- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- Consultor Financiero
Todos sabemos que para que un baile sea bueno y vistoso se debe bailar de a dos (ocurre con el tango, el merengue, la salsa, la polca entre otros).
Si lo llevamos al campo profesional sería lo mismo. ¿Por qué? Por el compromiso asumido que debe provenir tanto del profesional como de la empresa.
Un profesional por sí solo no se compromete (como tampoco uno baila solo un tango). Tendrá mayor o menor capacidad de comprometerse (o de bailar), pero el resultado sólo llega a materializarse dependiendo de la organización en la que se encuentre y de cómo ésta actúe (de la pareja de baile).
El resultado de la relación entre la capacidad de comprometerse del profesional y las actuaciones de la empresa como la de cualquier otra pareja (y no necesariamente de baile), puede ser de tres tipos a saber: crecimiento, separación o infidelidad (es decir continuar en la compañía, pero pensando en otra).
La razón por la que la gente permanece en esta compañía es porque es un atractivo lugar de trabajo, es como pertenecer a un gran equipo deportivo. Los jugadores realmente buenos quieren rodearse de otros jugadores de una categoría igual o similar.
En segundo lugar, a la gente le gusta trabajar en un entorno de liderazgo. Por ello es clave crear una cultura de líderes dentro de las organizaciones.
Además del prestigio social de trabajar en una buena empresa, otro motivo extrínseco es la cercanía del lugar del trabajo y más importante todavía la compensación monetaria.
Cada profesional se compromete con la organización según su motivación. Conocer que es lo que la empresa ofrece y cual es el nivel de necesidades que puede satisfacer es esencial para construir el talento organizativo.
Tiene unas diferentes necesidades que intentará satisfacer en la organización que decida (o pueda) estar. Antes de gestionar el talento se ha de reflexionar sobre que tipo de profesionales desea contratar la empresa y que necesidades podrá satisfacer para comprometerse. Es decir, cómo va a crear valor.
La variable que más correlaciona con el éxito empresarial es la capacidad de atraer, retener y desarrollar el talento más que la solidez financiera, la innovación o la calidad de productos y servicios.
La cadena de creación de valor ha invertido su sentido. Este es uno de los rasgos diferenciales del siglo actual. Mientras que el presente se apoya en los resultados financieros y en la satisfacción del cliente, el futuro pasa por el talento organizativo y por crear valor a la sociedad en su conjunto.
La proposición de valor es el punto de partida para atraer, desarrollar y retener a los profesionales.
A la hora de definirlo es imprescindible conocer en profundidad que valor va a aportar al profesional en especial, en términos de salario emocional para que este se comprometa.
El salario emocional, o compensación no monetaria es la retribución intangible que se da a los profesionales y que puede ser de muy distinto tipo: equilibrio en la vida laboral y personal, desarrollo profesional o satisfacción de las motivaciones trascendentes.
Satisfacen los motivos que hacen que el compromiso sea más estable con la organización, es decir, el compromiso que no está basado únicamente en el salario percibido (compensación monetaria).
El equilibrio de la vida personal-profesional es otro de los factores más motivadores, que adquiere cada vez mayor relevancia entre los jóvenes de la generación Z.
Cada vez es más generalizado que las organizaciones inviertan en hacer más cómoda la vida de sus profesionales, pues el bienestar de las compañías, está muy ligado al bienestar de sus empleados.
Las empresas no solo deberían ser flexibles con el proceso de su estructura organizacional, sino también con la persona que contratan. Si quieres crear un talento organizativo realmente innovador, contrate profesionales innovadores y distintos.
“La rutina se vuelve autodestructiva, porque los seres humanos pierden el control de sus propios esfuerzos; la falta de control sobre el tiempo de trabajo significa la muerte mental de las personas “(Adam Smith).