- Por Arturo Peña Villaalta
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El centro histórico de Asunción es motivo de un ambicioso plan de revitalización que ya se puso en marcha en una primera etapa y tiene como norte la conmemoración de los 500 años de fundación de la ciudad, en el 2037. Días atrás, refiriéndose a estos trabajos, la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, señalaba que el proyecto tomaba como inspiración ejemplos de otras capitales, pero que mantenía “nuestro ADN” como esencia.
Solemos escuchar con frecuencia hablar del ADN paraguayo, especialmente en el mundo futbolero, cuando los analistas hablan de un estilo propio de juego de nuestros equipos, que se caracterizan por lo aguerrido, por la entrega y la fuerza.
Gustavo Alfaro, el DT que logró lo que para muchos era imposible: clasificar a Paraguay para el Mundial 2026 luego de un proceso catastrófico que ya nos tenía técnicamente fuera, recurrió mucho –y con gran maestría, diría– a elementos de la historia paraguaya para motivar a jugadores e hinchas. “¿Al pueblo paraguayo le voy a hablar de sacrificios? Me pueden dar lecciones de lo que es el sacrificio. Si hay algo que hizo el pueblo paraguayo a lo largo de su historia, es resistir”, señaló el adiestrador argentino en una de sus conferencias de prensa.
El club 2 de Mayo, de Pedro Juan Caballero, acaba de presentar la camiseta que utilizará en el torneo apertura 2026. La prenda tiene en relieve alusiones a la guerra de la Triple Alianza y al mariscal Francisco Solano López. En la espalda se lee la frase: “Paraguayos, ¡vencer o morir!”.
La guerra de la Triple Alianza nos dejó, además de una trágica devastación, la impronta de pueblo que se levantó de las cenizas. En el ADN paraguayo tiene mucho que ver la mujer paraguaya, ya que fue la encargada de la reconstrucción del país, tras la masacre de alrededor del 80 % de la población masculina adulta y joven, según algunas referencias históricas.
Pero, ¿cuál sería el elemento mas representativo del ADN paraguayo? En una rápida encuesta entre algunos contactos en redes sociales, la coincidencia es casi una unánime: el idioma guaraní. Otros mencionaron el tereré, la gastronomía, la solidaridad, entre otros. Recuerdo un encuentro que tuve en Taiwán con jóvenes paraguayos que estudiaban allí. A la consulta de cómo sobrellevaban los desafíos de vivir en un país con un idioma y cultura diferentes, una joven me decía: “Creo que paraguayo es ‘valé’. Como cultura somos guapos, nos vamos, preguntamos; la mayoría estamos a veces solos, en carreras totalmente en chino, entonces tenés que ir a lidiar con esas cosas y eso nos destaca a los paraguayos. Somos personas que lidiamos, que luchamos”.
Si volvemos al plano futbolero, muchos jugadores reconocidos que vistieron la camiseta nacional en mundiales señalan que el guaraní ha sido un “arma” más utilizada ante los rivales. Decía también el escritor uruguayo Eduardo Galeano que el caso del guaraní es uno muy singular en la historia, ya es que quizás el único en que “la lengua de los vencidos se convirtió en lengua de los vencedores”.
Hoy podemos ver modernos emprendimientos en diversos campos, incluso tecnológicos, que prefieren el guaraní para sus nomeclaturas, y esto probablemente no solo por una cuestión de moda o impacto comercial, sino porque, efectivamente, generan más empatía con la población general.
A fines de 2018 se daban a conocer los resultados de un trabajo conjunto entre la Dirección de Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia y el Equipo Argentino de Antropología Forense. El mismo consistió en desarrollar un perfil genético de la población paraguaya a través de la toma de muestras de 550 personas.
El resultado de este estudio arrojó que la población paraguaya conserva un componente nativo en mayor proporción en su ADN. La sangre paraguaya es en un 85 % de origen nativo sudamericano, mientras que se identificó un 7 % de África, 7 % de Europa y el último 1 % de zonas del Medio Oriente. Estos datos fueron determinados gracias al análisis del ADN mitocondrial de las muestras tomadas.
Entender el ADN paraguayo va más allá de un recurso motivador o aglutinante, o de una buena idea publicitaria. Es de gran valor reconocer nuestra esencia como pueblo, desde sus orígenes, para comprender también nuestra realidad. Tapende arapokõindy porã.