Estudio Benítez celebra siete décadas de historia convertido en un grupo empresarial que integra soluciones de comunicación, producción y creatividad para responder a las nuevas exigencias del mercado. Selene Benítez, CEO de Grupo Benítez, cuenta cómo lograron la permanencia a través de la innovación, la profesionalización y la capacidad de adaptación permitieron transformar un legado familiar en una organización preparada para los desafíos actuales.
Sostener una empresa familiar a lo largo de siete décadas es un logro que muy pocas organizaciones en Paraguay pueden exhibir. Sin embargo, el verdadero reto no es conservar un apellido en el cartel de la entrada, sino profesionalizar la estructura para que la memoria histórica se transforme en un motor de cambio. Grupo Benítez nació en una época con reglas de juego completamente distintas, pero su esencia innovadora -aquella que introdujo la serigrafía en el país- sigue intacta.
Hoy, la continuidad generacional se vive dentro del grupo con respeto, pero sobre todo con conciencia de transformación. El legado ya no se mide en años, sino en la capacidad de anticiparse a las necesidades de las marcas en la era del contenido audiovisual y la estrategia digital. En esta entrevista exclusiva, conversamos sobre el peso de la responsabilidad, la toma de decisiones con criterio y el arte de evolucionar sin perder el foco operativo que los hizo grandes.
Estudio Benítez cumple 70 años de historia. ¿Qué representa para usted mirar ese recorrido desde el lugar que ocupa hoy?
Ante todo, una responsabilidad. No es solamente una fecha para mirar hacia atrás, sino una oportunidad para entender todo lo que se construyó y preguntarnos cómo esa historia sigue teniendo valor en el presente.
Estudio Benítez nació en una época muy distinta, con otra forma de hacer publicidad, de producir y de comunicar. Sin embargo, hay algo que se mantuvo: la vocación de responder de manera específica a las necesidades de las marcas. Hoy, desde Grupo Benítez, nos toca cuidar esa historia, pero también proyectarla.
El legado no puede quedarse detenido en el tiempo. Tiene que convertirse en una base para seguir evolucionando.
Estudio Benítez es recordado por su vínculo con la introducción de la serigrafía en Paraguay. ¿Cómo interpreta hoy ese hito dentro de la evolución de la empresa?
La serigrafía fue un punto importante porque marcó una manera distinta de producir y de responder al mercado publicitario de ese momento. Pero más allá de la técnica en sí, lo importante fue la actitud detrás de ese paso: incorporar herramientas, aprender, adaptarse y ofrecer algo que el mercado necesitaba. Esa actitud es la que conecta aquel momento con el presente.
Hoy las herramientas son otras. Hablamos de producción digital, campañas, contenidos audiovisuales, experiencias de marca, redes sociales y tecnología. Pero el principio sigue siendo muy parecido: entender hacia dónde va la comunicación y prepararnos para responder.
Muchas empresas familiares logran conservar una historia, pero no todas logran transformarla en una estructura preparada para el presente. ¿Cómo se vive esa responsabilidad dentro de Grupo Benítez?
Se vive con mucho respeto, pero también con mucha conciencia de cambio. Una empresa familiar no puede sostenerse únicamente sobre la memoria o sobre el apellido. Tiene que profesionalizarse, tomar decisiones, ordenar procesos y construir equipos. Para mí, la continuidad generacional no significa repetir exactamente lo que hicieron quienes vinieron antes. Significa entender qué hicieron posible y llevarlo hacia una nueva etapa.
En Grupo Benítez, esa responsabilidad se traduce en mirar la historia como una base, no como un límite. Lo que recibimos fue una trayectoria muy valiosa, pero nuestro trabajo actual es convertir esa trayectoria en una organización preparada para las exigencias de hoy.
¿En qué momento entendieron que Estudio Benítez ya no podía ser visto solamente como una empresa de producción industrial publicitaria, sino como la base de un holding empresarial?
Con el tiempo vimos que los clientes ya no necesitaban únicamente productos o piezas aisladas. Necesitaban soluciones más completas, una visión integral para anticipar aspectos que todavía no estaban claramente identificados al inicio del proceso. Una marca podría requerir identidad visual, materiales gráficos, presencia en eventos, contenidos digitales, fotografía, video, pauta, redes sociales o una campaña integral. Muchas veces esas necesidades estaban conectadas entre sí, pero se resolvían con proveedores distintos, sin una mirada común.
Grupo Benítez surge justamente de esa lectura: la posibilidad de ordenar distintas capacidades bajo una misma visión. Estudio Benítez sigue siendo la raíz histórica y productiva, pero hoy convive con unidades que responden a nuevas demandas del mercado.
Si tuviera que explicar qué es hoy Grupo Benítez a un empresario que todavía lo asocia únicamente con Estudio Benítez, ¿cómo lo definiría?
Lo definiría como un ecosistema de comunicación, producción y creatividad para marcas, empresas e instituciones. Integramos distintas unidades especializadas que permiten acompañar a una organización en varias etapas de su comunicación: desde la estrategia y la construcción de marca hasta la producción gráfica, la presencia física en eventos, las campañas digitales y el contenido audiovisual.
¿Qué cambia para una marca cuando puede encontrar estrategia, diseño, producción, activación y contenido dentro de una misma estructura?
Cambia la coherencia del proceso. Cuando una marca trabaja cada etapa por separado, esto puede generar pérdida de tiempo, falta de consistencia o decisiones desconectadas. Cuando esas capacidades están integradas, es posible construir una mirada más ordenada. La idea, la imagen, el soporte, la experiencia y la ejecución pueden responder a un mismo criterio. No se trata solo de tener varios servicios. Se trata de poder entender qué necesita comunicar una marca y cómo llevar esa necesidad a distintos formatos de manera coherente, eficiente y profesional.
¿Qué rol cumple cada unidad dentro de esa visión integral?
Cada unidad cumple una función específica, pero todas forman parte de una misma lógica. Estudio Benítez concentra la trayectoria productiva del grupo: impresión, artículos publicitarios, reconocimientos, señalética, cartelería, papelería institucional y soluciones gráficas.
Es la unidad que expresa nuestro origen y nuestra capacidad industrial. Stand Studio trabaja la presencia física de las marcas mediante stands, pódiums, activaciones y estructuras para eventos o puntos de contacto. Su valor está en convertir una idea de marca en un espacio visible y memorable.
Lunabe aporta la dimensión estratégica, creativa y digital. Trabaja redes sociales, campañas, branding, páginas web, relaciones públicas y planificación de comunicación. 321 Films responde a la necesidad actual de contenido audiovisual y fotografía: videos institucionales, reels, spots, coberturas, fotografía de productos y campañas.
Desde su mirada, ¿Cómo cambió la publicidad paraguaya en estos años?
Hoy está mucho más conectada con la estrategia de negocio, con la reputación, con la experiencia del cliente y con la construcción de marca a largo plazo. También cambió la velocidad. Las marcas necesitan responder más rápido, adaptarse a nuevos canales y sostener una presencia constante. Pero al mismo tiempo, esa velocidad no puede reemplazar al criterio. Comunicar más no siempre significa comunicar mejor. En Paraguay vemos un mercado cada vez más exigente. Las empresas entienden que la comunicación no es un accesorio, sino una parte importante de cómo se presentan, cómo compiten y cómo construyen confianza.
¿Cree que las empresas paraguayas están empezando a entender la comunicación como una herramienta estratégica de negocio?
Durante mucho tiempo, la comunicación fue vista principalmente como algo promocional o puntual. Hoy se entiende que una marca bien construida puede influir en la confianza, en la percepción del mercado, en la relación con sus clientes y en la forma en que se diferencia frente a la competencia.
Cuando mira los próximos años, ¿Cuál cree que será el mayor desafío para Grupo Benítez? Seguir integrando capacidades sin perder el foco. El mercado cambia muy rápido y aparecen nuevas herramientas, nuevos canales y nuevas formas de relacionarse con las audiencias. Pero no todo cambio significa avance.
El desafío está en incorporar tecnología, creatividad y nuevos servicios con criterio, no por moda. Tenemos que seguir leyendo el mercado, entendiendo a los clientes y fortaleciendo una estructura que pueda responder con calidad y consistencia. El futuro del grupo está en seguir evolucionando, pero sin olvidar que nuestra mayor fortaleza siempre fue hacer que las ideas se conviertan en algo concreto.
Si tuviera que dejar una idea central sobre lo que significan estos 70 años, no solo para Estudio Benítez sino para quienes construyen empresas en Paraguay, ¿Cuál sería?
Estos 70 años muestran que una empresa permanece cuando entiende que su historia no es un punto de llegada irrevocable, sino una base para seguir construyendo. Para nosotros, mirar hacia atrás significa reconocer el trabajo de quienes iniciaron este camino, pero también asumir la responsabilidad de continuar ese recorrido con una mirada actual. El mercado cambió, la comunicación cambió y las marcas también cambiaron. Lo importante es no quedarse detenido en lo que alguna vez funcionó, sino conservar el criterio, el compromiso y la capacidad de adaptación. Si hay una idea que resume esta etapa, es que el legado tiene valor cuando logra proyectarse.