- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
A nivel país seguimos teniendo once ministerios y casi una veintena de secretarías ejecutivas que dependen del Poder Ejecutivo, poco justificable en un país pequeño como el nuestro, donde apenas superamos los seis millones de habitantes, manteniendo una superpoblación de más de 400.000 funcionarios públicos, responsables de llevarse mes a mes una gran parte de los ingresos tributarios incluidos dentro del PGN como gastos rígidos, para el pago de sueldos y otros beneficios, haciendo que los recursos destinados a salud pública, educación y obras de infraestructura sigan muy por debajo de las reales necesidades.
No se justifica que en pleno siglo XXI, por el gobierno actual, era de la tecnología y del conocimiento, sigamos manteniendo dicho nivel de burocracia estatal que antes que ser una solución implica un retroceso y un despilfarro multimillonario en pago de sueldos.
Argentina, un país con aproximadamente 46 millones de habitantes, una de las primeras medidas adoptadas, por el gobierno actual fue la reducción de ministerios en un 50 %, además de otros entes que antes que aportar valor agregado, generaban erogaciones desangrando en forma substancial a las arcas del Estado, llevándolos a desvincular a funcionarios, que antes que aportar valor agregado, se constituían en una carga pública.
Dejemos atrás el prebendarismo, clientelismo y cuoteo político en nuestras instituciones, pues el sentido común nos dice que deberán estar los mejores por actitud, aptitud idoneidad y capacidad, pero sin embargo seguimos teniendo miles de ineptos en nuestras instituciones quienes dejan mucho que desear constituyéndose en una mala imagen para nuestro país.
El doble grado de inversión que ostentamos a la fecha es una demostración de que, desde el punto de vista macroeconómico, se vienen haciendo bien las cosas, pero no todo termina allí, pues si pretendemos mantenerlo en el tiempo en forma consistente, atrayendo nuevas inversiones extranjeras, no cabe otra más que realizar cuanto antes una reforma estructural de nuestro Estado paquidérmico y desfasado, dejando de lado el populismo mostrando disposición de hacer los cambios que ameritan, pues acrecientan la debilidad estructural de nuestras instituciones.
El viceministerio de Capital Humano, dependiente del Ministerio de Economía, es el responsable de diagramar los planes estratégicos de acción conducentes a un achicamiento del Estado, que se hace imperioso y necesario, permitiendo una mejor calidad de atención, eficiencia y eficacia, dado que una de las principales áreas críticas de riesgo a nivel país que siempre nos han apuntado estas organizaciones se refiere a nuestra debilidad estructural, en donde lo cualitativo juega un rol primario.
Lo mismo ocurre con las secretarías ejecutivas. ¿Existe alguna necesidad fundada para seguir manteniendo semejante cantidad?
Un achicamiento de nuestro Estado, en donde se haga una reingeniería en todas nuestras instituciones, reduciendo al máximo la mega estructura actual, aprovechando que tenemos la tecnología al alcance de un clic, podrán permitirnos ahorrar miles de millones de guaraníes pagado mes a mes en sueldos, pudiendo destinarlo a reforzar nuestra calidad educativa salud pública e infraestructura que siguen en deuda.
El Estado, no es UNA ENTIDAD DE BENEFICENCIA. Dentro de la plantilla de funcionarios de todas nuestras instituciones deben estar los más capaces sin mirar la ideología política, con quienes podremos concretar los planes estratégicos de la mejor manera posible.
Se constituye en una muy buena ocasión que se le presenta al viceministerio de Capital Humano, quien debería ordenar a todas las Direcciones de Organización y Métodos (O&M) que hagan un análisis en profundidad, para que de una vez por todas podamos tener en ministerios y secretarías ejecutivas a personas que muestren profesionalismo, idoneidad y visión de futuro.
La Ley del Servicio Civil ya está promulgada. No cabe otra más que cumplir taxativamente todo lo que se engloba dentro del mismo, olvidándonos del color del pañuelo, incorporando a profesionales que valgan la pena con una buena formación académica y técnica, haciendo los cambios en tiempo y forma.

