- POR ISMAEL CALA
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En el marco de la Semana Global del Emprendimiento, nos encontramos en un momento propicio para reflexionar sobre la naturaleza transformadora del emprender. El emprendimiento va más allá de la mera creación de empresas; es una odisea de crecimiento personal y colectivo, un camino que nos desafía a ser mejores en cada paso que damos.
Cada idea, cada sueño tiene el potencial de cristalizarse en un proyecto que no solo cambie nuestras vidas, sino que también inspire y transforme a las comunidades. Emprender es, en su esencia, un acto de valentía, una declaración de fe en nuestras propias capacidades y en el poder de nuestras visiones.
Sin embargo, es vital reconocer que el camino del emprendedor está lleno de desafíos. No se trata únicamente de un viaje hacia el éxito económico, sino también hacia el autoconocimiento y la autotransformación. Cada obstáculo, cada fracaso nos brinda una invaluable oportunidad de aprendizaje y fortalecimiento de nuestro carácter.
Esta semana es un recordatorio potente de que cada uno de nosotros posee el poder de ser un agente de cambio significativo. La magnitud de nuestra idea o proyecto es secundaria; lo que realmente importa es la pasión, el compromiso y la perseverancia que invertimos en ellos. Es una manera de imprimir nuestra huella en el mundo.
Esta celebración nos invita a percibir el emprendimiento no solo como una meta económica, sino como un estilo de vida. Es una oportunidad para crecer, para conectarnos con otros y para aportar al desarrollo de un futuro prometedor. Durante esta semana, celebremos no solo los negocios y proyectos que creamos, sino también a las personas en quienes nos convertimos en el proceso.
El emprendimiento es también un viaje de descubrimiento cultural y social. Nos sumergimos en diversas culturas y entornos, aprendiendo a ser más empáticos y comprensivos con las realidades ajenas. Esta apertura es fundamental para crear soluciones y empresas que no solo sean rentables, sino también sostenibles y responsables con el entorno y la sociedad.
Se trata de una oportunidad de oro para desarrollarnos integralmente, para conectarnos con nuestra comunidad y para contribuir a la creación de un mundo lleno de oportunidades y esperanzas.
Juntos, como emprendedores, como soñadores, como agentes de cambio, podemos hacer del mundo un lugar de infinitas posibilidades y un futuro brillante para todos.
Esta semana es un recordatorio potente de que cada uno de nosotros posee el poder de ser un agente de cambio significativo. La magnitud de nuestra idea o proyecto es secundaria; lo que realmente importa es la pasión, el compromiso y la perseverancia que invertimos en ellos.
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“La música es una herramienta para transformar comunidades”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.
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El sabor del Líbano late en Asunción
Por: Adelaida Alcaraz
En un circuito gastronómico cada vez más competitivo, Delicias de Juju logra destacarse por su creatividad e historia. Y es que más que un restaurante, este recinto ofrece un viaje sensorial al corazón del Líbano, construido a partir de recetas familiares, hospitalidad y una profunda conexión con las raíces de su fundadora, Joumana “Juju” Rahal.
La historia de “Juju” comenzó lejos de Paraguay. Nacida en el Líbano, emigró siendo muy joven y encontró en la cocina una forma de mantener vivo el vínculo con su tierra.
Así, lo que inició como la preparación de platos para familiares y amigos fue creciendo gracias a la recomendación de boca en boca hasta convertirse en un exitoso servicio de catering. Años después, ese sueño dio un nuevo paso con la apertura de un espacio propio que hoy invita a descubrir la auténtica gastronomía libanesa.
Ubicado en delSol Shopping & Lifestyle, en el acceso del Parking López Moreira, el restaurante ofrece una experiencia que va mucho más allá de la comida. Su ambientación, inspirada en la arquitectura y los colores del Medio Oriente, crea un entorno cálido y elegante donde cada detalle está pensado para transportar al visitante a otra cultura.
La carta es una invitación a explorar sabores poco habituales en Paraguay. Conviven clásicos como el hummus, el faláfel, el kibbeh, el baba ganoush y las sfihas, con preparaciones más exóticas como el maalube, elaborado con arroz especiado, berenjenas, tomates y frutos secos; hojas de parra rellenas, brochetas shish tawouk, kafta y shawarmas preparados con recetas tradicionales. Para quienes desean descubrir la cocina libanesa por primera vez, la Experiencia Libanesa permite compartir una selección de los platos más representativos de la casa.
Uno de los mayores diferenciales de Delicias de Juju es su atención. Es habitual que la propia Juju recorra las mesas, explique el origen de cada preparación y comparta costumbres de su país, transformando cada comida en una experiencia cercana y auténtica. Esa hospitalidad, característica de la cultura libanesa, convierte al restaurante en un lugar donde los clientes no solo comen, sino que conocen una historia.
Los amantes del dulce también encuentran una propuesta singular. El menú incluye postres tradicionales como el baklava, el knafeh y los maamoul, además del ya famoso Chocolate Dubái, una creación que despertó gran interés entre los fanáticos de la repostería internacional.
Además de almuerzos y cenas, el restaurante cuenta con espacios ideales para desayunos, meriendas, reuniones corporativas y celebraciones privadas, consolidándose como un punto de encuentro para quienes buscan una experiencia diferente.
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Lizzie Kennedy: “La IA no viene a reemplazar personas, sino a transformar la forma de hacer negocios”
La primera mujer en liderar Nestlé Paraguay destacó que el objetivo de la Academia CAP es acercar a los empresarios herramientas y experiencias concretas para afrontar los desafíos que plantea la inteligencia artificial.
Derribar mitos. La llegada y adopción de nuevas herramientas como la inteligencia artificial (IA), debe ser vista como una oportunidad para transformar la forma de liderar, innovar y hacer negocios.
Con esa premisa, Lizzie Kennedy, country manager de Nestlé Paraguay y primera mujer en dirigir la filial local de la compañía, fue la anfitriona del panel ”¿Habilitador o stopper? ¿Qué lugar le estás dando a la IA en tu organización?”, organizado por la Academia de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP).
Kennedy explicó que el encuentro tuvo como propósito generar un espacio de reflexión sobre cómo las empresas pueden crecer y reinventarse frente a los cambios que impulsa la inteligencia artificial.
Además, señaló que la iniciativa buscó compartir experiencias reales de organizaciones que ya incorporaron esta tecnología para que otras compañías puedan conocer sus beneficios, reducir los riesgos asociados a la implementación y acceder a información práctica sobre el tema.
Cómo responder a la transformación. La ejecutiva destacó que la Academia CAP fue creada para acercar a los socios temas de actualidad e interés para el sector empresarial.
En ese sentido, sostuvo que la inteligencia artificial es una realidad que obliga a los líderes a tomar decisiones y definir cómo responder a una transformación que ya forma parte del entorno de los negocios.
“Hoy nos convoca un tema muy vigente. Podemos intentar escapar o decidir acompañar esta transformación. Nosotros elegimos mirarla de frente y preguntarnos cómo asumirla desde el mundo de los negocios”, expresó.
Innovación y principales mitos alrededor de la IA. Como parte de esa propuesta, la organización convocó a un especialista internacional y a representantes de empresas que compartieron casos concretos sobre la incorporación de inteligencia artificial en sus procesos.
Según Kennedy, el objetivo fue demostrar que la IA ya está presente en las organizaciones y que puede convertirse en una herramienta para innovar, optimizar tareas y fortalecer las estrategias comerciales.
Asimismo, remarcó la importancia de derribar uno de los principales mitos que rodean a esta tecnología. “Tenemos que romper el paradigma de que la inteligencia artificial viene a reemplazar personas. La idea también es mostrar que, aunque muchos la perciban como algo complejo o costoso, ya forma parte del día a día y puede convertirse en una oportunidad para transformar las tareas, la forma de hacer negocios”, afirmó.
Trayectoria y experiencia. Kennedy lidera Nestlé Paraguay desde 2025, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar la máxima posición ejecutiva de la compañía en el país.
La filial emplea a más de 1.100 personas y fue elegida por la multinacional como sede de su Centro de Servicios Compartidos para América Latina y parte de Europa, desde donde presta soporte a operaciones de distintos mercados de la región.
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Expertos analizan cómo la inteligencia artificial transformará el talento paraguayo
Encuentros 4.0 Experiencia Paraguay celebra su tercera edición con referentes del Gobierno, la academia y el sector tecnológico para analizar cómo la IA está transformando el empleo, la educación y la competitividad del país.
La irrupción de la inteligencia artificial ya no es una promesa del futuro, está modificando la manera en que las empresas contratan, las universidades forman profesionales y los gobiernos diseñan políticas públicas. En este nuevo escenario, donde el talento se convirtió en el principal activo de la economía digital, Paraguay volverá a convertirse en un punto de encuentro para debatir cómo preparar a las personas para los desafíos de una transformación que avanza a una velocidad sin precedentes.
Con ese objetivo, el próximo 11 de agosto, la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) será sede de la tercera edición de Encuentros 4.0 Experiencia Paraguay, un espacio organizado por Personal que reunirá a especialistas nacionales e internacionales para analizar el impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo del talento, la innovación y el crecimiento del país.
Bajo el lema “Talento en la era de la IA: las habilidades que definirán el futuro”, el encuentro busca responder una de las preguntas más relevantes para empresas, instituciones educativas y gobiernos: ¿qué competencias serán indispensables en un mundo donde la inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana y de los procesos productivos?
La actividad, de acceso gratuito y modalidad híbrida -presencial y virtual-, forma parte del ciclo regional Encuentros 4.0 LATAM, que ya recorrió diversas ciudades de Argentina y consolida a Paraguay como uno de los escenarios clave para discutir el futuro del trabajo y la transformación tecnológica en América Latina.
La tecnología cambia, pero el talento sigue siendo el diferencial: La automatización, la inteligencia artificial generativa, el análisis de datos y las plataformas digitales están redefiniendo industrias completas. Sin embargo, los expertos coinciden en que el verdadero diferencial competitivo seguirá estando en las personas.
Precisamente sobre ese eje girará la apertura del evento, encabezada por Guillermo Paez, director de Plataformas y Servicios de Personal, quien abordará cómo las habilidades humanas evolucionan frente a un entorno cada vez más digital y cuáles serán las capacidades más demandadas para liderar organizaciones en la próxima década.
Más allá del conocimiento técnico, competencias como el pensamiento crítico, la creatividad, la adaptabilidad, el liderazgo, la comunicación y la capacidad de trabajar junto a sistemas de inteligencia artificial aparecen como las nuevas herramientas indispensables para el mercado laboral.
Inteligencia artificial con ética y confianza. Uno de los momentos centrales será el panel “Las bases de una IA confiable”, donde especialistas debatirán sobre uno de los mayores desafíos de la revolución tecnológica: desarrollar inteligencia artificial que sea transparente, segura y centrada en las personas.
Participarán Alejandro Ditzend, presidente de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial, y Rafael Palau, presidente de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial, quienes analizarán aspectos vinculados con la gobernanza tecnológica, la ética, la regulación y la construcción de confianza en el uso de estas herramientas.
La discusión cobra especial relevancia en un contexto donde gobiernos y empresas avanzan hacia marcos regulatorios que permitan aprovechar el potencial de la IA sin comprometer derechos, privacidad ni seguridad.
Preparar al Paraguay para la economía del conocimiento: El segundo panel pondrá el foco en uno de los mayores desafíos nacionales: la formación del talento.
Bajo el título “El futuro del talento”, representantes del sector público, la academia y la empresa debatirán cómo preparar a las nuevas generaciones para competir en una economía impulsada por la innovación.
Participarán el ministro de Educación y Ciencias, Luis Ramírez; Fernando Jasi, director de Servicios Corporativos de Personal Paraguay; y Diego Pinto, presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Nacional de Asunción.
El diálogo buscará responder cómo deben evolucionar los sistemas educativos, qué habilidades demandará el mercado laboral y de qué manera la colaboración entre universidades, empresas y Estado puede acelerar la transformación digital del país.
Del cambio tecnológico al emprendimiento. La jornada culminará con una mirada inspiradora sobre cómo convertir la revolución digital en oportunidades concretas para emprender, innovar y generar impacto.
El cierre estará a cargo del politólogo especializado en innovación Augusto Salvatto, acompañado por Emiliano González, CEO de GEM Dental Design, y Samanta Adorno, estudiante e investigadora de la Universidad de Kansas, quienes compartirán experiencias sobre cómo la curiosidad, la creatividad y la tecnología pueden convertirse en motores de nuevos proyectos de alto valor.
Un espacio que gana protagonismo en Paraguay. Desde su primera edición en 2024, Encuentros 4.0 se consolidó como uno de los principales espacios de reflexión sobre transformación digital en Paraguay.
La edición inaugural estuvo enfocada en la modernización del Estado y tecnologías emergentes como blockchain e inteligencia artificial. En 2025, el encuentro profundizó el debate sobre inteligencia artificial, redes inteligentes, ciberseguridad, emprendimiento y formación de talento digital.
Este año, el eje vuelve a centrarse en el capital humano, entendiendo que la competitividad de los países ya no dependerá únicamente de su infraestructura o recursos naturales, sino de su capacidad para desarrollar personas preparadas para liderar la economía del conocimiento.
En un escenario donde la inteligencia artificial redefine las reglas del juego, iniciativas como Encuentros 4.0 buscan impulsar un diálogo estratégico entre empresas, universidades y sector público para que Paraguay no solo acompañe la transformación tecnológica global, sino que también forme parte activa de ella.