- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- Consultor financiero
La voluntad constituye una de las cualidades que no ha de faltar en el carácter de los hombres de negocios, ni en el del empleado deseoso de seguir creciendo dentro de la organización.
El abúlico, el débil de temperamento, no sirve para el mundo de los negocios. Hay que tener un espíritu templado y una voluntad firme para alcanzar el sitio que cada uno se propone.
No es solamente una manifestación del carácter, sino a la vez una demostración del estado fisiológico del individuo; el hombre que disfruta de una salud excelente, es a la vez una persona de férrea voluntad, cuando funcionan bien los órganos, los nervios se equilibran y el carácter se impone.
La voluntad puede educarse. Hay una porción de obras dedicadas a esta materia que describen de qué manera el individuo puede ir educando su carácter, hasta conseguir un pleno dominio sobre él mismo y conquistar, en consecuencia, dicho don.
Cuantas veces hemos admirado el poder de concentración de buenos escritores, quienes a pesar de estar rodeados de personas que sostienen una animada conversación, saben concentrarse y escribir páginas admirables; la mayoría de ellos eran personas de una gran voluntad que ejercían sobre ella un gran dominio y sabían substraerse a toda influencia exterior para seguir las inspiraciones de su pensamiento.
El hombre de voluntad no se deja dominar nunca por el pesimismo; no es el carácter quien manda y domina en él, sino que es él quien obliga al carácter a seguir por la senda que lo ha trazado.
El abúlico, la falta de carácter, débil de voluntad, es como un náufrago que está a merced de las olas, que le llevan donde quieren; el hombre de voluntad, el que ha sabido férreamente dominar su carácter y moldear su temperamento, es como el capitán que en medio de una tempestad sabe conducir al buque a través de los elementos que se concitan contra la estabilidad el mismo.
La voluntad no es un don natural sino producto de una educación, como el deportista que va ejercitando sus músculos y habituándose al ejercicio hasta adquirir la fuerza y la destreza convenientes; de la misma manera el hombre debe educar su voluntad hasta adquirir el vigor suficiente para triunfar en todas partes, para imponer a los demás en carácter y no dejar que sean los otros quienes se lo impongan.
Los aspectos resaltantes de la voluntad incluyen su capacidad para superar obstáculos mediante la firmeza y la perseverancia, su vínculo con la libertad y la autonomía para dirigir la propia vida, su necesidad de motivación y esfuerzo para cumplir metas, y su rol fundamental en la constitución del yo personal, uniendo nuestros actos hacia un propósito, y que en el derecho debe ser libre y exteriorizada para tener validez.
Aspectos psicológicos y personales:
-Fuerza para la acción: es el motor que transforma deseos e intenciones en acciones concretas, superando la pereza o la frustración.
-Autodeterminación: permite vivir según los propios términos, tomar decisiones y dirigir la conducta hacia objetivos.
-Unidad del yo: contribuye a formar la personalidad y las convicciones, unificando intereses y acciones hacia una meta común.
-Desarrollo de valores: es clave para adquirir y perfeccionar otros valores, requiriendo esfuerzo y constancia.
Características clave:
-Firmeza y constancia: necesita motivación y persistencia para superar dificultades.
-Se nutre de la inteligencia y la experiencia: es importante que comprendamos que la voluntad nos hace más libres. Comúnmente mal entendemos el término “ser libre” pensando que la libertad significa poder hacer lo que a uno le apetezca. Sin embargo, ser libre no es hacer lo que uno quiere o seguir nuestros deseos inmediatos, sino ser capaces de vencer esos pequeños impulsos para poder alcanzar mayores metas.
La felicidad no consiste en vivir cómodo y sin retos, sino en tener objetivos claros y luchar para conseguirlos. La libertad que nos regala la fuerza de voluntad, nos permite deshacernos de las pequeñas distracciones y obstáculos que se interponen ante nuestras metas.
Cuantos miles de personas tenemos en nuestro país, que, a pesar de ser talentosas, carecen de la voluntad necesaria para ir superando los obstáculos que se nos presentan en nuestro día a día, haciendo que sigan “empantanadas” en lo personal y en lo profesional.

