• Emilio Agüero Esgaib
  • Pastor

Empieza un nuevo año y como todos quiero ponerme metas. Es un nuevo tiempo y un parámetro de un antes y después para hacer borrón y cuenta nueva. Hay muchas metas personales, profesionales, de salud, etc., pero nuestra mayor meta de todo cristiano es poner la mira en Cristo y tratar de parecernos cada vez más a Él.

En el libro de Filipenses 3:13,14 dice: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, pródigo la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. El apóstol se refería a su carrera espiritual de parecerse más a Cristo en todo y una de las cosas que caracterizó a nuestro Señor es el gozo.

La iglesia de Filipos fue la primera en Europa. Pablo la fundó en su segundo viaje misionero. Es una carta de gozo, a pesar que Pablo lo escribió desde la cárcel. De hecho, es una carta que está llena de la palabra “gozo”, “con gozo” 1:4, “me gozo” 1:18, “gozo de la fe” 1:25, “mi gozo” 2:2, “me gozo” 2:17, “gozaos” 2:17, “os gocéis” 2:18, “todo gozo” 2:29, “gozaos en el Señor” 3:1, “gozo” 4:1 “regocijados en el Señor siempre; otra vez os digo “regocijaos” 4:4, “me goce” 4:10.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Muchos Filipenses estaban desanimados por el encarcelamiento del apóstol y les escribe para contarles cómo habría obrado Dios en medio de los sufrimientos. Quería mostrarles cómo creció la expansión del Reino de Dios a pesar del sufrimiento y también alentarles a vivir con gozo y servicio en cualquier circunstancia y que se gocen por la salvación que Dios les dio y la obra que Dios hacía en medio del sufrimiento de ellos.

En los versos 1:3-6 el apóstol les dice que él siempre ora por ellos con gozo para que se mantengan unidos y para que se convenzan que la obra que Dios comenzó en ellos la perfeccionará en Cristo. En el verso 1:9 nos dice el apóstol que pide en oración por ellos (interesante saber por qué o cómo oraban los apóstoles).

-Que tengan más amor.

-Para que aprueben lo mejor.

-Para que estén llenos de frutos de justicia por medio de Jesucristo.

En los versos 1:12-14 en adelante Pablo les muestra cómo todas las adversidades que pasó se tornaron en bien ya que gracias a sus prisiones se predicó el evangelio a gente que de otra manera no se podría llegar y que esto desafió a otros creyentes a hablar más del Señor y sin temor.

En los versos 1:21 es uno de los versículos más motivadores de toda la Biblia. Nos dice que “el vivir es Cristo y el morir ganancia”, no es que él quería morir o que buscaba hacerlo sencillamente nos habla de “propósito” y “transcendencia”. Él no vivía errante en esta vida, él tenía un propósito, predicar de Cristo, y tenía trascendencia, su vida no se acababa en este mundo, había una eternidad de gozo esperándolo en el más allá.

Era tal su convicción que si pudiera elegir no sabría si escoger vivir en el cuerpo (para seguir predicando), o morir y estar con Cristo (lo cual era muchísimo mejor) ¿cómo se podría vencer o desanimar a un hombre como este? ¿Qué podría desanimarlo? Viviendo en el cuerpo, aunque esté enfermo o encarcelado, a él le era un gozo, ya que tenía oportunidad de hablar de Cristo. Si lo amenazan con matar o su vida corría peligro su gozo era aún más grande, ya que dejaría el sufrimiento de este mundo para ir con Cristo a gozarse eternamente y para siempre. Era invencible.

Como dije y vimos, el Apóstol con esta carta quiere alentar a los creyentes de filipos en medio de la adversidad. Tal vez no todos estemos pasando por adversidad, pero vivimos en un mundo donde, si uno quiere reflejar seriamente la imagen de Cristo, tendrá oposición. También quiero alentar a mantenernos enfocados en nuestro crecimiento espiritual y que a la vez esto se refleje en todas las áreas de nuestras vidas, familiar, profesional, personal, etc.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado”. Esto es un llamado a la humildad y a la realidad. No nos engañamos a nosotros mismos creyendo que ya lo alcanzamos todo, aún hay más por delante, aún tenemos cosas que aprender. No aprende quien cree que ya sabe todo.

“Una cosa hago”. Enfoqué. Tenemos que saber qué queremos en prioridad para ser efectivos. El dispersarnos nos distrae y nos agota, a la vez nos llena de frustración por no saber qué es lo que en realidad queremos. Jesús era un hombre enfocado, es más, su sentido de propósito y enfoque le dio una fortaleza espiritual enorme. Él decía que sabía para que había venido, que su propósito era hacer la voluntad del Padre que se entregaría en rescate por muchos.

Etiquetas: #nuevo año#gozo

Déjanos tus comentarios en Voiz