EL PODER DE LA CONCIENCIA

  • Por Alex Noguera
  • Columnista
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Gracias a Hollywood, desde China hasta África –incluso fuera de la galaxia– casi todos han oído hablar del personaje ficticio Máximo Décimo Meridio, “comandante de los ejércitos del norte, general de las legiones Félix y leal servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio…”, el popular Maximus. Sin embargo, pocos conocen a Décimo Junio Juvenal, o simplemente Juvenal, un poeta romano real que vivió entre finales del siglo I y comienzos del II d.C.

Mientras que en la película “Gladiador”, Maximus luchaba contra el emperador Cómodo en un circo colmado de espectadores, Juvenal escribía en silencio sus Sátiras, en las que dejó para la posteridad la célebre expresión “panem et circenses” (pan y circo). Con ella criticaba que el pueblo romano se conformara con alimento gratuito y entretenimiento masivo, mientras se desentendía de la política y de los problemas de fondo que aquejaban al Imperio. Dos mil años después, poco cambió.

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Este sábado podremos vibrar con un superclásico en la Nueva Olla entre Cerro Porteño y Olimpia, o sumergirnos en otro tipo de reflexiones. Pero no en trivialidades como el calor sofocante, los cortes de electricidad o las próximas elecciones. Tampoco en los conflictos internacionales, aunque amenacen la estabilidad global con las tensiones en Oriente Medio.

No. Esta vez todo apunta a más lejos, hacia el espacio infinito. Más allá de telescopios y sondas espaciales, lo que capta la atención son las viejas y persistentes teorías sobre vida extraterrestre. ¿Interesan realmente más que los problemas cotidianos? Tal vez no. Tal vez sí. El misterio siempre seduce más que la factura de la luz.

Sin embargo, aquí conviene separar hechos de especulación. Aunque no existe registro verificable de que el expresidente Barack Obama haya reconocido formalmente la existencia de extraterrestres en entrevistas y programas de entretenimiento, sí habló sobre el tema, incluso mencionó que “no puede revelar nada”, pero aseguró que existe evidencia de vida alienígena. Y aunque tampoco hay constancia de que Donald Trump lo haya acusado de revelar información clasificada sobre extraterrestres, también reconoció que “fue un error” por parte de Obama. Parece que a uno se le soltó la lengua. Y el otro tampoco calló.

Lo que sí es real es el debate creciente en Estados Unidos sobre los llamados fenómenos aéreos no identificados, que el propio Gobierno investiga oficialmente en los últimos años.

Y aquí vuelve Juvenal. Porque quizá el verdadero “circo” contemporáneo no esté en el estadio ni en el Coliseo, sino en la amplificación de rumores, titulares llamativos y teorías conspiranoicas que desplazan el foco de los asuntos concretos.

Hay que recordar que el artículo II de la Constitución de Estados Unidos establece que el presidente debe “velar por la fiel ejecución de las leyes”. También tiene amplias facultades para desclasificar información, pero cualquier uso indebido de información sensible puede acarrear consecuencias políticas o penales. Eso sí, para unos hablar en tono distendido sobre extraterrestres en un pódcast no equivale a revelar secretos de Estado, aunque queda flotando la reacción por esa declaración. ¿Por qué llamar la atención si solo fue una broma o una jactancia?

Para terminar este hermoso sábado, dejamos dos frases que vienen al caso. La primera, recomendada para Obama, que dice “en boca cerrada no entran moscas”, y la segunda, igual de contundente, aunque de origen incierto “éramos felices y no lo sabíamos”. ¿Llegaron los extraterrestres? Por ahora, lo único confirmado es que el espectáculo continúa.

Etiquetas: #extraterrestres

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