- Por Ricardo Rivas
- Corresponsal en Argentina
- X: @RtrivasRivas
En el amanecer de ayer (lunes) la Argentina despertó con dos certezas. La primera, que el presidente Javier Milei “arrasó” en las elecciones de medio tiempo que se desarrollaron el pasado domingo en las que se alzó con 40,6 % de los votos emitidos, triunfó en 16 provincias y, si bien carecerá de cuórum propio en el Parlamento, la cantidad de senadores y diputados con los que contará a partir del 10 de diciembre próximo, le permitirá alcanzar los acuerdos que le sean necesarios.
La segunda certeza es que el liderazgo de la señora Cristina Fernández (72) –expresidenta 2007-2015; exvicepresidenta 2019-2023; y presidenta del Partido Justicialista– pareciera que resquebraja irremediablemente hasta tal punto que, aunque lentamente, comienzan a registrarse demandas de base y hasta de algunos dirigentes que plantean la necesidad de “una renovación” de líderes y lideresas en el PJ.
De allí que, luego de la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de la de Senadores ocurrida, los datos poselectorales son contundentes. La Libertad Avanza (LLA) –el partido oficialista que en 2021 fundara el señor Milei– según los datos oficiales que se reportan en línea al momento del cierre de esta columna, dan cuenta que obtuvo en todo el país un total de 9.341.798 votos (40,6 %); mientras que Fuerza Patria, el peronismo, consiguió 7.284.477 voluntades electorales (31,70 %).
Con los guarismos consignados, LLA contará en la Cámara de Diputados que viene con 80 bancas –sobre un total de 257– mientras que el peronismo, a pesar de la derrota, continuará siendo la primera minoría con 99 butacas. Por su parte, el Partido Propuesta Republicana (PRO), que fundara dos décadas atrás el expresidente Mauricio Macri (2015-2019) –aliado de LLA– contará con 24 escaños, lo que le permitirá al señor Milei ampliar su fuerza parlamentaria hasta 104 diputados.
En el Senado de la Nación –sobre un total de 72 sillones– durante los dos últimos años del actual mandato presidencial, el peronismo se mantendrá como primera minoría con 28 senadores (actualmente cuenta con 32); LLA contabilizará 18 senadores; el PRO, 6 y la Unión Cívica Radical (UCR), de muy magra cosecha comicial, una decena. El mandatario, iluminado por el triunfo, sostuvo que la victoria alcanzada “es una consagración histórica de nuestra visión”, recordó que durante la campaña electoral “el kirchnerismo y la izquierda nos torpedearon”, que desde la política se buscó hacer daño “a la gestión gubernamental” y enfáticamente señaló que “eso es lo que destruye la economía”, que cuando asumió en 2023, “estábamos peor que en 2001 y 2002”, pero pese a ello “logramos la recomposición”. Por ello, anunció que “lo peor ya pasó”.
“Sacamos el 41 % de los votos. El resultado es muy fuerte y tenemos un tercio (de la Cámara de Diputados, por lo que, ahora) vamos por las reformas de segunda generación”, dijo el jefe de Estado y adelantó que “en lo tributario planeamos bajar impuestos y también iremos hacia una modernización laboral que no implica una pérdida de derechos”.
En cuanto al diseño de su equipo de gobierno para gestionar la segunda parte de su mandato, Javier Milei sostuvo que “el gabinete se diseña de acuerdo a los acuerdos que tenga que ir a buscar” y “se va a construir a la luz del nuevo Congreso y de las alianzas que tenga que ir a buscar” para alcanzar esos objetivos porque “necesito ahora una contraparte política para avanzar con las reformas” que propusiera en 2023 de las cuales “ya cumplimos (con) el 98 % (pero) con este resultado tengo que ir a buscar las reformas que me faltan”.
Luego de afirmar que con el resultado electoral alcanzado “se disipó el riesgo populista” y que, por ello, los mercados reaccionan favorablemente, Javier Milei puntualizó que le “quedan dos o seis años de gobierno”, con lo cual dejó pendiente de resolver si en 2027 irá por su reelección. El dato relevante del domingo electoral –más allá de los resultados que le dieron el triunfo a LLA y le hicieron paladear la derrota al peronismo– es que un total de aproximadamente 12 millones de personas –sobre un total de 37 millones habilitadas por emitir el voto– no concurrieron a las urnas, lo que representa cerca de un 32 % de la ciudadanía pese a que, en este país, el voto es legalmente obligatorio.

