• Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA
  • Consultor financiero
  • jzaratelazaro@gmail.com

En 2025 nuestro país ha despertado un creciente interés internacional de parte de potenciales inversionistas extranje­ros, deseosos de radicar sus capitales en diver­sos segmentos de negocios.

Se lograron identificar unas 2.354 empresas interesadas provenientes de 41 países, cifra que prácticamente ha duplicado el registro de inver­sionistas registrados durante 2024.

Las visitas realizadas por el presidente Peña a diversos países, junto con su equipo de colabo­radores del ámbito económico, han permitido transmitir las ventajas cuali/cuantitativas de Paraguay para la atracción de inversiones de distintas regiones a nivel mundial.

La combinación de factores estratégicos como la estabilidad macroeconómica, régimen de incentivos competitivos y una visión orientada al desarrollo sostenible son aspectos sopesados por los empresarios foráneos, quienes también realizaron viajes a otros países con idéntico pro­pósito como Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Bolivia, Canadá, Chile, Uru­guay, China (Taiwán), Colombia, entre otros.

En su visita a Paraguay mostraron interés en la radicación de capitales en sectores como servicios globales, industrias creativas, cons­trucción, logística, además del interés en otros rubros emergentes como energías renovables, infraestructura y turismo, abriendo para nues­tro país un abanico de nuevas oportunidades que nos permitirán una mayor diversificación productiva y generación de nuevas fuentes de trabajo.

Las misiones oficiales locales permitieron a los empresarios extranjeros acceder a las informa­ciones primarias para ir barajando alternativas orientadas a sus tomas de decisión.

No nos quedemos en este 2026 sentados espe­rándolos, sino que a través de planes estra­tégicos hacer un seguimiento y monitoreo continuos. En todo esto la proactividad y el pro­fesionalismo de nuestras autoridades tendrán un rol protagónico, pues cada nueva empresa que explora y ausculta el mercado de nuestro país representa una oportunidad orientada a dinamizar nuestra economía, impulsando la innovación que nos proyecte hacia un modelo de crecimiento competitivo, conectado con otros países. Vivimos en un mundo globali­zado en donde la interconexión es continua y vertiginosa.

Esperemos que para este año podamos lograr la radicación de capitales de varias de ellas, pues independientemente de la generación de valor agregado, permitirá la creación de mayor número de empleo formal, contribuyendo a potenciar la capacidad adquisitiva de nuestra gente, lo que es translativo a diversos segmen­tos de negocios que conforman nuestra micro­economía.

El segundo grado de inversión logrado recien­temente se constituye en uno de los basamen­tos primarios que contribuirán a incrementar sustancialmente la confiabilidad de los inver­sionistas extranjeros hacia nuestro país, por lo que esta coyuntura favorable no la debemos desaprovechar.

Son varios los beneficios directos e indirectos para nuestro país que genera este nuevo grado de inversión.

1. Atracción de capital y mayor IED: demostre­mos que somos un país confiable, abriendo las puertas a grandes fondos y empresas que solo invierten en países con esta calificación, mul­tiplicando el interés.

2. Acceso a financiamiento más barato: reduc­ción del costo de capital para el país y las empre­sas, permitiendo financiar proyectos a menor costo.

3. Dinamismo y creación de más fuentes de empleo, impulsando la actividad económica, generando nuevos puestos de trabajo y mejo­res salarios a través de la expansión de empre­sas y diversificación de segmentos de negocios.

4. Fortalecimiento de la confianza y competi­tividad: aumenta la percepción de estabilidad y solidez, mejorando la posición competitiva del país en la región y el mundo.

5. Estabilidad macroeconómica y disciplina fis­cal: obliga al gobierno a mantener reglas claras y disciplina fiscal, consolidando la credibilidad lograda a través de este UP Grade en nuestra calificación de riesgo país.

6. Impacto en la ciudadanía (efecto derrame): las inversiones se traducen en mayor con­sumo y, por ende, mejor calidad de vida, sala­rios y acceso a servicios, y una mayor capacidad adquisitiva de la población.

La pelota queda picando en nuestra cancha. Mucho dependerá de la muñeca de nuestras autoridades.

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