- Por Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
El aprender transforma el ser. Su fascinante poder le da un carácter inconmensurable al suceso que de forma consciente se produce. Uno se da cuenta que ha aprendido y lo puede percibir de acuerdo a la naturaleza de ese aprendizaje adquirido. Por ejemplo, un niño juega con ejercicios de suma y resta, practica, se inmiscuye en la actividad, borra, corrige, piensa, observa, se habla a sí mismo, e intenta una y otra vez, hasta que lo logra. ¡Cuánto vivió en ese devenir del aprender!
Es apasionante aprender. Mientras uno vive, uno aprende a vivir. Este ya es un principio rector de lo grandioso que es el margen para crecer. Los ciclos del aprendizaje encuentran en cada día un aliado especial. Es vital el cuidado del ser, uno de sus alimentos preferidos está asociado al verbo aprender. Es inmenso el universo de las acciones que lo representan.
Aprender es la acción de adquirir y retener conocimiento, habilidad o información sobre alguna materia. La palabra aprender deriva del latín apprehendere compuesto de los prefijos ad –que indica “hacia”–, prae –que se refiere “antes”– y hendere que significa agarrar o atrapar.
Somos lo que aprendemos. El contexto tiene su relevancia, Alfred Adler (1870-1937), médico y psicoterapeuta austriaco, fundador de la escuela conocida como psicología individual, habló del sentimiento de comunidad, el cual también puede expresarse como juntos podemos aprender. Así se realiza esa acepción esbozada por el profesor Adler, en donde el ser es social e interactúa con el otro, permitiendo que cada uno aporte lo suyo, activando procesos que facilitan la aceptación de lo diverso y la apertura de perspectivas. Entonces, colaboramos y crecemos.
La integridad del ser, a lo que Adler llamó individual, debido a que no se puede dividir, separar o fragmentar, se alimenta de las experiencias, del conocimiento, de las relaciones y de los entornos en donde participa. Sintiendo la necesidad de pertenecer y cooperar. En el aprendizaje existen vínculos constructivos, potentes, significativos, orientadores, ejemplares y aglutinadores, es por eso que en cada vida hay abundantes lecciones que le dan brillo a su esencia.
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Paraguay analiza experiencias regionales para avanzar en la reforma del transporte
El Viceministerio de Transporte, Emiliano Fernández, participó del taller sobre “Desafíos y lecciones aprendidas en reformas del sistema de transporte público en América Latina”, un espacio técnico organizado con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que reunió a especialistas de Argentina, Chile y Paraguay para analizar modelos de gestión, financiamiento y modernización del transporte.
Durante su intervención, el viceministro Fernández resaltó la importancia de abrir el debate técnico y acercar los temas del transporte público a todos los actores. “Lo que buscamos es poner sobre la mesa los conceptos de transporte, conversar con todos y asegurar que las decisiones se tomen con información transparente. Cuando el conocimiento está nivelado, el diálogo es más fluido y el trabajo avanza con mayor solidez”, afirmó.
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En ese contexto, el viceministro señaló que el país atraviesa un momento clave, ya que la reforma del transporte público sigue en tratamiento legislativo. En la sesión ordinaria de Diputados fue aprobado con modificaciones, pasando a su tercer trámite al volver al Senado, donde se espera que se contrete la decisión final.
Agregó que el éxito del nuevo modelo dependerá de una implementación ordenada que abarque la puesta en marcha del primer corredor, los primeros contratos y la incorporación competitiva de tecnologías, resaltando que el objetivo es asegurar bases sólidas desde el inicio.
Taller con expertos
El taller reunió a expertos del BID y a autoridades de los sistemas de transporte de Chile y Argentina, quienes expusieron experiencias sobre subsidios, organización de redes, gobernanza, política tarifaria, esquemas de incentivos y financiamiento para electromovilidad.
La jornada incluyó presentaciones de Cristian Navas, especialista senior en transporte; Julieta Abad, especialista líder en transporte; Diego Cruz, gerente de Finanzas del sistema de Santiago; Paola Tapia, directora de Transporte Público Metropolitano de Chile; Rafael Skiadaressis, consultor argentino; y Felipe Ezquerra, head de Transporte de BID Invest.
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Crisis en Nepal: violencia y corrupción, lecciones que Paraguay no debe ignorar, señala Gamarra
El diputado colorado Rodrigo Gamarra realizó un análisis acerca de la crisis política y social que está atravesando la República de Nepal, en medio de violentos disturbios sociales que incluso está dejando nefastas cifras de fallecidos. A través de sus redes sociales, el legislador expresó que Nepal no es un simple ejemplo, sino que es una seria advertencia que debe ser observada.
En comunicación con La Nación/Nación Media, igualmente señaló que en solo 15 años, Nepal cambió 14 gobiernos. Señaló que golpe tras golpe se ha producido una sucesión interminable de conspiraciones, corrupción, alianzas rotas, prensa militante, ONG infiltradas, promesas vacías y caos institucional.
“Este último gobierno que cayó venía ya con un sistema devorado por la fragmentación política, corroído desde adentro, sin estabilidad. ONG extranjeras que manipularon también la información con intereses políticos, manipulación mediática, odio digital, corrupción obviamente dentro del gobierno también y fuera, sin consecuencias y conspiraciones permanentes. Ese fue realmente el detonante", mencionó.
Señaló que el último gobierno de ese país cayó así sin juicio político, sin moción parlamentaria, sin elecciones, con muertos, con fuego, violencia, y descontrol. Indicó que más allá de su errada decisión de censurar las opiniones en redes sociales, con los malos manejos, era muy probable que no llegaba tampoco a término.
Romantizan la violencia
Independientemente de lo que ocurra en el país asiático, el legislador expresó su preocupación por la repercusión que está teniendo a nivel local, donde existen ya ciertos referentes políticos y mediáticos que de alguna forma están anhelando que este caos se replique en el Paraguay.
“Lo llamativo de siempre, es que ciertos actores, claramente identificados con el resentimiento, el caos y la apología al vandalismo, salen a romantizar lo ocurrido en Nepal, como si las muertes, la destrucción y el incendio del Congreso fueran una revolución ejemplar”, cuestionó.
El legislador sostuvo que no se puede ser ingenuo ni ignorar ese tipo de señales, ni sacarle el ojo a esa gente, ya que se sabe bien quiénes son y lo que buscan.
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“Son una pequeña minoría con intereses creados directamente en el Estado que defienden intereses, que defienden a medios, que defienden a sectores bancarios que prestaban plata a narcotraficantes, que estaban vinculados a narcoministros, que estaban vinculados a gobiernos de desfalco”, expresó.
Agregó que para él, esta gente no quiere justicia, no quiere democracia, no quiere paz. “Lo que quieren ellos es volver a tener poder para facturar otra vez con sus medios, mover otra vez la plata sucia en sus bancos, usar la Fiscalía como garrote, manejar el Estado como si fuera su empresa. No tienen votos, ni pueblos, ni proyectos. Lo único que les queda es citar el odio y empujar a otro a luto”, lamentó.
Defender la democracia
Gamarra insistió en que no se trata de defender a un gobierno, sino que se trata de defender el sistema democrático y republicano. “En Paraguay, esto funciona como reloj suizo. Se respetan los plazos electorales, los presidentes y gobernadores cumplen su mandato, todos los partidos políticos tienen internas abiertas, listas desbloqueadas, nuestro Congreso funciona con independencia, el país es estable, ordenado, previsible”, precisó.
Destacó además que con el gobierno nacional los programas sociales están llegando a todos los rincones del país, beneficiando a los más vulnerables. Remarcó que es un gobierno que está trabajando con responsabilidad, sin estar reivindicando colores ni sectores.
“No estamos en alerta por el miedo, sino que hay que estar en alerta por un sentido de responsabilidad. No se puede dejar pasar que se glorifique la destrucción, ni que se le haya asesinado, quemado viva a una mujer por ser la esposa del presidente de un país. Entonces la violencia no es una vía legítima para llegar al Congreso, ni al poder”, remarcó.
Finalmente, sostuvo que una persona sana mental, coherente, sensata, con responsabilidad política y democrática no puede estar aplaudiendo ese tipo de situaciones. “Si podemos condenar los regímenes dictatoriales o antidemocráticos como Venezuela, o tal vez como lo habrá sido en estas situaciones en Nepal también, pero no por la vía de la violencia, ni de justicia por propias manos. Porque ahí estamos errando el camino”, concluyó.
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Las lecciones no aprendidas anticipan repetidos fracasos
Después de los duros reveses en los comicios municipales (2021) y generales (2023), la oposición trata de reconstruirse electoralmente con la única estrategia de la unidad para derrotar a los candidatos de la Asociación Nacional Republicana (ANR). Es una mezcla variopinta de fundamentos ideológicos totalmente contrapuestos que, en el pasado, siempre ha sido el principal obstáculo para presentar un frente sólido desde la perspectiva programática. Una plataforma que dispare confianza en la ciudadanía mediante propuestas consistentes, creíbles y, sobre todo, realizables. Esa dispersión de ideas dificulta enormemente la consolidación de un colectivo con criterios de coincidencias plenas. Asunción es el centro de todas las batallas. Porque se la considera el epicentro para avanzar hacia el premio mayor: la Presidencia de la República. Mas, no se trata de una fórmula infalible, de cumplimiento obligatorio.
El 26 de mayo de 1991, Carlos Filizzola, un exdirigente estudiantil de la Facultad de Ciencias Médicas, es el primero en llegar a la comuna capitalina por la vía del voto popular. Sin embargo, dos años después, en 1993, el ingeniero Juan Carlos Wasmosy, en representación de los colorados, triunfa sobre el histórico dirigente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Domingo Laíno, y al crédito de un gran sector de la ciudadanía, Guillermo Caballero Vargas, del recientemente creado, por entonces, Partido Encuentro Nacional (PEN). Este último, según las encuestas publicadas por los dos periódicos de mayor peso de la época (Abc Color y Última Hora), estaba muy por delante de los otros aspirantes al sillón de López. A partir de ese momento se produce otro fenómeno que afectó profundamente a las empresas que se dedican a consultar las opiniones y preferencias del electorado: la pérdida de credibilidad, generando razonables dudas sobre la correspondencia entre los datos recogidos y los resultados registrados.
La conclusión de este fenómeno tenía dos aristas posibles: la adulteración deliberada de las encuestas o la improvisada formación de los encuestadores. Con el tiempo y a partir de nuevas experiencias se analizó otra hipótesis: que la gente no responde con sinceridad sobre su intención de votos, a raíz de tabúes que posteriormente fueron derribándose lentamente. Incluso así su infalibilidad sigue generando dudas. No solo en nuestro país, hay que subrayarlo. Y pasó, también, al revés. En 2008, Fernando Lugo es presidente de la República, poniendo fin a 60 años de hegemonía de la ANR (en el poder desde 1948). Pero eso no evitó que dos años después, en 2010, el candidato republicano Arnaldo Samaniego se convirtiera en intendente de Asunción, además de alcanzar los colorados una mayoría absoluta en muchos gobiernos locales.
Aparte de los diferentes sectores de la oposición que ya anunciaron que buscarán un mecanismo para alcanzar acuerdos que les permitan tener un candidato único, por el lado del Partido Colorado el frente interno de Fuerza Republicana también aspira a la Intendencia de Asunción, por ahora, con tres probables postulantes. Y dentro del movimiento Honor Colorado, liderado por Horacio Cartes (actual presidente de la Junta de Gobierno de la ANR), todavía no se habla de quién o quiénes lo representarían en estas justas municipales, que están previstas para finales de 2026. Por tanto, aún queda un largo tramo por recorrer.
Pero volvamos a lo que decíamos al principio: la unidad de la oposición basada únicamente en la sola intención de derrotar al oficialismo siempre tuvo un destino de fracaso inevitable. Lo de Fernando Lugo fue un caso especial. No ganó por la coalición de partidos y movimiento sociales, sino por su raíz religiosa: exobispo de San Pedro, a tal punto que le votaron hasta algunos colorados afiliados, principalmente, por la agria ruptura entre el entonces presidente Nicanor Duarte Frutos y el candidato que había perdido las internas Luis Alberto Castiglioni, quien alegó fraude. De todas maneras, será, como ya dijimos, otro experimento más de cara a las elecciones generales de 2028.
Y aquí planteamos una cuestión crucial para el presente y futuro del país: que estas internas no constituyan un obstáculo entorpecedor de los programas y propuestas del gobierno de Santiago Peña, como ya ha ocurrido anteriormente. Ahora mismo, con fines proselitistas se critican y rechazan hasta aquellas obras y proyectos que contribuirán al bienestar y progreso de toda la población, sin distinción de banderías políticas ni estratos sociales. Aunque, hay que reconocerlo, la gente ya aprendió a castigar estas actitudes egoístas y mezquinas en el día de las votaciones. Veremos, a su vez, si realmente la oposición aprendió también la lección de historia electoral o, por el contrario, si todavía seguirá con el mismo rumbo torcido, que les ha significado estrepitosos fracasos continuos por el groso error de ubicar a la carreta delante de los bueyes.
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Lecciones de una rueda baja
- Por Josefina Bauer
- Club de Ejecutivos del Paraguay
Tenía una reunión con un posible cliente a las 10 de la mañana. Era viernes y llovía. Sabía que el clima y el tráfico podían jugarme en contra, así que me preparé con tiempo. Salí con margen suficiente para llegar tranquila, sin estrés. Pero cuando me senté en el auto para arrancar, noté algo que cambió todos mis planes: la rueda estaba baja.
De un momento a otro, todo lo que había planificado con tanto cuidado se desmoronó. Mi organización, mi puntualidad y la sensación de control absoluto se esfumaron. Un pequeño detalle, aparentemente insignificante, fue suficiente para poner a prueba toda mi preparación.
¿Cuántas veces nos pasan cosas similares en nuestra vida laboral?
Pasamos horas armando análisis, diseñando presentaciones, pensando en cada detalle. Y “justito” en el momento crucial, nos hacen una pregunta que no previmos o nos consultan sobre un dato que no controlamos, que no está correcto y hace que el resultado sea erróneo. En un segundo, todo el esfuerzo que hicimos parece desmoronarse por algo que no anticipamos.
La rueda baja del auto, ese “pequeño detalle”, no solo me obligó a replantear toda mi logística, sino que también me recordó algo esencial: la importancia de los imprevistos. En nuestras vidas, los imprevistos no son la excepción, son la regla. Lo que realmente nos diferencia como profesionales es la manera en cómo los enfrentamos: ¿Nos frustramos? ¿Nos justificamos? ¿Nos desafiamos a mejorar? ¿Aprendemos?
Busqué una solución rápida a mi problema pidiendo el auto prestado a mi hija que estaba haciendo home office y cambié el enfoque de frustrarme o enojarme por hacerme cargo de la situación, avisando al cliente que llegaría tarde y mientras tanto pidiendo asistencia para que me solucionen la rueda pinchada.
Estos son los momentos donde la diferencia no se da por evitar los imprevistos, sino por la capacidad para enfrentarlos con soluciones prácticas y mantener la calma.
Lo mismo ocurre con nuestras presentaciones. Podemos preparar los análisis más minuciosos e incluso algo puede fallar. El dato que olvidamos controlar o consultar el motivo por el cual varió, la diapositiva que no cargó bien, un cargador de la computadora olvidado o una pregunta inesperada que no habíamos considerado.
No podemos eliminar los imprevistos, pero sí podemos minimizar su impacto con un plan de contingencia y con una actitud abierta al cambio. En vez de ponernos a la defensiva, podemos aprender y mejorar en cada presentación.
Llegué 10 minutos tarde a la reunión, pero me enfoqué en el cliente, en sus necesidades y en cómo podía agregarle valor, entregando mi mejor versión como profesional, dejando atrás el inconveniente para dar lo mejor de mí frente a los demás.
Esta situación me hizo aprender una lección importante: los pequeños detalles importan, pero nuestra capacidad de reaccionar ante ellos es lo que realmente marca la diferencia.
En cada reunión o presentación, la clave está en aceptar que no podemos controlar todo, pero sí podemos prepararnos para responder de manera efectiva. Lo importante no es evitar a toda costa los inconvenientes (que sería imposible), sino aprender de cada uno de ellos para evitar que se repitan. Cuando nos suceden siempre las mismas cosas, cuando cometemos los mismos errores, o cuando seguimos preparando los análisis sin tomarnos el tiempo de revisar esos datos clave sobre los que podrían consultarnos, estamos dejando pasar una oportunidad de mejorar. Dicho de otra forma, es como salir a la ruta sin tomarnos el tiempo de calibrar las cubiertas y revisar su estado.
Cada tropiezo nos presenta la oportunidad de ser resilientes, mantenernos enfocados y aprovechar la experiencia para crecer como profesionales. Pero eso requiere voluntad de cambio. Hacer siempre lo mismo esperando resultados diferentes, nos estanca en una zona de confort que a la larga resulta más peligrosa que cualquier error puntual.
Al final del día, lo que verdaderamente importa no es el error en sí, sino cómo lo manejamos, cómo lo utilizamos como trampolín para evolucionar y convertirnos en mejores profesionales. Porque el verdadero impacto no está en la perfección, sino en la capacidad de adaptarnos, corregir y avanzar.
Y ustedes, ¿están listos para enfrentar su próxima “rueda baja”? ¿O seguirán sin revisar sus cubiertas? La elección está en sus manos.