- Por Paulo Almeida
- Profesor de la Fundação Dom Cabral, Brasil
Hay algo sutil ocurriendo en las organizaciones, y quizá aún no estemos prestando la debida atención. La inteligencia artificial no solo está transformando procesos, está transformando la forma en que pensamos. Vivimos en una era en la que delegar tareas a algoritmos ya casi se ha vuelto natural.
Pedimos a los sistemas que escriban, analicen, recomienden, prioricen. Ganamos velocidad, escala y eficiencia. Pero, junto con estos avances, comienza a surgir una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con nuestra capacidad de juzgar cuando nos acostumbramos a no juzgar?
A esto lo llamo riesgo a la soberanía cognitiva.
No se trata de resistencia a la tecnología. Al contrario. Se trata de comprender que, cuanto más sofisticadas se vuelven las herramientas, mayor debe ser nuestra madurez en su uso. Estudios recientes indican que entre el 60 % y el 70 % de las actividades laborales poseen algún potencial de automatización. Esto no significa la sustitución completa de las personas, sino la redistribución del esfuerzo cognitivo. Parte de lo que antes exigía reflexión humana pasa a ser procesado por sistemas estadísticos. El Foro Económico Mundial estima que aproximadamente el 42 % de las tareas empresariales pueden ser automatizadas en el corto plazo. Sin embargo, existe una diferencia crucial entre automatizar procesamiento y automatizar discernimiento. La IA procesa datos con una eficiencia impresionante. Pero juzgar implica contexto, valores, ambigüedad y responsabilidad; dimensiones que siguen siendo profundamente humanas.
Y aquí reside el punto sensible. Cuando empezamos a aceptar respuestas automatizadas sin el debido escrutinio, dejamos de ejercitar músculos cognitivos esenciales: formular hipótesis, cuestionar premisas, evaluar sesgos, sustentar argumentos. La externalización del esfuerzo mental puede parecer inofensiva a corto plazo, pero, a mediano plazo, erosiona la capacidad crítica de los equipos. Y existe además un desajuste silencioso dentro de las empresas. Investigaciones muestran que los colaboradores utilizan herramientas de IA en una intensidad mayor de la que muchos ejecutivos imaginan. La tecnología ya está presente en el flujo decisorio cotidiano, muchas veces sin una gobernanza estructurada.
Esto crea un riesgo operativo real: las decisiones son influenciadas por sistemas cuyo funcionamiento no siempre es plenamente comprendido.
No es un problema tecnológico. Es un problema de liderazgo.
El primer riesgo es la atrofia del pensamiento crítico. Cuanto menos practicamos el juicio, más dependientes nos volvemos de las recomendaciones automatizadas. El segundo riesgo es la opacidad. Los modelos algorítmicos no son neutros; cargan sesgos estadísticos y limitaciones estructurales. Delegar decisiones sin comprender estos límites amplía riesgos regulatorios, reputacionales y estratégicos. El tercer riesgo es la dilución de la responsabilidad. Cuando “fue el algoritmo” se convierte en justificación, se debilita la cadena de accountability. Y ninguna organización sostenible puede operar sin claridad de responsabilidad humana. Por lo tanto, la cuestión central no es si debemos usar IA. La cuestión es cómo utilizarla sin renunciar a nuestra autonomía intelectual. Esto exige intencionalidad estratégica.
En la Fundação Dom Cabral, sostenemos que la IA no es solo un tema tecnológico, sino una pauta de consejo, y contamos precisamente con un programa de IA para consejos. El programa Foresight, Tech & IA en la Sala del Consejo capacita a consejeros, CEOs y ejecutivos C-Level para comprender y liderar estas transformaciones, conectando tecnologías (digitales y no digitales), ética y estrategia para promover crecimiento sostenible, generación de valor y perennidad organizacional.
La IA es una herramienta poderosa, pero sin una estrategia que proteja y refuerce la soberanía cognitiva, las organizaciones corren el riesgo de perder competencia crítica y capacidad de innovación autónoma en sus operaciones y cadena de valor.
Los líderes visionarios deben escuchar tanto los datos como el juicio humano, gobernar la colaboración entre mente humana y máquina, en lugar de abdicar de ella. Solo así transformaremos la promesa de productividad en ventaja sostenible, sin renunciar a la autonomía intelectual que constituye la base del liderazgo responsable, exactamente como lo defendemos en la Fundação Dom Cabral
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Industria paraguaya avanza en la senda de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a ingresar al sector industrial paraguayo, pero su incorporación todavía se encuentra en camino de una integración profunda a los procesos productivos.
En el marco del Día de la Industria, que se celebra hoy, Vanessa Cañete, presidenta de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (Cisoft), señaló que actualmente existe un uso extendido de herramientas de IA, y si bien la adopción es real todavía es superficial en el país.
La titular de la Cisoft señaló que principalmente se observa su utilización en tareas individuales y de soporte, mientras que son pocas las empresas que lograron incorporarla a procesos como producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento. A su vez, explicó que hoy muchas empresas utilizan inteligencia artificial a nivel personal, por ejemplo, un gerente que redacta con ChatGPT o un equipo de marketing que genera contenido. Sin embargo, son pocas las compañías que tienen estas tecnologías integradas a un proceso productivo, utilizando datos propios y con resultados medidos.
La diferencia está justamente entre utilizar herramientas de inteligencia artificial y concretar una verdadera adopción industrial. “Uso de herramientas hay bastante. Adopción industrial, entendida como IA metida en producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento, hay muy poca”, sostuvo.
DATOS EN PARAGUAY
Los datos disponibles reflejan esta situación, ya que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, de Cepal y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) ubicó a Paraguay en el puesto 14 de 19 países, con 31,20 puntos sobre 100, dentro de la categoría de “exploradores”, considerada el escalón más bajo de madurez, según detalló.
A su vez, agregó que el estudio Travesía 4.0, realizado por el BID con la Unión Industrial Paraguaya (UIP), encontró que solo el 17 % de las industrias relevadas utiliza tecnologías de tercera y cuarta generación, mientras alrededor del 80 % continúa operando con tecnología básica. En cuanto a los usos actuales de la IA, mencionó que el mayor nivel de incorporación se encuentra en tareas administrativas y de soporte, como redacción, resúmenes, atención de consultas internas y generación de documentos. El segundo lugar corresponde a la atención al cliente, principalmente mediante chatbots y asistentes en canales digitales, especialmente en comercio, servicios financieros y telecomunicaciones.
También existen casos vinculados al análisis de datos y la detección de anomalías, donde ya se observan resultados concretos en Paraguay. Entre ellos, mencionó el control de consumo eléctrico irregular mediante el análisis de millones de registros de medidores, el análisis crediticio automatizado y el procesamiento y validación automática de documentación regulatoria e impositiva.
PRODUCCIÓN AÚN REZAGADA
La utilización de IA en producción y logística continúa siendo muy rezagada. En este ámbito se encuentran aplicaciones como el mantenimiento predictivo, la planificación de demanda, la optimización de rutas y el control de calidad mediante visión artificial, áreas que, según Cañete, son las que pueden generar mayor retorno para una industria.
La situación paraguaya se enmarca en una tendencia regional. De acuerdo con el Observatorio de Desarrollo Digital de Cepal, el 78 % del uso de IA en América Latina corresponde a inteligencia artificial generativa, con la generación de texto como principal aplicación, mientras que las soluciones de productividad empresarial integrada representan cerca del 6,5%. “Estamos usando la IA para escribir, todavía no para producir”, resumió la titular de la Cisoft.
Hoy, los sectores que muestran mayor avance son aquellos que ya contaban con información digitalizada antes de la llegada de la inteligencia artificial. Entre ellos se encuentran los servicios financieros y fintech, impulsados por el scoring crediticio, la prevención de fraude y el cumplimiento normativo; las telecomunicaciones y energía, mediante la analítica de consumo, detección de pérdidas y gestión de redes; y el comercio y retail de escala, principalmente para pronósticos de demanda y gestión de inventario.
La agroindustria también aparece como uno de los casos más interesantes, debido a que herramientas como la agricultura de precisión, la imagen satelital y la sensórica ya habían generado una base tecnológica antes de la expansión del concepto de IA. A esto se suma la propia industria del software, cuyas empresas no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también la desarrollan y exportan, principalmente a Argentina y Estados Unidos bajo modelos de nearshoring. Los rubros manufactureros tradicionales aparecen entre los más rezagados, debido a procesos de baja digitalización y a la falta de trazabilidad de los datos de planta. Travesía 4.0 muestra que el área más automatizada de la industria paraguaya es la relación con proveedores, con un 22 % de empresas utilizando tecnologías integradas, mientras que en la relación con clientes el 70 % continúa utilizando sistemas básicos y no integrados.
DESAFÍOS
También puso énfasis en la falta de mediciones específicas sobre inteligencia artificial en la industria paraguaya.
“Paraguay no tiene una medición oficial de adopción de IA en la industria, y por lo tanto no existe una serie que permita decir cuánto creció en el último año”, explicó.
Ante este escenario, remarcó que no existe actualmente un dato nacional sobre cuánto invierten las empresas paraguayas en inteligencia artificial. Lo que se observa es que el gasto está concentrado principalmente en licencias y suscripciones de software con IA incorporada, pilotos acotados y consultorías puntuales, mientras que existe poca inversión en ingeniería de datos, integración de sistemas, gobernanza de datos, gestión de riesgos y capacitación.
Otro de los desafíos pasa por no confundir la llegada de infraestructura de inteligencia artificial al país con la incorporación de tecnología en las empresas paraguayas. En referencia a los proyectos de data centers anunciados por miles de millones de dólares, sostuvo: “Un data center no nos convierte en un país tecnológico. Nos convierte en anfitriones”. A su vez, dijo que en Paraguay, Travesía 4.0 encontró que el 45 % de las industrias no registró cambios en su plantilla durante los últimos cinco años de digitalización, el 26 % contrató más gente y % redujo posiciones.
Lo que sí está cambiando, según Cañete, es lo que las empresas esperan de sus trabajadores: pasar de ejecutar tareas a supervisar sistemas, incorporar perfiles vinculados a datos, analítica, integración de sistemas y ciberseguridad, y dar mayor valor a las habilidades blandas.
En este último punto, sostuvo que el informe encontró que el 99 % de las industrias valora las habilidades blandas y el 84 % considera específicamente importante la capacidad de interacción humano-máquina. El desafío de la industria paraguaya no se limita a incorporar una nueva herramienta tecnológica, sino a preparar las condiciones para aprovecharla. “El riesgo para el trabajador paraguayo no es que la IA le quite el empleo. Es que el país no le de la formación para ocupar el empleo nuevo que la IA crea”, acotó.
VISIÓN DE LA UIP
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), explicó a La Nación/Nación Media, que la incorporación de la inteligencia artificial en la industria paraguaya está avanzando, aunque todavía se encuentra en una etapa de desarrollo. “Ya vemos empresas que están incorporando herramientas de inteligencia artificial y tecnologías de cuarta generación para optimizar procesos, tomar decisiones y mejorar su eficiencia”, inició comentando.
Destacó que lo importante es entender que no es una tendencia pasajera, ya que forma parte de una transformación tecnológica que va a modificar la manera en que se produce, se gestiona y se compite. “Paraguay tiene que acompañar ese proceso si quiere sostener su crecimiento industrial y aprovechar nuevas oportunidades de inversión y generación de empleo”, explicó. Se observan avances en sectores que tienen procesos más automatizados y una mayor disponibilidad de datos, como alimentos y bebidas, textil, químico-farmacéutico y producción de papel y sus derivados.
Asimismo, mencionó que ya en 2025 el gremio señalaba que alrededor del 17 % de las empresas industriales incorporaban tecnologías de tercera y cuarta generación vinculadas con inteligencia artificial. Los usos son diversos: automatización y optimización de procesos, mantenimiento predictivo, control de calidad, análisis de datos, planificación de la producción y gestión de inventarios. También empieza a ganar espacio en áreas administrativas y comerciales, donde permite procesar información con mayor rapidez y apoyar la toma de decisiones. En tanto, el principal beneficio es que permite hacer más con los mismos recursos. “La inteligencia artificial puede ayudar a reducir tiempos, detectar ineficiencias, anticipar fallas, optimizar el uso de materias primas y energía y mejorar la toma de decisiones”, sostuvo.
Igualmente, Duarte mencionó que Paraguay todavía tiene una brecha importante que cerrar ya que hay empresas que están avanzando rápidamente y que ya utilizan tecnologías sofisticadas, pero también existe una gran cantidad de industrias, especialmente pequeñas y medianas, que todavía están dando sus primeros pasos en transformación digital.
“La inteligencia artificial va a tener una presencia cada vez mayor en la industria. No necesariamente veremos el mismo nivel de adopción en todas las empresas ni en todos los sectores, pero será progresivamente parte de los procesos productivos y de gestión”, aseguró. La discusión ya no debería ser si vamos a utilizar inteligencia artificial, sino cómo vamos a incorporarla de manera eficiente, segura y orientada a resultados. “Esta transformación debe ir acompañada de capacitación, inversión y una mayor articulación entre empresas, academia y sector público. El objetivo no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla y convertirla en productividad y competitividad”, puntualizó. Entre las barreras, sostuvo que una de ellas es el acceso al financiamiento para invertir en tecnología, especialmente para las pequeñas y medianas industrias. Además, desafíos relacionados con la disponibilidad de talento y con la formación de las personas que deben implementar y gestionar estas nuevas herramientas.
A esto se suman la infraestructura tecnológica, la calidad y disponibilidad de datos y la necesidad de que las empresas puedan identificar con claridad dónde la inteligencia artificial realmente genera valor. “La inteligencia artificial puede ser un gran acelerador de la industria paraguaya, pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos preparar a nuestras empresas y a nuestra gente”, aseguró.
MOVIMIENTO INDUSTRIAL
De acuerdo al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) el movimiento industrial en Paraguay está concentrado principalmente en sectores como la fabricación de productos de metal, la confección de prendas de vestir, la elaboración de productos alimenticios y la fabricación de muebles.
A la fecha, se contabilizan 37.248 industrias manufactureras registradas, mientras que 353.031 personas trabajan en el sector industrial. De este total, 233.450 son hombres y 119.581 son mujeres.
En cuanto a la distribución de las industrias, Central concentra 14.972, seguido por Asunción con 5.594, Alto Paraná con 4.690, Itapúa con 2.439 y Caaguazú con 2.102. Los datos corresponden a la Dirección General de Empresas y Establecimientos (Dirge) del Instituto Nacional de Estadística (INE) compartidos por la cartera de comercio.
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“La inteligencia artificial ya cambió el presente y transformará el futuro del Paraguay”
La inteligencia artificial ya está modificando la forma de trabajar, estudiar, producir y comunicarse, y su impacto crecerá en los próximos años. Por ello, el investigador paraguayo Derlis Cáceres Troche advierte que el país debe acelerar la formación de talento, la innovación y la transformación digital para convertir esta revolución tecnológica en una oportunidad de desarrollo nacional.
- Fotos Gentileza
La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa del futuro para convertirse en una realidad que ya está transformando la manera en que las personas trabajan, estudian, producen y se comunican. Para el Tte. Avc. Derlis Cáceres Troche, investigador y especialista en innovación educativa y tecnologías emergentes, el país debe prepararse para una revolución tecnológica que marcará un antes y un después en todos los sectores de la sociedad.
Actualmente, Cáceres Troche se encuentra culminando el doctorado en Educación en la Universidad Autónoma de Madrid (España). Además, destaca por ser el primer doctorando en Europa en obtener la Mención Industrial en el área de Educación, un reconocimiento que integra la investigación académica con la aplicación práctica y la innovación en el sector productivo.
“La inteligencia artificial ya no es una herramienta del mañana; es una tecnología del presente. Quienes aprendan a utilizarla tendrán una ventaja competitiva en el ámbito profesional, empresarial y educativo”, señaló.
PROYECCIONES
El especialista sostuvo que diversos estudios y proyecciones de investigadores del área coinciden en que, durante los próximos cinco años, la adopción de la inteligencia artificial crecerá de manera acelerada, transformando profundamente la educación, la salud, la industria, el comercio, el transporte y la administración pública.
Según Cáceres Troche, Paraguay no permanecerá ajeno a esta transformación.
“Nuestro país debe prepararse para incorporar estas tecnologías de manera estratégica y responsable. La inteligencia artificial puede convertirse en un motor de desarrollo, fortaleciendo la educación, impulsando la productividad y generando nuevas oportunidades para emprendedores, empresas e instituciones públicas”, afirmó.
Asimismo, destacó que referentes tecnológicos como Mark Zuckerberg y Elon Musk han coincidido en que la inteligencia artificial tendrá un impacto comparable al de las grandes revoluciones industriales, modificando la forma en que las personas trabajan, aprenden y generan conocimiento.
DESAFÍOS
Para el investigador paraguayo, el verdadero desafío no consiste en competir contra la inteligencia artificial, sino en desarrollar las competencias necesarias para aprovecharla.
“Las personas no serán reemplazadas simplemente por la inteligencia artificial, sino por quienes sepan utilizarla de manera más eficiente. La capacitación continua, la innovación y la adaptación serán los factores que definirán el liderazgo en esta nueva era tecnológica”, expresó.
Finalmente, el Tte. Avc. Derlis Cáceres Troche señaló que Paraguay tiene la oportunidad de posicionarse como un referente regional si apuesta por la formación de talento, la investigación científica y la transformación digital.
“La inteligencia artificial representa una oportunidad histórica para el desarrollo nacional. El futuro ya comenzó y depende de nosotros prepararnos para liderarlo”, concluyó.
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Analizan regulación de la inteligencia artificial
En la Cámara de Senadores, un grupo de legisladores presentó un proyecto de ley que regula y promueve la creación, desarrollo, innovación e implementación de sistemas de inteligencia artificial (IA). Los proyectistas son los senadores Basilio Núñez, Natalicio Chase, José Ledesma, Arnaldo Samaniego, Javier Zacarías Irún, Juan Carlos Galaverna Ortega y Mario Varela.
El líder de la bancada oficialista, Natalicio Chase, explicó a La Nación/Nación Media que la inteligencia artificial puede ser peligrosa, aclarando que no necesariamente lo es por sí misma. “Su peligrosidad depende de cómo se diseña, se usa y se regula”, expresó. Mencionó que los principales riesgos están en el uso indebido y malicioso de parte del que ponga en uso este sistema. Sumado a la desinformación de la gente. Además, puede reemplazar muchos trabajos.
“Por eso hemos presentado en Paraguay el 5 de mayo de 2025, una propuesta legislativa que establece un marco legal integral y detallado, que aborda tanto los beneficios como los riesgos de la inteligencia artificial, y propone medidas para que su uso no sea peligroso”, mencionó. El legislador indicó que la iniciativa propone mecanismos para prevenir y mitigar estos riesgos, clasifica tipos de riegos, defiende derechos de personas afectadas, además de una adecuada supervisión estatal.
nes similares que son aplicadas en la Unión Europea, basadas en riesgos y derechos fundamentales. “La Unión Europea ha aprobado una ley que toma la forma de reglamento integral sobre IA, que busca regular esta según sus riesgos, clasificando las herramientas de IA en tres categorías: de riesgo inaceptable, de alto riesgo y de riesgo bajo o mínimo para la seguridad de las personas, adaptando la futura normativa e integrándola a la regulación actual (sobre protección de datos personales, nuevas tecnologías y/o derecho de autor, entre otras)”, precisó.
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Ventajas y desafíos del uso de la inteligencia artificial en la salud y la educación
En este diálogo con El Gran Domingo de La Nación, la doctora en Ciencias Margarita Ruiz y la doctora en Educación Viviana Sofía Sánchez hablan desde sus respectivas disciplinas sobre las posibilidades y los dilemas que plantea una tecnología disruptiva como la inteligencia artificial, que está cambiando paradigmas en diversos campos.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos Néstor Soto / Archivo
El procesamiento de datos a través de instrumentos marca una forma avanzada de gestionar la información. Es preciso advertir, no obstante, que este fenómeno no es nuevo, pues el desarrollo de modelos computacionales casi un siglo atrás abrió un camino para la implementación de prácticas y extendió los límites a lugares impensados.
Este universo de posibilidades que brinda la tecnología del presente no solo está en el análisis y el procesamiento, sino también en la categorización y el registro, que se multiplicaron en escala y especificidad.
La aparición de la inteligencia artificial abrió un nuevo mundo, donde desde algoritmos pueden ser interpretadas las bases de datos de manera muy compleja.
Esta tecnología se plantea en el presente no solo como herramienta para la producción, sino como facilitadora del trabajo de lo humano. Tal es el caso del proyecto “Inteligencia artificial para la salud mental. Identificación y seguimiento de pacientes con criterios de riesgo”, impulsado desde la Universidad Comunera (Ucom) y financiada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que actualmente se encuentra en ejecución.
IDENTIFICACIÓN Y SEGUIMIENTO
Este primer proyecto tiene como objetivo desarrollar un sistema computacional que permita integrar técnicas de inteligencia artificial e inteligencia de negocios para realizar la identificación y seguimiento de pacientes con criterios de riesgo en la base de datos de pacientes del Centro de Salud Mental del Instituto de Previsión Social (IPS).
–¿Cómo nace la idea de este proyecto?
–El proyecto se originó como parte del diplomado en Data Analytics en la Universidad Comunera (Ucom), donde Gustavo González, funcionario del Centro de Salud Mental del IPS (CSMIPS), desarrolló una solución basada en inteligencia artificial para identificar y monitorear a los pacientes que necesitan un seguimiento más intensivo con el fin de que estos puedan acceder siempre a sus consultas con el profesional psiquiatra.
–¿Qué requerimientos encontraron en particular en el Centro de Salud Mental del IPS?
–El CSMIPS cuenta con una base de datos estructurada de todos sus pacientes y las consultas realizadas, pero no cuenta con un sistema que organice esa información y facilite el análisis y la toma de decisiones por parte del profesional médico y administrativo. En este proyecto proponemos la creación de un datawarehouse para el CSMIPS, que facilite la inteligencia del negocio mejorando la generación de reportes, dashboards y análisis avanzados. Luego, esta base de datos servirá para alimentar al sistema predictivo generando información valiosa y anticipando escenarios clave para la toma de decisiones.
ANONIMIZACIÓN
–¿Podrías describirnos en qué consiste el trabajo de campo con los profesionales de la salud y cómo llevan a planificar eso en un escenario de soluciones?
–El proyecto se desarrolla en el CSMIPS y en la Ucom. Establecemos reuniones periódicas con los profesionales médicos, administrativos, profesionales del área de tecnología e investigadores para relevar la información que necesitamos en el desarrollo del proyecto. Además, en colaboración con la Gerencia de Tecnología del IPS hemos establecido un protocolo de acceso a los datos, el cual fue aprobado por el Comité de Ética del IPS. Dado que los datos contienen información de salud protegida, se aplican estrictos mecanismos de seguridad y anonimización conforme a normativas nacionales e internacionales de protección de datos personales. Solo personal autorizado tendrá acceso a los datos en su formato original y los investigadores solo podrán trabajar con datos anonimizados. Esto garantizará que no sea posible la identificación de los pacientes. Los resultados obtenidos en cada etapa del desarrollo del proyecto son validados por los profesionales de salud y de tecnología del IPS, según corresponda. Además, periódicamente será enviado un reporte al Comité de Ética informando sobre los avances del proyecto.
–¿Cómo se aplicará la IA a este proyecto?
–El proyecto usa la inteligencia artificial Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) para el análisis de textos extraídos de la base de datos de historias clínicas de pacientes del CSMIPS. A partir de la información extraída, se podrán entrenar distintos modelos predictivos dependiendo del objetivo del análisis, tales como la identificación de pacientes de riesgo, clasificación de patologías, entre otros objetivos.
–¿Qué soportes en hardware se necesitarán en IPS una vez concluido el desarrollo y quién será el responsable del manejo?
–Una vez finalizado el estudio, el sistema será administrado por la Gerencia de Tecnología del IPS. Para su funcionamiento, se requerirá un servidor dedicado en dicha gerencia, el cual estará conectado al CSMIPS a través de fibra óptica, garantizando un acceso rápido y seguro a los datos. Además, será necesario contar con las correspondientes licencias de software de Business Intelligence (BI) para la implementación del sistema de análisis de datos. Como parte del compromiso asumido, se llevarán a cabo capacitaciones especializadas para el personal del IPS, asegurando que puedan administrar, operar y mantener el sistema de manera eficiente. Esto permitirá la continuidad operativa y la optimización del uso de la plataforma en el tiempo.
ETAPAS
–¿Cuál es el cronograma que lleva adelante el proyecto y hasta cuándo se extendería?
–El cronograma del proyecto se desarrolla en varias etapas clave. La primera etapa es de análisis y planificación, en la que se llevó a cabo un relevamiento de los requerimientos necesarios para el desarrollo e implementación del proyecto. Se realizó una revisión sistemática sobre la situación actual de la salud mental en Paraguay, siguiendo la metodología PRISMA, que incluyó la validación y selección de estudios por pares. Se gestionó formalmente la autorización ante las autoridades del IPS para la ejecución del proyecto en la institución. La segunda etapa es el desarrollo y modelado (etapa actual). Se está trabajando en el diseño del datawarehouse, pieza fundamental para el almacenamiento y análisis de datos. La implementación está prevista para mayo de 2025. Paralelamente, se están desarrollando los modelos predictivos para el análisis de información clínica y de salud mental.
–¿En qué periodo estaría operativo el sistema?
–La tercera etapa es la implementación (agosto - diciembre de 2025), la generación de reportes, dashboards y análisis avanzados. Posteriormente, se realizarán pruebas y experimentos para validar los resultados obtenidos, asegurando su confiabilidad. Durante el último trimestre del año, se llevarán a cabo ajustes y correcciones necesarias para optimizar el sistema. La cuarta etapa será de capacitación y difusión (2026). A partir de 2026, se enfocará en la capacitación del personal involucrado en el uso de las herramientas desarrolladas. Se realizará la difusión de los resultados del proyecto a nivel institucional y académico, promoviendo su impacto en el ámbito de la salud mental en Paraguay. Con este cronograma, se espera que el proyecto esté completamente implementado y operativo para finales de 2025, con actividades de capacitación y difusión durante 2026.
–¿Qué potencialidad se observa en el país para la implementación de nuevas tecnologías como esta iniciativa?
–Paraguay tiene una gran oportunidad para implementar tecnologías de IA en salud. Con el apoyo adecuado de instituciones académicas, del sector salud y del Gobierno, se podría desarrollar un sistema de análisis de historias clínicas que contribuya significativamente al diagnóstico temprano y la toma de decisiones médicas. Sería interesante explorar alianzas con hospitales, laboratorios y centros de investigación para hacer pruebas piloto y demostrar la viabilidad del enfoque.
“LA IA NO REEMPLAZA LA DIMENSIÓN HUMANA DE LA ENSEÑANZA”
Así como en su momento el uso de computadoras y celulares en el aula generó un arduo debate, que se clausuró de manera casi coactiva con el advenimiento de la pandemia y las condiciones de virtualidad que impuso, en la actualidad se abre un nuevo frente con la irrupción de la inteligencia artificial.
En esta ocasión, sin embargo, la controversia adquiere mayor complejidad al plantear dilemas no solo de soporte técnico, sino también éticos, pedagógicos y hasta de privacidad.
En este contexto, la doctora en Educación Viviana Sofía Sánchez se encuentra desarrollando el proyecto de investigación “La inteligencia artificial desafía los sistemas educativos”, una propuesta reflexiva y divulgativa respecto a este nuevo partícipe de la vida humana que aún enfrenta mucha resistencia en amplios sectores, en especial en lo relativo a la generación de contenido y derechos de autor.
La doctora Sánchez plantea con su proyecto generar espacios donde se puedan pensar colectivamente problemas éticos no menores como si ¿está bien o permitiremos que un niño sea educado por una máquina?
–¿Hay una estimación del nivel de incidencia/participación que tiene o podría tener la IA en el proceso escolar actualmente?
–La inteligencia artificial proporciona datos y desde ese contexto es importante analizar y reflexionar. La incidencia de la IA en el proceso escolar es creciente, pero aún desigual. En entornos con mayor acceso a tecnología se observa su uso en tutorías automatizadas, evaluación de desempeño y personalización del aprendizaje. En sistemas con menor infraestructura, su impacto es limitado. Sin embargo, en el mediano plazo la IA podría integrarse en la planificación educativa, diagnóstico de dificultades de aprendizaje y formación docente.
NUEVA COYUNTURA
–¿Para qué roles están formados nuestros docentes del sistema educativo y qué se esperaría que realicen dentro de esta nueva coyuntura de las IA?
–Actualmente los docentes están formados principalmente para la transmisión de conocimientos y la gestión del aula. En la nueva coyuntura de la IA, se espera que desarrollen habilidades para interpretar datos de aprendizaje generados por la tecnología, guiar el pensamiento crítico en el uso de herramientas digitales y promover el aprendizaje autónomo. Además, su rol como mediador y acompañante del proceso educativo cobra aún más relevancia, ya que la IA no reemplaza la dimensión humana de la enseñanza.
–¿Qué modo de intervención se espera que tengan las IA dentro de la formación de los estudiantes?
–Se espera que la IA actúe como un apoyo en la personalización del aprendizaje, adaptando contenidos al ritmo y estilo de cada estudiante. También puede utilizarse en el análisis de datos educativos para identificar dificultades en tiempo real y recomendar estrategias de enseñanza. En áreas como la enseñanza de idiomas o matemáticas, la IA ya ofrece herramientas interactivas que refuerzan el aprendizaje autónomo.
–¿Qué experiencias relevantes se tienen a nivel internacional en este sentido?
–En Finlandia y Singapur, la IA se emplea en sistemas de tutoría inteligente y análisis de rendimiento estudiantil. En Estados Unidos, plataformas como Khan Academy han incorporado IA para ofrecer tutorías personalizadas. En China, se han desarrollado sistemas de reconocimiento facial y análisis de emociones para evaluar el compromiso de los estudiantes en clase, aunque estos plantean debates éticos.
BRECHAS DIGITALES
–¿Qué lugar ocupa la problemática de las brechas digitales en este debate?
–Estos debates son fundamentales para el diseño de futuras políticas públicas. Aunque la tecnología no esté aún distribuida equitativamente, la reflexión sobre su impacto permite anticipar regulaciones, estrategias de formación docente y modelos pedagógicos que faciliten su integración cuando la infraestructura lo permita.
–¿Qué disciplinas se ven convocadas a estos espacios de reflexión y cómo se sistematizarían los aportes?
–Se requiere una perspectiva interdisciplinaria que involucre educación, psicología, filosofía, informática, ética y sociología. La sistematización de aportes puede realizarse mediante investigaciones, foros educativos y documentos de políticas públicas que sirvan de base para futuras decisiones.
–¿Qué diferencia hay con respecto a toda la discusión generada en torno al uso de celulares y computadoras en el aula?
–La incorporación del celular y la computadora en las aulas también generó debates sobre su impacto en la educación. Sin embargo, la IA plantea una diferencia fundamental: su capacidad para intervenir activamente en el proceso de enseñanza y aprendizaje, no solo como una herramienta de consulta o comunicación. Por eso, si bien hay paralelismos, el debate sobre la IA es más profundo y requiere una discusión específica sobre sus implicaciones a nivel pedagógico y social.