Lamentablemente seguimos teniendo a nivel país cientos de centros educativos en malas condiciones. No es nada nuevo, pues desde hace décadas la desidia y el abandono se apoderaron de las mismas, habiéndose incluso lamentado en varias ocasiones accidentes.
La eterna excusa ha sido que los recursos presupuestarios son insuficientes para poder atender las ingentes necesidades que siempre son ilimitadas.
Si bien el MEC cuenta dentro de su estructura organizacional con un departamento que se ocupa del seguimiento/monitoreo de la infraestructura de los mismos, los resultados obtenidos hasta ahora han sido limitadísimos, por lo que esperemos que a través de una alianza estratégica con el MOPC sea este el que se ocupe y se preocupe a través de su equipo de ingenieros y arquitectos, permitiendo tener una “radiografía” en tiempo oportuno de todas las escuelas y colegios que precisen mejoras sustanciales en su estructura edilicia, incluido los mobiliarios básicos, que permitan a los alumnos sentirse cómodos para que dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje recibido de los maestros nuestros chicos puedan entender y comprender las materias desarrolladas.
El programa Hambre Cero que está llevando adelante el Gobierno a través del Ministerio de Desarrollo Social, gobernaciones y municipios del interior del país es destacable, pero por más que satisfagan las porciones nutricionales no se puede dejar de lado la necesidad que nuestros chicos cuenten en sus escuelas y colegios con una infraestructura que les permitan la confortabilidad necesaria para un aprendizaje efectivo, eficiente y eficaz.
La reciente presentación al Parlamento del anteproyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2025 incluye entre las prioridades del Gobierno, al sector educativo, que esperemos no solo se circunscriba al mejoramiento de la infraestructura, sino que también se les exijan a los maestros a que se capaciten permanentemente para que lo que se los puedan transmitir en las aulas a niños y jóvenes, les puedan ser útiles a futuro en sus vidas personales y profesionales.
Nuestro PGN históricamente ha observado un desequilibrio en su estructuración, ya que uno de los sectores más carenciados a nivel país ha sido la calidad educativa, cuando que en contrapartida otras instituciones estatales suelen recibir cada año millonarios recursos para el pago de sueldos y otros beneficios a una superpoblación de funcionarios, muchísimos de ellos percibiendo ingresos mucho más allá de lo que se merecen por capacidad e idoneidad con un perfil académico limitadísimo, muchos de ellos apenitas con el ciclo medio concluido.
El MEC hasta ahora no ha podido cumplir a cabalidad con sus fines misionales. Nuestra realidad es que históricamente no hemos llegado a invertir tan siquiera el 3,5 por ciento del PIB en educación, cuando que lo mínimo para que puedan verse resultados no debería ser menor al 7 por ciento.
Esperemos que la Ley del Servicio Civil permita una verdadera depuración y racionalización en instituciones de los 3 poderes del Estado, de la multitud poblacional de capital humano, más allá de nuestras reales necesidades, en plena era de la tecnología, donde el trabajo del hombre no será eliminado, sino racionalmente sustituido por los procesos digitales.
Con una buena coordinación directriz, todos los proyectos pueden llevarse adelante en tiempo y forma, siempre y cuando se dé la voluntad política necesaria.
Nuestra calidad educativa es clave para que podamos tener un país que progrese, crezca y se diversifique en diversas áreas de nuestra sociedad, más aún ahora en que por fin hemos alcanzado el anhelado grado de inversión que hará que los inversionistas extranjeros se aboquen a la búsqueda de capital humano de calidad.
Una buena calidad educativa, junto a una salud pública que satisfaga las necesidades de nuestra gente, se constituye en 2 pilares primarios para la consecución de objetivos y metas cuali/cuantitativas, puesto que de poco o nada serviría tener buena infraestructura vial si en contrapartida no podemos hacer uso efectivo de las mismas al carecer de salud y educación a los niveles deseados.
Instalan pilotes del futuro viaducto Las Residentas y anuncian desvíos temporales sobre Silvio Pettirossi
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De acuerdo con el cronograma establecido con el MOPC, desde hoy y hasta el sábado serán instaladas las pilas prefabricadas que servirán de soporte al futuro viaducto Las Residentas, en el área comprendida entre las avenidas General Aquino y Silvio Pettirossi.
Desde la cartera de Estado informaron que los trabajos se ejecutan en el predio de la Fuerza Aérea, dentro de la franja de dominio del Corredor Vial Las Residentas, en la ciudad de Luque.
Si bien este jueves comenzó el montaje de los primeros pilotes, el próximo domingo 7 de junio las labores continuarán sobre la avenida Silvio Pettirossi, donde serán necesarias modificaciones temporales en la circulación vehicular para permitir el desplazamiento y operación de grúas de gran porte.
Habrá desvíos parciales, pero no cierre total
Según informaron desde el MOPC, no está previsto el cierre total de la avenida. En cambio, se implementará un desvío puntual de aproximadamente 200 metros en la calzada con dirección a Luque, mediante un bypass habilitado en el paseo central.
La medida busca mantener el flujo vehicular mientras avanzan los trabajos vinculados a la estructura del futuro viaducto. Foto: Gentileza
La inversión total de las mejoras asciende a G. 166.960.243.777 y cuenta con financiamiento de Itaipú Binacional, bajo coordinación del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.
Desde el MOPC señalaron que, una vez concluida, la nueva estructura permitirá una conexión más fluida con el superviaducto y la ciudad de Asunción, con el objetivo de mejorar la transitabilidad en una de las zonas de alta circulación vehicular.
Asimismo, indicaron que el proyecto Corredor Vial Las Residentas contempla la ampliación de la ruta D025, que pasará de dos a cuatro carriles. Según la institución, las obras buscan reducir los tiempos de viaje, mejorar la conectividad y responder al creciente flujo vehicular en el área.
Triplicación de la ruta D025 avanza con nuevo puente sobre el Itay y alcantarillado
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El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), informó sobre nuevos progresos en las obras de triplicación de la ruta D025, una infraestructura necesaria para mejorar la circulación vehicular en el área metropolitana. Entre los trabajos concluidos figura el puente sobre el arroyo Itay, ubicado en el límite entre Luque y Mariano Roque Alonso, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi.
La estructura cuenta con 60 metros de longitud y 18,5 metros de ancho, y formará parte del nuevo esquema vial diseñado para ordenar y agilizar el tránsito hacia la ruta D025, actualmente en proceso de ampliación. Desde la cartera de obras señalaron que esta infraestructura será esencial para optimizar la movilidad en uno de los sectores con mayor flujo vehicular del departamento Central, especialmente por su cercanía con el aeropuerto internacional.
Alcantarillado y pavimentación en General Díaz
El MOPC también informó sobre la finalización del sistema de alcantarillado sobre la avenida General Díaz, corredor estratégico que conecta la ruta PY03 con uno de los accesos principales a la D025. Asimismo, en los últimos días se iniciaron trabajos de pavimentación y ejecución del paquete estructural sobre dicha avenida, además de intervenciones hidráulicas complementarias.
Estas incluyen obras de drenaje, construcción de bajadas de agua en taludes y el mejoramiento del canal ubicado dentro del predio de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac).
La ejecución del proyecto está a cargo de la empresa CDD Construcciones S.A., con una inversión total de G. 208.817.595.138. El financiamiento corre por cuenta de Itaipú Binacional, mientras que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones tiene a su cargo la supervisión de las obras.
Según el MOPC, las intervenciones se desarrollan en distintos frentes con el objetivo de agilizar el tránsito entre Luque, Mariano Roque Alonso y Asunción, reduciendo tiempos de viaje y fortaleciendo la conectividad vial del área metropolitana.
Cuando hablamos de infraestructura, muchas veces pensamos primero en grandes obras físicas: rutas, puentes, puertos, aeropuertos o sistemas de transporte. Sin embargo, la infraestructura hoy debe entenderse desde una mirada mucho más amplia: como una herramienta estratégica para el desarrollo, la inclusión y la resiliencia.
Por eso, su impacto no debe medirse únicamente en kilómetros construidos o montos invertidos, sino en la capacidad que tiene de transformar la vida de las personas.
Recientemente, en la Asamblea de ALIDE, conversamos sobre infraestructura estratégica y resiliente al cambio climático junto a referentes de la región. El intercambio permitió mirar este tema desde distintas perspectivas, entendiendo que la infraestructura puede tomar muchas formas y responder a necesidades muy diversas.
En todos los casos, la infraestructura cumple una función esencial: generar condiciones para que el desarrollo ocurra.
La resiliencia climática atraviesa hoy este desafío de manera transversal. No se trata únicamente de construir más infraestructura, sino de construir mejor: con visión de largo plazo, criterios de sostenibilidad y capacidad de adaptación frente a escenarios cada vez más complejos.
Para que esto suceda, el financiamiento es vital. Los proyectos de infraestructura requieren recursos, planificación, plazos adecuados y modelos financieros acordes a cada iniciativa. Sin embargo, también hemos aprendido que el financiamiento por sí solo no alcanza.
Es necesario construir alianzas, aprender unos de otros, compartir experiencias, identificar las modalidades de financiamiento más apropiadas y promover la transferencia de conocimientos. La infraestructura que transforma realidades no se construye de manera aislada.
En este punto, los bancos de desarrollo tienen un rol clave. No solo por su capacidad de canalizar recursos hacia proyectos estratégicos, sino también por su posibilidad de articular actores y acompañar iniciativas que integren sostenibilidad, productividad e inclusión.
Hoy tenemos que entender que la infraestructura puede ser vial, social, tecnológica o productiva. Puede ir desde una carretera que integra regiones y dinamiza economías locales, hasta un sistema de transporte masivo que mejora la movilidad urbana. También puede traducirse en soluciones más cercanas, como sistemas de riego o media sombra que permiten a pequeños productores adaptarse mejor a los efectos del clima.
Porque la infraestructura que realmente importa no es solo una gran obra. Es la que permite acceder, producir, integrarse, adaptarse y vivir mejor.
Para César Cáceres, el negocio inmobiliario ya no se limita a vender propiedades: hoy refleja el pulso de la economía, la tecnología y la transformación urbana del Paraguay. Con una visión estratégica y foco en datos, inversión extranjera y expansión regional, REMAX se posiciona como uno de los actores que buscan moldear el próximo mapa económico del país.
Cuando César Cáceres, presidente de REMAX Paraguay, habla del mercado inmobiliario paraguayo, no se refiere solo a metros cuadrados, edificios o propiedades. Habla de economía, de transformación urbana, de inversión extranjera, de tecnología, de datos y de futuro.
Y mientras lo hace, hay algo que se vuelve evidente: le brillan los ojos. Tiene la energía de alguien que no solo dirige una compañía, sino que realmente cree en lo que está construyendo.
Su discurso tiene más lenguaje de estratega económico que de corredor inmobiliario. Y quizás ahí radica una de las claves que explica cómo REMAX pasó de ser una marca nueva en Paraguay a convertirse en una de las redes inmobiliarias más influyentes del país.
César Cáceres, presidente de REMAX Paraguay
César habla pausado, con seguridad, conecta ideas constantemente y transmite la sensación de estar mirando siempre algunos años hacia adelante. Quienes trabajan cerca de él, dicen que esa pasión es contagiosa. Se refleja en la cultura interna de la compañía, en la manera en que construyó equipos y también en el perfil de las personas de las que decidió rodearse. Porque detrás del crecimiento de REMAX Paraguay, además de oficinas hay números, y una visión empresarial profundamente obsesionada con evolución, profesionalización y futuro.
Economista de formación y con una extensa trayectoria en el sector bancario y financiero, César llegó al real estate luego de años trabajando en estructuras ligadas a inversiones de alto impacto. Antes de liderar REMAX Paraguay, ya observaba cómo el capital se movía, cómo se construían los ciclos económicos y cómo las ciudades terminaban convirtiéndose en el reflejo más visible de una economía en expansión.
“El mercado inmobiliario refleja de manera directa lo que está pasando en la economía”, sostuvo. Y en su visión, Paraguay atraviesa hoy uno de los momentos más interesantes de las últimas décadas.
Hace quince años, cuando REMAX comenzó a operar en el país, el escenario era completamente distinto. El mercado inmobiliario funcionaba de manera mucho más informal, con pocos estándares profesionales y sin una estructura colaborativa sólida. La apuesta de César y su equipo fue introducir un modelo completamente diferente.
“La llegada de REMAX en 2011 marcó el inicio de un proceso de profesionalización real del sector inmobiliario en Paraguay”, afirmó. Esa frase resume buena parte de la historia que la compañía construyó durante esta década y media. Lo que comenzó como una red pequeña terminó convirtiéndose en una estructura con más de 60 oficinas y 1.real 600 asociados distribuidos en distintos puntos del país, además de una conexión regional estratégica con Brasil.
Pero para César, el crecimiento nunca fue solo una cuestión de volumen. El objetivo siempre estuvo vinculado a transformar la manera en que funciona el negocio inmobiliario. “Introdujimos un modelo basado en profesionalización, colaboración y transparencia”, explicó.
Desde el inicio, REMAX apostó por instalar una lógica distinta dentro del mercado local. El foco estuvo puesto en convertir al agente inmobiliario en un empresario profesional, respaldado por capacitación permanente, herramientas tecnológicas y metodologías de trabajo estandarizadas.
La experiencia bancaria del presidente de REMAX Paraguay terminó siendo determinante en esa construcción. Acostumbrado a trabajar con información, análisis financiero y planificación de largo plazo, entendió rápidamente que el real estate paraguayo necesitaba estructura, procesos y visión estratégica. Hoy, cuando habla del negocio inmobiliario, lo hace casi como si analizara un sistema económico completo.
“El cliente ya no busca solo una propiedad para vivir, sino que analiza rentabilidad, plusvalía y oportunidades de desarrollo”, aseguró.
Ese cambio de mentalidad modificó completamente el mercado. El comprador actual está más informado, compara oportunidades, evalúa tendencias y analiza zonas con potencial de valorización futura. Y ahí es donde REMAX decidió incorporar otro de los grandes pilares de su expansión: la tecnología. “La inteligencia artificial está transformando el negocio inmobiliario hacia un modelo mucho más basado en datos y menos en intuición”, explicó.
En un sector históricamente dominado por relaciones personales y decisiones subjetivas, la compañía comenzó a incorporar herramientas de análisis predictivo, pricing inteligente, gestión automatizada y plataformas con inteligencia artificial para optimizar procesos comerciales. Hoy utilizan sistemas capaces de analizar comportamiento de mercado, segmentar clientes, detectar tendencias y agilizar operaciones. Para César, el futuro del negocio inmobiliario estará profundamente ligado al manejo inteligente de información. “Las decisiones clave empiezan a basarse cada vez más en datos concretos y en tiempo real”, expresó.
Esa visión tecnológica coincide con otro fenómeno que, según el presidente, está redibujando el mapa económico del país: la expansión hacia el interior.
Durante años, el mercado inmobiliario paraguayo estuvo excesivamente concentrado en Asunción y el área metropolitana, pero el crecimiento de infraestructura, la Ruta Bioceánica y la llegada de nuevas inversiones están generando polos completamente nuevos. Villarrica, Caaguazú, Pedro Juan Caballero y el Chaco aparecen ahora dentro del radar de inversión. “Estamos viendo un desarrollo cada vez más dinámico en ciudades del interior impulsado por conectividad, infraestructura y crecimiento productivo”, explicó.
Para REMAX, el futuro del real estate paraguayo no se construirá únicamente desde las capitales urbanas tradicionales. “El futuro del sector inmobiliario también se construye desde el interior del país”, aseguró.
Ese enfoque estratégico permitió que la compañía se posicionara antes que muchos competidores en zonas consideradas emergentes, especialmente en corredores vinculados a logística, agroindustria y desarrollo urbano. La relación con Brasil también juega un papel central dentro de esa expansión.
REMAX incorporó dentro de su estructura regional dos zonas estratégicas del vecino país: Mato Grosso do Sul y Paraná Oeste. La conexión no es casual. César entiende que el capital brasileño tendrá un peso decisivo en el desarrollo inmobiliario paraguayo durante los próximos años. “La llegada de inversores brasileños está teniendo un impacto muy positivo y directo en el mercado inmobiliario paraguayo”, refirió.
Ese flujo de inversión no solo dinamiza operaciones; también impulsa valorización de activos, desarrollo urbano y crecimiento de nuevas zonas productivas.
Actualmente, REMAX cuenta con una conexión regional y agentes en Brasil, funcionando como un puente de inversiones entre ambos mercados, pero la visión internacional de la compañía no termina ahí.
César Cáceres, presidente de REMAX Paraguay
Paraguay comenzó a ganar visibilidad global dentro de la propia red REMAX. Hoy el país figura entre los diez destinos más buscados dentro del sitio internacional de la marca, un dato que para el directivo refleja un cambio profundo en la percepción internacional. “Paraguay dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad de inversión”, acotó. Y en esa nueva etapa, el presidente de REMAX cree que el mercado inmobiliario no solo acompaña el crecimiento económico del país, sino que también lo impulsa. “Cuando hay inversión en construcción, desarrollos y compra de activos, es porque existe una visión positiva de mediano y largo plazo”, puntualizó.
La compañía también comenzó a apostar por segmentos más sofisticados del negocio, como propiedades premium, activos industriales, logística y desarrollos comerciales. Programas especializados como REMAX Collection y REMAX Commercial forman parte de una estrategia orientada a captar a un inversor mucho más exigente y profesionalizado.
La escala alcanzada por la red terminó generando otro efecto importante: capacidad de lectura de mercado. “Tenemos datos, experiencia y presencia suficiente para identificar tendencias y anticipar movimientos”, afirmó.
Ese posicionamiento se consolidó además con reconocimientos nacionales e internacionales. REMAX Paraguay fue distinguida como Great Place To Work®, Top of Mind y recientemente obtuvo el premio Global Broker Owner of the Year, colocando al país dentro del radar global del real estate. Pero incluso después de quince años, César habla más del futuro que del pasado.
La reciente integración global entre REMAX y The Real Brokerage representa, según explicó, una nueva etapa de innovación, escalabilidad y tecnología. “Vemos este movimiento como una señal clara de evolución y visión de futuro”, expresó.
La operación combinará la red internacional de REMAX con la plataforma tecnológica de Real, dando origen a una estructura global de más de 180.000 agentes. Para él, la próxima gran transformación del negocio inmobiliario estará vinculada a ciudades más inteligentes, sostenibles y conectadas. “Un mercado inmobiliario más verde implica eficiencia, planificación y mejor calidad de vida”, indicó.
Y mientras Paraguay acelera obras de infraestructura, recibe inversiones extranjeras y redefine sus corredores económicos, REMAX parece decidida a ocupar un lugar central dentro de esa transformación.
Quince años después de su desembarco en Paraguay, la compañía ya no se presenta únicamente como una inmobiliaria. Funciona como una plataforma de negocios, tecnología e inversiones conectada con la nueva economía regional. Tal vez por eso, cuando César Cáceres habla del futuro, no indica solo de edificios, sino cómo se construye el próximo Paraguay.