- Por Jorge Torres Romero.
- Columnista
La investigación periodística en Paraguay pasó uno de sus peores bochornos. La historia montada del sobre con plata en Mburuvicha Róga fue el hazmerreír de la semana pasada. Cuando un relato carece de sustento pasa esto, se diluye por sí solo, no prende o lo peor, es un quemo mediático.
La narrativa del hallazgo del sobre olvidado debajo de un sillón y que supuestamente contenía fajos de dólares (USD 100 mil), que una mujer encontró, pero lo guardaron y lo devolvieron 8 meses después, no tiene ninguna lógica. Sacaron la foto del sobre, pero no la plata. Torpe.
En el hipotético escenario, ficticio e irreal que solo puede existir en la cabeza despiadada, maliciosa y manipuladora de quienes la divulgan, es absolutamente imposible que el presidente Santiago Peña lo haya olvidado, fruto de un descuido. Quienes lo conocen a Peña, saben que, por la naturaleza de su formación, en el ámbito de las ciencias económicas, siempre fue una persona no solamente austera, sino obsesionadamente pulcro en el manejo del dinero.
Un detalle, cuentan sus asesores que en campaña es un suplicio pedirle que cambie de camisa, lo repetía siempre y confesó que solo tenía tres. Pero tenía esa cantidad, no porque le faltaba dinero para comprarla, sino hacia rendir su dinero en inversiones seguras. Cuando asumió la presidencia, repetía las mismas dos corbatas rojas y blancas, hasta que lo convencieron que debía ampliar su placar. Parece un detalle anecdótico e insignificante, pero marca el estilo de vida y la formación de una persona.
Dicho esto, no existe ni una posibilidad, volviendo al mundo irreal de Abc Color, que el presidente se olvide debajo de un sillón ni 100 ni 200 mil dólares. El hecho real y concreto que la fábula montada no cuenta es que Luz Candado, excoordinadora de Mburuvicha Róga, fue rajada junto a toda su familia por los abusos excesivos cometidos tras ganarse la confianza de la familia presidencial.
En el 2019, Luz Candado se desempeñaba como empleada doméstica de la familia Peña-Ocampos. A partir de la llegada de Peña al poder, por la confianza generada, Candado fue nombrada funcionaria del Gabinete Civil, específicamente como coordinadora de cuidados domésticos en Mburuvicha Róga, con un salario de G. 9.535.200. Este cargo le daba atribuciones para contratar a más personas de su confianza y así lo hizo, pues trajo a todos sus parientes.
Liliana Candado, auxiliar de servicio, con un salario de G. 4.589.200; Nadia González, auxiliar de servicio, con un sueldo de G. 3.658.000; Fabricio Romero Candado, mozo, con un salario de G. 3.658.000; Sofía Valdez Benítez, cocinera: G. 3.658.000; Vilma Montiel Benítez, auxiliar de servicios: G. 3.658.000; Ruth Pereira Román, auxiliar de servicio: G. 3.658.000; Jorgelina Mazen González, cocinera. G. 3.658.000; Ignacia Amarilla Arriola, cocinera: G. 2.950.000; Lorena Velázquez Leguizamón, auxiliar de servicio: G. 2.950.000.
El esposo de Luz, Hugo Romero, un exmilitar que había sido fue rajado de las FF. AA., pidió cargos “acorde a su perfil” en Itaipú o Yacyretá. Esta familia, mientras el presidente estaba en San Bernardino, usufructuaba la piscina de Mburuvicha Róga, revisan todas las dependencias privadas y disponían hasta lo que había en el refrigerador. Hasta que comienzan a desaparecer cosas y se activa el protocolo de seguridad.
Bajo consentimiento se somete la mujer al polígrafo y los resultados fueron demoledores, confirmando las dudas y fueron despedidos. Esta es la única historia, el resto, es la fantasía de quienes, al no encontrar, hechos convincentes y verificables para erosionar a un gobierno, se cuelgan de relatos mentirosos, que solo terminan dañando el nombre de la prensa y del periodismo de investigación. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

