• Por Myriam Acuña

Puedo decir con certeza que NO, la ciudad de Asunción no es accesible para las personas sin discapacidad, personas adultas mayores y mucho menos para personas con discapacidad.

Las veredas de nuestra que­rida Asunción no son aptas para caminar porque nos encontramos con baldosas rotas, escaleras, registros de Essap sin tapa llenos de agua o haciendo de pequeños verte­deros (pequeñas trampas mor­tales). Sumando que no todas las veredas son iguales, sino un sube y baja, donde hay que ir esquivando obstáculos para llegar a destino.

En marzo de este año, fui invi­tada al Foro Internacional de Arquitectura “Asunción 500 años” de la FPAA, por la señora Sonia Carísimo, presidenta de la Federación Juntos por la Inclusión. Allí tuve la oportu­nidad de contarles a los futuros arquitectos y arquitectas cómo es mi día a día por las calles de Asunción como persona con discapacidad física y motriz, para que tengan en cuenta a las personas adultas mayores y con discapacidad en sus futu­ros proyectos.

Mi odisea, como la de muchos, empieza en el portón de mi casa porque me movilizo con mi andador y la mayoría de las veces prefiero caminar por el asfalto poniendo en peligro mi vida y la de mi mamá, obstacu­lizando el tráfico por momen­tos y recibiendo bocinazos de algunos conductores impacien­tes, aunque también gestos de solidaridad de otros.

Tengo la esperanza de ver algún día una Asunción limpia, orde­nada y accesible para todos y todas. Como en otros países. ¿Es mucho pedir a las autoridades?

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