• Por César Palacios.
  • Comunicador, docente y en proceso de Tesis de Maestría en Antropología Social. Director General de Comunicación Estratégica del MITIC.

Esta semana tuve el honor de ser invitado por la Fundación Alianza del Seguro para participar en la Cumbre Iberoamericana del Seguro, realizada los días 8 y 9 de octubre en Monterrey, México. Un espacio de alto nivel donde se debatieron los desafíos y oportunidades del sector asegurador en nuestra región, con especial énfasis en la transformación digital y el impacto de la inteligencia artificial (IA).

Uno de los momentos más reveladores fue el Taller sobre IA, liderado por Martin Hilbert, profesor titular en Ciencias Sociales Computacionales en la Universidad de California, Davis. Hilbert, con una trayectoria impresionante en el estudio de la interacción entre tecnología y sociedad, dejó una frase que aún resuena:

“La inteligencia artificial ya no solo ejecuta tareas: ahora también piensa, crea y decide”.

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Esta afirmación refleja el punto de inflexión en el que nos encontramos. La IA ha dejado de ser una herramienta pasiva para convertirse en un agente activo que influye en decisiones, genera contenido y moldea percepciones. Pero también me llevó a conectar con una de las obras maestras del cine: “2001: Una odisea del espacio”, de Stanley Kubrick (1968), que bien merece otra columna. En ella, HAL 9000, la supercomputadora, al detectar un error en la misión espacial, sentencia: “Solo puede ser error humano y no de la computadora.”

Hilbert compartió claves concretas para maximizar el uso responsable y efectivo de la IA, que vale la pena anotar, aunque este proceso lo llevamos en la vida desde la primaria:

* ¿Quién da la orden? Es fundamental definir con claridad el rol del emisor. Al interactuar con sistemas de IA, debemos explicitar el contexto con frases como “Actuás como…” o “Eres…”, especialmente cuando se utilizan múltiples voces o personalidades. Esto asegura que el mensaje sea coherente y eficaz.

* Pensar en el proceso completo de comunicación? No basta con definir al emisor. Hay que trabajar el mensaje y, sobre todo, describir al receptor: ¿quién es?, ¿qué necesita?, ¿cómo se comunica? Esta adaptación permite que la IA genere respuestas más precisas y empáticas

Un aspecto no menos, fue el proceso de “Ingesta de contexto o contextual grounding”. Este concepto se refiere a alimentar a la IA con información relevante y detallada para que pueda razonar con mayor profundidad. Puede tomar distintas formas: ajuste fino (fine-tuning): entrenamiento con datos específicos; la ingeniería de instrucciones (prompt engineering): diseño estratégico del texto de entrada; enriquecimiento de contexto (context enrichment) o inyección de contexto (context injection): provisión de datos adicionales, y la generación aumentada por recuperación (RAG): búsqueda activa de información externa para enriquecer la respuesta.

Para contextualizar el impacto de la IA en nuestras vidas, Hilbert citó al israelí profesor de historia militar de la Universidad de Jerusalén, Yuval Noah Harari, quien en su libro Nexus, una joya literaria muy actual, advierte: “La IA no es solo una herramienta, es un agente. A diferencia de la imprenta, que necesitaba humanos para decidir qué imprimir, la IA crea contenido y decide qué difundir. Es como si compartiéramos el planeta con una nueva especie… pero hecha de código.”

Esta reflexión nos obliga a repensar el papel de la comunicación, la ética y la gobernanza en un mundo donde los algoritmos no solo ejecutan, sino que también deciden. Como comunicadores, líderes y ciudadanos, tenemos el desafío de humanizar la tecnología y asegurar que su uso esté alineado con los valores democráticos y los derechos humanos.

Cabe recordar que esta Cumbre también se realizó en Asunción en septiembre pasado, bajo la visión y liderazgo de Pasqual Llonguera, vicepresidente de la Fundación Alianza del Seguro, quien vio en Paraguay las condiciones ideales para invertir y convertirlo en un centro de eventos. Esta iniciativa se consolidó tras una misión empresarial liderada por Eduardo Álvarez Rodríguez, CEO de Puentia, también de España.

En 2027, la Cumbre regresará con una agenda recargada, donde se anuncian profesionales de lujo y debates de vanguardia. ¿Quién sabe cuál será la tendencia dominante en dos años? Lo que sí sabemos es que el futuro se construye desde hoy, con visión, diálogo y responsabilidad.

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