• Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA
  • Consultor financiero

Lograr la libertad financiera implica eliminar o minimizar nuestras deudas, controlar nuestra estructura de gastos (fijos y variables), destinar de ser posible no menos del 20 % de nuestros ingresos al ahorro, los que en la medida en que se van acrecentando podremos destinarlos a la inversión, dentro de nuestro mercado doméstico, en donde tenemos varios tipos de instrumentos financieros que nos podrán ir generando ingresos pasivos en forma mensual, fortaleciendo nuestro respaldo patrimonial.

Trabajar en relación de dependencia no es malo, pero siempre es bueno que paralelamente vayamos pensando en emprender algún tipo de negocio dentro de un rubro que conozcamos, lo cual con el tiempo nos permitirá la no dependencia exclusiva de nuestro trabajo activo. Los siguientes pasos son claves para el logro de nuestra libertad financiera:

  • Educación y control: definir metas claras y controlar ingresos/gastos, eliminando gastos innecesarios.
  • Gestión de deudas: eliminar deudas con elevado costo financiero circunscribiendo las deudas de consumo a lo estrictamente necesario.
  • Fondo de emergencia: crear un fondo que cubra entre 3 y 6 meses de gastos básicos para imprevistos que son factores incontrolables.
  • Ahorro e inversión: destinar un porcentaje de los ingresos al ahorro e invertir en instrumentos (bonos, acciones, inmuebles, negocios) que generen intereses compuestos a largo plazo.
  • Fuentes de ingreso: generar múltiples fuentes de ingresos, priorizando ingresos pasivos (alquileres, dividendos, negocios online).

Nuestra libertad financiera es la ambición natural que muchos de nosotros perseguimos, a través de la tenencia de ingresos suficientes que nos permitan cubrir nuestras necesidades económicas, trabajando para nosotros mismos y paralelamente ir estructurando un fondo de inversiones que nos pueda ayudar a fortalecer gradualmente nuestro patrimonio.

Cada vez más personas se dan cuenta de lo contradictorio que supone esperar a jubilarse para empezar a vivir, razón por la que deciden dedicar su tiempo y su esfuerzo a un trabajo con propósito de tener libertad financiera cuando todavía somos jóvenes.

Los ingresos pasivos son los que nos pueden ayudar a alcanzar dicha libertad e independencia financiera, ingresos que una vez que realicemos nuestra inversión inicial van generando rendimientos de forma constante y periódica sin necesidad de mucha dedicación adicional.

Alcanzar nuestra libertad financiera podría traer consigo varios beneficios como: ganar autonomía y poder de decisión.

Entre las ventajas de contar con libertad financiera, Luis Pita, experto en finanzas personales, menciona que se deja de experimentar estrés por problemas económicos.

Te podría cubrir ante crisis coyunturales que podrían presentarse en la vida que se puedan solucionar con dinero, permitiéndote que puedas tener la posibilidad de trabajar en lo que te gusta. Dándote la tranquilidad de no estar dependiendo de tu salario y poder llevar el estilo de vida que te pudiera gustar.

Todo plan que apunte al mejoramiento de nuestras finanzas personales pasa por el control de nuestros gastos, reduciendo los llamados “gastos hormiga”, que por más pequeños que sean en un momento dado podrían ocasionar un agujero en nuestras finanzas.

La virtud del ahorro es una sana costumbre, si pretendemos mantener la salud de nuestras finanzas, que nos permitan a posteriori poder invertir, haciendo crecer nuestro dinero, y aprovechando las virtudes que encierran el interés compuesto que nos generan los ingresos pasivos.

Lo recomendable es que podamos asumir riesgos adecuados, en donde resalta la virtud de saber elegir la deuda buena, que es aquella en la que pedimos dinero prestado con el objetivo de adquirir bienes o realizar inversiones que nos irán reportando un flujo de dinero para su repago a futuro.

Los préstamos hipotecarios siempre y cuando no representen riesgos más allá de los niveles normales nos permiten acceder a financiaciones de largo plazo, con cuotas que se adecuen a nuestra capacidad generadora de fondos, fortaleciendo nuestro patrimonio.

Alcanzar la libertad financiera es positivo, pero también requiere de una planificación previa con objetivos y metas claras.

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