EL PODER DE LA CONCIENCIA

  • Por Alex Noguera
  • Periodista
  • alex.noguera@nacionmedia.com

Pescar, más que una profesión o un deporte, es un arte si consideramos toda la técnica que se requiere para lograr enganchar un pez en la inmensidad de un océano, un río o una charca.

Si comparásemos las aguas del planeta –sobre la superficie y debajo de la tierra– que serían como los millones de petabytes de información que navegan libremente por internet, la posibilidad de pescar un buen ejemplar se hace difícil.

Pero hoy es un día de suerte. Este 4 de octubre “picó” en la web y recuperamos del olvido, por ejemplo, un hecho que los internautas habitualmente dejan de lado la memoria o simplemente no lo conocen. Hoy es el Día Mundial de los Animales, una fecha establecida hace 94 años para recordar y honrar la vida con su santo patrono, San Francisco de Asís.

Precisamente en este día de suerte reconocemos lo primordial y más sagrado, la vida misma, por lo que también mencionamos que este 4 de octubre se celebra el natalicio de la universal Violeta Parra, cantautora de un emblemático himno denominado “Gracias a la vida”, que es un sentido mensaje que habla del reconocimiento que esta artista permitió plasmar, entender y compartir con el público del mundo ideas y sentimientos tan profundos que se diría que esas palabras y melodía dejan en el alma cicatrices de dolor y de amor.

En seis estrofas, Parra reza “Gracias a la vida que me ha dado tanto” y para quienes entienden en realidad, ese agradecimiento gira en torno de Dios, de los sentidos, de los sentimientos y de la maravilla e irrepetible oportunidad de caminar por este mundo y apreciar cada detalle que nos rodea.

Reiteramos, este 4 de octubre la pesca de recuerdos es abundante porque la luz de una gran estrella se confunde con otra de igual brillo, la de La Negra Mercedes Sosa, quien hoy 4 de octubre hace exactamente 16 años se apagaba su voz no sin antes interpretar los mismos acordes que Parra con “Gracias a la vida” y otro poema canción que inmortalizó: “Solo le pido a Dios”.

Al igual que la cantautora chilena, Mercedes Sosa también inicia sus interpretaciones en seis estrofas repitiendo “Solo le pido a Dios”, lo que otorga un recado de reclamo al dolor, a la injusticia, a la guerra, al engaño y al futuro mismo.

En este mundo de hoy, en el que las grandes potencias se divierten lanzando misiles, masacrando civiles, destruyendo países y pisoteando derechos, matando a niños, las voces de estas dos mujeres resuenan más fuerte que nunca en la conciencia de los seres humanos.

En este caso hay que ser justos y reconocer que Mercedes Sosa no es la autora de “Solo le pido a Dios”, sino Raúl Alberto Antonio Gieco, mejor conocido como León Gieco, cuyo nombre nació anecdóticamente tras el apagón que causó accidentalmente en su pueblo cuando en cierta ocasión enchufó mal los equipos electrónicos de su banda de música.

Ese día, Cañada Rosquín se quedaba a oscuras, pero de su apodo surgía otra luz, una inmortal, de leyenda, que regaló al virtuoso creativo grandes obras musicales y que a la par que asombraba al auditorio también recibía la censura de su arte.

Víctima de la dictadura militar, la lucha del cantautor no fue nada fácil, pero jamás claudicó en sus ideales y siguió creando y ofreciendo al orbe su talento.

Y en este 4 de octubre, en el que recordamos a San Francisco, también nos traslada la mente hasta ese 5 de mayo de 2023, cuando su compatriota Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, se conmovía profundamente cuando Gieco interpretaba su emblemática canción “Solo le pido a Dios”, en un enmudecido Vaticano, durante el cierre del congreso del Instituto de Diálogo Interreligioso.

Como vemos, la pesca es todo un arte. Con paciencia podemos aprender a encontrar los mejores sitios y no solo ir tras los peces, sino de piezas más importantes como la paz, la justicia y la vida misma que a cada segundo dejamos ir sin poder evitarlo.

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