• POR MATÍAS ORDEIX
  • Socio del Club de Ejecutivos del Paraguay.

Nuevamente atravesamos momentos de incertidumbre, termina una guerra y comienza otra. Esto será la constante este 2026, sobre todo con un pre­sidente americano que parece errático, sin embargo, muchos sostienen que todo es parte de un plan. No entendemos su objetivo, pero sí está claro que nos afecta.

Quizás el hecho de ser peque­ños, más allá de lo dependiente que somos de los combustibles, que con su alza traerá inflación, nos mantiene bastante lejos del ruido. Nos afecta, pero menos que a muchos.

¿Será que Paraguay tam­bién puede aprovechar estos momentos de incertidumbre global?, porque “a río revuelto, ganancia de pescador” reza el dicho. Nuestro país sigue siendo un país de oportunida­des, tenemos que seguir usu­fructuando el golpe de cola con el cual contamos. ¡¡¡A captar más inversiones se ha dicho!!!

Hace unas semanas, con mucho orgullo y modestia, he aceptado la tarea de liderar el Comité de Hub de Inversiones del prestigioso Club de Eje­cutivos. Un comité que tiene como responsabilidad princi­pal recibir empresas extranje­ras y conectarlas con empre­sas paraguayas para facilitar su desembarco e invertir en Paraguay. También, y siempre pensando en los socios, velar por las nuevas oportunidades que estos vínculos, que preten­den ser de ida y vuelta, benefi­cien al empresariado local y a todo nuestro país. Debemos exprimir el jugo a nuestra cali­ficación país, hacer todo lobby posible para desarrollar nue­vos negocios, nuevas oportuni­dades laborales para más para­guayos. El ejercicio de recibir y generar misiones comerciales, en cooperación con Rediex, el MIC, embajadas y cámaras son claves, porque las redes hoy se tienden con alianzas y trabajo conjunto.

Pero también, desde donde nos toque, debemos generar efecto contagio en el empresa­riado. Efecto vinculado a for­malización, respeto de las leyes, competitividad y crecimiento sostenible. Esto es clave, por­que ya no jugamos solos, nues­tra competencia empresarial puede arribar en cualquier momento y, sino estamos pre­parados, ¿qué pasaría? Nues­tros ejecutivos deben de pasar de jugar en las inferiores, a pelo­tear en las grandes ligas, a la par que muchas otras empresas extranjeras.

El Club de Ejecutivos del Paraguay tiene como misión “ser el escenario para el desa­rrollo de los socios y protago­nistas en el mejoramiento del mundo empresarial”, y no solo trabajamos tranqueras aden­tro, queremos que todos los empresarios paraguayos este­mos alineados a una forma de hacer negocios, donde la mejora continua (en todos los aspec­tos), sea nuestro objetivo. Pero también, el Estado juega un rol clave para que lo anterior­mente mencionado suceda.

El empresariado puede, lo está haciendo, estirando un carro pesado para seguir creciendo. Pero si la carga del mismo, lleno de burocracia, clientelismo o incluso corrupción, hace a un tonelaje de sobrepeso, el arri­bar la colina será muy difícil. Reglas claras, justicia impo­luta, ministerios y organismos que funcionen, son claves para nuestro crecimiento. No esta­mos pidiendo incentivos, sino simplemente herramientas que nos permitan seguir cre­ciendo y generando oportuni­dades para todos.

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