• Por Víctor Pavón

A menudo se escuchan absurdas propuestas en polí­tica económica. La última se refería a aumentar el défi­cit fiscal para así movilizar más dinero en el mercado. Esta es una falacia. Al res­pecto, el Nobel de Economía, James Buchanan, sostiene que tener déficit conlleva un gran costo de oportunidad. El financiamiento del défi­cit en el gasto público desplaza la inversión privada. El resultado consiste en la disminución de la tasa de formación de capital en la economía. La baja en la for­mación del ahorro y la inver­sión significa desempleo y menor poder adquisitivo de nuestro dinero.

Todo es posible en la demo­cracia. Nuestra vida, liber­tad y propiedad dependen de las mayorías circunstan­ciales y el Estado es su herra­mienta, el origen del mal. La democracia, por tanto, se encuentra en déficit y con déficit. En déficit por una cuestión política y con défi­cit porque las malas políti­cas dañan a la economía.

El déficit implica la falta o escasez de algo. En el terreno de la política, la democracia es deficitaria y perversa por su misma natu­raleza. La democracia pre­supone un contrato entre los ciudadanos, situación que no existe por cuanto que la representación política por un supuesto contrato con los ciudadanos otorga a los funcionarios el “dere­cho” a exigir por medio de la fuerza a sus representados el pago de impuestos, deudas y otras exigencias inconsul­tas. ¿Usted está de acuerdo que alguien le represente con semejante atribución?

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Pero así sucede y a diario. En las finanzas, el déficit significa que los ingresos son inferiores a los egre­sos. Se gasta más de lo que se recauda. Sin embargo, en la economía todavía no se entiende ese sencillo con­cepto. Las ideas erróneas del estatismo neo keynesiano presupone la necesidad de la demanda agregada para incentivar el consumo. ¡Un Viejo y grave error! En reali­dad, todo déficit en las finan­zas públicas significa un fal­tante de dinero que deberá ser abonado inexorable­mente por el sector privado afectando la formación del capital.

El déficit es pagado por tres inexcusables vías. Impues­tos, deudas y emisión de dinero. El que paga es el sector privado. El Estado no paga el déficit, lo exige por medio de la fuerza por­que tiene la siguiente tarea: Es el encargado de extraer el dinero del sector privado a través de los “represen­tantes del pueblo”, electos y administrativos.

¿Dónde se generan las detes­tables riquezas mal habidas? En el Estado cuyos miem­bros se enriquecen de la noche a la mañana redu­ciendo el capital privado.

Volviendo a Buchanan, por cierto, él obtiene el Nobel de Economía en el año 1986 por sus importantes contribu­ciones en el estudio de las bases contractuales y cons­titucionales relacionadas a la política y la economía. Es la democracia en déficit y con déficit.

(*) Presidente del Cen­tro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”, “Cartas sobre el liberalismo”, “La acredita­ción universitaria en Para­guay, sus defectos y vir­tudes”, y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la libertad y la República”.

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