no toma en cuenta con el debido énfasis que el cla­sificador presupuestario del IPS no cuenta con una fuente genuina de financiamiento para la jubilación.

El dinero para la jubilación proviene a la fecha del Fondo de Reservas constituido por el patrimonio acumulado del IPS para servir como col­chón financiero. Un Fondo de Reservas es dinero para hacer frente a gastos impre­vistos y emergencias, fondos que no deberían ser destina­dos para el pago del décimo tercer salario, sino que dis­puestos en instrumentos financieros de bajo riesgo y alta liquidez, para generar ganancias para el sistema de pensiones garantizando su estabilidad financiera.

En el IPS el drama convertido en una tragedia consiste en que el pago de la jubilación no cuenta con una fuente genuina de financiamiento dado que sus cotizantes no aportan para el aguinaldo. Esta situación, lamentable­mente, fue convalidada por las leyes 532/94 y 731/95 que establecieron el cobro del décimo tercer salario en con­cepto de jubilación, aumen­tando en este carácter expo­nencialmente el egreso. La UIP si bien desea corregir el descalce financiero que viene creciendo en la previsional, termina proponiendo un par­che que apunta hacia el pro­blema pero no da en el blanco.

(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”, “Cartas sobre el liberalismo”, “La acreditación universita­ria en Paraguay, sus defec­tos y virtudes”, y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la libertad y la República”.

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