“Inflar el perro” es un término utilizado cuando se le otorga proporciones exageradas a una cosa o a una noticia. Es lo que hoy viene haciendo de manera sistemática el 80 % de la prensa que había hecho campaña para que Santiago Peña no conquiste el poder el 30 de abril pasado. Son los mismos que se mantuvieron calladitos durante los cinco años del gobierno de Mario Abdo y no vieron los escandalosos hechos de corrupción que hoy nos confirma la Contraloría General de la República y tampoco vieron el arco libre que dejaron para el fortalecimiento de la “industria” del narcotráfico.

Estas campañas instaladas con títulos catástrofes de los principales matutinos y amplificadas en todas las plataformas no duran más de 48 horas. Se caen por su propio peso. Sucede que la noticia está inflada como un globo que revienta dejando nada en poco tiempo.

“Bochorno internacional”, “Papelón del gobierno arrastra por el suelo el nombre del país”, son algunos de los titulares referidos al caso del jefe de gabinete del Ministerio de Agricultura que firma un memorándum con un país inexistente. Un funcionario de menor rango, muy distinto al caso donde estuvo involucrado el expresidente Abdo, con su jefe de gabinete y su ministra de Industria con el caso del Lamborghini, al que por cierto no le habían dado tanta tinta, con al anecdótico caso reciente, que antes que un bochorno fue precisamente eso, una anécdota. Por un jefe de gabinete de un ministerio hicieron portadas y en el caso del expresidente no sucedió lo mismo. Hay una enorme desproporción, pero sirve para “pegarle” a Peña y a la vez corrobora y deja en evidencia el nivel de saña que existe con el gobierno por parte de dos grupos de medios (Zuccolillo - Vierci). Es decir, hicieron lo que vienen haciendo con este grupo que conquistó el poder: exagerar por odio y por intereses. Exactamente, haciendo lo mismo que les llevó al descrédito.

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Mientras tanto, el presidente Peña, en encuentros internacionales con el papa Francisco, con empresarios italianos y luego con su par de Emiratos Árabes Unidos en búsqueda de cooperación, inversiones y las relaciones entre Mercosur y EAU, obviamente nada de esto es amplificado, solo el caso “Kailasiano”.

La semana pasada, Petropar anunció nuevamente la reducción del precio del combustible en beneficio del consumidor final, es decir, el ciudadano, medida calificada por estos mismos conglomerados como populista y ayer lo hicieron maximizando que la promoción de “gas gratis” fue un caos, cuando toda la semana desde las redes, la petrolera aclaró que se trataba de una promoción limitada para 330 personas.

Cada semana hay una inflada de perro distinta. Lo que en realidad están logrando estos medios es un efecto contrario a su búsqueda esencial de desgastar, puesto que critican tan inmisericorde e irracionalmente que terminan vaciando de interés los temas de sus críticas.

Recuerdo las campañas sugeridas por el finado Acero Zuccolillo, que golpeaba en los lugares claves y eso generaba un dolor de cabeza a los gobiernos de turno y los hacía tambalear, ahora picotean como pájaro carpintero sobre todo lo que surja del gobierno de turno y la ciudadanía ya no asimila tanto ruido. Los ciudadanos no toman las banderas de sus críticas, los ciudadanos solo toman aquellos hechos que le generan o miedo o indignación o las cuestiones que sean útiles para su vida.

Se convierten en cuestionadores seriales del gobierno desde la abundancia y no desde la calidad, lo que genera un efecto contrario, terminan fortaleciendo a Peña y de paso al objetivo que los obsesiona: Horacio Cartes. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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