• Por Liz Brizuela

El término correcto es maestra de apoyo a la inclu­sión (MAI), pero general­mente se le conoce más en Paraguay como profe de apoyo o integradora.

Antes, erróneamente se le llamaba profe sombra, el término era inadecuado ya que no somos sombras de los niños, ellos tienen su propia sombra, son libres y no tenemos el por qué estar detrás de ellos en todo momento. Nuestro rol es acompañar, orientar y favorecer la inclusión en aula, respetando la autono­mía, individualidad y ritmo de cada estudiante. No se trata de “seguirlos” cons­tantemente, sino de gene­rar los apoyos necesarios para que ellos participen activamente en su entorno escolar. Es mi tercer año trabajando como apoyo a la inclusión, y si algo tengo claro es que ningún alumno fue igual a otro, aprendí de cada uno de ellos con su forma de ser, con su histo­ria y sus propios tiempos, algo distintos.

Es un rol en el aula que no se logra trabajando sola, se trabaja en equipo, con las profesoras de aula, asisten­tes, directivos, profesiona­les externos a la institución y primordialmente con la familia y el/la alumno/a.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Hay días que no son fáciles, pero los pequeños logros hacen que todo el esfuerzo valga la pena y valoremos cada paso. Comparamos los primeros meses de clase con los últimos y nos damos cuenta de que se lograron todos los objetivos, incluso los que se creía más difíciles.

Porque ser MAI no es estar detrás, sino al lado, cre­yendo en las capacidades de que cada niño y niña.

Déjanos tus comentarios en Voiz