- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- Consultor Financiero
La acumulación de deudas puede tener efectos no deseados a nivel mental y físico cuando la presión se vuelve constante, aumentando nuestros niveles de estrés y ansiedad además de cambios en el estado de ánimo, debido a la tenencia de deudas pendientes que nos agobian.
Resulta de vital importancia que podamos manejar nuestras finanzas personales en forma ordenada y racional, acostumbrándonos a elaborar nuestro presupuesto mensual de ingresos y gastos tratando de manejarnos dentro de los parámetros aceptables para que no se produzcan situaciones indeseables que nos lleven a los desequilibrios mencionados precedentemente.
Un sobreendeudamiento también podría afectar a nuestra autoestima, tornándonos muchas veces inseguros e indefensos, dado a que pudimos haber superado nuestra capacidad real de repago de nuestras obligaciones con terceros.
Como seres humanos nuestra salud mental, física y financiera están conectadas entre sí, lo que muchas veces el tener un mayor cumulo de deuda vs. lo permitido, nos lleva a buscar apoyo profesional para mejorar nuestra salud mental y física.
Resulta importante que podamos saber manejar nuestra inteligencia emocional y asertiva, para que estas situaciones coyunturales no puedan afectar negativamente a nuestro comportamiento y estado de ánimo.
No se trata de situaciones sin solución, pero si en tiempo y forma no nos disponemos a dar pequeños pasos positivos hacia adelante que nos permitan reequilibrar nuestro rumbo, recuperando nuestro autocontrol, podrían ir agravándose, afectando a nuestra salud mental y bienestar personal.
Nada se produce por arte y magia, pues somos nosotros los que tendremos que disponernos y poner “freno de mano” para un reordenamiento del manejo de nuestras finanzas, que nos vuelvan a reequilibrar económica y financieramente.
Lamentablemente, muchos de nosotros tenemos que hacer un mea culpa de los escasos conocimientos que tenemos sobre educación financiera, constituida en una herramienta importante para que el manejo de nuestras finanzas personales sea bueno y como padres, también podamos transmitirles a nuestros hijos para que a futuro no caigan en errores similares.
Se torna relevante que cada uno asuma su propia realidad financiera, pues no caben dudas de que al encontrarnos ante situaciones en que nuestra relación ingresos vs. egresos están desequilibrados, afectan a nuestra salud mental y física, y si no nos mantenemos sanos difícilmente podríamos rendir en nuestros trabajos, habiendo incluso muchos enfrentado el peor escenario de la perdida de los mismos.
Basta pensar con quiénes interactuamos y nos relacionamos, y como nos desarrollamos e identificamos. Es necesario un mayor autoconocimiento de las ventajas, beneficios y el acceso a las oportunidades que se nos presentan.
Las personas que tienen una mayor capacidad económica-financiera, tienen posibilidades de recibir mejores niveles de educación, pudiendo adoptar estilos de vida más saludables, además de posibilidades de acceso a una atención medica de mejor calidad.
Cuando nos sentimos económicamente estables, implícitamente traen aparejado mayores posibilidades de mantener una visión positiva y equilibrada de la vida.
Por lo general, una vez que ingresamos a la etapa de la edad adulta empezamos a ver una mejora en nuestros niveles de ingresos, acompañado de una mayor formación educativa, donde nuestros compromisos financieros se van acrecentando, siendo el momento de concientizarnos de la importancia de una buena administración de nuestros ingresos y gastos.
Saber presupuestar y ahorrar se constituyen en hábitos que debemos potenciarlos en esta etapa de nuestras vidas, lo que a futuro podría ser el basamento para un pasar financiero más accesible, pero siempre y cuando seamos constantes y perseverantes.
Estamos a inicios de este 2026, siendo un buen momento para que cada uno pueda hacer su propio autoanálisis, que nos permitan vivir menos ansiosos y estresados y acceder a un mayor disfrute de nuestras vidas.

