Un robot humanoide presenta sus creaciones en el desfile "Mach33: Physical AI Fashion Show" de Galaxy Corporation en Seúl, el 28 de mayo de 2026. Foto: Pedro Pardo/AFP
¿Qué tenemos que valorar positivamente y qué mirar con algún recelo del fenómeno de la inteligencia artificial? Por ahí más o menos iba el debate de sobremesa –entre otros varios temas– entre colegas, semanas atrás, en un petit encuentro motivado por la visita del amigo Ricardo Rivas, periodista colaborador de La Nación desde Argentina.
Provenientes de la generación análoga –no había uno menor de 40 años en la mesa–, antes que buscar una mirada técnica del asunto, la nuestra más bien se enfocó en la inteligencia artificial (IA) y su alcance social.
En lo particular, en mi infancia hasta parte de mi adolescencia, lo digital, así como lo conocemos hoy, era un factor secundario, escaso. El término digital, recuerdo, se aplicaba por ejemplo a los relojes de pulsera a pila que comenzaron a ser furor allá por los 80. Ver hoy ese contraste en lo que experimentan mis hijos en cuanto a lo tecnológico me coloca a una distancia abismal con relación a esos años de mi niñez.
“La IA es un fenómeno irreversible, se irá a aplicando con más fuerza y en un punto vamos a tener que aprender a convivir con ella. Es una herramienta que indefectiblemente va a transformar la sociedad que conocíamos hasta hoy”, es una de las conclusiones de la mesa. No podemos dejar de pensar en las implicancias dentro nuestro ámbito, el periodismo. La reflexión es que, sin duda, es una herramienta que ayuda a la tarea comunicacional, pero que el trabajo de enfoque o de interpretación de la noticia seguirá en manos del periodista. “La utilización pasará mucho por la ética de cada profesional”, coincidimos.
La IA, en realidad, existe desde hace muchas décadas entre nosotros, desde la creación de los primeros programas informáticos. Pero es quizás desde los 90 en que cobra más notoriedad. Cómo olvidar, por ejemplo, aquella imagen del duelo de ajedrez entre Deep Blue, la supercomputadora de IBM, y la leyenda de las tablas, el maestro ruso Gary Kasparov. El recordado enfrentamiento entre el hombre y la máquina se dividió en dos eventos, en 1996 y 1997, en Estados Unidos. En el primer match, Kasparov venció a Deep Blue 4 partidas a 2. Para la revancha, IBM mejoró sus programas –publicaciones señalan que podía evaluar hasta 200 millones de posiciones por segundo– y logró imponerse al campeón humano, pero también en partidas divididas.
El duelo Deep Blue-Kasparov abría el debate. ¿Programación versus intuición y creatividad? ¿Hasta dónde una máquina puede pensar como un humano? Tras el segundo martch, Kasparov denunció públicamente a IBM, afirmando que hubo intervención de otros ajedrecistas y desafió a la firma a un tercer choque. IBM ya no accedió.
Días después de aquella amena mesa de debate con Ricardo, se anunciaba “Magnifica humanitas” (Magnífica Humanidad), encíclica en la que el papa León XIV insta a “desarmar la IA”. La frase hace referencia al uso militar de esta herramienta para mejorar sistemas de guerra. El texto, en su generalidad, hace una profunda y necesaria reflexión de lo humano ante lo tecnológico. Advierte sobre los riesgos de un colonialismo digital y de otros efectos, como el auge del individualismo y la “idolatría del lucro” que se acentúan en las sociedades tecnologizadas, según plantea.
La encíclica sorprende entre sus conclusiones con una cita de “El señor de los anillos”, de J.R.R. Tolkien: “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza”.
Generaciones anteriores fueron en gran medida espectadores de la evolución tecnológica. Hoy la evolución exige a la sociedad a una participación más activa mediante el debate y la reflexión, sobre hacia dónde va nuestra sociedad. Esto lo entendió la iglesia.
La tecnología en nuestras vidas es un debate que debe incentivarse aún más, sanamente, en los escenarios de la actividad cotidiana, en escuelas y colegios –el entorno de los nativos digitales– y no solo en los foros exclusivamente técnicos.
La encíclica de León XIV y la IA: oportunidades y desafíos de una nueva era
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En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al filósofo José Fernando Duarte y al economista Jorge Daniel Duarte, rector de la Universidad Tecnológica Taiwán Paraguay. Estos dos profesionales del ámbito académico reflexionan sobre la encíclica del papa León XIV, “Magnifica humanitas”, relativa a la inteligencia artificial y los desafíos que plantea a las sociedades contemporáneas en todos los ámbitos.
Fotos: Pánfilo Leguizamón
–En estos días de la encíclica, se recordó mucho que el León XIII suscribió “Rerum novarum” y es un poco una mirada respecto de la Revolución Industrial y sus grandes desafíos. ¿Esto de la inteligencia artificial les parece a ustedes que tiene una dimensión parecida a un cambio de época tan profundo?
–JFD: Sí, sin lugar a dudas es un cambio de época, una irrupción muy fuerte. La “Rerum novarum” cristaliza la doctrina social de la Iglesia católica. Es un documento muy importante, que ha inspirado no solamente a la Iglesia. Ha inspirado, a mi juicio, la doctrina social del Partido Colorado, por ejemplo, en el siglo XX y de tantas otras fuerzas políticas, porque ahí se planteaba una posición social muy clara, que desafiaba las dicotomías ideológicas de la época y se mostraba con claridad que la cuestión social podría ser pensada de un modo alternativo a las propuestas, en ese momento, emergentes del totalitarismo, del liberalismo a ultranza que sacraliza al individuo por encima del bien común, y también del colectivismo que lo oprime. Esta irrupción pone en tela de juicio aspectos no solamente relacionados a lo social, el trabajo, el vínculo, la dinámica de la productividad, la eficiencia, sino que pone en tela de juicio la condición humana. ¿Qué quedará o qué puede seguir siendo o qué debe ser el ser humano a la luz de la tradición de la Iglesia católica y sus lineamientos?
–JDD: Efectivamente estamos en un cambio de época y para la Iglesia genera una advertencia importante, porque la Iglesia se plantó de una manera muy firme frente a los totalitarismos del siglo pasado, donde esos totalitarismos eran fruto un poco de una concepción de qué es el ser humano y cuál es su relación con dios. Hoy en día hay un cambio con la inteligencia artificial, ya no hay una voluntad como superior del ser humano, sino hoy en día hay una inteligencia que le supera al ser humano. Entonces, como que las dos potencias, inteligencia y voluntad, de alguna manera están en juego. La absolutización de la voluntad humana en el siglo pasado y hoy en día con la inteligencia artificial una absolutización de la inteligencia de la máquina. Entonces, ambos extremos llaman a un examen de lo que es el ser humano. La inteligencia artificial puede ir en contra mismo del ser humano porque es una inteligencia superadora.
HERRAMIENTA NO NEUTRA
–¿La Iglesia, dentro de todo, sigue siendo una organización que puede plantear un tema con la fuerza que no tendrían las Naciones Unidas u otras organizaciones supranacionales?
–JFD: Sin lugar a dudas. Y es una tradición de la Iglesia, hay que ver también todos los documentos anteriores del papa Francisco, con lo que yo creo que hay una continuidad, sobre todo, con “Laudato si”, que también es una crítica muy fuerte a la tecnocracia respecto a toda la gestión medioambiental, como eso es retomado por la encíclica actual, porque finalmente hay también, más que una ilusión, un no advertir que la inteligencia artificial no es una cuestión mágica, como se dice en la encíclica, descansa en bases materiales bien concretas. La explotación de minerales raros, los recursos hídricos, el etiquetado de datos, la gente que trabaja en estas tareas tiene remuneracionesbajas. Hay un mundo y hay una casa común, como dice la encíclica, que no puede ser olvidada. La inteligencia artificial, como señala el papa, no tiene ninguna neutralidad, porque hay corporaciones, conglomerados y toda la discusión es en torno a eso, qué entretelones, qué juegos de poder sostienen esto y cómo la Iglesia se posiciona anteesto y cómo las naciones se posicionan.
–JDD: Si bien estamos hablando de corporaciones, también estamos hablando de una cosmovisión y una antropología. Y me quiero remontar más a la geopolítica actual. Hoy en día los dos grandes bloques que compiten tecnológicamente son China Popular y Estados Unidos. Son bloques fuertísimos, donde la concepción antropológica es diametralmente opuesta. Una China que lo que busca es un control total de su población, donde el individuo como tal es inferior a la colectividad y donde el Estado tiene la potestad de cercenar todo tipo de libertades individuales en vistas a un ethos colectivo superador. Y del otro lado, los Estados Unidos, que tiene una cosmovisión más liberal, donde hay una serie de consensos respecto a la voluntad individual, la libertad.
–¿Cómo se ubica Paraguay en este escenario?
–JDD: Si nosotros pensamos en una inteligencia artificial que sea útil para Paraguay y para el sector productivo, hay muchísimo margen de mirar de manera esperanzadora todo el trabajo que podemos hacer a través de la inteligencia artificial para nuestro sector productivo. Para nosotros es una oportunidad muy grande usar la inteligencia artificial para mejorar nuestra competitividad en esa área donde no somos competitivos, pero incluso en las áreas que son competitivas, como el agro, la pecuaria. Podemos digitalizar esos sectores de una manera muy superior a lo que tenemos hoy y meter inteligencia artificial para dar todavía mayor productividad y mayor competitividad internacional y mejorar en nuestra nuestra producción. El Gobierno firmó un acuerdo con Taiwán para el desarrollo de un centro de inteligencia artificial, una base de datos. Esto nos va a permitir que nosotros podamos digitalizar nuestros sectores productivos y poner esa capacidad de procesamiento de datos con inteligencia artificial y aplicaciones mejorar nuestra productividad, siendo nosotros soberanos de esos datos.
DESAFÍOS
–¿Cuáles son los desafíos de este prodigio que genera valoración e incertidumbre para la política?
–JFD: Uno de los puntos claves de la encíclica es que hay un eje programático y una definición política que quizás no esté sumamente desarrollada, pero resuena. Cuando la encíclica, justamente, se posiciona ni a favor de la exaltación del individuo sacralizado ni la absorción completa del individuo en un régimen totalitario. ¿Qué significa el principio de subsidiariedad? Que el Estado tiene que ser capaz de dejar a los cuerpos intermedios cierta libertad de organización local, pero eso no puede significar indiferencia hacia la suerte de los desvalidos, de los enfermos, de los que están en condiciones de explotación. Tiene que haber una conjunción con un principio de solidaridad. Ahí tenemos una definición clara del Estado y además hay un llamado a ejercer la responsabilidad política y a no dejar el destino de los pueblos en manos de la razón algorítmica, en manos de Babel, que es la figura de la dispersión, de la fragmentación. Y pensar una política que, contrariamente a la fragmentación, a la dispersión de Babel, tenga que ver con la comunión, con la construcción de consensos, de acuerdos, pero siempre bajo un horizonte del bien común.
–Hoy en día estamos con un asunto de concentración de poder y cómo administrar eso a partir de esta industria de la inteligencia artificial, ¿no?
–JDD: Hay un principio que claramente lo subraya el papa al hablar del destino universal de los bienes. O sea, hay un principio de la doctrina social de la Iglesia donde todo lo creado, finalmente, está destinado al ser humano como en su totalidad. Entonces, apropiaciones de estos recursos naturales, pero también hoy León habla de que los bienes también estamos hablando de los algoritmos, estamos hablando de los datos, de la capacidad de procesamiento de datos, que tiene que estar al servicio de la comunidad. Entonces, apropiaciones de usar estos algoritmos y estos datos en contra, justamente, de la comunidad humana, atendiendo a intereses corporativos, atendiendo a intereses autocráticos, atenta contra la dignidad humana.
LA CUESTIÓN DEL BIEN COMÚN
–¿Pero qué es el bien común en esta materia?
–JDD: El bien común respecto a la inteligencia artificial y a las nuevas tecnologías es que tienen que estar al servicio de la libertad humana, de la solidaridad humana y de la construcción de comunidad y la capacidad también de pensar libremente. Si la inteligencia artificial nos va a condicionar nuestras preferencias, nuestras libertades, nuestras maneras de pensar y nos va a fragmentar las comunidades, porque finalmente la inteligencia artificial también lo que hace es generar una falsa sensación de que uno es un ser humano autónomo, libre y si querés independiente de la comunidad. Y eso te fragmenta la cohesión social y lo que hace es generar unas sociedades tan individualistas que colapsa el ser humano. Y solamente en la interrelación personal el ser humano entiende quién es y se hace libre.
–JFD: Hay una historia y una genealogía del bien común que se remonta al concepto central de la definición clásica de la política. Esa definición tan conocida del zoon politikón en realidad, más que significar animal político, significa animal social, inseparable de la polis, del lugar donde delibera con otros y toma decisiones con otros. Entonces, no puede haber realización individual si no hay un presupuesto. Ese presupuesto es la vida en común y esa comunidad no es el efecto de una construcción interindividual, es el presupuesto para que existan individuos que vivan libremente. Es urgente retomar esta concepción si queremos pensar la política más allá de la simple lógica de enfrentamiento de intereses.
–Otra crisis que me parece importante tiene relación con el individuo y las comunidades, que es el asunto del trabajo. ¿Cómo analizan?
–JDD: Con el advenimiento de la sociedad moderna y la especialización del trabajo, uno hace una sola función superespecializada, donde se fragmenta tanto y esa persona se pierde, se atomiza en la colectividad. Con la inteligencia artificial se fragmenta todavía 0más y el valor del individuo que le da un estatus frente a la comunidad se pierde, colapsa. Entonces, ¿qué hacemos con eso? Es una pregunta que tengo que resolver.
–¿Qué hacemos con eso?
–JFD: Hay una cuestión totalmente abierta respecto al futuro del trabajo, de las relaciones laborales y el impacto que la inteligencia artificial puede tener. Hay grandes utopías que plantean un mundo finalmente soñado desde la izquierda por (Karl) Marx, que escribía en “La ideología alemana” que el sueño de la realización de su propio proyecto era trabajar unas horas a la mañana, pescar de tarde, escribir unos versos y leer de noche. Si esto sale bien, y si esto produce una liberación del tiempo y una posibilidad de que hagamos lo que nos complace y contemplemos el mundo, esa es la salida ideal, pero está la salida de terror con la IA profundizando las brechas, las diferencias, que sea objeto de una apropiación de una élite tecnocrática, que tiene una visión transhumanista, transhumanismo para unos, miseria, explotación, sobreexplotación para otros, ese es el peligro y es yo creo el miedo más fuerte al que se reacciona.
EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN
–¿Qué hace la educación frente a estos nuevos desafíos?
–JDD: Paraguay está muy desprotegido, aunque hay una crisis mundial en términos de educación. Nosotros teníamos un sistema familiar donde las relaciones primarias eran muy fuertes y quizá no teníamos esa educación formal, pero esas relaciones primarias hacían que se transmitan valores, el sentido comunitario era muy fuerte. Yo creo que, a partir del 2000, lo fuimos fragmentando como familia, como sociedad, con fenómenos migratorios se fue desmembrando la familia. Y yo creo que hoy estamos en un proceso de cambio social muy fuerte, donde lo que antes nos servía de sostén cultural, que era la familia, quizá hoy se va fragmentando por cuestiones de migración urbana, incluso internacionales. Y eso concomitante viene con la crisis nuestra de la educación básica inicial, básica media, que nos genera una vulnerabilidad a ser víctimas de todo este proceso de influencias ideológicas y políticas a través de las redes sociales.
–JFD: La encíclica tiene un programa educativo claro. Hay una frase que a mí que me parece totalmente relacionada con esto de la encíclica, que es impulsar una higiene de la atención. La reflexión, la lectura, el pensamiento crítico no se da en cualquier contexto. Necesita un tiempo, una disposición, necesita detenerse, necesita concentrarse. O sea, necesita toda una habitualidad y una serie de prácticas a contracorriente del mundo que tenemos hoy. Y yo soy muy crítico de los paradigmas dominantes en materia de aprendizaje, que se fueron consolidando como un mainstream, como un consenso a lo largo de estos años. Me refiero al pedagogismo, al vaciamiento de los contenidos, a la supremacía de las fórmulas, a esta idea de que ciertas competencias a adquirir como habilidades pueden desprenderse de contenidos fundamentales para orientar la vida y dar sentido a la existencia. Debemos volver a las grandes lecturas, debemos reivindicar de vuelta la memoria, tan descalificada en la época.
¿Sabías que tu mente funciona como un tablero de ajedrez?
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Nada en tu mente se mueve al azar. Cada hábito, cada pausa y cada decisión cumple una función y reconocerlo es el primer paso para fortalecer tu equilibrio interno. Tu salud mental es, siempre, la jugada maestra.
Pocas personas lo saben, pero la salud mental funciona como un tablero de ajedrez en movimiento. No se trata de ganar rápido, sino de pensar cada jugada, anticipar el desgaste y proteger lo más valioso: el equilibrio interno. Cada pieza cumple un rol. Ignorar una sola puede dejarte sin estrategia.
Estos son los movimientos que tu mente hace, aunque no siempre los notes. Utilízalos a tu favor.
Caballo: romper la rutina para desbloquear la mente
El caballo avanza de forma inesperada. No sigue líneas rectas y por eso sorprende. Tu mente funciona igual cuando se anima a lo nuevo. Cambiar una costumbre, aprender algo distinto o alterar el camino habitual oxigena el pensamiento, despierta la creatividad y reduce el agotamiento mental.
Alfil: cambiar la perspectiva para ver con claridad
El alfil observa el tablero en diagonal. Ve lo que otros pasan por alto. Cuando te detenés a mirar una situación desde otro ángulo, aparecen soluciones que antes no existían. No todo es blanco o negro, muchas respuestas están en los matices.
Rey: el descanso como jugada maestra
En el ajedrez, sin rey no hay partida. En la vida, sin descanso no hay equilibrio. Dormir, pausar y bajar el ritmo no es retroceder: es proteger lo esencial. Avanzar sin prisa también es estrategia.
Reina: expresar lo que sentís te da poder
La reina es la pieza más libre y poderosa del tablero. Comunicar lo que sentís, poner en palabras lo que pesa y liberar emociones fortalece la mente. Callar desgasta. Expresar ordena.
Torre: límites firmes, mente segura
La torre se mantiene sólida y recta. Los límites funcionan igual, sostienen tu energía y protegen tu bienestar. Decir que no, marcar hasta dónde llegar y cuidar tu espacio mental no es egoísmo, es autocuidado estratégico.
Peón: los pequeños pasos también ganan partidas
El peón parece simple, pero avanza de a poco y puede cambiar el juego. Hábitos mínimos, decisiones diarias y gestos pequeños fortalecen tu salud mental más de lo que imaginás. La constancia también es una jugada inteligente.
Preparan un torneo de ajedrez en la cárcel de Tacumbú
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El Ministerio de Justicia y la Comisión de Ajedrez Social de la Federación Paraguaya de Ajedrez (Feparaj) realizaron una reciente jornada deportiva en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, dirigida a personas privadas de libertad (PPL) de los pabellones Libertad, C y Adventista. Los internos ya se encuentran en etapa de preparación para su primer torneo, previsto para la quincena de enero de 2026.
A través de esta jornada se apunta a la formalización de un club de ajedrez dentro del penal, iniciativa que permitirá dar continuidad al entrenamiento y preparar a los participantes para su futura participación en torneos internacionales de ajedrez para personas privadas de libertad.
Con el objetivo de promover el deporte ciencia como herramienta de reinserción social, dicha actividad contó con la participación de 17 PPL, quienes vienen destacándose en la práctica del ajedrez, demostrando disciplina, concentración y habilidades estratégicas que contribuyen positivamente a su desarrollo personal y social.
Esta acción es impulsada por la Dirección de Reinserción Social del Ministerio de Justicia, en coordinación con la Comisión de Ajedrez Social de la Federación Paraguaya de Ajedrez (Feparaj), presidida por Moisés Araujo, y la Secretaría General de la Federación Paraguaya de Ajedrez, a cargo de Mara Roche.
Además, tuvo el acompañamiento del director de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, Luis Esquivel, y del titular de la Dirección de Cultura y Deporte, Basilio Benítez, destacándose la importancia de este tipo de iniciativas que fomentan valores como la convivencia, el respeto y la superación personal dentro del sistema penitenciario.
Ganadores de Moonshot se sumergen en la cuna global de la innovación
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Los ganadores del programa Moonshot, impulsado por itti y ueno bank, viajaron a Silicon Valley para vivir una experiencia inmersiva que los conectó con referentes de innovación, tecnología e inversión del ecosistema más influyente del mundo.
Emprendedores y líderes de startups paraguayas participaron de la Inmersión Moonshot en Silicon Valley, una experiencia organizada por itti y ueno bank a través del programa Moonshot para fortalecer el ecosistema emprendedor nacional a través del aprendizaje directo en el mayor laboratorio de innovación del planeta. Durante dos semanas recorrieron las oficinas de Google, Salesforce, Plug and Play Tech Center, Stanford University, entre otras, conectándose con inversionistas, mentores y referentes que impulsan las transformaciones tecnológicas más relevantes del mundo.
DE ASUNCIÓN A SILICON VALLEY
Los representantes de las startups ganadoras vivieron un viaje que redefinió su forma de pensar la innovación. La primera semana, organizada junto a SV Links, incluyó visitas a gigantes tecnológicos, fondos de capital de riesgo y sesiones académicas en una de las universidades más influyentes del mundo. “Este viaje no fue un premio: fue una aceleración de mindset intensiva”, destacó Sergio Mura, director de Moonshot. “Exponer a nuestros emprendedores al modo de pensar de Google o Plug and Play reconfigura su ambición. La transformación de mentalidad que logran aquí es un activo invaluable para todo el ecosistema paraguayo”.
En Stanford University, los participantes asistieron a charlas con expertos como Naeem Zafar, Kartik Gada y Miguel Fuentes, abordando innovación corporativa, inteligencia artificial en salud y los desafíos éticos de la IA. “Creer que la IA solo es una herramienta es una mentalidad de hace 20 años. Hoy, el desafío para el emprendedor no es incorporarla, sino liderar un futuro donde la IA es ubicua”, explicó Gada durante su presentación.
La agenda también incluyó un taller con Michelle Messina, autora de Decoding Silicon Valley, quien compartió las claves del “growth mindset” que define al ecosistema: pensar en grande, abrazar el error como parte del aprendizaje y ejecutar con velocidad. “Las ideas son baratas. La ejecución no tiene precio. ¡A hacer cosas!”, resumió. Para los emprendedores paraguayos, el aprendizaje fue tanto técnico como humano.