• Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA
  • Consultor Financiero

Gran parte de sus reuniones están orientadas al análisis de pedidos de licitaciones realizadas por el Hospital Central y los hospitales regionales de todo el país para la cobertura de sus necesidades básicas, orientadas a la atención de la salud de los asegurados, precisándose sean proactivamente modificadas acortando al máximo los flujos de procesos burocráticos de los medicamentos e insumos importados que demoran varios meses.

Aquí no estamos hablando de la compra de bienes y servicios comunes, sino los orientados a nuestra ¡SALUD PÚBLICA!

Tiene bajo su responsabilidad la toma de decisiones estratégicas que atañen al buen funcionamiento de la institución, por lo que se precisa que sus integrantes muestren meritocracia, capacidad, idoneidad y trayectoria profesional.

La institución, una de las de mayor porte dentro del espectro gubernamental, cuenta entre funcionarios administrativos y de blanco con unas 26.000 personas dentro de su plantilla, erogando sumas multimillonarias mensuales en pagos de sueldos y otros beneficios.

No menos de 10.000 funcionarios ingresaron a partir del año 2018 (gran parte en periodo de pandemia), haciéndose necesario que el departamento de Capital Humano tanto de Asunción, como de los diversos hospitales y centros de salud del interior de nuestro país hagan un relevamiento acerca del servicio/contribución de cada uno a la institución, y todos aquellos que no aporten valor agregado deberían ser desvinculados.

La institución también cuenta con muchos funcionarios contratados, siendo recomendable un seguimiento/monitoreo estrecho de parte de Talento Humano, permitiendo definir con objetividad a sus vencimientos si ameritarían o no ser renovados, dado que ningún empleador tiene obligación de renovarlo en forma automática.

El objetivo y misión primaria del IPS es la protección de la salud de todos los asegurados (funcionarios activos, jubilados y pensionados), quienes aportan en forma mensual para recibir en contrapartida una buena cobertura y atención integral de su salud, y los jubilados la percepción de sus salarios mensuales luego de 30 años de aporte consecutivo.

Las necesidades económica-financieras de la institución son cuantiosas, por lo que se torna muy necesario contar en tiempo y forma con los recursos y capacidad de repago orientados a atender en forma diligente a todos sus compromisos con terceros.

Tiene un valor relativo que las industrias farmacéuticas les sigan proveyendo de todos los medicamentos e insumos que precisan, si en contrapartida el nivel de deuda acumulada e impaga es elevado, generando intereses moratorios y punitorios tornándolo mucho más oneroso, donde a más de 2 año de esta administración los avances han sido muy limitados.

El Consejo de Administración no debería circunscribirse a una función deliberativa, sino que sus miembros deben tener asignadas funciones y responsabilidades específicas, que permitan a la entidad contribuir con calidad de gestión, pues fueron puestos allí para el efecto.

La Presidencia del Consejo de Administración debe estar a cargo de un profesional Economista o Administrador de Empresas y NO UN MÉDICO, dado que gran parte de los temas y problemas que se suscitan en el día a día giran en torno a lo económico, financiero y logístico, con lo cual las tomas de decisiones estratégicas podrían agilizarse en mayor magnitud junto con los demás miembros quienes deberían dedicarse a tiempo completo para la consecución de mejores resultados cuali/cuantitativos.

La Gerencia de Salud obviamente deberá estar a cargo de un profesional médico con experiencia, dado que tiene a su cargo la Dirección Ejecutiva de todos los centros hospitalarios que dependen del IPS.

Estamos en pleno siglo XXI y debemos crear conciencia trabajando en equipos cohesionados para el cumplimiento de los planes estratégicos trazados.

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