• Por Arturo Peña Villaalta
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El 29 de noviembre próximo se cumplirán 13 años de aquel video filmado en el barrio Santo Domingo, en la ciudad de Lambaré, que recorrió el mundo. Los cinco minutos y segundos de aquella filmación mostraban a César Guanes, dueño de un taller ubicado sobre la calle Juan Pablo II, junto con otros empleados, arriesgando su vida en un intento desesperado por salvar unos autos de sus clientes que estaban por ser arrastrados por un descomunal raudal, tras una jornada de intensa lluvia.

Un vecino filmó al mecánico desde la otra vereda, impotente ante la situación de no poder ayudarlo. César, llevado por la desesperación, entró en uno de los vehículos y trató de ingresarlo al taller, a pesar de que para ese momento el móvil ya se encontraba prácticamente tapado por el agua. ¡César, dejá nomas!, es el grito que se escuchaba de forma insistente en el video. Era el vecino tratando de evitar que Guanes sea arrastrado también. Bajo ese título quedó inmortalizado el material que se puede encontrar aun en YouTube.

Por segundos César casi pierde la vida en su intento de rescate. Dos autos fueron arrastrados por el raudal, pero gracias a que su historia se hizo viral mucha gente se solidarizó con él y pudo cubrir los gastos.

Dos años después, en el mismo barrio, un niño fue arrastrado por el raudal y falleció ahogado.

La furia de los raudales tras las lluvias intensas ya no son imágenes extrañas. Los torrentes de agua, especialmente en ciudades del departamento Central, no solo causan perjuicios materiales. Quizás no exista un registro de víctimas fatales de raudales, pero de seguro suman ya varias. El último caso sonado fue el de dos militares que fueron arrastrados hasta el cauce del arroyo Lambaré.

La tormenta de días atrás volvió a dejar las mismas imágenes de siempre: verdaderos ríos caudalosos fluyendo furiosos por calles del país, recordándonos una vez más los varios gobiernos que han pasado –nacionales y comunales– sin que este drama tenga solución efectiva, a excepción de algunas obras que sí han transformado zonas mediante la eliminación de los grandes raudales lo que demuestra que se puede.

El problema de los raudales tras cada tormenta –a lo que podemos sumar árboles caídos, cables sueltos y otros– nos ha ubicado en una situación de indefensión ante la lluvia. Con cada evento climático, la primera recomendación es: si es posible, no salgas.

Según una publicación de mediados de año, tras una tormenta la Municipalidad de Asunción recibió más de 300 llamadas de auxilio a su línea de emergencia. En la capital hay varios puntos críticos que la comuna aconseja evitar cuando llueve. Incluso hay carteles en algunas calles que te advierten no pasar cuando hay inclemencia del tiempo. Quizás porque los carteles son más baratos que los desagües pluviales.

Si pensamos en el agua como el gran recurso vital del mundo, esta realidad nos ubica en un escenario sumamente contradictorio. Paraguay lleva implícito el agua en su nombre. Es triste que vivamos atemorizados de la lluvia.

Según el pronóstico, hoy seguiremos con tormentas eléctricas dispersas durante el día. Así que, no está de más recordar la advertencia: si la lluvia es intensa, no te arriesgues. Si llueve mucho, dejá nomás.

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