- POR JUAN CARLOS DOS SANTOS G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
El “Sueño chino” no es solo una consigna de propaganda; es un cronómetro geopolítico. Para el año 2049, el centenario de la República Popular, China aspira tener completo su “gran rejuvenecimiento nacional”, posicionándose como la potencia global indiscutible, con un ejército de “clase mundial” y una hegemonía tecnológica total. Sin embargo, en el análisis estratégico, las fechas simbólicas suelen chocar con la realidad biológica y la urgencia militar.
LA BIOLOGÍA DEL PODER
Xi Jinping, el arquitecto de esta nueva era, tiene hoy 72 años. Para el fatídico 2049, Xi tendría 96 años. Aunque ha consolidado un poder no visto desde los tiempos de Mao Zedong, eliminando límites de mandatos y rodeándose de leales, la biología y el tiempo imponen sus propias agendas. Aquí surge la gran interrogante para Pekín: ¿Puede el “Sueño chino” sobrevivir sin su principal impulsor, o sentirá Xi la urgencia de consolidar los hitos más controversiales –como la unificación con Taiwán– mientras aún sostiene firmemente el timón? La historia nos enseña que los líderes con ambiciones de legado histórico suelen desconfiar de la paciencia de sus sucesores.
2027: EL UMBRAL CRÍTICO
Mientras el mundo mira hacia mediados de este siglo, existe una fecha mucho más cercana y, quizás, más peligrosa: 2027. Este año marca el centenario de la fundación del Ejército Popular de Liberación (EPL).
No es una fecha elegida al azar. La inteligencia estadounidense y diversos observadores regionales sugieren que Xi ha instruido a sus fuerzas armadas para que, para ese año, tengan la capacidad técnica y operativa de llevar a cabo una invasión exitosa a Taiwán. El 2027 no es necesariamente la fecha de una guerra, pero sí es el momento en que el equilibrio de poder en el estrecho debería (en los planes de Xi) inclinarse de forma irreversible.
EL DILEMA DEL “GRAN REJUVENECIMIENTO”
Si el objetivo de 2049 requiere estabilidad económica y una red global de comercio (como la Franja y la Ruta), una aventura militar prematura en 2027 podría poner en riesgo todo el edificio. China se enfrenta a un declive demográfico que empezará a pesar seriamente antes de 2049. También aparece en el horizonte, una desaceleración económica que cuestiona el contrato social del Partido Comunista de China (PCCh). No menos importante y no se debe olvidar, la arquitectura de la defensa regional como el fortalecimiento de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, que se está cerrando para contener sus ambiciones.
El “Sueño chino” es una carrera de fondo, pero Xi Jinping parece estar imprimiendo un ritmo de carrera de 100 metros. La tensión entre la meta lejana de 2049 y la ventana de oportunidad militar de 2027 definirá no solo el destino de China, sino la estabilidad de todo el Indo-Pacífico. Para un líder que busca la inmortalidad política, el tiempo es el único adversario que no puede ser purgado.
En sucesivos artículos, iremos analizado y relatando, con base en la experiencia personal de visitar Okinawa y conocer de primera fuente, tanto la preocupación como la ocupación de Japón, con respecto al peligroso crecimiento militar chino para la región del Asia Oriental que apunta como primer objetivo a romper la primera línea de islas que hoy la encierran.
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Presidente chino advierte que la IA no debe estar dominada por un solo país
La inteligencia artificial no debe estar dominada por un solo país, alertó este viernes el presidente chino, Xi Jinping, al instar a la cooperación global para su desarrollo durante su intervención en una importante conferencia sobre esa tecnología en Shanghái. Los modelos chinos de IA están ganando terreno frente a las ofertas más potentes de Estados Unidos, al tiempo que atraen a usuarios de todo el mundo gracias a sus costos más bajos.
Sin embargo, el modo de regular este sector en auge se ha convertido en un tema clave, a medida que crecen las preocupaciones sobre el uso de la IA en combates militares o su posible uso malintencionado por parte de hackers o terroristas.
“El desarrollo de la IA no debe ser una actuación en solitario de un solo país, sino una sinfonía de cooperación internacional”, señaló en la ceremonia de apertura de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC, por sus siglas en inglés).
“Debemos oponernos conjuntamente a la interpretación excesiva del concepto de seguridad nacional en el ámbito de la IA o a anteponer la seguridad de un país a la de los demás”, agregó Xi.
Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto restricciones a las importaciones de tecnología china por preocupaciones de seguridad nacional, mientras que las recientes disputas entre Washington y los laboratorios estadounidenses de IA han planteado dudas sobre quién controla el acceso a esa tecnología.
La conferencia WAIC es “el evento anual más importante para comprender la dirección de la industria china de la IA”, señaló Poe Zhao, fundador de la publicación de análisis Hello China Tech.
“Estados Unidos mantiene una clara ventaja en chips avanzados, infraestructura informática de vanguardia y el desarrollo de modelos que requieren mayor inversión de capital”, explicó a la AFP. Pero “China es su competidor más cercano y completo”, agregó Zhao.
“Bajo control humano”
La WAIC, de cuatro días de duración, reúne a más de 1.000 empresas tecnológicas del país, junto con funcionarios, investigadores y otras figuras de la industria. Se exhiben alrededor de 3.000 productos, desde potentes sistemas de semiconductores para la computación con IA hasta un teléfono inteligente capaz de ejecutar aplicaciones de manera autónoma a pedido.
Pero la atención se centró en primer lugar en la visión de Xi sobre el impacto potencial de la IA.
“Debemos establecer leyes y regulaciones, así como sistemas de monitoreo tecnológico, alerta temprana y respuesta ante emergencias, con el fin de (...) garantizar que la IA esté siempre bajo control humano”, apuntó Xi en su discurso en la conferencia, al exigir un enfoque “centrado en las personas”.
El jueves, el canciller chino, Wang Yi, y representantes de 29 países, entre ellos Rusia, Pakistán e Indonesia, firmaron un acuerdo para establecer un grupo intergubernamental en materia de IA.
La Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, con sede en Shanghái, tiene como objetivo promover la consulta entre sus miembros para garantizar el desarrollo “saludable y ordenado” de la IA, informaron medios estatales.
Líderes como el secretario general de la ONU, António Guterres; el primer ministro de Camboya, Hun Manet; y su par tailandés, Anutin Charnvirakul, asisten a la WAIC, que presenta lo más avanzado de la tecnología china.
A primera hora del viernes, la startup Moonshot AI, con sede en Pekín, lanzó un nuevo y potente modelo insignia, el Kimi K3, cuyo rendimiento, según los reportes, podría rivalizar con algunas de las mejores ofertas estadounidenses.
Consumo masivo de IA
Otros aspectos destacados de la WAIC de este año son el modelo M3 de MiniMax, el primer teléfono equipado con un agente autónomo de IA, y el “supernodo” Atlas 950 de Huawei, una arquitectura de IA de vanguardia para el aprendizaje y el razonamiento.
También ocuparán un lugar central los agentes de IA, herramientas capaces de conversar con los usuarios, pero también de administrar software o realizar tareas complejas.
La IA se ha convertido en un pilar estratégico de la política industrial china, impulsada por una inversión estatal colosal destinada a construir un ecosistema nacional, desde la producción de chips hasta el uso por parte de los consumidores.
El consumo diario en China de “tokens”, la unidad utilizada en la industria para medir el uso de la IA, se ha multiplicado por 1.000 en los últimos dos años, según los medios estatales que citan a funcionarios. El mercado chino se valoró en 1,2 billones de yuanes en 2025 (177.000 millones de dólares), y se espera que crezca más del 30 % este año, según datos oficiales.
Fuente: AFP.
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Xi y Putin ratifican una relación “inquebrantable que ha resistido mil pruebas”
Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, se reunieron este miércoles y ratificaron la solidez de sus relaciones bilaterales frente a las turbulencias del mundo, menos de una semana después de que Pekín recibiera también al estadounidense Donald Trump. “Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas“, le dijo Xi a su invitado, según la agencia de noticias oficial Xinhua.
Por su parte, Putin se refirió a unas relaciones a un “nivel sin precedentes”, en particular en el ámbito económico, a pesar de los “factores externos desfavorables”. Ambos líderes se encontraron en un contexto de múltiples crisis que afectan directamente a sus países, como las amenazas de reanudación de las hostilidades en el Golfo, la continuación del conflicto en Ucrania o tensiones en el comercio y el suministro de hidrocarburos.
Xi advirtió, precisamente, que una reanudación de los combates en Oriente Medio sería “inoportuna”. Sonriente, el presidente chino recibió minutos antes a Putin con un cálido apretón de manos al pie de las escaleras del Gran Salón del Pueblo, sede del poder en el corazón de la capital.
Los líderes de los dos gigantes escucharon sus himnos, pasaron revista a una guardia militar y a un grupo de niños que saltaban al grito de “bienvenido, bienvenido” y agitaban banderas de ambos países. Resonó una salva de cañones, en una puesta en escena muy similar a la de la pomposa bienvenida que se le dio Trump.
Xi y Putin, quienes se llaman comúnmente “viejo amigo” o “querido amigo”, ya se han reunido casi 40 veces a lo largo de más de 13 años de ejercicio simultáneo del poder, se sentaron luego a la mesa de conversaciones, con la visita del magnate republicano entre los diversos temas de interés común. Se espera que además aborden la guerra que Rusia libra en Ucrania, aunque los analistas consideran poco probable que Xi presione a Putin.
También podría mencionarse el proyecto del gran gasoducto “Fuerza de Siberia 2”, que conectaría las mayores reservas de gas natural de Rusia en el norte de Siberia con China. Es un proyecto fundamental para Rusia, que ve en él una salida para sus hidrocarburos, a los que Europa ha dado la espalda tras la invasión de Ucrania. Pero su realización se está demorando.
Potencias “maduras”
Putin buscará en Xi la garantía de que la distensión intentada con Estados Unidos con motivo de la visita de Trump no se producirá a costa de Rusia, conjeturan los analistas. Ambas partes presentan la cumbre como una muestra de unas relaciones antiguas a prueba de turbulencias. El motivo es el 30º aniversario de una “asociación de coordinación estratégica”.
El Kremlin describe la sucesión de visitas de Trump y Putin como fortuita. La llegada de Putin, que se encuentra en su visita número 25 a China, estaba prevista antes de que Trump pospusiera la suya, inicialmente programada para finales de marzo. “Las relaciones entre China y Rusia constituyen una de las relaciones entre grandes potencias más estables, maduras y estratégicamente valiosas del mundo actual”, afirmó la cadena estatal china en inglés CGTN.
Más allá de la visita de Trump, que no dio lugar a grandes anuncios, China y Estados Unidos siguen, por el contrario, inmersos en una intensa rivalidad estratégica, comercial y tecnológica. En contraste, CGTN destacó la amplitud de los “intereses comunes” de Pekín y Moscú.
Relación asimétrica
China y Rusia son, además, socios de larga data de Irán y Corea del Norte. Los lazos entre China y Rusia se han fortalecido tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Las exportaciones de petróleo ruso a China aumentaron alrededor de un 30%, según datos de centros de análisis europeos. La relación es, sin embargo, desequilibrada. Las importaciones rusas representaron solo alrededor del 5% de las importaciones de China en 2025, según la Aduana del gigante asiático.
Por el contrario, China representó más de un tercio de las importaciones y más de una cuarta parte de los envíos de Rusia en 2025, según la agencia rusa Tass. A finales de 2025, China era el principal comprador de petróleo crudo y carbón rusos, y el segundo de gas transportado por gasoducto, según el Centro de Investigación sobre Energía CREA.
China se ve directamente afectada por los bloqueos iraní y estadounidense del estrecho de Ormuz en medio del conflicto en Oriente Medio, por donde transita gran parte de sus suministros. Los puntos de vista sobre la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán podrían divergir, no obstante, ya que Rusia se beneficia del conflicto gracias a una flexibilización de las sanciones, anticipan los analistas.
Fuente: AFP.
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Putin llega este martes a China tras la visita de Trump
El presidente ruso, Vladimir Putin, llega este martes a Pekín para reunirse con su homólogo chino y “viejo amigo” Xi Jinping, con quien espera dejar en claro que sus lazos son inquebrantables pocos días después de la visita que hizo Donald Trump. La confirmación del viaje de Putin se produjo pocas horas después de que Trump concluyera el viernes una pomposa visita de Estado, la primera de un presidente estadounidense a China en casi una década, destinada a estabilizar sus turbulentas relaciones.
De su parte, Putin y Xi tienen previsto discutir cómo “fortalecer aún más” la asociación estratégica entre sus países e “intercambiar opiniones sobre temas internacionales y regionales clave”, según un comunicado del Kremlin. Sus lazos se han profundizado desde la invasión que Rusia lanzó sobre Ucrania en 2022. Desde entonces, Putin ha visitado Pekín cada año.
Moscú se encuentra diplomáticamente aislada en la escena mundial y depende en gran medida de Pekín en lo económico, ya que China es ahora el principal comprador del petróleo ruso sancionado. Marcando un tono cordial para la visita, los dos líderes intercambiaron “cartas de felicitación” el domingo para conmemorar los 30 años de la asociación estratégica entre sus países.
Xi afirmó que la cooperación entre Rusia y China se ha “profundizado y consolidado continuamente”, según los medios estatales chinos.
En un mensaje de video dirigido al pueblo chino difundido el martes, Putin dijo que las relaciones han alcanzado “un nivel verdaderamente sin precedentes” y que “el comercio entre Rusia y China sigue creciendo”.
“Sin aliarnos contra nadie, buscamos la paz y la prosperidad universal”, añadió el líder ruso, sin mencionar a ningún tercer país.
Queridos y viejos amigos
Cuando Putin visitó Pekín por última vez, en septiembre de 2025, Xi lo recibió con los brazos abiertos como a un “viejo amigo”, un lenguaje que el líder chino no utilizó con Trump la semana pasada.
Putin, quien de su lado llama a Xi su “querido amigo”, estará ansioso por mostrar al mundo que sus relaciones no se ven afectadas por la visita de Trump.
Aunque no se espera que la visita del presidente ruso reciba la misma fastuosidad que la de Trump, “la relación entre Xi y Putin no requiere ese tipo de gesto de tranquilidad”, dijo Patricia Kim, del centro de investigación Brookings Institution en Washington.
Ambas partes consideran que sus lazos son “estructuralmente más fuertes y estables” que los entre China y Estados Unidos, agregó.
Aunque Pekín ha pedido regularmente que se entablen conversaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, que ya dura más de cuatro años, nunca ha condenado a Rusia por enviar tropas, al presentarse como una parte neutral.
Trump y Xi hablaron sobre Ucrania la semana pasada, pero el presidente estadounidense se fue de China sin lograr ningún avance.
“Es casi seguro que Xi informe a Putin sobre su cumbre con Trump”, consideró Kim.
Sin embargo, dijo, la falta de resultados claros de la reunión “probablemente tranquilice a Moscú al saber que Xi no llegó a ningún acuerdo con Trump que socavara sustancialmente los intereses rusos”.
Apetito por el petróleo
Putin esperará que China profundice su compromiso con Moscú, después de que Trump dijera a Fox News durante su visita que Pekín había acordado comprar petróleo estadounidense.
Dado que Rusia depende de las ventas a China para sostener su esfuerzo bélico, “Putin no quiere perder ese apoyo”, explicó a la AFP Lyle Morris, de la organización Asia Society.
“Es probable que Putin esté ansioso por escuchar a Xi sobre el próximo paso de China en Oriente Medio”, añadió Morris, después de que “Trump haya señalado claramente que espera que Pekín desempeñe un papel de liderazgo”.
Sin embargo, en lo que respecta a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, China y Rusia pueden tener prioridades diferentes.
“(China) depende de la libertad de las principales vías navegables del mundo para mantener sus actividades económicas, y preferiría que el enfrentamiento en el estrecho de Ormuz terminara cuanto antes”, dijo a la AFP James Char, de la Universidad Tecnológica de Nanyang de Singapur.
Por otro lado, Moscú “se ha beneficiado económicamente de los combates en Irán debido a la flexibilización de las sanciones contra los suministros energéticos rusos, por lo que podría tener una opinión diferente”. Tras reunirse con Xi en abril, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, dijo que Rusia podría “compensar” la escasez energética de China a medida que la guerra afecta a los suministros mundiales.
Ejercicios nucleares
Rusia anunció este martes que su ejército inició tres días de maniobras con armas nucleares, en las que participan miles de soldados en todo el país. “Del 19 al 21 de mayo de 2026, las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia están llevando a cabo un ejercicio sobre la preparación y el uso de las fuerzas nucleares en caso de amenaza de agresión”, informó el ministerio ruso de Defensa.
El anuncio coincide con la intensificación de los ataques de Ucrania con drones, y la visita del presidente Vladimir Putin a China, que arranca este martes. Desde que emprendió su ofensiva en Ucrania en febrero de 2022, Rusia ha blandido reiteradamente la amenaza nuclear.
Los ejercicios tienen lugar meses después de que decayera en febrero, sin ser renovado, el Tratado Nuevo START de limitación de arsenales nucleares entre Estados Unidos y Rusia. En los ejercicios participarán más de 65.000 soldados con 7.800 categorías de equipamiento y armas, incluyendo más de 200 misiles, según el ministerio de Defensa.
También participarán aviones, buques y submarinos nucleares, y se ensayarán misiles balísticos y misiles de crucero. Los ejercicios incluirán un ensayo del uso de armas nucleares desplegadas en la vecina Bielorrusia, puntualizó el ministerio. Rusia ha desplegado allí un misil hipersónico con capacidad nuclear, el Oreshnik.
Fuente: AFP.
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Trump deja China en buena sintonía para acuerdos comerciales y geopolítica
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió este viernes de China tras haber conseguido, según sus propias palabras, acuerdos comerciales “fantásticos” y un ofrecimiento de ayuda de su par Xi Jinping para desbloquear el estrecho de Ormuz. El avión presidencial Air Force One despegó del Aeropuerto Internacional de Pekín-Capital alrededor de las 14:40 locales (6:40 GMT) con destino a Washington tras una breve ceremonia de despedida, constataron los periodistas de la AFP.
El magnate republicano mantuvo dos días de reuniones con Xi con el objetivo claro de alcanzar pactos económicos en sectores como agricultura, aviación e inteligencia artificial (IA), además de avanzar en cuestiones geopolíticas espinosas, como la guerra en Oriente Medio o Taiwán. Pese a un tono más moderado por parte del líder chino, Trump aseguró que, de esta visita a Pekín, la primera de un mandatario estadounidense en casi una década, salieron “muy buenos resultados”.
“Cerramos unos acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para ambos países”, celebró, mientras Xi lo acompañaba por los jardines de Zhongnanhai, el complejo central del gobierno chino junto a la Ciudad Prohibida en Pekín. “Hemos resuelto muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido resolver”, añadió, sin dar detalles. Por su parte, Xi aseguró que fue una “visita histórica” y que, a día de hoy, ambas partes establecieron “una nueva relación bilateral, que es una relación de estabilidad estratégica constructiva”. Prometió enviarle a Trump semillas para la Rosaleda de la Casa Blanca.
“Ayuda” en Ormuz
En una entrevista con Fox News tras concluir el primer día de la cumbre, Trump dijo que Xi aceptó varios puntos de la lista de pretensiones de Estados Unidos.
Sobre la guerra en Irán, el presidente norteamericano dijo que Xi le había asegurado que China no se estaba preparando para ayudar militarmente a Teherán, que mantiene prácticamente bloqueado el estrecho de Ormuz, vía clave para el tránsito mundial de hidrocarburos.
“Dijo que no suministraría material militar (...) Lo afirmó con rotundidad”, le aseguró Trump a Fox.
“Le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz, y dijo: ‘Si puedo ser de alguna ayuda, estaré encantado de ayudar’”, añadió el magnate.
Sobre ese mismo tema y luego de consultas sobre si los dos líderes habían discutido el conflicto con Irán, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino publicó este viernes un comunicado en el que pide “un alto el fuego integral y duradero” en Oriente Medio.
“Las rutas marítimas deben reabrirse lo antes posible en respuesta a los llamamientos de la comunidad internacional”, añadió.
Política sobre Taiwán “no ha cambiado”
Los cordiales apretones de manos y la pompa del jueves se vieron eclipsados por una contundente advertencia de Xi sobre un punto de tensión geopolítica mucho más antiguo: Taiwán, una isla de régimen democrático que Pekín reclama como parte de su territorio.
Poco después de que comenzaran las conversaciones, los medios estatales chinos informaron de que el dirigente asiático le dijo a Trump que un mal manejo de ese asunto podría empujar a sus dos países a un “conflicto”.
La entrevista con Fox News no abordó el tema de Taiwán, y Trump no hizo comentarios a los periodistas cuando se le preguntó al respecto el jueves.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, explicó en una conversación con la cadena NBC que “la política de Estados Unidos sobre la cuestión de Taiwán no ha cambiado (...) a partir de la reunión”.
Pekín planteó el asunto, dijo. “Siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a otros temas”, añadió.
Taipéi respondió el viernes agradeciendo a Washington “por expresar repetidamente su apoyo”.
Boeing, soja y petróleo
Trump no detalló el viernes los acuerdos comerciales que, según él, se sellaron con China.
Sin embargo, en la entrevista con Fox, Trump dijo que Xi se comprometió a comprar aviones Boeing, “200 de los grandes”.
Las acciones del gigante aeronáutico estadounidense cayeron tras los comentarios del mandatario, en una señal de que el mercado esperaba una compra más sólida por parte de China.
El presidente dijo que Pekín también había expresado interés en adquirir petróleo y soja estadounidenses.
China, que es el principal cliente del petróleo iraní, compró pequeñas cantidades de crudo a Estados Unidos antes de que Trump le impusiera altos aranceles el año pasado.
Desde entonces, ha reducido drásticamente las compras de soja estadounidense, recurriendo en su lugar a Brasil. Bessent también reveló a la CNBC que Trump y Xi discutieron el establecimiento de “barreras de seguridad” para el uso de la inteligencia artificial.
Fuente: AFP.