• Por Ricardo Rivas
  • Corresponsal en Argentina
  • X: @RtrivasRivas

No será ésta una semana más para el presidente Javier Milei. El jueves arribará otra vez a los Estados Unidos, para participar en el estado de Florida, de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) donde quizás pueda reunirse con su homólogo electo para regresar a la Casa Blanca Donald Trump, el máximo líder iliberal (como se llama por estos tiempos a los conservadores) para el mandatario argentino.

También allí –según fuentes gubernamentales seguras– sostendría encuentros con el vicepresidente norteamericano electo, senador James David Vance; con Elon Musk, el hombre más rico del mundo, propietario de Tesla y Starlink, entre otros conglomerados de alcance global; y, con Kenneth C. Griffin, fundador y CEO de Citadel, con quienes dialogó en el pasado 24 de febrero, durante el anterior encuentro del CPAC.

El triunfo de Trump con el partido Republicano fue celebrado aquí como propio al punto de que, horas más tarde de confirmada la tendencia ganadora en el escrutinio, no fueron pocos los funcionarios de todo nivel que lucieron -como emblema- larguísimas corbatas rojas que, en algunos casos, aun las mantienen sobre sus pechos.

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“Cuente con la Argentina”, publicó Javier Milei en su cuenta en la red X inmediatamente después de conocido el éxito de Trump para que quede clara su posición respecto de quien desde el 20 de enero venidero será el 47mo presidente de los Estados Unidos que, sin embargo, en algunos de los lineamientos económicos que se comprometió a aplicar cuando regrese al salón oval de la Casa Blanca, están muy lejos de las premisas que expresa aquí el jefe de Estado local.

Si bien fueron hasta el momento todos anuncios de campaña, mientras que el señor Milei procura abrir la economía, en los Estados Unidos, Trump promete ser proteccionista de la producción estadounidense, establecer fuertes aranceles (¿hasta 20 %?) para todo producto que llegue desde cualquier parte a los mercados norteamericanos, del 60 % a todo lo que se produzca en China; y, una tasa que podría llegar hasta el 200 % para los automóviles eléctricos para alcanzar el objetivo GAMA (Make America Grait Again).

Algunos analistas locales cercanos al oficialismo destacan que “con Trump es muy probable que lleguen fondos frescos del Fondo Monetario Internacional (FMI)”; que “seguramente lograremos firmar un nuevo acuerdo” con ese organismo multilateral; pero también hay quienes recuerdan que, durante la administración del presidente Mauricio Macri (2015-2019), quien tiene una amistad personal con el reelecto mandatario estadounidense desde poco más de 25 años, justamente por la visión proteccionista de aquel, cayeron las exportaciones argentinas a USA de biocombustibles y limones, por citar sólo dos ejemplos, que afectaron el comercio exterior.

A su regreso, Javier Milei recibirá al presidente de Francia, Emmanuel Makron; en la Residencia Presidencial de Olivos (20 kilómetros al norte de Buenos Aires) cenará con la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni (Italia); y, también habrá de viajar a la cumbre del G20 que se desarrollará en Brasil donde deberá encontrarse cara a cara con su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, lo que despierta todo tipo de especulaciones.

En el orden interno, el presidente Milei –con varios temas pendientes de la aprobación parlamentaria que son de alto interés para su administración– aguarda para tener claro cómo actuar. En ese contexto, tal vez en esta semana se defina un recorte al poder presidencial a través de un ajuste en las potestades de los decretos de necesidad y urgencia (DNU); se conocerá si se aprueba o no el proyecto de Ley de Presupuesto 2025, lo que está en duda; y, se sabrá cuál es el estado de las negociaciones para designar a dos nuevos integrantes de la Corte Suprema de Justicia (CSJN) propuestos por el Ejecutivo que lleva varios meses de demora.

En ese sentido, las alternativas para el Poder ejecutivo no van más allá aguardar que –el 30 de noviembre próximo– finalice el período de sesiones ordinarias en el Congreso para gestionar la política con DNUs y, una vez más, tal vez con la prórroga del presupuesto 2023 que fue el último que cuenta con aprobación del Parlamento lo que no dejan de ser inconvenientes serios porque claramente dan cuenta de falta de gobernanza y deterioran la seguridad jurídica que procuran eventuales inversores externos. Habrá que ver.

Milei se mira en Trump y la presidencia que iniciará como un objeto del deseo. A no dudarlo. Desde mucho tiempo proyecta sin sombra alguna su deseo ser el presidente de un gobierno fuerte, con mayorías en las cámaras de Senadores y Diputados y una Corte Suprema alineada con su ideología y estrategias. Ninguna de esas condiciones se da en la Argentina.

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