Según lo había manifestado la representante de las industrias farmacéuticas de nuestro país, el saldo que IPS adeudaba a fines de noviembre del 2023, era de USD 291 millones.

Si bien la entidad venía haciendo amortizaciones a cuenta, no eran por montos importantes, por lo que sería probable que el saldo a la fecha no haya tenido una variación sustancial.

No tiene sentido seguir llorando “sobre la leche derramada”. Los miembros del Consejo de Administración son los responsables del diseño y ejecución de los planes estratégicos institucionales de la entidad. Por lo que saldar esta deuda debería figurar entre sus principales prioridades.

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Lamentablemente son herencias del anterior gobierno y que el ente de alguna forma lo tendrá que regularizar lo antes posible, tal como ya los está haciendo el MEF con la que contrajo el MSPyBS.

La diferencia está en que esta última se hizo con el producido de los bonos del Tesoro de renta fija, emitidos dentro de nuestro mercado doméstico, en tanto que el IPS debería buscar los mecanismos que le permitan aplicarlo a saldarlos con recursos de su propia generación por ser autónomo y autárquico.

Independientemente al monto del capital adeudado, se debe considerar a los intereses moratorios y punitorios, que hacen agrandar el monto de la deuda pendiente.

Es por ello que sus autoridades deberían cuanto antes tomar la mejor decisión posible a los intereses de la institución para estructurar un plan de repago con las farmacéuticas, conducentes a su cancelación a la mayor brevedad posible, teniendo en cuenta que las necesidades de provisión de medicamentos e insumos son y seguirán siendo continuos dentro del mismo y cruciales para satisfacer las necesidades de todos los asegurados.

El IPS dentro de su activo corriente cuenta con la liquidez necesaria para utilizarlo para dicho propósito, pero dado que también existen otros gastos rígidos mensuales a cumplir y para no tocar su disponibilidad, bien podrían diseñar la emisión de bonos de renta fija en guaraníes a largo plazo, estructurando ellos mismos el prospecto de emisión que se adecue a la generación actual/proyectada de repago tanto del capital como de los intereses a devengar.

Esa es la gran ventaja comparativa que nos ofrece el mercado de capitales, en que uno mismo en función a su flujo de caja diseña los plazos de vencimientos de los pagos, y con el agregado que suponiendo que a mediano plazo las finanzas del IPS se vean más fortalecidas, tendrían posibilidades de hacer rescate anticipado de los bonos, lo cual en una institución financiera podría tornarse mucho más complejo.

Para todo esto el IPS cuenta con el Departamento de Administración y Finanzas, y con el responsable del área de inversiones, quienes en conjunto deberán trabajar para estructurar dicha potencial emisión y poner a consideración del Consejo de Administración.

Si bien es cierto que estas emisiones de bonos generan intereses a favor de los inversionistas, sería probable que sea menos oneroso de lo que hoy día estarían pagando por el atraso en los pagos de los compromisos ya contraídos.

La Carta Orgánica del IPS le faculta poder realizar estas emisiones, por lo que no deberían desaprovecharlo, con lo cual podrían “limpiar” el saldo pendiente actual y reencauzarlo con unas finanzas mucho más ordenadas y organizadas, de común acuerdo con las empresas farmacéuticas proveedoras.

Los asegurados comprenderán que este paquete de deuda es una “herencia maldita” de la administración saliente, y en donde se le tendrá que buscar la solución alternativa que mejor se pudiera adecuar a las posibilidades de generación de flujos de fondos de la institución para el repago tanto del capital como de los intereses a devengar, evitando que sea un “globo que se infle cada vez más”.

No haría falta que el IPS salga a buscar recursos financieros dentro del mercado externo, pues a nivel local una emisión en guaraníes no representa riesgo de cambio alguno y podría ser diseñada a un plazo no menor a 5 años y que tendría una muy buena receptividad, ya que los inversionistas saben de la solvencia de la institución y que este desfasaje financiero actual es producto de una coyuntura desfavorable ajena a sus deseos de una buena administración financiera.

Según lo había manifestado la representante de las industrias farmacéuticas de nuestro país, el saldo que IPS adeudaba a fines de noviembre del 2023, era de USD 291 millones.

Si bien la entidad venía haciendo amortizaciones a cuenta, no eran por montos importantes, por lo que sería probable que el saldo a la fecha no haya tenido una variación sustancial.

No tiene sentido seguir llorando “sobre la leche derramada”. Los miembros del Consejo de Administración son los responsables del diseño y ejecución de los planes estratégicos institucionales de la entidad. Por lo que saldar esta deuda debería figurar entre sus principales prioridades.

Lamentablemente son herencias del anterior gobierno y que el ente de alguna forma lo tendrá que regularizar lo antes posible, tal como ya los está haciendo el MEF con la que contrajo el MSPyBS.

La diferencia está en que esta última se hizo con el producido de los bonos del Tesoro de renta fija, emitidos dentro de nuestro mercado doméstico, en tanto que el IPS debería buscar los mecanismos que le permitan aplicarlo a saldarlos con recursos de su propia generación por ser autónomo y autárquico.

Independientemente al monto del capital adeudado, se debe considerar a los intereses moratorios y punitorios, que hacen agrandar el monto de la deuda pendiente.

Es por ello que sus autoridades deberían cuanto antes tomar la mejor decisión posible a los intereses de la institución para estructurar un plan de repago con las farmacéuticas, conducentes a su cancelación a la mayor brevedad posible, teniendo en cuenta que las necesidades de provisión de medicamentos e insumos son y seguirán siendo continuos dentro del mismo y cruciales para satisfacer las necesidades de todos los asegurados.

El IPS dentro de su activo corriente cuenta con la liquidez necesaria para utilizarlo para dicho propósito, pero dado que también existen otros gastos rígidos mensuales a cumplir y para no tocar su disponibilidad, bien podrían diseñar la emisión de bonos de renta fija en guaraníes a largo plazo, estructurando ellos mismos el prospecto de emisión que se adecue a la generación actual/proyectada de repago tanto del capital como de los intereses a devengar.

Esa es la gran ventaja comparativa que nos ofrece el mercado de capitales, en que uno mismo en función a su flujo de caja diseña los plazos de vencimientos de los pagos, y con el agregado que suponiendo que a mediano plazo las finanzas del IPS se vean más fortalecidas, tendrían posibilidades de hacer rescate anticipado de los bonos, lo cual en una institución financiera podría tornarse mucho más complejo.

Para todo esto el IPS cuenta con el Departamento de Administración y Finanzas, y con el responsable del área de inversiones, quienes en conjunto deberán trabajar para estructurar dicha potencial emisión y poner a consideración del Consejo de Administración.

Si bien es cierto que estas emisiones de bonos generan intereses a favor de los inversionistas, sería probable que sea menos oneroso de lo que hoy día estarían pagando por el atraso en los pagos de los compromisos ya contraídos.

La Carta Orgánica del IPS le faculta poder realizar estas emisiones, por lo que no deberían desaprovecharlo, con lo cual podrían “limpiar” el saldo pendiente actual y reencauzarlo con unas finanzas mucho más ordenadas y organizadas, de común acuerdo con las empresas farmacéuticas proveedoras.

Los asegurados comprenderán que este paquete de deuda es una “herencia maldita” de la administración saliente, y en donde se le tendrá que buscar la solución alternativa que mejor se pudiera adecuar a las posibilidades de generación de flujos de fondos de la institución para el repago tanto del capital como de los intereses a devengar, evitando que sea un “globo que se infle cada vez más”.

No haría falta que el IPS salga a buscar recursos financieros dentro del mercado externo, pues a nivel local una emisión en guaraníes no representa riesgo de cambio alguno y podría ser diseñada a un plazo no menor a 5 años y que tendría una muy buena receptividad, ya que los inversionistas saben de la solvencia de la institución y que este desfasaje financiero actual es producto de una coyuntura desfavorable ajena a sus deseos de una buena administración financiera.

Etiquetas: #Deuda#IPS

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