- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- Consultor Financiero
Una calificación de riesgo es una opinión fundada e independiente sobre el riesgo crediticio basada en una evaluación cuantitativa y cualitativa de la solvencia de una empresa o de un país, que le permita hacer frente a sus obligaciones de corto, mediano y largo plazo.
Buscan ser prospectivas mirando al futuro. No se trata de comentar lo que ya sucedió.
Principales beneficios son:
-Mayor prestigio y credibilidad al constituirse en carta de presentación al mercado financiero, inversionistas, proveedores, corresponsales internacionales, accionistas, asociados y público en general.
-Amplía el interés por parte de instituciones financieras o inversionistas locales o internacionales a participar en el desarrollo de la entidad con fuentes de fondeo, gracias a la mayor información cuali/cuantitativa disponible.
-Una adecuada calificación de riesgos permite menores costos financieros de captación de fondos.
Sus actividades a nivel país se rigen por la Ley 3899/10. La primera calificadora aprobada por la Comisión Nacional de Valores (CNV), hoy Superintendencia de Valores (SIV), ha sido Solventa SA, fusionándose posteriormente con Risk Métrica (ambas de capital local 100 %). Estas empresas evalúan la capacidad de pago y fortaleza financiera de los emisores de títulos-valores (renta fija y variable), además de instrumentos financieros ofertados en el mercado doméstico y en el exterior.
Dentro de sus metodologías de calificación utilizan una variedad de criterios con base en los cuales son asignadas las calificaciones (solvencia y tendencia), descritas en las páginas web de las mismas.
Las simbologías de calificación de solvencia y tendencia son establecidas por el ente regulador (Superintendencia de Valores-SIV). Estas nomenclaturas indican la calificación de riesgo asignada que van desde las más seguras hasta las que llevan aparejadas mayores niveles de riesgos.
Las empresas que están sujetas a calificación de riesgos son del segmento comercial, industrial, agri-business y de servicios, inscritas en los registros de la Superintendencia de Valores, que emiten títulos-valores de renta fija y variable, además de las entidades financieras, cooperativa de ahorro y crédito y de producción, compañías de seguros y municipalidades.
Las calificaciones de riesgos emitidas por las empresas especializadas permiten a los potenciales inversionistas poder contar con un marco de referencia claro y objetivo acerca del nivel de solidez de las mismas, facilitando a través de la asignación de las diversas nomenclaturas de calificación poder hacer una comparación entre las distintas entidades para sus tomas de decisión.
Una empresa con calificación AAA representa menor riesgo, incrementándose con AA o BBB, por ejemplo, a las que se le agregan las tendencias que pueden ser: Fuerte (+), Estable o Sensible (-).
Estas calificaciones derivan de una evaluación analítica, técnica-profesional, elaboradas por las empresas calificadoras, tomando en consideración diversos aspectos de orden cualitativo y cuantitativo dentro del contexto global de su gestión económica-financiera-patrimonial y de su estructura organizacional.
Las empresas que operan dentro de nuestro sistema financiero, de seguros y cooperativo son las siguientes:
-Bancos y financieras (ejercicio contable al 31 de diciembre).
-Compañías de seguros (ejercicio contable al 30 de junio).
-Cooperativas de ahorro y crédito y de producción Clase A, que posean activos totales no menores a G. 300 mil millones según lo establecido por el ente regulador, el Incoop (ejercicio contable al 31 diciembre).
Las frecuencias de las calificaciones de riesgos son anuales en función al cierre de ejercicio con actualizaciones/seguimientos trimestrales y semestrales, pudiendo acceder a un up grade o down grade en su calificación, en función a su performance.
Incluyen: fundamentación de la calificación de solvencia; fortalezas, áreas críticas de riesgos, tendencia para los siguientes 12 meses y un análisis detallado de los principales aspectos cualitativos (idoneidad, capacidad y experiencia de su plana gerencial), incluido aspectos cuantitativos (análisis comparativo de la evolución de los principales rubros) y flujo de caja proyectado para nuevas emisiones de bonos (renta fija y variable) de corto, mediano y largo plazo.

