DESDE MI MUNDO
- Por Mariano Nin
- Columnista
Son las tres de la tarde. Transito por General Santos camino a Lambaré un día cualquiera. Hace frío, pero siento que todos estamos calentándonos en un tráfico infernal.
Muchos nervios, mucha frustración y unas ganas locas de llegar a casa.
Por un momento nos habíamos olvidado de los limpiavidrios, chicos que ni estudian ni trabajan y se ganan la vida en las calles un poco molestando y otro poco chantajeando a la gente tragándose la dignidad y expuestos a la humillación constante. Esa es la realidad.
Limpiar vidrios no es un trabajo y mucho menos un servicio por el cual tengamos que pagar. Si mi ropa está sucia, la lavo o la llevo a la lavandería y pago por ello, pero nunca voy a aceptar que mi vecino me exija unas monedas por arrebatarme la ropa en un descuido y lavarla medio a la fuerza. En las calles es igual.
Nadie está obligado a pagar por un arrebato de necesidad en un momento de distracción. No es agradable que te tomen por sorpresa. No lo es para nadie y con el tráfico disparándote directamente a los nervios es casi una provocación. Y las calles volvieron a convertirse en campos minados.
El 70 por ciento de los trabajadores informales en situación de calle que se encuentran en los cruces semafóricos de la ciudad de Asunción provienen de las ciudades aledañas del departamento Central.
De pronto me sentí amenazado y tuve miedo. Pudo haber sido una tragedia, pero por suerte no pasó de un gran susto. Y es que un joven cansado del asedio en los semáforos se bajó con un revólver en mano para desafiar y golpear a un limpiavidrios. Hubo insultos, un griterío infernal y una estampida.
Debería de haber sido una llamada de atención. Hace unos años hubo un intento de convenio con unos supermercados para sacar a estos chicos de las calles, pero al final la herida volvió a sangrar y ya no hubo atención.
La situación es compleja. Lo sé. Pero deberían aplicarse políticas interinstitucionales para garantizar que una buena idea no se convierta en un parche.
De no ser así, las cosas irán empeorando hasta que algún nervioso automovilista sacado de sus cabales y con un revólver en mano se enfrente a un limpiavidrios y termine en tragedia, una tragedia que podría evitarse.
Mientras, vamos transitando al filo del caos en calles sin ley. Pero esa… esa es otra historia.
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Haití, Congo y Jordania: ¿Qué pasa afuera de la cancha?
Mientras las expectativas por el Mundial de Fútbol 2026 crecen en todo el mundo, algunas selecciones llegan desde contextos marcados por conflictos armados, desplazamientos e incertidumbre. ¿Qué hay detrás del fútbol en países atravesados por crisis humanitarias y conflictos regionales? Las historias de Haití, Congo y Jordania.
Hoy 48 selecciones van por la Copa del Mundo, pero no todas parten del mismo lugar. Haití y Congo enfrentan crisis humanitarias agudas: violencia armada, desplazamiento interno y sistemas de salud al límite. Jordania atraviesa una realidad desafiante: es uno de los países que más refugiados acoge en el mundo. El evento deportivo es una oportunidad de visibilizar realidades que rara vez ocupan la agenda internacional. En estos contextos, equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) brindan atención médica de emergencia, atención materno-infantil, cuidados para sobrevivientes de violencia sexual, rehabilitación y respuesta a brotes epidémicos. Hoy, mientras el fútbol concentra la atención del mundo, también es una ocasión para mirar qué pasa afuera de la cancha.
Haití: conflicto armado, crisis institucional e incertidumbre
Haití atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de la región. Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, la violencia armada y el colapso institucional se profundizaron: grupos armados controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y otras regiones del país, miles de personas fueron desplazadas y gran parte de la población quedó atrapada entre enfrentamientos y situaciones de violencia.
El deterioro del sistema de salud es extremo. Más del 60 % de las instalaciones sanitarias de Puerto Príncipe están cerradas o fuera de servicio, y solo queda un hospital público con capacidad quirúrgica, completamente desbordado. Mientras tanto, aumentan las necesidades médicas vinculadas a heridas por violencia armada y violencia sexual, utilizada cada vez más como mecanismo de control territorial.
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Los ataques reiterados contra ambulancias, hospitales y personal sanitario agravan todavía más la situación. En varias ocasiones, MSF se vio obligada a suspender actividades y cerrar centros de atención.
Aún en este contexto, Médicos Sin Fronteras (MSF) mantiene su presencia en hospitales, clínicas móviles, servicios materno-infantiles y espacios de atención para sobrevivientes de violencia sexual. Solo en los primeros meses de 2026, se realizaron más de 7.500 consultas médicas y se atendieron más de 4.300 urgencias.
En medio de esta crisis, Haití volverá a jugar un Mundial después de 52 años.
República Democrática del Congo (RDC): violencia, desplazamientos y crisis sanitaria
En la República Democrática del Congo (RDC), el desplazamiento se volvió parte de la vida cotidiana. Los enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas estatales obligaron a más de 7 millones de personas a abandonar sus hogares, en un contexto de violencia e inestabilidad que sigue deteriorando las condiciones de vida de la población.
A esta situación se suman crisis sanitarias recurrentes. La RDC es, de hecho, el país donde Médicos Sin Fronteras (MSF) desarrolla su mayor número de proyectos médico-humanitarios. Los equipos de la organización trabajan en consultas ambulatorias, campañas de vacunación, programas de hospitalización y tratamiento para la desnutrición infantil e intervenciones quirúrgicas. Además, responden a emergencias epidemiológicas y desastres naturales en diversas regiones del país.
En mayo, se declaró un nuevo brote de Ébola en el este del país, una región afectada desde hace años por la violencia y la inestabilidad. Frente a esta emergencia, MSF desplegó una respuesta a gran escala junto con el Ministerio de Salud, la Organización Mundial de la Salud y organizaciones locales. Cientos de trabajadores y trabajadoras de la organización llevan adelante actividades de atención médica, aislamiento y tratamiento de pacientes, vigilancia epidemiológica, rastreos de contactos y medidas de prevención y control de infecciones. MSF tiene una amplia experiencia en la respuesta a brotes de enfermedad por ébola y está movilizando equipos, recursos y materiales para apoyar y colaborar con las autoridades de la RDC.
En medio de este escenario crítico, el país volverá a participar de un Mundial después de 50 años.
Jordania: curar heridas en medio de crisis regionales
Jordania alberga a una de las mayores poblaciones refugiadas de Medio Oriente: personas que huyeron de crisis y conflictos en Irak, Yemen, Sudán y Somalia, además de 2,4 millones de refugiados palestinos, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Oriente Próximo (UNRWA).
En Amán, capital del país, Médicos Sin Fronteras (MSF) gestiona un hospital de cirugía reconstructiva. Este centro especializado ofrece atención integral para pacientes que requieren cirugías reconstructivas por heridas de guerra, fracturas, quemaduras, en otras causas, provenientes de diversos conflictos en Medio Oriente.
A nivel general, el programa trabaja de forma continua para crear soluciones innovadoras y mejoras en la atención de todos sus pacientes, tales como prótesis impresas en 3D, mascarillas para quemaduras y un laboratorio especializado en microbiología y resistencia a los antibióticos.
Dentro de este contexto regional, la situación de la Franja de Gaza representa un desafío crítico. En los últimos casi tres años, la escalada de la guerra en Gaza ha causado pérdidas y devastación inimaginables; las personas han sido asesinadas, heridas, sitiadas y desplazadas de manera sistemática.
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Frente a este escenario, los equipos de MSF en Amán brindan atención especializada a heridos de la guerra en Gaza, incluidos niños y niñas evacuados por motivos médicos.
Sin embargo, MSF denuncia que, desde el 1 de enero de 2026, las autoridades israelíes bloquean la mayoría de las evacuaciones médicas de pacientes que necesitan atención especializada fuera de Gaza. Esta medida agrava una situación que ya era crítica: las derivaciones por traslados médicos fuera de la Franja llevaban meses siendo extremadamente limitadas. Como consecuencia, más de 18.500 personas continúan en lista de evacuación médica, incluidos 4.000 niños, según datos de la OMS.
Este año será la primera participación de Jordania en un Mundial. Pero detrás del debut histórico también están las historias de millones de personas desplazadas por las guerras y conflictos de la región.
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Rutas gastronómicas: relato, identidad y vínculo
Por: Alba Delvalle
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.
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“Un ciudadano puede perder un mes al año en el tráfico”
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo/Gentileza
Comprometido con el desarrollo inmobiliario, el ingeniero e influencer Fernando “Ito” Canillas entiende que todos los actores del sistema deben aportar para encontrar una solución. “Si seguimos construyendo edificios en zonas que ya están saturadas, sin mirar cómo va a entrar y salir esa gente, somos parte del problema. Un proyecto buenísimo en una ciudad mal planificada termina siendo un mal proyecto”, dice para alentar cambios estructurales en el sistema de transporte.
Canillas remarca que los atascos de tráfico constituyen un problema en el que está en juego “no solo tiempo, es estrés, combustible caro y pérdida de productividad”.
Apunta que a la ciudad de Asunción entran por día unos 500.000 vehículos y que el parque automotor creció casi un 50 %, lo que hace colapsar las avenidas que no han cambiado en gran medida sus antiguos diseños.
“Imaginen que gente que vive en Luque, San Lorenzo o Capiatá pierde casi 3 horas diarias en el transporte, en promedio unas 700 horas al año atascados en el tráfico. Es una barbaridad”, señala.
Entiende que es fundamental resolver el problema porque el crecimiento urbano es constante. “La expansión de las ciudades hacia los alrededores es algo que me entusiasma mucho”, dice el joven profesional, que entiende que con un sistema adecuado de transporte, nuevas rutas, puentes y conexiones viales se puede fomentar el desarrollo residencial y el comercio en la Gran Asunción.
TRANSPORTE PÚBLICO, LA CLAVE
Expone que esta evolución beneficiará a todo el país, pero para ello es fundamental poner manos a la obra para conseguir poner en funcionamiento un sistema de transporte público eficiente. “Es la manera de comenzar a crecer como se debe”, apunta.
Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:
–Recordabas que un ciudadano puede perder hasta un mes atrapado en el colectivo, 700 horas al año… ¿Qué se puede hacer en un corto plazo para remediar este problema?
–En el corto plazo no hay obra que te salve. Hacés una avenida nueva, te libera el problema unos meses y después estalla todo de nuevo. Lo que sí se puede hacer ya, sin gastar una fortuna, son tres cosas. En primer lugar, carriles exclusivos para buses en Madame Lynch, Mariscal López, Eusebio Ayala. No hace falta hacer obra, con pintar y hacer que se respete ya se puede implementar. Que un micro vaya a la misma velocidad que un auto en una avenida es una locura. Una segunda medida es escalonar horarios. Se puede proponer que el sector educativo arranque a las 8:00, el sector público a las 8:30, el privado a las 9:00, el sistema financiero y comercios a las 9:30. Eso no cuesta plata y ayuda muchísimo al flujo vehicular. En tercer lugar, estacionamientos en la entrada de la ciudad. Eso ayudaría bastante, porque el que viene de Luque o Limpio deja el auto y se sube al bus. Hoy entran 500.000 autos por día. Si sacás el 20 % de la calle, ya cambia completamente. El problema de esto es el estado deplorable y el pésimo servicio de los buses en nuestro país. Pero no nos engañemos, acá lo que falta es decisión e implementación.
COMPLEMENTARIEDAD
–¿Qué solución te parece más efectiva, tren de cercanías, metrobús, esos trenes monorrieles que van en altura?
–El monorriel queda lindo para la foto, pero no es rentable. Cuesta una fortuna por kilómetro y mueve muy poca gente. Sirve para un corredor puntual, no para resolver el problema de fondo. El metrobús es lo más rápido y lo más barato. Hubiese sido un gran logro tener funcionando ya el metrobús en Eusebio Ayala, es una pena que por cuestiones políticas caigan proyectos tan importantes. Pero lo que cambia completamente el juego es el tren de cercanías. Es el único que conecta Asunción con Luque, San Lorenzo, Itauguá moviendo cantidad de gente. Es más caro, lleva más años, pero es el que te descomprime el Área Metropolitana de verdad. Acá yo creo que no es una discusión de cuál de todos es el mejor, el metrobús y tren de cercanías complementados, pero sobre todo hacer algo, porque seguimos esperando megaproyectos y no se hace nada y la gente sigue sufriendo.
–Hablaste de experiencias comparadas en Colombia, México y Chile. ¿Qué podríamos imitar?
–Creo que hay que imitar esa iniciativa que tuvieron, esa capacidad de actuar y de buscar la solución a sus problemas. En Bogotá no tenían el sistema perfecto, tenían un corredor. Armaron, vieron qué funcionaba y lo fueron ampliando. México conectó las ciclovías, y eso está bueno, porque casi la mitad de los viajes urbanos son cortos, de 3 a 5 kilómetros. Para eso no hace falta un auto, hace falta una bici y un sendero especial para ir con seguridad. Santiago entendió algo que acá todavía no entendimos. La ciudad no termina en el límite del municipio. Asunción sin Luque, Limpio, San Lorenzo e Itauguá no existe. Si planificás solo lo que está adentro de Asunción, estás trabajando con todala mitad del problema. Pero si tengo que decirte qué es lo más importante de los tres ejemplos, no es el sistema en sí. Es que sostuvieron una decisión 15 años, con tres a cuatro gobiernos distintos. Acá cambia el ministro y se cambia el plan. Así no hay forma de ir adelante.
COSTOS INTANGIBLES
–Mencionabas el tiempo, estrés, combustible caro y pérdida de productividad. ¿Qué otros efectos podés citar entre los costos que producen los actuales problemas en la movilidad?
–Las horas son lo que más se nota, pero el número que más pega es el de plata. El tráfico nos cuesta cientos de millones de dólares al año, entre combustible, productividad y autos rotos por el deplorable estado de las calles. Esa plata se quema todos los días y nadie la ve. En salud, como había dicho, el estrés que ocasiona, que termina derivando en presión, infartos, problemas de insomnio. También las enfermedades respiratorias en zonas céntricas subieron más del 30 % en una década. Y hay un costo de oportunidad del que casi nadie habla. Gente que no acepta un trabajo mejor porque era del otro lado de Asunción. Esos números no aparecen en ningún Excel, pero es el costo más caro de todos…
–Tiempo es dinero…
–Claro y es una cosa que casi siempre queda afuera de la conversación. Esto no es solo problema del Estado. Las empresas también pierden plata todos los días. Un empleado que llega cansado y tarde rinde menos. Eso es un costo. Y los que estamos en el desarrollo inmobiliario, también tenemos parte del problema. Si seguimos construyendo edificios en zonas que ya están saturadas, sin mirar cómo va a entrar y salir esa gente, somos parte del problema. Un proyecto buenísimo en una ciudad mal planificada termina siendo un mal proyecto. Y, por último y para cerrar, esto no es un problema técnico, es de visión. Acá planificamos pensando en el próximo gobierno. Mientras sigamos así, vamos a seguir construyendo viaductos y dentro de cinco años el embotellamiento va a estar peor que nunca.
SOBRE EL ENTREVISTADO
Ito Canillas es ingeniero civil. Cuenta con experiencia en gestión integral de obras, desde la planificación y presentación del presupuesto hasta la ejecución y posventa, combinando una mirada técnica con enfoque de negocio.
A lo largo de su carrera ha trabajado en proyectos residenciales y de infraestructura, destacándose por su criterio en obra, toma de decisiones en campo y visión a largo plazo en el desarrollo urbano.
Actualmente, impulsa el crecimiento inmobiliario con foco en eficiencia operativa, calidad constructiva y desarrollo de proyectos con impacto en el Área Metropolitana.
Además, genera contenido digital sobre obras y construcción, acercando el detrás de escena del rubro a una audiencia amplia, con un enfoque práctico y basado en experiencia real.
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Guacamayos rojos que fueron rescatados serán liberados y desplegarán toda su belleza
El Refugio Faunístico Atinguy confirmó que aquellos pichones de guacamayo rojos que fueron rescatado del tráfico ilegal de animales silvestres en setiembre del 2025 ya crecieron y están próximos a ser liberados a su hábitat natural. Son un total de 10 ejemplares, que0 ya se alimentan solos, lo que destaca el trabajo de los profesionales.
Estos pichones fueron rescatado en una compra simulada y rescatados totalmente indefensos, carecían de plumas y no abrían los ojos, por lo que su sobrevivencia era casi nula. Sin embargo, en el refugio hicieron todo lo posible y actualmente, se encuentran en la etapa final de su rehabilitación.
“Eran pinchones, no tenían plumas y no abrían aún sus ojos. Son 10 en total, ahora que están más grandes comen una papilla elaborada a base de poroto, maní y leche de coco, que comen con una jeringa. Después comen sus frutas en sus platos que ellos van comiendo en todo el día”, expresó la doctora Yanina Lugo, del refugio.
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Afirmó que al comer solos desde sus platos, estas aves se están preparando para poder ser liberados, ya que al regresar a su hábitat natural podrán rebuscarse para conseguir sus propios alimentos basados en frutas, brotes y semillas. “Estamos preparándoles para su vida en la naturaleza”, puntualizó.
El doctor Edgar Flores, resaltó que Refugio Faunístico Atinguy se encarga de preparar a las especies para ser reintegrados a su hábitat y que acompañan cada proceso de los animales que son rescatados. “Estuvimos trabajando con esta especie, que pronto serán liberados también”, confirmó.
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