- POR JUAN CARLOS DOS SANTOS G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
El escenario político internacional muestra señales claras de un cambio de ciclo. En distintas regiones, los partidos de izquierda pierden protagonismo frente a fuerzas de derecha y centroderecha que logran capitalizar el malestar social, la inseguridad y la crisis económica.
En América Latina, Chile se convirtió en uno de los ejemplos más contundentes. El triunfo de José Antonio Kast reflejó un giro del electorado hacia posiciones más firmes en materia de orden público e inmigración, temas que dominaron el debate y evidenciaron el desgaste del oficialismo socialista. Más allá del resultado electoral, el caso chileno expone las dificultades de la izquierda para sostener cohesión interna y responder a demandas concretas.
Ecuador también evidencia este desplazamiento. El electorado ha priorizado perfiles asociados a la estabilidad, en un contexto marcado por la violencia y la incertidumbre económica. La lógica del voto castigo, combinada con la urgencia de soluciones, ha debilitado a los sectores identificados con la izquierda tradicional.
En Perú, la fragmentación política y la crisis institucional han generado un escenario donde las propuestas ideológicas pierden peso frente a opciones más pragmáticas o conservadoras. La desconfianza hacia la clase política, sin distinción de signo, ha terminado favoreciendo a sectores alejados del discurso progresista clásico.
Centroamérica acompaña esta tendencia. En Honduras, la victoria de Nasry Asfura consolidó un escenario dominado por candidaturas de derecha, mientras que en Costa Rica el electorado también ha mostrado preferencia por opciones similares, en un contexto donde la seguridad y la gestión económica son determinantes.
Europa no escapa a esta dinámica. En Hungría, el relevo de Viktor Orbán por Péter Magyar podría introducir cambios en la relación con la Unión Europea, pero difícilmente implique una transformación ideológica profunda. El debate sigue centrado en cuestiones como la soberanía y la inmigración, ejes que también impulsan el crecimiento de la derecha en países como Francia y el fortalecimiento de Vox en España.
La inmigración, de hecho, se ha consolidado como un factor transversal que redefine las agendas políticas. Tanto en Europa como en América Latina, el control de fronteras y la seguridad se han convertido en prioridades para amplios sectores de la población, desplazando otras discusiones tradicionales de la izquierda.
En este contexto, el retroceso de los partidos progresistas parece responder no solo a errores de gestión, sino también a una crisis de narrativa. La dificultad para actualizar sus propuestas frente a nuevas demandas sociales ha erosionado su capacidad de representación.
Así, más que una serie de resultados aislados, lo que se observa es un reordenamiento político global. La derecha avanza con discursos centrados en el orden y la eficiencia, mientras la izquierda enfrenta el desafío de redefinirse para no quedar relegada en un escenario cada vez más exigente.
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La ideología del golpe de 1964 continúa en la pedagogía militar
- Urariano Mota
- Escritor y periodista brasileño
- Fotos: Gentileza
A más de seis décadas del golpe militar de 1964, Brasil sigue conviviendo con una paradoja inquietante: sus escuelas militares continúan enseñando la dictadura con los mismos manuales elaborados durante el régimen de Médici. El escritor y periodista brasileño Urariano Mota examina cómo el autoritarismo se perpetúa en las aulas donde se forman las nuevas generaciones de militares y por qué reformar esa pedagogía es una condición ineludible para consolidar la democracia.
El golpe militar de 1964 puede analizarse desde un ángulo que suele pasarse por alto: el de la enseñanza que perpetúa la ideología autoritaria en las conciencias de las nuevas generaciones. Los estudiantes de las escuelas militares siguen obligados a asimilar contenidos como el siguiente:
“En los gobiernos militares, particularmente bajo el presidente Emílio Garrastazu Médici (1969-74), hubo censura a los medios de comunicación y lucha y eliminación de las guerrillas, tanto urbanas como rurales, porque la preservación del orden público era una condición necesaria para el progreso del país”.
Una breve búsqueda revela que estos libros de texto, utilizados por la Dirección de Educación Preparatoria y Asistencial (DEPA), fueron elaborados en 1973 –sí, en ese año emblemático de la dictadura de Médici– con el propósito de orientar a las futuras generaciones de militares. Este adoctrinamiento cuenta incluso con respaldo legal. Se sustenta en el artículo 4 de la R-69, norma interna mediante la cual los cuarteles se autorregulan. El DEPA tiene como objetivo pedagógico “orientar el proceso educativo y de enseñanza-aprendizaje en la formación de ciudadanos
intelectualmente preparados y conscientes de su papel en la sociedad, de acuerdo con los valores y tradiciones del Ejército brasileño”.
ESCUELA DE PENSAMIENTO AUTORITARIO
Cabe preguntarse, entonces, cuáles son esos “valores”. La academia militar se ha convertido en una verdadera escuela de pensamiento autoritario que distorsiona y oculta la trágica historia de la dictadura, así como el papel destructor que el llamado “orden público” tuvo sobre vidas concretas. La exigencia histórica de los sectores democráticos –que las escuelas militares dejaran de funcionar como islas inexpugnables, ajenas al escrutinio público– sigue tan vigente como entonces.
A lo largo de los años en que trabajé para que los crímenes de la dictadura no cayeran en el olvido, recibí numerosos correos electrónicos, algunos con tono abiertamente amenazante, que celebraban que “gracias a Dios todavía hay enseñanza en las escuelas militares, porque es a través de ellas que se forman los estudiantes que todavía piensan en las universidades de Brasil. Los libros que se utilizan en los colegios militares son los que publica la Biblioteca del Ejército, porque los que circulan en las librerías nacionales son de un nivel inferior al aceptable y están completamente distorsionados en su contenido”.
No sorprende, entonces, que este tipo de enseñanza persista y sea defendida con fervor en el seno de una república con aspiraciones de imperio que no termina de ajustar cuentas con su pasado. Es momento de retomar el debate sobre esa oscuridad con mirada crítica. Paradójicamente, hay un aspecto en el que las escuelas públicas y civiles podrían inspirarse en las militares: su capacidad de articular una formación coherente con valores institucionales explícitos. La diferencia, claro, estaría en el contenido de esos valores. Las escuelas civiles podrían “traducir” ese modelo a su propia lógica: no la del orden y la obediencia, sino la de la libertad y el pensamiento crítico, en una discusión permanente dentro del aula.
EDUCACIÓN HUMANÍSTICA
Las escuelas públicas presentan déficits serios en la educación humanística. No se trata de incorporar el “humanismo” como una asignatura aislada en el currículo, sino de construir una educación para la vida que atraviese todas las disciplinas, sin subordinarse a las prioridades del mercado ni a las del cuartel. La formación intelectual y técnica no debería tener como horizonte último el consumo, sino una visión integral de la humanidad.
Y en ese camino, no debemos olvidar el terrorismo de Estado latente –y justificado– que aún se propaga desde las aulas militares. Un terror que reevoqué al escribir la novela “A mais longa duração da juventude” (“La más larga duración de la juventud”), de la que comparto un breve extracto:
“Los anillos de un vil garrote craneal al que llamaban ‘corona de Cristo’ se atornillaban cada vez más para extraer información; se rompían huesos y se insertaban artefactos extraños en orificios corporales. Las personas que vieron y sufrieron tales cosas guardan silencio. Algunas víctimas se sienten culpables por haber sobrevivido mientras otras perecieron; otras se aterrorizan con facilidad y arrastran un trauma persistente décadas después. Con frecuencia, el reflejo está condicionado por recuerdos silenciados para que el dolor no vuelva. Es paralizante pensar en lo que hemos conocido y visto. Pensamos en cosas en las que no queremos pensar y hablamos con nosotros mismos sobre asuntos que no nos atrevemos a contarle a nadie. Es desolador, y no queremos ahogarnos en una locura furiosa. Ni ser golpeados de nuevo, en silencio. Queremos que termine. Quiero paz, reflexionar en paz”.
Los recuerdos del terrorismo de Estado regresan, convocados desde las páginas de los manuales escolares militares de Brasil. Y mientras esas páginas sigan abiertas, la memoria no es solo un derecho: es una obligación. Mientras Brasil no reforme en profundidad la pedagogía de sus escuelas militares, el golpe de 1964 no será solo historia: seguirá siendo presente.
La democracia no se consolida únicamente con instituciones formales; se construye, sobre todo, en las aulas. Permitir que una parte del sistema educativo nacional continúe enseñando la dictadura como sinónimo de orden y progreso es tolerar que el autoritarismo se reproduzca de generación en generación, con uniforme y con sello oficial. Por ello, el verdadero combate contra ese legado pasa de manera decisiva por los libros que se abren cada mañana en los salones de clase.
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“Tenemos carrocería para jugar cualquier partido”, afirma Latorre sobre el 2028
El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, respondió a las especulaciones y al escenario político para las elecciones presidenciales del 2028, principalmente, sobre su posible precandidatura a la vicepresidencia para acompañar a Pedro Alliana, designado por Honor Colorado para pugnar la presidencia de la República. Latorre afirmó que está a disposición para el lugar que le toque dentro del movimiento oficialista.
“Yo estoy a disposición del equipo, finalmente donde nos toque nosotros vamos a estar y, sin ánimo de ser soberbio, creo que sistemáticamente estamos demostrando que tenemos la carrocería para jugar cualquier partido”, refirió el legislador a los medios de comunicación desde la sede legislativa.
Aseguró que seguirá militando dentro del movimiento oficialista, sea cual fuese la decisión que se tome dentro del grupo político. “Pero hay que ser sincero, nos consideramos todavía jóvenes, hay mucho por delante y si hay algo que yo tengo bien claro es el hecho que, como lo vengo haciendo 14 años, yo quiero seguir militando en el movimiento Honor Colorado”, mencionó.
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Por otra parte, indicó que la prioridad en este momento para el movimiento es lograr la unidad mirando a las elecciones municipales del domingo 4 de octubre, teniendo en cuenta que Honor Colorado logró una arrasante victoria en 240 de los 263 distritos del país, y actualmente buscan que todos los movimientos internos puedan apoyar todas las candidaturas de la Lista 1.
“Nosotros estamos felices, empezamos ese día con la sensación del deber cumplido, con la sensación de que dejamos todo en la cancha, pero entendemos que este es un partido que se juega a dos tiempos y estamos en el tiempo que más nos gusta, que es el tiempo de la Lista 1”, sentenció.
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Escenario electoral en movimiento: analistas evalúan internas coloradas y desafío opositor
Analistas políticos y comunicadores como Alberto Peralta, José Fernando Duarte y Camilo Soares brindaron sus observaciones con respecto a algunos aspectos del escenario político que comienza a tomar forma, en este cierre de año. Las cuales se centran en definiciones políticas en el partido de Gobierno, que es la Asociación Nacional Republicana, pero sobre todo en el movimiento Honor Colorado, ya con miras a las municipales de 2026 y proyecciones para las presidenciales de 2028.
En una charla durante el programa “Fuego cruzado” de canal Gen/Nación Media, Duarte señaló que el país está en puertas de un 2026 que será un año eminentemente electoral. Dijo que es natural que en estos contextos existan estas reconfiguraciones, reposicionamientos políticos.
“El Partido Colorado es la única institución política que en el proceso democrático se constituyó en un espacio real de disputa de poder, que tiene mecanismos y reglas de legitimación de sus autoridades y que practica la democracia interna. Es muy sano que en las internas municipales se dé una confrontación de figuras”, expresó.
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Destacó que la decisión política del movimiento de Honor Colorado, en Asunción, es una decisión audaz, una apuesta estratégica. Teniendo en cuenta que la figura de Camilo Pérez representa un modelo de gestión que buscará modernizar la ciudad, mejorar los procesos de gestión; pero a la vez, va a afrontar una interna real con candidatos competitivos y con una disidencia colorada completamente dividida.
Sostuvo que en la disidencia hasta ahora se están abriendo las candidaturas oficializadas de Fuerza Republicana de Arnaldo Samaniego, el exintendente. En Colorado Añetete está el diputado Daniel Centurión y existe una tercera postulación que es Nicolás Zarate, el exministro de Educación que ratificó su precandidatura.
“Estoy seguro de la victoria de Camilo por su propia personalidad y el atractivo que genera para sectores urbanos como Asunción y por el apoyo de un movimiento político orgánico realmente organizado, con conducción clara, yo creo que va a ser posible”, expresó.
Ecuación endemoniada
En ese punto coincidió Soares. Mencionó que la aparición de la candidatura de Camilo Pérez está en medio de una “ecuación endemoniada” debido a las candidaturas que presenta la disidencia colorada, con dos actores importantes, Arnaldo Samaniego, por un lado, y Daniel Centurión, por otro. Aclaró que todavía tiene dudas, si es que van a ir separados o con una sola candidatura.
“Creo que estos sectores internos, Arnaldo Samaniego, Daniel Centurión, tienen mayores chances de ganar las internas del Partido Colorado si van juntos. El gran problema de Camilo Pérez son las internas del Partido Colorado. ¿Cuál es la disyuntiva endemoniada que yo digo y la ecuación endemoniada del Partido Colorado? Es que, si gana alguno de la disidencia, la oposición tiene el camino mucho más fácil para ganar la intendencia municipal", explicó.
Ahora bien, señaló que, si gana Camilo Pérez las internas del Partido Colorado, a la oposición se le complica mucho las chances de ganar, en caso de que la candidatura de la oposición sea la de Soledad Núñez que, hasta ahora, todo apunta a que sería la candidatura de la oposición.
“Abstrayéndome de toda la cuestión de su origen político, tanto Soledad Núñez como Camilo Pérez, como producto electoral, le hablan al mismo tipo de electorado, el electorado que está cansado de chambonadas, de improvisados, de aventureros, de gente que no tiene gestión”, indicó.
A lo que agregó que, al comparar Camilo Pérez versus Soledad Núñez, se puede ver que la opositora fue presentada hasta ahora por las grandes corporaciones mediáticas como la persona con experiencia, la técnica, la que tiene gestión. Señaló que ahora aparece otra persona que tiene el mismo perfil, experiencia, gestión, es técnico, etcétera, respecto a Pérez.
“Se van a poner a comparar y, ¿cuál es tu experiencia de gestión Soledad Núñez?; allí todos aquellos que la apoyan, van a verse casi forzados a reconocer que su experiencia de gestión es haber sido ministra de Horacio Cartes, y eso golpea muy fuertemente en su base. Entonces allí va a tener una complicación", explicó.
En tanto, que, en el caso de Camilo Pérez, éste pondrá como experiencia y gestión, su trabajo en el Comité Olímpico Paraguayo, en lo que organizó y encabezó grandes eventos deportivos.
“Creo que entrarán a disputar dos perfiles muy similares, donde allí si el Partido Colorado, no solamente por oficio, por estructura, por peso, por preponderancia hegemónica en la cultura, va a tener las chances mayoritarias de ganar, pero repito, para mí, hay una gran incógnita con respecto a cómo resuelven sus internas en la disidencia colorada”, remarcó.
Reactivación de seccionales
El periodista Alberto Peralta resaltó como un fenómeno que se ha intensificado en los dos últimos años la reactivación de las seccionales y subseccionales coloradas, que han vuelto a ser centros de ebullición en los barrios, donde todos los días hay una variada agenda de actividades que aglutina a un número importante de ciudadanos, ya sean con cursos de computación, torneos de fútbol de salón, ferias populares, atención médica, etc.
A su criterio las seccionales volvieron a ser protagonistas desarrollando actividades que deberían ser llevadas a cabo por instituciones del Estado. Ante esta exposición, Duarte interrumpió para disentir con esta visión, destacando a las seccionales como fuerza de organización política, primero en la historia larga del Paraguay.
“Yo no veo que la ebullición de las seccionales, liderada por el presidente Cartes, sea hoy una simple apropiación de funciones estatales. Es la muestra más clara de que el Partido Colorado está lejos de ser una maquinaria electoral que solamente se moviliza según el calendario electoral. El Partido Colorado hoy está movilizado de manera permanente y que haya ebullición, organización, eventos deportivos, casamientos, cursos de idiomas, significa que las seccionales del Paraguay son espacios de militancia política en todo el momento”, remarcó.
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Euclides Acevedo insta a renovar liderazgos: “La política es realidad”
El excanciller y analista político Euclides Acevedo brindó su parecer respecto al actual escenario político nacional, destacando que existe un Partido Colorado fortalecido pese a sus deficiencias y a la ausencia de un liderazgo fuerte fuera del presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes. Indicó que esto obliga al partido a ir renovando equipos.
Al mismo tiempo, señaló durante un debate en el programa “Fuego cruzado”, que se emite por el canal GEN/Nación Media, que en la vereda del frente está una oposición sin ideas, sin proyectos, con opositores no aglutinados en un plan y una agenda a futuro.
“Esto hace que el escenario político nacional no sea tan atractivo desde el punto de vista democrático y de progreso político. Hay una necesidad de una dirigencia política que pueda brindar una alternancia de gobierno. El cual debe suponer la existencia de un proyecto y de gente capaz de administrar el estado”, manifestó.
Política es realidad
Acevedo indicó que se tiene que poner en práctica la vieja sentencia de que política es realidad y la realidad derrota todo discurso y toda narrativa. Recordó lo que ya, en una ocasión, el exsenador Blas Llano había señalado, que no se puede reducir la política paraguaya en cartismo y anticartismo.
Refirió que son dos expresiones que en el fondo no tienen un sustento riguroso en términos políticos y señaló que es una suerte de maniqueísmo que no tiene mucha trascendencia, sobre todo para quienes están apostando al cambio de un modelo, más que a una mera alternancia.
No hay alternativa sin el PLRA
Recordó que en más de una ocasión ya había mencionado que no se puede dibujar una oposición sin la conducción del PLRA. Aseguró que eso es imposible, por simple cuestión organizacional. Pero también porque es el partido más numeroso, más organizado que puede aglutinar al resto de los partidos, al resto de los movimientos, al resto de los liderazgos.
“Efectivamente, no hay una alternativa, y lo que noto es que persiste el mismo estilo. Aquí hay simplemente una discusión de liderazgos o una pelea de caudillos. No hay una discusión de proyectos. Pero creo que cualquier opositor que quiera buscar una alternativa diferente de poder no puede prescindir y debe estimular la reunificación del Partido Liberal”, expresó.
Señaló que, para eso, se necesita una especie de trabajo de traumatología en el sentido de unir todos los huesos que fueron fracturados en esas luchas intestinas tan antropófagas como existieron hasta hace poco. Agregó que la plata es fundamental.
Situación económica
Acevedo insistió que no se pueden negar los datos económicos, que muestran una gran bonanza, y que son estos temas los que deben ser debatidos, sobre cómo hacer para que esos 2 millones de paraguayos que cobran menos de G. 3 millones y que más del 50 % no llega al salario mínimo puedan igualmente disfrutar de la prosperidad macroeconómica.
“Tenemos que descender a la realidad y hacer un debate en serio y ahí no tenemos que buscar una alianza estratégica que tampoco puede prescindir del Partido Colorado. No vas a ganar las elecciones sin votos colorados. Los votos colorados hay que persuadirlo, hay que seducirlo, hay que convencerlo, pero con datos reales y con propuestas posibles”, acotó.
“Tenemos que descender a la realidad y hacer un debate en serio y ahí no tenemos que buscar una alianza estratégica que tampoco puede prescindir del Partido Colorado. No vas a ganar las elecciones sin votos colorados. Los votos colorados hay que persuadirlos, hay que seducirlos, hay que convencerlos, pero con datos reales y con propuestas posibles”, acotó.
Política exterior
Acevedo manifestó su preocupación respecto a la política exterior del Estado paraguayo, a la que considera de momento errática, e indicó que Paraguay tiene que ser aliancista siempre, y no sometido. Cuestionó que la renegociación del Anexo C de Itaipú quede estancada porque el Brasil no brinda una explicación sobre el espionaje.
“El que tiene que darnos explicación es nuestro servicio de contrainteligencia que ha fracasado en el caso que existiera el espionaje. Aún si fuere una intromisión grosera, lo mismo hay que negociar porque la no negociación al único que le beneficia es al Brasil”, remarcó.
“Estamos más en Washington que en Brasilia, estamos más en Nueva York antes que en Buenos Aires y hoy tendríamos que estar más en La Paz y en Santiago de Chile porque nuestro objetivo es el Asia Pacífico y nosotros nos estamos olvidando de que mientras Trump habla con Putin, nosotros no tenemos embajadores Moscú; y nos estamos olvidando de los nuevos bloques del multilateralismo”, comentó.
“Tenemos condiciones estratégicas, humanas y naturales absolutamente positivas. Si solucionamos el problema de la falta de regulación, la falta de institucionalidad, seguridad jurídica y dejamos de lado la corrupción endémica, creo que este país va a prosperar sí o sí. Pero siempre y cuando haya un pacto de unidad nacional, que no es una cuestión de comunidad de afectos en común, sino que de un programa estratégico al que nos comprometemos entre todos a cumplirlos”. concluyó.