- Por Josefina Bauer,
- Socia del Club de Ejecutivos
Fui a comer a un restaurante nuevo, atraída por las recomendaciones. Desde que entré, todo me envolvió en una atmósfera de cuidado y buen gusto: la ambientación era hermosa, la música perfecta, la decoración encantadora, y la temperatura ideal. Todo estaba dispuesto para que el cliente se sintiera cómodo y bienvenido.
Pero si bien el servicio era excelente, la comida estuvo lejos de lo que había pedido. Por tanto, todo el trabajo previo de ambientación, atención y hospitalidad se desvaneció.
Pero ¿quién fue responsable de esa situación? Tal vez fue algo tan simple como un malentendido entre el equipo. Pero, al final, el resultado fue el mismo: un cliente decepcionado.
Ejemplos similares ocurren en muchas empresas que aspiran a ser “Customer Centric” o “centradas en el cliente”, y sin embargo, pasan por alto lo esencial. La experiencia de cliente no se construye solo desde quienes atienden, sino desde cada rincón de la organización. Estar verdaderamente centrados en el cliente implica comprender que cada persona, desde quien elabora un producto hasta quien atiende una llamada, forma parte de la experiencia que el cliente vive.
En empresas realmente centradas en los clientes, hay dos tipos de actores fundamentales que se unen para crear una experiencia completa y satisfactoria. En primer lugar, están quienes generan las experiencias. Son las personas que están en la “primera línea” de interacción: comerciales, personal de atención al cliente, repartidores, y todos aquellos que tienen contacto directo con los clientes. Ellos son el rostro visible de la empresa y tienen la tarea crucial de transmitir, a través de su actitud y atención, la promesa y los valores de la marca.
Por otro lado, están quienes facilitan esas experiencias. Aunque su contacto con el cliente es indirecto, su influencia es igualmente determinante. Estas personas trabajan en áreas administrativas, legales, de sistemas, limpieza, logística, entre otras. Su labor es menos visible, pero sin ellos, la experiencia del cliente no sería posible. Cada pieza del equipo es esencial porque la experiencia del cliente es una cadena, y un eslabón débil puede romperla.
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El dolor del cambio en las empresas
- Por Nicolás Campos
- Socio del Club de Ejecutivos del Paraguay.
Ya sabíamos que lo único permanente es el cambio, lo que no nos esperábamos era que sea con tanta velocidad. El ímpetu de la tecnología casi que nos lleva puestos en una realidad que a veces parece tener otro ritmo, aunque a veces acelera a fondo. Desde el ser humano pareciera que estamos hechos para adaptarnos y ser resilientes a lo que venga. El mundo de los negocios avanza y nosotros tenemos que anticiparnos, mirar para adelante, desarrollar nuevas habilidades. Y todo esto con actitud positiva para llevarnos por delante el mundo y sus problemas. La mala y buena noticia es que las personas no siempre somos así.
En este contexto hay variables que determinan el éxito o el fracaso. Aunque quizás no fracaso, pero sí demora, o que afectan a la eficiencia de los procesos de cambio o transformación. Estas variables desde el punto de vista del proyecto son la inversión, el dinero que puse, y el plan, que cuenta con varios elementos. Entre ellos, el tiempo en el que voy a disponer del equipo, la tecnología, las herramientas, etc. y… empiezo a generar retorno de mi inversión y a futuro ganancias.
La variable inversión depende de una decisión de los líderes de la compañía, forma parte de una estrategia, y obviamente está dentro de un plan de implementación. El recurso tiempo, que está dentro de ese plan, depende de las personas de la organización.
Esta situación nos lleva a reflexionar sobre el alcance de la inversión. Y, sobre todo en el plan, puesto que nos encontramos a menudo con proyectos de montos considerables con demoras por múltiples motivos, como problemas de desarrollo, falta de adopción, uso parcial de herramientas, uso en paralelo de tecnologías o metodologías, dificultades en el clima o la cultura. Todos temas relacionados a las personas.
El diseño de los estímulos y enfoques adecuados para construir estos procesos con y desde las personas, se vuelve realmente relevante. Pues impactan directamente en los planes, en los plazos y en el ROI de los proyectos y compañías. Y teniendo en cuenta que nuestras diferencias –desde generacionales hasta particulares– pesan a la hora del cambio, el abordaje en con base en estas es fundamental.
La tecnología está en un momento de crecimiento y disrupción sin precedentes en la historia de la humanidad. Pero que las cosas pasen, siguen en poder de las personas.
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Objetivos y metas claras en las empresas
- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- Consultor Financiero
Aquel que se considere un buen gerente, luego de realizar el diagnóstico de la estructura organizacional tendrá que ir a la siguiente etapa cual es la de posicionar a su empresa en el mercado con un perfil de calidad y con una identidad de diseño propio.
Es importante saber desvincularse lo más posible de lo operativo y disponer de tiempo para elaborar nuevos proyectos y planearlos estratégicamente, profesionalizando la compañía como empresarios, mejorando la calidad de la prestación en función de un crecimiento continuo y apuntando siempre a ser rentables y competitivos.
Una empresa de vanguardia debe tener clara las coordenadas para la creación de un circulo de selección del capital humano, ajustado a la cultura de la organización con la suficiente capacidad y ductilidad para la creación de una estructura de mandos medios en quienes delegar parte de sus responsabilidades.
En nuestro medio tenemos empresas a las que les cuesta mucho esfuerzo desanudar el hilo enredado. Siempre hay errores, pero de los mismos se aprenden.
Los buenos ejecutivos deben estar convencidos de que el motor del cambio es el aprendizaje, haciendo que su empresa tenga un plan de desarrollo bien estructurado para los que conforman la plantilla de funcionarios.
Los cambios en las organizaciones son notorios, haciendo muchas veces que otras firmas competidoras, además de clientes y proveedores pongan en práctica procesos similares de reingeniería en sus organizaciones en función a las necesidades puntuales que se vayan detectando.
A la hora de establecer las prioridades, es clave definir claramente los objetivos con vistas a los resultados que queremos alcanzar. Se los deben plantear en una forma positiva y precisa que nos acerque al destino deseado, sin correr el riesgo de perder el rumbo en el camino.
Es relevante que los que están al frente de las organizaciones sepan qué es específicamente lo que desean lograr en términos de plazos y resultados, diseñando paralelamente los indicadores que les permitan la medición de si se han logrado o no los objetivos deseados.
Muchas veces, tenemos claro lo que no queremos, pero en contrapartida no sabemos lo que pretendemos lograr para nuestra compañía.
Actuando de esa forma, dejamos en manos de otro nuestra función específica de líder, cuyo papel protagónico es definir el rumbo correcto de nuestra firma.
Tengamos una representación clara del objetivo, pero la creencia que ese futuro depende de uno exclusivamente no nos permitirá dejar reaccionar a las presiones del entorno de otros, asumiendo proactivamente el control de los pasos estratégicos para llegar a las metas que nos propongamos.
Cada objetivo tiene demandas específicas que requieren un tratamiento, siendo responsabilidad del gerente tener el control sobre los pasos que conviene dar para acercarse a las metas y objetivos trazados.
Un plan estratégico es la hoja de ruta que nos marca el camino para llegar a destino. Imaginemos la planificación estratégica como un ensayo mental de la manera en que vamos a organizarnos para llegar a lo que deseamos en términos cualitativos y cuantitativos.
Nos permite ver al mismo tiempo el diseño global y el de cada etapa en particular. Es la guía sobre la cual se van a moldear los patrones de pensamiento, comportamiento y resultados que sean funcionales para llevar a cabo el plan.
Debe contemplar la comunicación efectiva a las personas que van a formar parte del mismo, de tal forma a que comprendan la manera en que cada uno encaja dentro de la visión, misión, filosofía rumbo y estrategia de la compañía.
Un buen directivo deberá tener la flexibilidad necesaria para modificarlo manteniendo el control para reprogramarlo en tiempo y forma, no dejándolo navegar a la deriva.
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Arquitectura con alma de mujer
Por: Adelaida Alcaraz
Fabiana Lombardo es la arquitecta y fundadora de este emprendimiento que convierte planos y sueños en maquetas extraordinarias, que cautivan a desarrolladores inmobiliarios y a las empresas más prestigiosas de Paraguay y del exterior.
En medio del auge inmobiliario paraguayo, en el que cada edificio, centro comercial o desarrollo urbano compite por ser un ícono de modernidad, se destaca una mujer que convierte planos y renders en realidades que se pueden tocar y admirar. Se trata de Fabiana Lombardo, una visionaria, artista y emprendedora, que supo capitalizar un talento nacido en la universidad, a tal punto de convertirlo en un taller donde la imaginación y la precisión técnica se encuentran para dar vida a maquetas que sorprenden a los clientes más exigentes.
Desde la época en la que estaba en la Facultad de Arquitectura, Fabiana encontró fascinación por las maquetas. “En cada proyecto final veía una oportunidad para crear algo único. Pronto mis compañeros y profesores comenzaron a pedirme que hiciera sus maquetas, y ahí descubrí que podía convertir la pasión en profesión”, recordó.
Así, lo que comenzó como encargos para sus compañeros pronto se transformó en trabajos para estudios de arquitectura y, finalmente, en la fundación de su propio emprendimiento, Touch Maquetas, en 2016.
El taller, creatividad y precisión.
Seis arquitectas jóvenes y detallistas trabajan hombro a hombro con Fabiana, transformando planos digitales en estructuras tridimensionales que parecen respirar. “Mi equipo y yo somos capaces de recrear los anhelos de los clientes e incluso mejorarlos”, afirmó. Cada maqueta es una obra única. Hay desde creaciones de la Ruta Bioceánica Vial hasta los complejos más modernos y proyectos internacionales que viajan a Uruguay y Brasil.
Lo que distingue a Fabiana no son solo sus creaciones, sino la manera en que logra trasladar un proyecto complejo a una experiencia sensorial completa. Cada estructura se construye con MDF, vidrio y acrílico, cuidadosamente cortados y ensamblados. Cada detalle, desde los árboles diminutos hasta el mobiliario interno, las texturas y colores están pensados para que quien los observe pueda imaginar el espacio como si estuviera allí. Y luego está la luz, un sistema de cableado eléctrico que, si bien es casi artesanal, ilumina cada maqueta, proyectando sombras y destacando la verticalidad de los edificios. “No es magia, es paciencia, creatividad y amor por lo que hacemos”, dijo.
Cada maqueta es un desafío. Proyectos como los rascacielos de Civis o de Petra Urbana, el puente de la Ruta Bioceánica o un innovador hotel en Uruguay, pusieron a prueba su ingenio y el de su equipo. “Cada maqueta tiene algo nuevo que vamos probando. Siempre buscamos que sea una experiencia única”, explicó. Y no se trata solo de estética, pues cada pieza debe resistir transporte, exposición al sol o manipulación constante. Por eso, aclaró que cada maqueta incluye un mantenimiento anual. “Es un plus que ofrecemos para que siempre luzcan impecables”, afirmó.
La demanda es constante y creciente. Empresas locales y desarrolladores internacionales reservan con meses de anticipación, conscientes de que la calidad no se improvisa. “Prefiero decir que no y mantener la calidad, que prometer y no cumplir”, afirmó la CEO de Touch Maquetas.
Agregó que con su trabajo, que ya trasciende fronteras, muestra que Paraguay puede competir internacionalmente, con creatividad, precisión y costos competitivos.
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Estamos obligados a que nuestras empresas sean competitivas
- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- Consultor Financiero
Las empresas viven en un entorno en el que todo cambia muy rápidamente, convirtiéndose la renovación constante y la reinvención en una dinámica arrolladora.
Se hace necesario tomar medidas estratégicas orientadas a mejorar la competitividad, teniendo en cuenta la velocidad con las que surgen nuevas tecnologías y en donde los competidores se vuelven más creativos y dinámicos para marcar la diferencia.
La implementación de estrategias que puedan ayudar a mejorar tu competitividad como empresa exige tener un conocimiento acabado de las tendencias y dinámicas del mercado, así como inversión de tiempo y esfuerzo para garantizar que la experiencia del cliente sea satisfactoria.
Se observa multitud de ámbitos en los que las empresas pueden intentar mejorar su competitividad. Al conseguirlo, no solo se podrá obtener una mayor rentabilidad, sino fortalecer y consolidar una marca a futuro, crecer y expandirse a otros mercados y generar confianza en el público objetivo.
¿Cuál es la reacción de los clientes al comprar un producto? ¿Qué imagen tiene la marca? ¿Con qué los asocian? ¿Cómo es su servicio posventa?
Trabajar en estos aspectos es fundamental para que tu empresa pueda revertir sus defectos y posicionarse como un negocio que deja satisfechos a sus compradores; pues vivimos en un entorno cada vez más personalizado, en el que resulta más fácil y accesible recolectar información de clientes, orientados a ofrecer una experiencia única.
Mayor productividad no significa hacer más con menos calidad, sino crear una estructura de procesos y procedimientos, coordinando equipos de trabajo que tienden a la consecución de los objetivos y metas.
Innovación y desarrollo de nuevos productos
Una empresa que pretenda ser competitiva tiene que ser innovadora. Pasa por un profundo conocimiento de las necesidades de tus clientes, una investigación exhaustiva y constante de sus productos en el mercado y una inversión razonable en la gestión, extensivo a los productos y a los procesos.
Muchas tienen una alta dependencia de productos de proveedores, pues no los desarrollan. En este sentido, la innovación parecería un terreno reservado a las que apuestan por la fabricación de sus propios productos o que cubren todas las fases de trazabilidad de los mismos, intentando hacer cambios que generen valor añadido y que repercutan positivamente en los resultados económicos.
Crecer hacia afuera y expandirse
Si la empresa pretende ser competitiva, otra de las claves que deberá ser tenida en cuenta se refiere a la capacidad de expandirse y crecer hacia afuera. No todas las compañías orientan sus estrategias a vender al exterior, pero tengamos en cuenta que hoy día las posibilidades son mucho más atractivas en segmentos de negocios gracias a las ventajas comparativas y competitivas que nos brindan el Internet y el comercio electrónico.
Optimizar costos
La empresa debería orientar sus estrategias a la reducción de costos tratando de hacer más con menos. Cuanta más liquidez y rentabilidad podamos obtener dentro de la gestión de nuestras compañías, todo lo que atañe a la gestión económica-financiera, se vería acrecentado y fortalecido.
No pretendemos decir que reducir costes sería la panacea; a lo que nos referimos es buscar en forma permanente de racionalizar costos innecesarios o superfluos, orientando esfuerzos a automatizar el mayor número de procesos que nos permitan a través del uso intensivo de la tecnología obtener ventajas competitivas y comparativas.
Nuestro mercado doméstico, si bien no es muy amplio, cada vez se muestra más competitivo, teniendo en cuenta la cantidad de empresas dedicadas a diversos segmentos de negocios, en donde la capacidad innovativa y creativa, y el reinventarse permanentemente marcan la diferencia de una empresa a otra, más aún hoy día en que los tenemos a mano a la tecnología con lo cual se pueden obtener muchos beneficios si es que los usamos y aplicamos con inteligencia y talento.