- Por Felipe Goroso S.
- Columnista político
Fallecidos: Henry Díaz Bernal, Cristóbal Espínola, Armando Espinoza, Víctor Hugo Molas, Manfred Stark, José Miguel Zarza, Tomás Rojas, Luis María Argaña y Francisco Barrios. Heridos: Más de setecientos.
La semana que pasó deja una cantidad de elementos que son dignos de ser mencionados, al menos algunos de ellos en este humilde espacio donde nos dedicamos a observar, analizar y opinar la política. Lo que la oposición mediática y política intentó instalar como un nuevo “marzo paraguayo”, haciendo referencia al marzo de 1999 que se inició el martes 23 con el magnicidio del vicepresidente de la República, Luis María Argaña. Donde a la par había una marcha de unos veinticinco mil campesinos congregados en el Seminario Metropolitano rumbo al Congreso Nacional.
Apenas un par de horas después el TSJE convocaba a elecciones para la Vicepresidencia de la República. Jóvenes marchan desde el Sanatorio Americano donde estaban los restos del vicepresidente asesinado, con la policía intentando detener la marcha, pero los jóvenes rebasan el cordón policial (acá se produce la primera refriega y represión) y logran llegar hasta las plazas ubicadas frente al Congreso. El ministro del Interior renuncia y asume en su lugar Carlos Cubas, hermano del presidente de la República. Se desatan enfrentamientos con la policía en el microcentro y al ver que se precisaba mayor organicidad en la respuesta, se instala lo que se conoce como “Jóvenes por la democracia” y exigen juicio político al presidente Cubas. Este convoca a una reunión a líderes políticos de la oposición que se niegan a asistir. La tensión política era extrema. Lo que siguió fueron días de represión policial, tanquetas militares en las calles, francotiradores oficialistas disparando a manifestantes, gases lacrimógenos, carros hidrantes, cachiporras, la montada, escudos, solidaridad, movilización, sangre y muerte. Un juicio político que concluyó con la renuncia del presidente de la República y la asunción de un vicepresidente que posteriormente lideró uno de los gobiernos más corruptos de la historia.
Solo el vacío de contenido, una anemia espantosa y terminal de ideas de la oposición mediática y política puede plantear un tenebroso espectro de lo que la República precisa. Teniendo como única convicción a la puteada. Y por supuesto que hay cosas que cuestionar, que hay insatisfacción si se tiene en cuenta las expectativas. Pero de ahí a que la alternativa propuesta sea el caos, la violencia, inestabilidad, sangre y muerte tanto física de compatriotas como la de las instituciones republicanas y democráticas expone enormes problemas de proporcionalidad y eso la gente lo percibe y es uno de los motivos por los cuales no se suma. La oposición está asumiendo que lo suyo pasa solo y simplemente por una campaña de desgaste para acceder al poder por la ventana y en la oscuridad como lo hace un ladronzuelo de poca monta. Un reduccionismo al que se lo devora la realidad.
La política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, debe servir para que la palabra y la acción se reencuentren en proyectos e ideas. La oposición plantea exactamente lo contrario, sus objetivos son playos y cortoplacistas, rechazan el sentido de la vida, cultura y costumbres de los paraguayos. Sin valores ni criterios. El sentido de la vida está unido a los valores, los valores al lenguaje, el lenguaje a la discusión, la discusión y debate a la búsqueda, construcción y arribo de consensos. Sobre eso se elaboran las agendas. Tomen nota, si es que de verdad les interesa el presente y futuro de un Paraguay que ya dio muestras claras que prefiere las banderas que enarbola el conservadurismo.
Dejanos tu comentario
El accidente que truncó la vida de una controvertida figura
El 2 de febrero se cumplieron 13 años del fallecimiento de quien en vida fuera el general Lino César Oviedo. Se trata de una de las figuras políticas más controvertidas de la historia reciente de nuestro país. Participó en el golpe de Estado de 1989 e intentó más de una vez llegar a la Presidencia de la República.
- Por Emiliano Cáceres Periodista
- Fotos Archivo
Oviedo es sindicado como responsable de los acontecimientos del Marzo Paraguayo y en su momento puso en jaque la incipiente democracia instaurada tras el golpe del 89. Se trata de una figura que sigue despertando polémica, pues hasta hoy muchos de sus seguidores afirman que Oviedo fue víctima de un asesinato.
La mañana del 3 de febrero de 2013, el Paraguay amaneció con la noticia de que el entonces candidato presidencial por el partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), el exgeneral Lino César Oviedo Silva, había fallecido en un accidente aéreo. El helicóptero que lo transportaba se precipitó en una estancia en Presidente Hayes. En ese momento, el exmilitar tenía 69 años y se preparaba para las elecciones generales de 2013. En aquella ocasión, Oviedo retornaba a Asunción tras un acto político en Concepción. La noticia sorprendió al país y algo muy llamativo fue la fecha y hora en que sucedió todo. Ese mismo día se cumplían 24 años del derrocamiento de Alfredo Stroessner, acontecimiento en el que Lino Oviedo tuvo una participación protagónica.
INICIOS
Lino Oviedo nació el 23 de setiembre de 1943 en el municipio Juan de Mena, en el departamento de Cordillera. Fue hijo de Ernesto Oviedo, un veterano de la guerra del Chaco y participante de la Guerra Civil de 1947. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Capital. A la edad de 14 años ingresó a la Academia Militar Mcal. Francisco Solano López. Egresó a los 19 años siendo promovido al grado de subteniente de la Caballería. Posteriormente, iría escalando de posición hasta llegar al grado de coronel en 1985.
En lo que respecta a su vida familiar, contrajo matrimonio con Rosalía Raquel Marín y fue padre de seis hijos.
GOLPE DE 1989
Entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de febrero de 1989, se dio un golpe militar que derrocaría al dictador Alfredo Stroessner, quien ya llevaba casi 35 años en el poder. El derrocamiento fue encabezado por el Gral. Andrés Rodríguez, consuegro de Stroessner y hasta ese entonces su mano derecha.
En aquella operación militar, Lino Oviedo jugó un papel de suma importancia. Fue él quien concretó la rendición del presidente en la sede del Comando en Jefe y quien arrestó personalmente a Stroessner para posteriormente llevarlo a punta de cañón junto a Andrés Rodríguez.
CARRERA POLÍTICA Y MARZO PARAGUAYO
Su carrera política posterior al golpe fue muy controvertida. Con trampas, hizo que el ingeniero Juan Carlos Wasmosy ganara las internas coloradas de 1993 a Luis María Argaña. Posteriormente, cuando Wasmosy ganó las elecciones generales y asumió la Presidencia, Lino Oviedo fue nombrado comandante del Ejército. Sin embargo, la relación entre Oviedo y Wasmosy posteriormente se resquebrajó. En 1996, el presidente pasó a Oviedo a retiro, pero este se atrincheró en su cuartel y hubo amenazas de golpe de Estado. Para calmar las aguas, Wasmosy le ofreció a Oviedo ser ministro de Defensa, pero le retiró la oferta por presión popular y con el visto bueno de la Embajada de EE. UU.
Lino Oviedo a partir de allí se metió de lleno a la política, fundando un movimiento interno en el Partido Colorado, la Unión Nacional de Colorados Éticos (Unace), con el objetivo de ser el candidato presidencial de la ANR en las elecciones de 1998. En las internas, derrotó a Luis María Argaña. Pero Wasmosy lo encarceló alegando su intento de golpe de Estado en 1996.
En la candidatura a presidente entró la dupla de Oviedo, Raúl Cubas Grau, y como candidato a vicepresidente quedó Luis María Argaña. Ganaron las elecciones de 1998. Cuando Cubas asumió, liberó a Lino Oviedo, lo que llevó a una enorme crisis política y a un pedido de juicio político contra el mandatario. Inesperadamente, el 23 de marzo de 1999, el vicepresidente Argaña fue asesinado por sicarios ligados al oviedismo, lo que dio inicio al Marzo Paraguayo.
El juicio político contra Raúl Cubas tomó fuerza mientras miles de personas se manifestaban frente a la sede del Congreso. El 26 de marzo de 1999 se perpetró la masacre por francotiradores que mataron a 7 jóvenes. Finalmente, Raúl Cubas renunció a la Presidencia siendo sustituido por Luis González Macchi. En tanto, Lino Oviedo huyó del país y obtuvo temporalmente asilo político primero en Argentina y luego en Brasil. Luego, retornó a Paraguay y guardó reclusión en una prisión militar por sus intentos de golpe de Estado. Sin embargo, en 2007, tras un incidentado proceso fue absuelto.
ÚLTIMOS AÑOS Y MUERTE
Ya con su propio partido político (partido Unace), Lino Oviedo se presentó como candidato en las elecciones generales de 2008, quedando en tercer lugar. Posteriormente, se postuló de nuevo para las elecciones de 2013.
El 2 de febrero de ese mismo año, Lino Oviedo realizó un mitin político en Concepción. Esa misma noche debía volver a Asunción. El retorno sería vía aérea en un helicóptero Robinson R.44. Oviedo iría con su custodio Denis Galeano y el piloto Ramón Picco.
Expertos afirman que esta aeronave no estaba certificada para vuelos nocturnos. El piloto le habría advertido a Picco que no solo estaba anocheciendo, sino que había un frente de tormentas muy amplio y que era muy inseguro volar. Sin embargo, según relato de los testigos, Oviedo insistió vehementemente en volar de manera inmediata a Asunción.
El helicóptero de Lino Oviedo despegó de Concepción a las 21:00. Poco después, se perdió contacto con la aeronave. A la mañana siguiente, 3 de febrero de 2013, exactamente 24 años después del golpe de Estado que derrocó a Stroessner, el Servicio de Búsqueda y Rescate encontró en una estancia de Presidente Hayes el helicóptero completamente destruido y sus tripulantes fallecidos.
En su momento, familiares y seguidores de Oviedo afirmaron que el exgeneral fue víctima de un atentado. Sin embargo, se estableció que la causa del accidente fue por desorientación espacial y factores climáticos.
Dejanos tu comentario
Marzo Paraguayo, la gesta ciudadana que 26 años después repercute en la memoria histórica
- Por Juan Marcelo Pereira, juan.pereira@nacionmedia.com.
“Marzo de 1999 constituye un capítulo del pasado que, sin dudas, seguirá en nuestra memoria histórica por muchas generaciones”, manifestó el historiador José Federico Samudio Falcón, al conmemorarse en estos días los 26 años de la crisis política y social marcada por el luto y el despertar del clamor popular en defensa de la democracia paraguaya, que se conoce como el Marzo Paraguayo.
“Por vez primera ocurrieron cosas en distintos ámbitos, que no habían ocurrido hasta entonces. Fue la primera vez que un vicepresidente de la República paraguayo fue asesinado. También, la primera vez que colapsó un gobierno en democracia”, sostuvo al diario La Nación/Nación, haciendo referencia al magnicidio del último caudillo colorado, Luis María Argaña, registrado en la mañana del 23 de marzo, cuando transitaba en la entonces calle Diagonal Molas, de Asunción, en compañía de su chofer y guardia.
Su camioneta Nissan Patrol, de color rojo, que debía transportarlo desde su vivienda en el barrio de Las Carmelitas hasta la sede de la Vicepresidencia, fue acribillado a balazos y se arrojó una granada debajo, que no se detonó; su muerte fue confirmada poco después en el sanatorio Americano.
El ataque contra Argaña dio inicio al evento histórico denominado Marzo Paraguayo, en que se registró una serie de manifestaciones en las plazas y calles aledañas al Congreso Nacional para reclamar la renuncia del mandatario Raúl Cubas Grau, sindicado junto con el general retirado Lino César Oviedo de ser los responsables del magnicidio.
“Fue, además, la primera vez que el pueblo paraguayo pudo comprobar empíricamente, que la supervivencia o el fin de un gobierno podía definirse no solamente mediante golpes militares, como tantas veces ocurrió en nuestra historia, o a través de elecciones. El vigor del clamor popular en las calles, que se descubriría en esos álgidos días entre el 23 y 28 de marzo, también podía jugar un rol definitorio”, indicó Samudio Falcón a La Nación.
Lea más: Cartes recorrió zonas de Israel que fueron atacadas por el grupo terrorista Hamás
Represión y tiroteo
Los lugares en donde se desarrollaron las protestas ciudadanas pasaron a convertirse en territorio de batallas campales, que alcanzaron su máxima tensión el viernes 26 de marzo, con una intensa represión policial, y tiroteos que dejaron como saldo 8 muertos y 769 heridos entre los manifestantes.
La nomina de los fallecidos estuvo conformada por Cristóbal Espínola, Manfred Stark González, Henry Díaz Bernal, Armando Espínola, Víctor Hugo Molas, José Miguel Zarza, Tomás Rojas y Arnaldo Paredes (quien murió un año después como consecuencia de las heridas recibidas durante las manifestaciones).
Indignación colectiva
“Ese marzo con apodo, vive y vivirá en la mente de los paraguayos, como lección de que el sentir de la sociedad paraguaya debe ser tenido en cuenta. No puede ser descartado mediante meros actos de fuerza, trátese de un magnicidio o la salida de tanquetas a la vía pública. Pues, para bien o para mal, cuando la indignación colectiva se siente provocada, sin respuesta a los agravios recibidos y arrastrada a disputas por fuera de la institucionalidad, puede sorprender a propios y extraños con un rugido capaz de hacer temblar las plazas y calles, y con ellas, los cimientos del status quo”, dijo el historiador.
El conflicto cerró por la noche del 28 de marzo, con la renuncia de Cubas, quien permaneció en el poder solo 8 meses para posteriormente partir al exilio en Brasil; y el juramento del senador Luis González Macchi como jefe de Estado. Mientas que Oviedo escapó a Argentina, donde obtuvo asilo político.
Lino Oviedo
“Estos hechos dejaron bien claro que Oviedo no era tan valiente como presumía, ni tenía el gran respaldo popular del que presumía, sino sólo el de los nostálgicos de la dictadura stronista y los oportunistas de siempre. El marzo paraguayo fue una gesta patriótica de la ciudadanía, cansada de la injerencia de Lino Oviedo en las decisiones del gobierno de Cubas Grau, quien se encontraba constreñido en sus funciones por la fuerte influencia de Oviedo en el Partido Colorado y las FF.AA.”, mencionó el analista político Marcelo Duarte.
“Los gobiernos que se someten a la presión de factores externos opuestos a lo decidido democráticamente por la voluntad popular causan una reacción inversa y directamente proporcional de la ciudadanía contra quienes la provocaron y quienes ceden ante ellas de ahí que Oviedo tuvo que huir del país y refugiarse en el extranjero y el presidente Cubas Grau renunciar”.
Posteriormente, Oviedo retornó al Paraguay, y a prisión, en junio del 2004. En octubre del 2007 fue absuelto de la condena de 10 años fijada en 1997, tras un intento golpista contra el expresidente de la República, Juan Carlos Wasmosy, y en el 2008 en la causa judicial conocida como la Masacre del Marzo Paraguayo. Se postuló, sin éxito, a la presidencia en el 2008 y el 2013. Falleció el 2 de febrero de 2013, en un accidente aéreo.
“El pueblo paraguayo se demora en reaccionar, pero cuando lo hace su fuerza es incontenible, esa es la lección que nos dejó el marzo paraguayo y debe servir de ejemplo a los aprendices de dictadores, sus títeres y a las nuevas generaciones de paraguayos”, sentenció Duarte.
Dejanos tu comentario
A 26 años del mayor crimen político en la era democrática, el magnicidio de Luis María Argaña
Por Lourdes Torres
La jornada del martes 23 de marzo de 1999 quedó marcada con sangre en la historia del Paraguay. A tempranas horas de la mañana, una noticia sacudió al país y especialmente al ámbito político, con repercusiones que alcanzaron la prensa internacional. Ese día, el vicepresidente de la República, Luis María Argaña, fue asesinado a balazos en un atentado, considerado el mayor crimen político de la naciente era democrática iniciada el 2 de febrero de 1989.
En esa incipiente democracia de diez años, existía una fuerte disputa de poder dentro del partido de gobierno, la Asociación Nacional Republicana (ANR). Así lo recuerda el historiador e investigador Eduardo Ortiz Mereles en comunicación con La Nación/Nación Media.
Al cumplirse 26 años del magnicidio, el historiador Ortiz recuerda la fuerte pugna entre el general Lino César Oviedo y el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy. El primero, fue uno de los hacedores del derrocamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner; el segundo, fue el primer mandatario civil electo en Paraguay desde 1950.
En abril de 1996, Oviedo lideró un levantamiento militar contra el gobierno de Wasmosy, lo que motivó su retiro forzoso de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, “el exmilitar se lanzó a la arena política, triunfando en las internas coloradas de 1997 con Raúl Cubas Grau como dupla, frente al movimiento oficialista encabezado por el presidente Wasmosy y la estructura partidaria manejada por Luis María Argaña”, señaló Ortiz.
El historiador agregó que las aspiraciones políticas de Oviedo se vieron truncadas cuando, el 9 de marzo de 1998, un Tribunal Militar Extraordinario lo condenó a diez años de cárcel por su intento de golpe de Estado en 1996. Esta sentencia fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia, lo que dejó a la ANR con una nueva dupla presidencial para las elecciones generales de 1998: Raúl Cubas Grau como candidato a la presidencia y Luis María Argaña como vicepresidente.
“Ambas fuerzas (Cubas y Argaña), enfrentadas en las internas coloradas, quedaron unidas en la nueva chapa. Aunque, siempre se sostuvo que la fuerza seguía siendo de Oviedo, por lo que la muerte de Argaña le interesaba para tener el control total del poder. Sin embargo, nunca se comprobó su supuesta autoría moral del atentado”, explicó el historiador.
Le puede interesar: 8 de marzo: el día en que Líneas Aéreas Paraguayas dejó de operar
Antesala al magnicidio y a enfrentamientos
El actual ministro del Interior, Enrique Riera, quien en esa época ejercía el cargo de diputado por el Partido Colorado recordó a La Nación / Nación Media que las causas visibles del magnicidio y de los enfrentamientos ciudadanos fueron la intolerancia y la incapacidad de diálogo entre dos líderes partidarios muy fuertes, Argaña y Oviedo.
Riera citó también la suma de la oposición a las posiciones del vicepresidente Argaña y el incumplimiento de las promesas de campaña de Cubas, entre ellas, “liberar” a Oviedo. Con el mensaje “Tu voto vale doble”, Cubas prometió el indulto del exmilitar al asumir el Gobierno y así lo hizo, pero la Corte Suprema de Justicia tendría la última palabra.
A solo meses de asumir, se volvió ingobernable para Cubas. “La crisis institucional incluyó también a la Corte, que después de muchas presiones dictaminó como inconstitucional el decreto de Cubas y exigió que Oviedo vuelva a prisión (diciembre de 1998)”, narró el ministro.
Esta fue la antesala del magnicidio de Argaña, que terminó en “confrontaciones en la plaza, con un saldo de muertos y heridos lamentablemente”, recordó Riera.
Dos fallecidos, un sobreviviente
El magnicidio ocurrió alrededor de las 8:30 de la mañana, cuando la camioneta Nissan Patrol en la que viajaba Argaña fue interceptada por un Fiat Tempra sobre la calle Diagonal Molas, antes de llegar a la avenida Venezuela, rumbo al edificio de la Vicepresidencia. Además de Argaña, en el vehículo atacado se encontraban su guardaespaldas, el suboficial Francisco Barrios González, y su chofer, Víctor Barrios Rey, quien fue el único sobreviviente.
Los asesinos, identificados como Pablo Vera Esteche, Luis Rojas y Fidencio Vega, descendieron del Fiat Tempra y abrieron fuego contra el vehículo y sus ocupantes. “El chofer de Argaña reacciona y retrocede intentando huir del lugar, pero impacta la parte trasera del vehículo, que queda en llanta después de un tiempo”, agrega Ortiz.
El peritaje confirmó que los sicarios vestían uniformes militares y que huyeron en el mismo vehículo tras el crimen. También señala que portaban armas de distintos calibres, incluyendo pistolas .38, .380, granadas de mano y una escopeta calibre 12.
El ministro Riera, por su parte, recordó que ese día estaba en el Palacio de Justicia buscando datos estadísticos para un trabajo académico. Lamentó lo ocurrido e indicó que “la Justicia juzgó y condenó a los autores materiales”, pero aclaró que “hasta la fecha se discute quién o quiénes fueron los autores morales”.
El Marzo Paraguayo
El asesinato de Argaña provocó una crisis política sin precedentes a poco más de diez años de la caída de Stroessner. Miles de ciudadanos, entre ellos grupos campesinos y manifestantes autoconvocados, se concentraron en la Plaza del Cabildo en la jornada del viernes 26 de marzo, coincidentemente “un viernes de dolores”, exigiendo la renuncia de Cubas Grau.
Paralelamente, también se movilizaron seguidores del oficialismo y simpatizantes de Oviedo, quien era señalado como el autor moral del atentado de Argaña, recordó el historiador y reiteró que “nunca se pudo confirmar esta hipótesis”.
“Hubo una confrontación entre ciudadanos; por un lado, los que apoyaban al gobierno, y por otro, los conocidos luego como “Jóvenes por la democracia”. Lastimosamente, hubo siete jóvenes muertos y muchos heridos entre ambos bandos”, acotó Ortiz y calificó lo ocurrido como un punto de inflexión dentro de la política y de la historia contemporánea del Paraguay.
Legado y repercusiones políticas
El domingo 28 de marzo de 1999, Cubas Grau tomó la decisión de renunciar a la presidencia del Paraguay. Asumió el entonces presidente del Congreso Nacional, senador Luis Ángel González Macchi, atendiendo la doble acefalía dentro del Ejecutivo.
El ministro Riera señaló que con la renuncia de Cubas Grau se descomprimió la situación, pero aclaró que la herida abierta terminó con la caída del Partido Colorado en el 2008, cuando Fernando Lugo asumió la presidencia de la República.
Añadió que otro efecto fue la división dentro de la ANR, con la expulsión de un sector que luego fundó la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), liderada por Oviedo. Además, la crisis política dio paso a un gobierno de “unidad nacional”, con González Macchi (ANR) como presidente y Julio César Franco (PLRA), como vicepresidente.
De acuerdo a Riera, “se repartieron espacios en la función pública entre opositores, lo que dio pésimos resultados en lo económico y social, además de serios indicios de corrupción”, concluyó.
Hasta la fecha, el magnicidio de Argaña y el Marzo Paraguayo son recordados como un episodio crítico en la historia del Paraguay, que marcaron un antes y un después en la política nacional.
Dejanos tu comentario
Indert cumple sueño de tierra propia a víctima del “Marzo paraguayo”
Hace 25 años, Cristóbal Espínola era un agricultor oriundo de un asentamiento de J. Eulogio Estigarribia (Caaguazú) que vino a Asunción para reclamar por un pedazo de tierra y, desafortunadamente, se convirtió en uno de los ocho mártires del “Marzo paraguayo”. Hoy, su familia recibió un título de propiedad del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert).
“Cristóbal entregó su vida por su sueño que era conseguir un pedazo de tierra en la colonia que ahora lleva su nombre en el distrito perteneciente a la ciudad de J. Eulogio Estigarribia, donde siguen viviendo su familia y sus amigos, quienes lo recuerdan con cariño y admiración y lo tienen como héroe”, destaca la nota de prensa emitida por el ente que preside Francisco Ruiz Díaz.
Lea más: Primer empleo: Essap incorpora en su plantel a 30 jóvenes
En un emotivo acto, uno de los cinco hijos del dirigente fallecido, junto a su viuda Dominga López de Espínola, recibieron sus títulos de propiedad de manos de Ruiz Díaz, dentro de la primera ronda de entrega masiva de títulos del Indert de este año, el pasado lunes 5 de febrero. En la ocasión se entregaron 200 títulos en Caaguazú.
Cristóbal Espínola tenía 35 años de edad y era miembro de la Federación Nacional Campesina (FNC), cuando el 22 de marzo de 1999 había llegado a Asunción con la marcha anual de dicho gremio. Junto a sus compañeros, se unió a la resistencia ciudadana en la plaza del Congreso, tras el asesinato del vicepresidente de la República, Luis María Agaña. Cerca de la medianoche del jueves 25 de marzo, el dirigente fue el primer herido fatal de bala de los francotiradores criminales.
Lea también: Hambre cero busca “quebrar la transferencia generacional de la pobreza”, dice Giménez