- POR ISMAEL CALA
- www.IsmaelCala.com
- Twitter: @cala
- Instagram: ismaelcala
- Facebook: Ismael Cala
En el marco de la Semana Global del Emprendimiento, nos encontramos en un momento propicio para reflexionar sobre la naturaleza transformadora del emprender. El emprendimiento va más allá de la mera creación de empresas; es una odisea de crecimiento personal y colectivo, un camino que nos desafía a ser mejores en cada paso que damos.
Cada idea, cada sueño tiene el potencial de cristalizarse en un proyecto que no solo cambie nuestras vidas, sino que también inspire y transforme a las comunidades. Emprender es, en su esencia, un acto de valentía, una declaración de fe en nuestras propias capacidades y en el poder de nuestras visiones.
Sin embargo, es vital reconocer que el camino del emprendedor está lleno de desafíos. No se trata únicamente de un viaje hacia el éxito económico, sino también hacia el autoconocimiento y la autotransformación. Cada obstáculo, cada fracaso nos brinda una invaluable oportunidad de aprendizaje y fortalecimiento de nuestro carácter.
Esta semana es un recordatorio potente de que cada uno de nosotros posee el poder de ser un agente de cambio significativo. La magnitud de nuestra idea o proyecto es secundaria; lo que realmente importa es la pasión, el compromiso y la perseverancia que invertimos en ellos. Es una manera de imprimir nuestra huella en el mundo.
Esta celebración nos invita a percibir el emprendimiento no solo como una meta económica, sino como un estilo de vida. Es una oportunidad para crecer, para conectarnos con otros y para aportar al desarrollo de un futuro prometedor. Durante esta semana, celebremos no solo los negocios y proyectos que creamos, sino también a las personas en quienes nos convertimos en el proceso.
El emprendimiento es también un viaje de descubrimiento cultural y social. Nos sumergimos en diversas culturas y entornos, aprendiendo a ser más empáticos y comprensivos con las realidades ajenas. Esta apertura es fundamental para crear soluciones y empresas que no solo sean rentables, sino también sostenibles y responsables con el entorno y la sociedad.
Se trata de una oportunidad de oro para desarrollarnos integralmente, para conectarnos con nuestra comunidad y para contribuir a la creación de un mundo lleno de oportunidades y esperanzas.
Juntos, como emprendedores, como soñadores, como agentes de cambio, podemos hacer del mundo un lugar de infinitas posibilidades y un futuro brillante para todos.
Esta semana es un recordatorio potente de que cada uno de nosotros posee el poder de ser un agente de cambio significativo. La magnitud de nuestra idea o proyecto es secundaria; lo que realmente importa es la pasión, el compromiso y la perseverancia que invertimos en ellos.
Dejanos tu comentario
Amor por las mascotas llevó a una paraguaya a YLAI 2026
Por: Adelaida Alcaraz
Lo que nació como un gesto de cariño hacia los animales hoy es un emprendimiento con identidad propia, clientes fieles y proyección regional. Beatriz Guillén, fundadora de Dog Appétit, fue seleccionada para el programa Young Leaders of the Americas Initiative (YLAI) y llevará su experiencia desde Paraguay a una red continental de líderes emprendedores.
Dog Appétit no nació en un laboratorio ni en una incubadora. Nació desde el amor. Desde la observación cotidiana de cómo las mascotas se convirtieron en miembros centrales de la familia y de cómo el mercado local todavía no ofrecía propuestas diferenciadas, seguras y pensadas para su bienestar.
Beatriz Guillén, fundadora de Dog Appétit, identificó esa oportunidad y decidió crear algo distinto: productos alimenticios y propuestas especiales para perros que combinan calidad, personalización y experiencia. No se trata solo de comida; se trata de momentos. Cumpleaños, regalos, celebraciones y gestos que refuerzan el vínculo entre las personas y sus mascotas.
Esa sensibilidad convertida en modelo de negocio hoy recibe una validación internacional. Beatriz fue seleccionada para participar del Young Leaders of the Americas Initiative (YLAI), uno de los programas de liderazgo empresarial más importantes impulsados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
“Ser seleccionada para YLAI representa un reconocimiento muy importante al trabajo que vengo construyendo con Dog Appétit desde Paraguay. Es la validación de que los proyectos que nacen desde la pasión, pero también con visión de impacto, pueden trascender fronteras”, expresó.
Para la emprendedora, la experiencia marcará un antes y un después. Durante el programa podrá adquirir herramientas estratégicas, nuevas miradas sobre escalabilidad y, sobre todo, generar conexiones con emprendedores y mentores de toda la región y Estados Unidos.
“Eso sin duda se va a traducir en una evolución de Dog Appétit, tanto en su propuesta de valor como en su proyección a nuevos mercados”, afirmó.
Contó que uno de los mayores desafíos fue educar al mercado. En sus inicios, no todos estaban familiarizados con este tipo de propuestas para mascotas. Hubo que generar confianza, demostrar calidad y explicar el valor del producto.
Esa cercanía con el cliente se convirtió en el mayor activo de la marca. “El feedback que recibimos es muy emocional. Muchos clientes nos dicen que nuestros productos les permiten celebrar a sus mascotas como un miembro más de la familia. Eso es lo que nos impulsa a seguir creciendo”, contó.
Hoy, Beatriz ve oportunidades claras para expandir el modelo en otros países de la región. La tendencia hacia una mayor humanización de las mascotas y la búsqueda de productos de calidad es una realidad en toda Latinoamérica.
Además, destaca el rol del comercio digital como gran habilitador para pequeños negocios. “Las herramientas digitales están democratizando el acceso al mercado. El desafío está en diferenciarse y generar confianza. La combinación entre digitalización y cercanía humana va a ser clave”, reflexiona.
Antes de viajar, compartió un aprendizaje que ya le dejó el proceso: empezar, incluso sin tener todo perfecto. Escuchar al cliente, adaptarse y entender que emprender es un proceso continuo de aprendizaje.
Con Dog Appétit, Beatriz Guillén demuestra que una idea nacida del afecto puede transformarse en una marca con propósito, impacto y ahora, proyección internacional desde Paraguay hacia el continente.
Dejanos tu comentario
Protagonista en la evolución autopartista
Por: Alba Delvalle
De una industria inexistente a más de 8.000 empleos y exportaciones récord: el sector se consolidó como uno de los motores manufactureros del país. En ese proceso, Tatiana Mursa no solo fue testigo, sino parte de una transformación que cambio el juego.
Cuando Tatiana Mursa llegó a Paraguay en 2011, el desafío era claro: instalar una industria que prácticamente no existía. En ese momento, el sector autopartista contaba con una sola empresa y apenas 250 trabajadores.
Hoy, quince años después, la historia es otra, más de 8.000 empleos directos, siete empresas internacionales operando o en proceso de instalación y exportaciones que superaron los USD 400 millones al 2025.
La industria autopartista no solo creció, sino se convirtió en el principal rubro dentro del régimen de maquila, concentrando cerca del 31% de las exportaciones del sector. En términos concretos, es uno de los casos más claros de industrialización acelerada en Paraguay.
Ese salto industrial estuvo marcado con la figura de una extranjera que adoptó a Paraguay y al rubro como parte de su ecuación. Nacida en Moldavia, creció en un contexto de transformación radical tras la caída de la Unión Soviética.
Con apenas 14 años, vivió un cambio de idioma, del sistema educativo y del modelo económico, aspectos que diseñaron una característica que hoy define su liderazgo: la adaptación al cambio.
“De niña soñaba con ser médica cirujana, pero la apertura hacia Occidente despertó en mí un fuerte interés por los idiomas y la posibilidad de proyectarme internacionalmente. Me desempeñé como intérprete y mi primera experiencia profesional fue en una firma española que llegó a Moldavia para gestionar la distribución de energía eléctrica”, comenta Tatiana.
Cursó una segunda carrera en Bancos y Bolsas de Valores, graduándose como economista. En 2006 dejó Moldavia para incursionar en una industria completamente nueva para ella: el sector autopartista.
Comenzó a trabajar en Fujikura Automotive en Rumania, adentrándose aún más por Europa y África, hasta que en 2011 recibió una propuesta que marcaría su carrera: formar parte del equipo que iniciaría las operaciones de Fujikura Automotive en Paraguay.
“Éramos cuatro personas, no había industria instalada, y el país aún no figuraba en el radar industrial de este segmento. Fue un proceso transformador”, asintió. Pero la ubicación estratégica de Paraguay, cercana a los principales polos automotrices de la región, permitió operar bajo esquemas de producción exigentes como el just in time. A eso se sumó un elemento clave: el capital humano local.
La industria autopartista es intensiva en mano de obra, pero también en precisión, y ahí apareció una de las variables que terminó marcando el diferencial, conocida hoy como la participación femenina. Tatiana es actualmente presidente de Fujikura Automotive Sud América y presidente Asociación de Industrias Autopartistas del Paraguay (AIAP).
El 60 % del personal operativo en Fujikura Paraguay está compuesto por mujeres. En cargos gerenciales hay paridad, y en niveles de supervisión la participación femenina ronda el 48 %. Más que una política, fue una evolución natural basada en resultados. La industria no es masculina ni femenina, es profesional”, sostiene la ejecutiva.
En la práctica, esa afirmación se tradujo en productividad, calidad y estabilidad en los procesos. La atención al detalle, la disciplina y la capacidad de adaptación, son atributos que ella destaca en la mano de obra local femenina, que fueron claves para escalar operaciones en un sector donde los estándares son globales.
Ese mismo capital humano fue uno de los factores que convenció a las primeras empresas a instalarse en Paraguay, incluso sin antecedentes en el rubro. El otro gran factor fue el entorno, pues el desarrollo del sector no se explica solo por la inversión privada.
Hubo también un proceso de acompañamiento institucional que permitió agilizar trámites, modernizar procesos y generar condiciones competitivas frente a otros mercados. La articulación público-privada, en este caso, fue determinante, asegura.
Desde la AIAP, el foco está puesto en sostener ese crecimiento con más tecnología, menos burocracia y mayor integración regional. En ese camino, acuerdos como el ACE 74 con Brasil y el ACE 13 con Argentina fueron fundamentales para consolidar la inserción del país en la cadena automotriz regional, aunque el desafío ahora es escalar, dice.
“El sector ya demostró que puede crecer. Ahora necesita consolidar volumen, atraer más inversiones y avanzar hacia procesos cada vez más sofisticados, ahí es donde Paraguay empieza a jugar en otra liga”, afirma.
Es decir, el país ya no es solo una alternativa de costos, es una plataforma industrial en construcción, con capacidad de integrarse a cadenas globales de valor. Y en ese proceso, el autopartismo aparece como un laboratorio de lo que puede venir después. Para la CEO, el crecimiento del sector también refleja algo más amplio: la madurez del país como destino de inversión.
“Paraguay estaba preparado y esperando esta oportunidad”, remarca, al tiempo de agregar que esa preparación no fue casual. Es el resultado de años de estabilidad macroeconómica, reglas relativamente claras y una apertura progresiva hacia la inversión extranjera. Un combo que hoy empieza a mostrar resultados concretos.
En lo personal, su historia también rompe esquemas, no solo por venir de otro continente a liderar una de las industrias más dinámicas del país, sino por hacerlo en un sector históricamente dominado por hombres. Sin embargo, ella prefiere evitar ese enfoque y hablar de equipos, de capacidades y de resultados. De liderazgo adaptativo en contextos cambiantes, de formación constante y de entender que el crecimiento, tanto personal y empresarial, nunca es lineal.
Fuera del ámbito corporativo, mantiene una rutina centrada en el aprendizaje continuo, la lectura y el deporte. Pero, sobre todo, en el equilibrio. Su recorrido es un claro ejemplo de que las transformaciones, personales e industriales, no ocurren de un día para otro. Se construyen. Y Paraguay ya tiene un caso concreto que lo demuestra, con el sector autopartista, probablemente, uno de sus ejemplos más contundentes.
Dejanos tu comentario
Alliana verifica avance de la costanera: “Una nueva imagen para Pilar”
El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, realizó una verificación de las obras de la Costanera de Pilar, en su fase C, destacando que le dará una nueva imagen a la capital del departamento de Ñeembucú. El segundo del Ejecutivo estuvo acompañado por su esposa, la diputada Fabiana Souto; y el gobernador Víctor Hugo Fornerón.
Tras el recorrido, Alliana explicó a través de redes sociales que el proyecto prevé la creación de un parque lineal con avenidas, ciclovías, áreas verdes y espacios recreativos. “Una obra que no solo protegerá a la ciudad, sino que marcará un antes y un después, le dará a Pilar una nueva imagen, la posicionará como un destino turístico, impulsará el desarrollo y crecimiento de toda la región”, expresó.
El vicepresidente remarcó que esta será la costanera más hermosa del Paraguay: “Se han iniciado los trabajos de la fase C de la Costanera de Pilar, en varios lugares, en varias zonas de la ciudad. Esto es lo que va a convertirse en los parques lineales, en las bicisendas, en la playa que tenemos acá, sobre el río Paraguay”, enfatizó.
Le puede interesar: Airaldi pide control sobre el financiamiento de campaña de Miguel Prieto
Pilar será moderna y sofisticada
A su turno, el gobernador Víctor Hugo Fornerón comentó que este es un proyecto que todos los ñeembuqueños estaban esperando con muchas ansias. “Estuvimos muy ansiosos de poder ver las máquinas en pista, porque Pilar se está convirtiendo en una ciudad moderna, sofisticada, y realmente hacía falta”, enfatizó.
Alliana destacó que el trabajo está siendo emprendido por mano de obra local, ya que el 100 % de los trabajadores son de Pilar y alrededores. Finalmente, el vicepresidente consultó al oficial de obras si es que la construcción estará culminando para la Fiesta Hawaiana de 2027, que es la festividad veraniega tradicional de Pilar, que podría realizarse en este espacio. “Es lo que seguro que la gente me va a preguntar, porque queremos hacer la mejor Hawaiana en la historia de la República y del departamento de Ñeembucú”, acotó.
Siga informado con: Más de 100 médicos atienden en jornada solidaria en Pozo Hondo
Dejanos tu comentario
COCO lleva el diseño en concreto paraguayo al mercado norteamericano
Por: Adelaida Alcaraz
La empresa paraguaya COCO Concrete, fundada por Juan Carlos Calderoli, avanza en su internacionalización y comienza a posicionarse en el competitivo mercado de diseño en Estados Unidos, llevando innovación en concreto arquitectónico hecho en Paraguay.
A veces, las industrias más disruptivas no nacen en épocas de crecimiento, sino en medio de la incertidumbre. Para Juan Carlos Calderoli, la pandemia fue exactamente ese punto de quiebre atendiendo a que su actividad principal, la construcción, se detuvo por completo, obligándolo a replantear su futuro profesional.
De esa pausa forzada surgió una idea que terminaría transformándose en empresa. “Cuando la construcción se frenó, tuvimos que buscar una alternativa para sostener el equipo. Ahí empecé a explorar el concreto como material de diseño y así nació COCO”, recordó el emprendedor.
Así lo que comenzó como una adaptación de emergencia evolucionó hacia un emprendimiento industrial con identidad propia. COCO Concrete Company desarrolla piezas de concreto arquitectónico -como bachas, mesadas y mobiliario- pensadas no solo desde lo funcional, sino desde el diseño.
“No hacemos solo productos, los diseñamos para integrarse a los espacios. Trabajamos una formulación que mejora la resistencia, la terminación y permite colores integrados en la mezcla”, explicó Juan Carlos.
El crecimiento trajo consigo un desafío estructural. Era momento de pasar de lo artesanal a lo industrial. “El mayor reto fue construir todo desde cero. No había procesos definidos ni conocimiento técnico disponible en el país, así que fue un camino largo de prueba y error”, señaló.
Esa evolución lo llevó a vivir una nueva: la internacionalización y el aprendizaje en ecosistemas más avanzados. Juan Carlos celebra ser hoy uno de los emprendedores seleccionaos para representar a Paraguay en el YLAI 2026, programa impulsado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos que reúne a jóvenes líderes emprendedores de toda la región.
“Es una validación muy importante. Representa la oportunidad de mostrar que desde Paraguay también se pueden construir proyectos industriales con impacto global”, afirmó con entusiasmo.
Durante la experiencia, su foco estará en comprender cómo escalar empresas productivas en entornos más desarrollados y trasladar ese conocimiento a su negocio. “Quiero aprender cómo se organizan las empresas que logran crecer de forma eficiente, y aplicar eso para fortalecer COCO y llevarlo a otro nivel”, sostuvo.
Su visión ya trasciende fronteras. De hecho, él observa que en Latinoamérica hay una oportunidad común dada por mercados con alta demanda de diseño, pero baja oferta de producción local especializada.
“Veo un potencial enorme de expansión regional. Son problemas similares en distintos países, lo que hace posible pensar en un modelo escalable”, explicó
Para él, el futuro industrial no dependerá del tamaño de las empresas, sino de su capacidad de innovar y diferenciarse. “Todo proceso de construcción tiene limitaciones, pero ahí es donde nace la innovación. Lo importante no es solo crear algo, sino hacerlo crecer de manera sostenible”, reflexionó.