Bajo este eslogan, el Estado paraguayo en su conjunto promueve a la guarania como patrimonio cultural de la humanidad.
La cultura paraguaya es muy rica por su variedad y originalidad. La Unesco la define como un conjunto de los rasgos distintivos, espirituales, materiales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social. En nuestro país, la profunda espiritualidad no solo proviene de la religión que trajeron los españoles, sino de la tierra fértil que encontraron en el pueblo cario de la familia lingüística guaraní que habitaba en los alrededores de la bahía. De la unión física y de la interacción del encuentro de estos dos mundos nació la cultura hispano-guaraní. Cuando llegaron los jesuitas encontraron que la música era capaz de doblegar hasta al nativo más indómito, floreció la música en las reducciones jesuíticas. Los pueblos reducidos fabricaron sus propios instrumentos, inspirados en aquellos venidos de Europa. Le agregaron y quitaron cuerdas y le dieron la sonoridad de las maderas nativas.
Aquí, a orillas de la bahía, a metros del río, en un barranco llamado Punta Karapã, nació un niño bautizado con un nombre eufónico que quizás presagiaba su destino: era José Asunción Flores, un mitã'i churi travieso e inquieto. Cuenta la historia que se ha convertido en leyenda, que Jose’i fue enviado a la Banda de la Policía para que los instrumentos aplacasen su ímpetu juvenil. Allí se identificó con el trombón, instrumento de viento que se hace oír por sobre la multitud. Allí nació José Trombón, el pequeño Asunflor, desde la Chacarita hasta las gélidas tierras de Rusia llegaron sus sinfonías. De los arrabales de los caseríos de Asunción surgió el género urbano paraguayo: la guarania. Y se fueron uniendo voces y talentos. La guarania atravesó el siglo XX, se hizo leyenda en muchas canciones: Nana Mouskouri interpreta “India”, de José Asunción Flores. Lo hacen otros y otros. Este año 2024, por fin, el Comité de la Unesco estudiará entre 68 candidaturas la de Paraguay, que propone a la guarania como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Será una reinvidicación al humilde maestro Flores, recordado por sus coetáneos por su generosidad y su espíritu de niño. Así contaba Federico Abente que lo recibió en Buenos Aires y en cuyos brazos falleció. Él lo dijo en un reportaje y contó cómo fueron sus últimos momentos.
El encuentro de la comisión especial de la Unesco se haría justamente a orillas de esa emblemática bahía donde nació la nación paraguaya y que inspiró a Flores y cuya letra le puso Manuel Ortiz Guerrero: “Paraguaýpe”.
Dos mujeres son artífices de este gran acontecimiento que tendrá sede en Asunción: Adriana Ortiz, ministra de Cultura de Paraguay; y Nancy Ovelar, embajadora paraguaya ante la Unesco. Ellas, acompañadas de otros paraguayos que las apoyan en sus proyectos, han conseguido que por primera vez la capital paraguaya sea sede de una reunión de la Unesco. Representantes de 120 países estarán en Asunción del 2 al 7 de diciembre y alrededor de 1.500 personas provenientes de todo el mundo.
Es un gran desafío para todos los paraguayos ser anfitriones de este magnífico evento cultural sin precedentes. Si la guarania es declarada, por fin, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, será una fiesta nacional que se unirá a los festejos de la Virgen de Caacupé en su víspera.
Muchos artistas, intelectuales, investigadores culturales, intérpretes, gestores de nuestra cultura han venido trabajando por esta candidatura. La proclamación de patrimonio es un premio para los que ya se fueron, para los que están y para los que vendrán.
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Con emotivo concierto, Buenos Aires celebró los 100 años de la guarania
La colectividad paraguaya en Buenos Aires vivió una noche inolvidable con el concierto homenaje por los 100 años de la guarania. Entre lágrimas y orgullo, las creaciones de José A. Flores resonaron en el imponente Auditorio Nacional del Palacio Libertad, celebrando un siglo del género que es alma sonora del Paraguay y hoy Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
- Por Lourdes Torres Lugo
- Enviada especial
- lourdes.torres@nacionmedia.com
- Fotos Gentileza y Lourdes Torres Lugo
La ciudad de Buenos Aires, y en especial la colectividad paraguaya residente en la capital argentina, vivió recientemente uno de los espectáculos musicales más emotivos, una noche en la que más de un asistente derramó algunas lágrimas al escuchar melodías tan paraguayas como “Ne rendápe aju”, “Regalo de amor”, “Panambi vera”, “Ka’aty”, “Añoranzas”, entre otras piezas emblemáticas del gran repertorio que tiene la guarania que, más que un género musical, es el alma sonora del Paraguay, creada por el gran maestro José Asunción Flores hace un siglo, y que hoy es considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
En el marco de su centenario, la Embajada de la República del Paraguay en la Argentina, junto con la Secretaría de Cultura de la República de Argentina y el importante apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), se realizó la semana pasada un concierto homenaje por los 100 años de la guarania, que se desarrolló en el imponente Auditorio Nacional del Palacio Libertad, uno de los centros culturales más grandes de Latinoamérica.
La interpretación de las emblemáticas obras musicales estuvo a cargo de la prestigiosa Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, bajo la dirección del maestro Ezequiel Silberstein y los arreglos de Guillermo Cardozo Ocampo. El concierto se coronó con las imponentes voces paraguayas de la soprano Montserrat Maldonado y el tenor Reinaldo Samaniego, compatriotas que residen en la capital porteña y forman parte como miembros permanentes del Coro Estable del emblemático Teatro Colón.
Este homenaje a la guarania, no solo fue un reconocimiento a su creador, José Asunción Flores, sino también a los poetas que colaboraron con las letras, como Manuel Ortiz Guerrero, Herminio Giménez, Mauricio Cardozo Ocampo, Ramón Ayala, Osvaldo Sosa, Demetrio Ortiz, y muchos otros artistas paraguayos que han llevado en alto este género musical, que ha conquistado innumerables escenarios a lo largo y ancho del planeta.
Consagrados músicos como María Victoria Sosa, directora general de la Orquesta Sinfónica Nacional del Paraguay (OSNP); el maestro y director de la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional (OSIC) y presidente de la Sociedad Bach del Paraguay, Diego Sánchez Haase, que llegó a Buenos Aires invitado por la Academia Bach local; y el maestro Luis Álvarez, de la Orquesta Nacional de Música Popular (ONAMP), fueron algunos de los invitados especiales.
“NO PODÍA ESTAR AUSENTE”
Al respecto, la embajadora paraguaya en Argentina, Helena Felip, expresó en conversación con el equipo periodístico paraguayo que viajó para cubrir el evento, incluido La Nación/Nación Media, que desde el momento en que supieron sobre la extensa agenda de actividades culturales que se desarrollarían en el Paraguay por los 100 años de la guarania dijeron que Buenos Aires no podía quedarse fuera de esta celebración, atendiendo a que esta ciudad acogió e inspiró al maestro José Asunción Flores a crear varias de sus obras más importantes hasta el día que falleció.
“Escuchamos una de las guaranias más hermosas, que es Buenos Aires, ¡salud!, entonces nos pareció que esta ciudad no podía estar ausente y menos aún la Embajada paraguaya. Buscamos el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Argentina que nos dio este hermoso escenario, el Palacio Libertad y la orquesta nacional “Juan de Dios Filiberto”, explicó.
Mencionó que solo en el gran Buenos Aires se estima que hay más de 500 mil paraguayos, y más de un millón viviendo en las diferentes provincias del país, que ni bien tomaron conocimiento del evento, recibieron un masivo pedido de entradas que demostró el gran interés por la cultura paraguaya y sobre todo por la guarania.
Felip destacó que el Auditorio Nacional del Palacio Libertad cuenta con una capacidad de 1.800 lugares, que desde el momento que se habilitó el canal para el agendamiento y reservas, una semana antes del evento ya no quedaron con lugares disponibles, ya que el acceso era libre y gratuito, pero con reservas previas.
GRAN CONVOCATORIA
Si bien la organización previó unos 400 lugares libres para habilitar la noche del evento, en media hora quedaron completamente ocupados, quedando incluso personas sin poder ingresar al auditorio, lo que demostró el rotundo éxito de la convocatoria. Al respecto, mencionaron desde la Embajada que los responsables del Palacio Libertad quedaron muy sorprendidos por el multitudinario público que asistió, que no veían ese nivel de convocatoria desde hacía mucho tiempo, por lo que tuvieron que habilitar hasta los últimos niveles de los balcones.
En otro momento, la embajadora Felip mencionó que la Orquesta Nacional “Juan de Dios Filiberto” tiene la intención igualmente de visitar Asunción, para ofrecer este mismo homenaje a la guarania. “Igualmente, estamos viendo la posibilidad de replicar este concierto en otras provincias del interior de la Argentina. Días atrás me encontré con el gobernador de Corrientes, con quien ya conversamos sobre la posibilidad de hacerlo en el hermoso teatro que tienen. Estamos viendo muchas otras oportunidades de desarrollo cultural con la Secretaría de Cultura de la Argentina”, subrayó.
EVENTO SIN PRECEDENTES
El maestro Luis Álvarez señaló que, a su criterio, se trató de un evento sin precedentes porque, de lo que tiene memoria, no recuerda que una orquesta argentina haya dedicado todo un concierto solo a la guarania. “Realmente nos llena de orgullo. Es algo que no recordamos que en el pasado haya ocurrido un hecho similar y, por supuesto, gustosos hemos aceptado la invitación de escuchar estos temas íconos que nos dejaron estos grandes compositores. En verdad, sin precedentes, en los años que llevo en la música no recuerdo que se dedique todo un repertorio a la guarania”, manifestó. Esto mismo fue ratificado por María Victoria Sosa, directora de la OSN, quien mencionó que lo habitual es que se incorporen algunas composiciones ya sean de la guarania o, incluso, alguna polca kyre’y en el repertorio latinoamericano. “Es la primera vez que se dedica o se construye toda una programación para dedicarle a la guarania, interpretado por una orquesta extranjera”, dijo.
“Realmente es un trabajo muy loable por parte de la diplomacia cultural. Además, definitivamente la guarania y la ciudad de Buenos Aires tienen mucho que ver a lo largo de la historia, porque sabemos que los grandes artistas paraguayos estuvieron aquí desarrollando su arte”, resaltó.
Otro de los asistentes que conversó con La Nación/Nación Media, fue el locutor radial paraguayo Víctor Hugo Candia que entre la colectividad paraguaya es conocido como “Mitã’i Barrero”. Destacó igualmente la gran repercusión que ha tenido la convocatoria al evento organizado por la Embajada paraguaya, por lo que alentó a las autoridades competentes a que se realicen más seguido este tipo de eventos teniendo en cuenta que la colectividad paraguaya es muy grande en Buenos Aires. “Realmente se ha trabajado mucho para que hoy la guarania esté tan bien posicionada como está en toda Argentina”, resaltó.
UNA INVITADA MUY ESPECIAL
A paso lento, con no más de un metro y medio de estatura, apoyada en su bastón, ingresó al imponente Palacio Libertad, tomada de los brazos de otras contemporáneas, la señora Eva García viuda de Abente, quien fuera compañera de Carlos Federico Abente, el entrañable amigo y compañero de José Asunción Flores.
Ni bien ingresó al gran salón, levantó la vista y sonrió al ver todo el gentío que aguardaba ingresar al salón auditorio. Por un instante, sonrió para sus adentros, tal vez recordando alguna anécdota de las muchas vividas en su domicilio cuando su esposo recibía a Flores. De golpe, fue extraída de sus pensamientos; era el maestro Luis Álvarez quien pasó a presentarnos como periodistas paraguayos.
La señora Eva ratificó que Flores fue muy amigo de la familia, al punto que muchas de sus canciones fueron compuestas en su casa, con el piano que su marido había comprado, y que hoy la familia ha donado al Estado paraguayo, formando parte del Centro Cultural del Paraguay en Buenos Aires.
“Por eso decidimos con mi familia donar ese piano al Centro Cultural, porque guarda mucho cariño. José Asunción se sentaba a practicar en casa. Muchas de sus canciones comenzaron en mi casa. Así es que estoy muy contenta que el piano esté en el centro cultural, y que hoy se haga este evento recordando sus obras, que guardan sus mensajes de amor”, expresó.
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El lago que vio Demetrio
- Por Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
Este año recordamos el centenario de la guarania, la gran creación musical del maestro José Asunción Flores, quien en 1925 le dio vida a “Jejuí”. Posteriormente nacerían “India”, “Mburicaó”, “Panambí verá”, “Nde rendápe aju” y otras prodigiosas obras.
Pero la guarania que podríamos considerar la carta de presentación del Paraguay en el mundo iba a aparecer recién más de dos décadas después: “Recuerdos de Ypacaraí”.
Su creador, Demetrio Ortiz, cuenta en sus memorias que estando en San Bernardino para unas actuaciones, una tarde caminando en las cercanías del lago se cruzó con una bella joven a la que saludo amablemente y ante la respuesta de ella entablaron una amena charla. Demetrio había quedado impactado por la dama, quien le comentó que lo había visto cantar la noche anterior. “Ella también amaba la música y el canto y allí nomás me lo demostró cuando se puso a entonar, con una dulce voz, viejas y típicas canciones en guaraní”, recordaba el artista.
Tras culminar sus actuaciones, el artista prometió a la joven que iba a retornar pronto a San Bernardino a verla. Sin embargo, el reencuentro iba a ser truncado por la trágica guerra civil de 1947. Demetrio emigró a Buenos Aires y una noche, en la soledad de su cuarto y recordando a la joven de San Bernardino, allá por 1948, tomó su guitarra y comenzó a darle vida a “Recuerdos de Ypacaraí”.
“Una noche tibia nos conocimos, junto al lago azul de Ypacaraí”, rezan los primeros versos de la afamada canción. No hay datos de mediados del siglo pasado que revelen la situación en que se encontraban entonces las aguas del lago, pero podríamos deducir que no tenía el nivel de contaminación actual y que Demetrio probablemente conoció un lago, aunque no precisamente azul, mucho mas limpio que en su estado actual.
El fuerte proceso de urbanización e industrialización en ciudades que circundan el área el lago, como Ypacaraí, Areguá, Itauguá o San Bernardino, en especial desde la década de los 80, comenzó a tener su impacto en la calidad del agua. El vertido de desechos domiciliarios e industriales por años y años, sin ningún tratamiento previo, generó un daño ecológico enorme. Estos efluentes generaron incluso la proliferación de algas tóxicas que no solo impiden el uso recreativo, sino también afectan a la fauna y flora del lugar.
La situación del lago es crítica desde hace ya tiempo y hasta hoy no se vieron proyectos o esfuerzos efectivos para su recuperación, a pesar de que ya se ha invertido bastante dinero. En nombre del lago se hicieron muchas barbaridades. Me viene a la memoria un antiguo secretario de Turismo que se encargaba de traer delegaciones de jubilados desde Europa que venían al país para “salvar el lago”.
En marzo pasado, el Gobierno firmó un contrato de crédito por USD 154 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo. Según el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones el fondo será destinado a la primera fase de un Plan Integral de Saneamiento de la Cuenca del Lago Ypacaraí, “para mejorar las condiciones ambientales y garantizar su sostenibilidad a largo plazo”.
“El lago Ypacaraí volverá a ser ese lago azul con el que todos soñamos y que es patrimonio de todos los paraguayos y parte de nuestra identidad”, dijo la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, en ocasión de la firma del contrato.
Cualquier proceso de recuperación de este invaluable recurso natural sin duda llevará su tiempo, más aun si se busca abarcar seriamente todos los problemas de fondo que atañen a la seria crisis ecológica que lo afecta. Pero si no se toman acciones urgentes, quizás llegue un punto en que el daño sea irreversible.
Ojalá este plan sea finalmente el inicio de una campaña real de salvataje del emblemático lago Ypacaraí. Ojalá alguna vez volvamos a ver aquel lago que vio Demetrio, ese paisaje sublime que lo inspiró a componer una de las guaranias más bellas y representativas del Paraguay.
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La guarania en su centenario: hacia un debate libre y una crítica objetiva
José Asunción Flores venció a sus detractores y perseguidores. Sus creaciones gozan hoy de un reconocimiento inédito y, sin duda, merecido. Aunque aún queda mucho por hacer, la guarania ocupa un lugar indiscutible en el panorama cultural paraguayo y mundial, con un vigor acorde a su prestigio. No en vano numerosos compositores contemporáneos recurren a esta forma musical como matriz para sus producciones.
- Por Óscar Bogado Rolón
- Fotos Archivo
En el marco de las celebraciones por el centenario de la guarania, realizamos el pasado 5 de setiembre un encuentro fraterno en homenaje a los grandes creadores de nuestra música. El lugar fue el estudio del dramaturgo y guionista Tito Chamorro, en Ypacaraí.
Durante la fría noche se contó con la presencia de David Portillo, Javier Acosta Giangreco y Giovanni Primerano, talentosos artistas que, ante un grupo de amigos y amantes del arte, ofrecieron celebradas versiones de entrañables obras de Flores y otros destacados creadores que trabajaron la guarania, como Herminio Giménez y Mauricio Cardozo Ocampo, sumando sus propias composiciones, renovadoras de nuestro acervo con un lenguaje contemporáneo y fresco.
Allí se habló de lo consolidado que está la posición de que la guarania fue creada por el maestro Flores, una verdad que parece no admitir discusión. Sin embargo, en la conversación se evocó también el valioso aporte de Manuel Martínez Domínguez con su libro “Flores y la guarania: creacionismos, ficciones e identidad” (2022).
Se trata de una obra valiosa tanto por la profundidad de su análisis como por la con-cisión de su estilo. Martínez cuestiona la visión tradicio-nal que atribuye a Flores la creación ex nihilo de la gua-rania, desmontando lo que denomina el “creacionismo floreano”. Plantea, en cam-bio, que la guarania fue un fenómeno híbrido, nutrido de elementos preexistentes de la tradición musical paraguaya y de influencias europeas.
NUEVAS PREGUNTAS
De esa charla surgieron nue-vas preguntas: ¿fue realmente “Jejuí” la primera guarania? ¿Por qué Flores la excluyó de su repertorio? ¿Se trató acaso de un esla-bón en la evolución hacia la guarania que hoy conoce-mos? Lo cierto es que nece-sitamos seguir debatiendo estos temas y acercarnos, en la medida de lo posible, a la verdad, sin que ello implique restar méritos a nadie.
Las instituciones en las que se enseña e interpreta música nacional, como la Orquesta Sinfónica Nacional, los gremios de músicos como la Asociación de Autores Paragua-yos (APA), la Asociación de Músicos del Paraguay (AMP), la Entidad Paraguaya de Artistas Intérpretes o Ejecutantes (AIE), entre otras, deberían impulsar estos debates e investigaciones para que la historia de nuestra cultura se edifique sobre bases serias, lejos de las contaminaciones propias de la militancia partidaria y de los intereses sectarios.
Discutir sobre el origen de la guarania no debería confundirse con un ataque a Flores ni mucho menos con prácticas reminiscentes del régimen de Stroessner. Por ello, se hace imprescindible incrementar y profundizar el debate, acompañado de estudios e investigaciones serias. Hablar desde el fanatismo o la superficialidad tampoco construye. Es necesario opinar sin miedo a “pisar callos”, sin temor a estigmatizaciones o marginamientos. Y esto no atañe solo a la guarania: ninguna manifestación cultural debe-ría cristalizarse en dogmas.
FORTALECER LA CRÍTICA
Igualmente, urge fortalecer la crítica en torno a los espectáculos musicales, las nuevas producciones fonográficas y las creaciones contemporáneas. Sin crítica, la promoción cultural se debilita.
Más aún, en un mundo saturado de estímulos mediáticos, ello deriva en indiferencia y des-interés. La enriquecedora reunión en torno a los compositores que dieron forma a la guarania, además del disfrute de ese acervo ya clásico, nos dejó esta inquietud: la necesidad de discutir más sobre nuestra música. Abramos la discusión con nuevas voces.
Hay temas que no pueden comprenderse en su justa medida con una sola mirada por las diversas aristas que ofrece un fenómeno poliédrico como todo lo artístico. Otro balance positivo que cabe mencionar es que esta idea de profundizar la discusión prendió en el público al punto de que un de los presentes, David Portillo, presidente del APA, manifestó su intención de iniciar una serie de debates sobre el tema gua-rania y otros que aseguramos serán muy fructíferos. Sin duda el debate enriquece, vigoriza y nos man-tiene activos. Y como decía Oscar Wilde: “Hay sola-mente una cosa en el mundo peor que hablen de ti y es que no lo hagan”.
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“La guarania debe ser la bandera de unión y hermandad de nuestra patria”
La cantante y compositora Lizza Bogado se encuentra promocionando su último material discográfico, “Laboratorio del alma”, al tiempo que se apresta a llevar adelante varios proyectos este 2025 en el marco del año de la guarania, una celebración de la que afirma no puede permitirse estar ausente.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos Gentileza
La música es una manifestación que se expresa, sea por el propio soporte tecnológico y la técnica o por las sensaciones e ideas humanas, de distintas formas con el paso del tiempo. Es así que el cambio de sonoridades, de lenguaje, de la función social que cumplen las melodías en la cotidianeidad se transforman con los músicos. Por ello, una sociedad dinámica también tiene en movimiento a sus músicos y eso se registra con más claridad en los artistas de amplia trayectoria.
En este sentido, Lizza Bogado es una cantante y compositora con más de 40 años de trayectoria y en su trabajo se encuentran hilos conductores que marcan la temática y el gesto celebrante al cantar.
No obstante, su trabajo también marca movimiento y, con cada vez mayor preponderancia de su rol creador, se acompaña de jóvenes instrumentistas que renuevan la propuesta de la música tradicional paraguaya.
Actualmente, la artista viene promocionando su último disco, “Laboratorio del alma” (2024), y en simultáneo está registrando en estudio nuevos temas para su próximo álbum, enfocado en la guarania.
Lizza habló con El Gran Domingo de La Nación sobre su último disco, la línea temática de sus composiciones, el aire juvenil de sus temas y los proyectos para este 2025.
–Estás trabajando nuevas grabaciones actualmente, ¿qué venís haciendo y cuál es el norte de eso?
–En este momento estoy apasionadamente promocionando mi “Laboratorio del alma”, intentando a la vez entender a profundidad la temática de la música en plataformas. Yo vengo de un mundo musical muy diferente al actual. Es la primera vez que lanzo un álbum que no puedo tenerlo en formato físico, una aventura interesante. También elaborando lo que deseo sea mi homenaje a la guarania y a su creador en este centenario. No puedo permitirme estar ausente, así que ya de a poco estoy trabajando en un álbum con invitados queridos, temas nuevos y otros rescatados del baúl del olvido, dándoles un aire nuevo para traerlos de regreso al presente. Este año verá la luz seguro, Dios mediante.
AMOR ROMÁNTICO
–¿Qué lugar tiene en tus cajones de sensaciones inspiradoras el amor romántico? ¿Cuánto te lo permitís?
–El amor romántico siempre está presente en mi vida. Soy una romántica impenitente. Tengo canciones de amor y desamor. Ojalá la gente se anime a conocerme más a través de mis composiciones, como “Gracias”, “Ay, amor”, “A dónde fue el amor”, “Dame una mirada”, “Quiero hacerte feliz” o “Detener el tiempo”, por citar algunas.
–Hay una narrativa crítica y al mismo tiempo esperanzadora en canciones como “Crecer y vence”. ¿Cómo se cruzan estos universos?
–Vengo de una familia que fue perseguida por la dictadura, del lado de mi madre por ser liberal y de mi padre por no apostar a ningún partido político. Mi papá creía más en la fuerza del trabajo honesto que en la política partidaria. La injusticia es un bocado tan amargo que es una tortura deglutirlo. La viví también en carne propia cuando mi esposo fue llevado incomunicado, estando yo con 7 meses de embarazo y dos hijos pequeños que necesitaban a su madre. Durante una semana fui todos los días al Ministerio del Interior a preguntar cuál era el motivo de la detención de Benjamín, solo recibí humillaciones en vez de explicaciones por este atropello a su derecho a la libertad. La vida me ha moldeado y me hizo rebelde contra todo lo que es injusto. Eso se refleja en mis obras, que son historias propias y de personas que me inspiraron para contarlas con canciones.
LA GUARANIA
–¿Cómo pensás que la guarania irá tomando la agenda en los siguientes meses y qué lugar tendrá en tu repertorio este año?
–Todos los que hacemos música de una u otra manera esperamos que la gente haga más suyas las canciones creadas en el Paraguay. Que la guarania se convierta en la bandera de unión y hermandad de nuestra patria. Ella es para mí el sonido del alma de nuestra tierra, deseo que sus letras y melodías lleguen a todos los rincones del país y del mundo y haga que la ternura, la cordura, el coraje, el compromiso se conviertan en la esencia del ciudadano, como su creador José Asunción Flores, quien jamás claudicó. Él creó belleza que nos dejó como herencia a pesar de las persecuciones que sufrió.
–¿Las composiciones ya las armás con esos colores frescos?
–Las composiciones las hago siempre aferrada a mi guitarra. Ella es mi compañera y amiga, con ella he sacado todas las canciones hasta hoy, salvo algunas en coautoría. A veces la tecnología ayuda en el sentido de que por allí surge algo mientras estoy conduciendo. Entonces, en el teléfono grabo inmediatamente frases o melodías que me vienen a la mente para luego bajarlas a la realidad.
TAREA DE CADA DÍA
–¿Qué tipo de músicas o artistas escuchás normalmente?
–Escuchar música y voces es la tarea de cada día. Estilos diferentes, idiomas, música de todo el mundo, de culturas lejanas y cercanas. Últimamente ando nadando en las creaciones de la música de Tierra Adentro, el jahe’o y ando descubriendo un mundo de realidades propias que se habían escondido. Me gustan los nuevos talentos como Purahéi Soul, por lo innovadores que son, arriesgándose a navegar y buscar su propio lenguaje. Por costumbre siempre regreso a las voces y estilos, que fueron muchos, que me marcaron en mi niñez, adolescencia y juventud, como Luis Alberto del Paraná, Mercedes Sosa, Joan Báez, Bob Dylan y muchos otros. La lista es interminable.
–¿Cómo está tu proceso creativo actualmente?
–Aunque me cueste adueñarme de ese tiempo que tanto necesito para plasmar todo lo que tengo en mi interior, le hago trampas usando las madrugadas o a veces uniendo la noche con ella. Cuando uno quiere de verdad hacer realidad los sueños, jamás hay excusas para no realizarlos.
–¿Qué proyectos están en mira para este año?
–Viajes, conciertos, presentaciones, seguir con mi programa de radio, terminar de equipar mi pequeño estudio y seguir haciendo la música que me apasiona, en específico en un proyecto social usando la creación como herramienta en lugares vulnerables, especialmente con niños, mujeres y adultos mayores en estado de soledad y abandono. La vida es tan efímera y todo va tan rápido que cada día puede ser la última oportunidad para plantar una semilla más. Hay mucho por hacer y mientras haya vida y energía, en mi caso a tomar la guitarra como otros la asada, a trabajar con la sonrisa y la frente en alto. Hacer la tarea de intentar ser un buen ser humano porque todo lo material es menos importante que la esperanza que puedas dar al que la necesita.
PROYECTO SANADOR
–¿Qué es “Laboratorio del alma” y cómo lo expresás en el disco?
–“Laboratorio del alma” es mi proyecto más sanador. Fue concebido para alinear temas pendientes en mi espíritu y en mi mente. Las letras estaban esperando desde hace años que les saque el polvo y las envuelva en melodías para sacarlas al mundo. Me faltaba tal vez un empujoncito que me lo dio Berta Rojas, tirándome el desafío en una llamada sorpresiva un día del mes de junio de 2023. Entramos a estudio junto a Esteban Godoy (piano y arreglos), Dahia Valenzuela (guitarra clásica y eléctrica). A ellos les di la total libertad de interpretar, cada quien con su instrumento, lo que les dictaba su sentir y así con los otros músicos que pusieron su talento en el álbum: Paula Rodríguez en bajo, Sixto Tadeo Corvalán en el arpa, Ramón Nicolás Mendoza en la guitarra criolla y Gonzalo Resquín en la batería y percusiones. La experiencia fue de total sensorialidad y fue la primera vez que me sentí absolutamente libre de decidir la sonoridad de mi trabajo. Ellos me acompañaron con respeto, cariño y entrega absoluta. Eso hace de “Laboratorio del alma” un álbum que debe ser escuchado con atención porque, aparte del sonido, sé que aporta algo más a los sentidos del oyente.
–Trabajás con músicos jóvenes y arreglos modernos, ¿cómo lo pensaste eso?
–Creo fervientemente que el arte y la cultura deben reflejar el tiempo que vivimos, los sonidos también se van transformando y tomando otras coloraturas y sonoridades. Siempre digo que trabajar con los jóvenes también me ayuda a entender por dónde va la música, sin olvidar a los grandes maestros con quienes he trabajado a lo largo de estas cuatro décadas y mucho menos a los creadores clásicos que nos han legado tanta belleza e identidad. Es un riesgo también presentar nuevas propuestas, pero a mí no me gusta repetirme. La frescura que le dan los músicos de esta nueva generación a la experiencia que cargo sobre mis espaldas hace una fusión interesante y una propuesta que puede llegar al público que ya me conoce y espera cosas nuevas y me abre las puertas a las nuevas generaciones que no me conocen y a quienes puedo llegar a través de estos sonidos.