- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- Consultor Financiero
En cualquier ámbito de nuestras vidas todo se hace posible cuando la sociedad en su conjunto va tras los mismos objetivos, trabajando en equipos en forma coordinada y con personas que estén convencidos de lo que se proponen que podrían lograr.
Dentro de un equipo participativo, lo que se pretende es que sus integrantes se preocupen los unos por los otros. Aquellos a quienes les resulta difícil poder vincularse, tendrían problemas para construir ¿Por qué? Porque nunca llegarán a ser una unidad cohesiva.
Una de las mejores maneras de lograr que los miembros de un equipo se apoyen mutuamente, es sacándolos de su contexto de trabajo para que entablen relaciones. Si un jugador del equipo no sabe lo que es esencial para el grupo, lo vuelve ineficaz, de forma que cuando él está en juego es imposible que tengan éxito.
Lo mismo ocurre dentro de nuestras organizaciones. Aquel que no sepa lo que es importante para el conjunto, no contribuye e impide que triunfe. Para eso es necesario que el líder identifique lo fundamental para el grupo y lo comunique a sus miembros.
Tendría un valor relativo la conformación de mesas técnicas de trabajo con cada sector para escuchar sus inquietudes, observaciones y opiniones con relación al futuro del plan en acción si no tenemos en cuenta a los aspectos apuntados precedentemente.
A nivel país tenemos no menos de 300.000 familias que viven en situación de pobreza extrema precisándose de una hoja de ruta bien estructurada que una a todos los integrantes del equipo para trabajar por el logro de los objetivos cuali-cuantitativos.
Ningún país podrá desarrollarse por obra y gracia de una persona, sino solo cuando todo el equipo en su conjunto está convencido de que los cambios podrán lograrse trabajando en los de objetivos claros.
Tenemos a mucha gente que no tiene para el sustento diario, atribuido a situaciones diversas, pero también muchos pobres que lo son porque eligieron ser pobres y no hacen el mínimo esfuerzo por salir de ese círculo vicioso.
Es inaceptable en nuestro país, donde tenemos la capacidad potencial de alimentar a millones de personas, que todavía tengamos a muchos compatriotas que duermen sin haber comido nada casi durante el día.
Se les debe orientar cómo pueden hacer para ir saliendo de su situación de extrema vulnerabilidad, pues la vida es sacrificio permanente y cada ser humano debe tener un objetivo claro y no rendirse y decir simplemente “yo no podre luego salir de esta situación de pobreza”. Craso error y falta de autoestima.
Todos los talleres, cursos de capacitación, congresos, conferencias, etc., son útiles si los que conforman los equipos de trabajo no están convencidos del desafio que se los asignó y van tras él, pues muchos luego de haber asistido podrían ir a sus casas y decir que con todo eso seguirán en lo mismo, pues no están convencidos de que las situaciones son superables, siendo los que por el camino lo único que hacen es poner “palos a la rueda”.
Uno de los gurúes del liderazgo, John Maxwell, señalaba que en una de sus clases el objetivo era buscar dirigentes potenciales que los denomino “Buscando águilas”, destacando las 10 características esenciales:
-Hacen que las cosas sucedan.
-Ven las oportunidades.
-Influyen en las opiniones y hábitos de los demás.
-Añaden valor.
-Atraen ganadores.
-Capacitan a otras águilas para liderar.
-Proveen ideas que ayudan a la organización.
-Poseen una actitud positiva poco común.
-Cumplen con sus palabras.
-Muestran una fuerte lealtad al líder y a la organización.
Necesitamos a muchas águilas, a nivel país que nos permitan lograr los cambios anhelados, dejando atrás la corrupción, impunidad, y figuretismo extremo, que acechan con fuerza en diversos círculos de nuestra sociedad, pues lamentablemente muchos inútiles e ineptos siguen tan campantes en sus puestos, apañados y protegidos por otros, haciendo que la mediocridad siga creciendo en progresión geométrica.