- Víctor Pavón
El grado de inversión obtenido por el país desde las calificadoras de riesgo Moody’s y Standard & Poor’s abre dos caminos. El primer camino atrae la inversión de capitales del sector privado hacia la economía, es el correcto y es una gran oportunidad. El otro camino incentiva la obtención de más financiamiento vía deuda pública, es el equivocado y una amenaza.
¿Cuál es el límite del endeudamiento: 45, 48, 60 % o más del producto interno bruto (PIB)? No existe. Pero, definitivamente, el daño de la deuda es mucho más grave en los países emergentes que en los ya desarrollados.
El grado de inversión es una calificación crediticia. Indica bajo riesgo de impago por las obligaciones contraídas por el Estado debido a las finanzas sanas, estabilidad monetaria y sostenibilidad fiscal, motivos por los cuales puede atraer la inversión privada.
He dicho que estoy de acuerdo con el grado de inversión y, vengo insistiendo, siempre y cuando atraiga capitales en maquinarias, instalaciones, fábricas, servicios, tecnologías, industrias etcétera, lo que todo país desea.
El grado de inversión requiere de fortalecer sin demoras las instituciones relacionadas a la propiedad e igualdad ante la ley. Esto implica deshacerse del cordón umbilical por el cual se retroalimentan el poder político y la administración de justicia. Sin esta condición, la inversión podrá llegar, pero siempre será insuficiente.
De igual importancia, el grado de inversión incentiva el mayor protagonismo estatal en la sociedad. El fácil acceso a nuevos créditos por parte del Estado a bajas tasas de interés genera exceso de deudas pudiendo desembocar en una burbuja. Es como la droga: crea adicción y dependencia. El resultado es el aumento del endeudamiento público. Aquí aparece el efecto crowding out.
Es el camino equivocado mencionado al comienzo de esta nota. El efecto crowding out es una situación en la que la capacidad de inversión de las empresas se reduce por efecto de las deudas y gastos estatales. Esto, a su vez, tiene un costo de oportunidad en el consumo y la inversión privada.
A la fecha se podrán cumplir con los pagos de la deuda y otros; pero sin reformas de fondo que amplíen la libertad económica, sobrevendrá un ajuste fiscal. Se aumentarán los impuestos o se crearán nuevos tributos, hasta llegar a la monetización de la deuda. El grado de inversión es una gran oportunidad y será beneficioso si atrae capitales al país, pero será una terrible amenaza por el efecto crowding out.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”, “Cartas sobre el liberalismo”, “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes”, y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la libertad y la República”.

