No es precisamente la coherencia el plato fuerte de la clase política. Ni de algunos medios de comunicación. O, incluso, de la mayoría. La dignidad se ha extraviado en los paralelos de la impudicia. El discurso acomodado a las circunstancias y la conducta sometida al oportunismo degradan a los hombres al servilismo más abyecto. De la crítica más temeraria, sin rubor alguno, cruzan la línea hacia el halago empalagoso y obsecuente. De los salivazos más denigrantes a los empeñosos lengüetazos que reemplazan al betún. Se apela a la extendida creencia de que nuestro pueblo carece de memoria para saltar de posiciones, no por imperio de la razón argumentativa, sino por conveniencias económicas y el compulsivo afán de lucrar con los recursos del Estado. El cargo solo es un pretexto para los ingresos colaterales. Se acostumbraron a acumular espurios privilegios desde la impunidad del poder. El mínimo atisbo de decoro se diluye en la fangosa correntada del cinismo y la desfachatez. Encerrados en la burbuja de la autocomplacencia, minimizan y hasta desprecian el juicio ético de la ciudadanía. Incapaces de construir su propio pensamiento, se visten del traje de una falsa intelectualidad repitiendo dos o tres frases de ajena procedencia. Y sin la honestidad de mencionar la fuente. Ni una discreta creatividad. Ni la más modesta originalidad. Y en el paroxismo de un lenguaje esquizofrénico disparan los más soeces agravios, producto de una incontinencia verbal que desnuda sus miserias.
Durante el régimen de Alfredo Stroessner abundaron los personajes que merecidamente se ganaron la burla social por sus excéntricas expresiones, incluyendo al propio dictador, y que ocuparon un privilegiado espacio en el álbum de la antología del disparate. Y muchos de ellos se ganaron sobrenombres (o marcantes) que coincidían con el tono gris de una personalidad disipada en la ignorancia y la estupidez. Aunque, hay que decirlo, una peligrosa estupidez que podía desencadenar trágicas consecuencias. Con la llegada de la democracia, en su periodo de transición, algunos protagonistas reataron el hilo de la historia con frases dignas de figurar en la marquesina de las mentes “luminosas”. Y en los últimos meses se ha sumado a la troupe de “celebridades” el expresidente de la República Nicanor Duarte Frutos. Así, por ejemplo, no hace mucho declaraba a un medio de comunicación que “los agravios en política prescriben al tercer mes” y que “en el coloradismo la memoria se borra rápidamente”. Dos locuciones armadas a su hechura y conveniencia. Muy cómodas para el que agravió, pero no creo que sean tan fáciles de digerir para el agraviado. Y cuando se enteró de que se había ordenado una auditoría externa en la Entidad Binacional Yacyretá, la cual manejó como su despensa familiar (fue un verdadero mascarón de proa de la corrupción), lanzó su didáctica sentencia de que “no se deben hostilizar las denuncias entre colorados”, porque –y ahí la expresión que pasará a la posteridad– “en política, el más limpio tiene mugre”. Y, en este caso específico, según las primeras sospechas, la “mugre” rondaría varios millones de dólares que se esfumaron en un sinuoso camino trazado con fibras ópticas.
El actual presidente de la República, Santiago Peña, y el titular de la Junta de Gobierno del Partido Colorado, Horacio Cartes, fueron los blancos exclusivos de sus injurias, aunque ya deberían estar prescriptas según la antojadiza concepción política de Nicanor. Con el último de los nombrados se reunió días atrás, cuya conducción partidaria llenó de elogios. De paso, se encargó de devaluar al movimiento interno dentro del cual militaba hasta hace poco, afirmando que “no hay disidencia interna”. Con esto corroboraba lo que ya había expuesto semanas atrás: que Fuerza Republicana carece de liderazgo. Por lo que veo, uno de los primeros roedores del erario en abandonar el barco fue, precisamente, Duarte Frutos.
Para su desgracia, la del “mariscal de la derrota”, no todos somos olvidadizos dentro del Partido Nacional Republicano. Es más, es su memoria histórica la que facilita su proyección y vigencia. Ahora se abrazó con el hombre que era “un peligro para la democracia” y que pondría en riesgo “el futuro de nuestros hijos” porque “ellos (los cartistas) financian el terrorismo internacional”. Y el movimiento Honor Colorado, que estaba pasando por “sus horas más oscuras”, de repente, no tiene adversario que “pueda disputarle su hegemonía interna”. En cada discurso se encargó de difundir como “verdad revelada” el “informe de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad)”, que tenía un doble propósito: fulminar políticamente al actual presidente de la ANR y destruirlo económicamente. Pero qué importa ya. Total, según él, “los agravios prescriben a los tres meses”. ¿Hubo, previamente, reconocimiento de pecados y sincero arrepentimiento? No, para nada. La soberbia no admite semejante debilidad.
Este es el mismo Nicanor Duarte Frutos que aseguraba que “Horacio parecía un loro borracho que estaba recitando su amargura por la pérdida del poder. No se le puede exponer a un expresidente en un escenario cuando no tiene la estabilidad suficiente”. Es hora de que Duarte Frutos ponga en práctica sus propios consejos. O que alguien le cuide.
Con Duarte Frutos hay una fatal predicción de inevitable cumplimiento. Para él, la traición solo es cuestión de tiempo. A su larga cadena de víctimas ahora añadió a Mario Abdo Benítez. Y conste que el exmandatario fue advertido. Buen provecho.
Esta vista aérea muestra a la gente reunida en la Plaza de Mayo con motivo del 50 aniversario del inicio de la última dictadura militar (1976-1983) en Buenos Aires. Foto: AFP
Decenas de miles marchan contra del olvido a 50 años del golpe en Argentina
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Decenas de miles de personas marchan este martes en Buenos Aires en una jornada de memoria a 50 años del golpe de Estado que instauró una sangrienta dictadura en Argentina, en medio de tensiones por un legado que el presidente Javier Milei busca revisar.
Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, la masiva movilización se extiende a lo largo del kilómetro que separa la Plaza de Mayo de la avenida 9 de Julio y desborda en las calles aledañas, completamente colmadas de manifestantes.
Organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales llamaron a manifestarse en todo el país portando fotos de los desaparecidos, que cifran en 30.000 y el gobierno estima en menos de 9.000.
El arte y la memoria se encuentran en homenaje a Hermann Guggiari
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Guggiari Pizza + Arte rendirá homenaje al artista paraguayo Hermann Guggiari, uno de los máximos referentes de la escultura moderna en Paraguay, en un evento abierto al público que combinará arte, memoria y encuentro cultural.
La actividad se realizará este viernes 20 de marzo, a las 19:30, en el Bosque de los Artistas (España casi General Santos, Asunción), espacio que fue su casa-taller y punto de reunión de creadores e intelectuales.
El homenaje incluirá una exhibición artística con invitados, así como un espacio gastronómico, con el objetivo de generar un ambiente de intercambio y comunidad en torno al arte. El acceso será libre y gratuito, buscando acercar su legado a nuevas generaciones.
Hermann Guggiari fue pionero en el uso del hierro en la escultura local, desarrollando una propuesta moderna y expresiva que marcó a la producción contemporánea del país. Su obra transmitió valores como la libertad, la dignidad humana y el compromiso social.
“Mi abuelo entendía el arte como un acto de libertad y su influencia sigue vigente en artistas paraguayos”, destacó Bruno Guggiari.
Su legado continúa impactando más allá de la escultura, inspirando a diversas disciplinas creativas y consolidando su lugar en la historia cultural del Paraguay.
El encuentro tendrá lugar el viernes 20 de marzo, a partir de las 19:30, en el Bosque de los Artistas (España casi General Santos, Asunción). Foto: Gentileza
¿Qué será de la memoria con la crisis actual de la narración?
Ricardo Rivas
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
Fotos: Gentileza
Si la narración está en crisis, ¿cuáles serán los hechos de aquellos relatos que serán la historia? Tal vez recordemos lo que nunca sucedió. Algunas memorias también podrán ser fake news.
Los veranos y el descanso ya no son como lo fueron. ¿Algo lo es, acaso? El cambio climático, por un lado, con temperaturas abrasadoras, solazos demoledores, vientos cálidos inesperados, lluvias y tormentas repentinas, y las urgencias de la vida cotidiana hacen que a la idea de descansar se le agreguen agendas sociales por momentos agotadoras.
Recorrer playas y paradores en las extensas costas marítimas bonaerenses en la Argentina es interesante. Mucho más si se presta atención a las charlas informales que se escuchan acá, allá y acullá. Tendencias, lecturas livianas, chimentos, negocios, viajes... muchos viajes, el mercado de pases en el fútbol, los costos para ir al Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, romances de otros con otras... de otras con otras... de otros con otros... (siempre ajenos) y “trampas” propias en tonos casi inaudibles... nada queda por decir, por contar, por confidenciar.
Las segmentaciones marketineras que supimos conseguir parecen diluirse. Todo es muy parecido. Sin embargo, charlar con Tony y Dani en una playa solitaria de Costa Esmeralda, poco más de 1.610 kilómetros al sur de mi querida Asunción, es interesante. Viajeros los tres, disfrutamos cuando intercambiamos anécdotas, curiosidades y compartimos historias. No nos vemos con frecuencia.
De allí que, cuando logramos reunirnos, el tereré con yerba sabor a naranja, mezclada con menta y boldo, nos acerca marcadamente al placer. Antonio, este viernes, fue el último en llegar. Cansinamente lo vimos acercarse. “Disculpen la demora, pero me quedé leyendo un breve texto de Byung-Chul Han (67)”, explicó. Comprensible. El filósofo coreano que desde los 22 años vive en Alemania, autor de “La sociedad del cansancio”, sacude, conmueve, dispara reflexiones.
Con argumentos tan sólidos como sensatos nos induce a dejar atrás la idea coreana de vivir “pali pali” (rápido, rápido) para llegar a ninguna parte y avanzar hacia el “chon-chon-hi (despacio, lentamente), que tanto le ha permitido crecer a China”, como tiempo atrás decía con frecuencia el apreciado diplomático y amigo Jung Myung Hoon, cuando estaba destinado en Buenos Aires.
OPTIMIZAR EL AMOR
“Será posible optimizar el amor?”, preguntó Dani en alta voz. En la pantalla de celu leía The New York Times. La tertulia playera se disparó. “Menos de tres años atrás supe del señor Cody Zervas por su perfil en la red Linkedin”, dije a modo de réplica. Es un tipo interesante que –por lo menos en esa publicación– propone “love at first match”. Amor a primera vista. En su perfil se define como “cofundador y director de operaciones” de la firma Keeper que, en esa misma red (https://www.linkedin.com/company/keepermatch/), propone “conocer a la persona que cumple con tus expectativas” porque te aportará “la solución de emparejamiento más avanzada del mundo, impulsada por IA (inteligencia artificial) y la ciencia de las relaciones guiada por el cuidado humano”.
En ese contexto, recomienda su empresa (en construcción) al público reticular y les asegura que Keeper será la que “te presentará a tu media naranja”. También añade un dato relevante, “1 de cada 10 coincidencias termina en matrimonio”. Fuerte, ¿verdad? Pero deja un mensaje para acompañar la reflexión que sigue –inevitablemente a la oferta–, “una oportunidad es todo lo que necesitas”.
Mensaje claro, fuerte y… atractivo. Pero vale puntualizar que Cody –por lo menos desde el 9 de febrero de 2022– parece estar en espera de esa “oportunidad” que promueve. Desde aquel día –más precisamente desde las 4:20 de aquella madrugada insomne– Zervas, en su cuenta de X (@codyzervas) postea: “Anuncio emocionante (¿quizás triste?). Ahora, estoy ofreciendo oficialmente una recompensa de USD 20.000 a la persona que me presente a mi futura esposa. Voy a aumentar ese número cada año hasta conocerla. ¡Esto debería ser divertido y/o desgarrador!”.
Según la colega periodista Amanda Hess, del periódico The New York Times –el que lee Dani– hasta el pasado 9 de enero, “Zervas sigue soltero”. Más aún, relata que Cody “en noviembre viajó a San Francisco para representar a Keeper en el Simposio del Amor, un encuentro informal de ‘fundadores, expertos e intelectuales sinceros’ interesados en ‘proliferar las relaciones sanas a gran escala’”.
AMOR SALUDABLE
En aquella cita que se extendió un fin de semana entre los días 14 y 16 de aquel mes, quienes la organizaron la caracterizaron como “una conferencia para personas que intentan resolver las relaciones modernas” porque ha cambiado el amor. Como ejes del encuentro propusieron abordar “la industria de las citas, la inteligencia artificial predictiva y la psicometría para el emparejamiento, y la ciencia del amor saludable”.
Fuerte, ¿verdad? El vuelo rasante de algunas gaviotas que disputan los restos playeros con chimangos que les disputan territorio altera un poco el ambiente. La rompiente, levísima a la hora de la bajamar, susurra. Dani lee NYT en alta voz.
La periodista Hess –quien al parecer estuvo allí– cuenta que durante las actividades por las que cada participantes pagó USD 200 se “exploraron las prácticas matrimoniales ‘metarracionales’”; que hubo “una sesión relámpago de emparejamiento”, y detalla que “entre la concurrencia se encontraban un filósofo-ingeniero formado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que genera ‘gemelos’ digitales humanos para simulaciones de citas (también disertó) una mujer que planea imprimir su propia moneda bajo el seudónimo de Ayn Forger; una ‘coach mental’ británica que ofrece sesiones de intuición; (y) un gestor de redes sociales que está desarrollando una religión para personas con autismo”.
Nos envolvió un profundo silencio. “Nada sorprendente”, dije. No fue una expresión feliz. Mis dos amigos me miraron seriamente. Los percibí incrédulos. Dejé correr unos segundos para contarles que “menos de dos años atrás durante varios días escuché atentamente a un preocupadísimo hombre de negocios –riquísimo– que convocaba a través de las redes –según él– ‘a las multitudes para orar de corazón... fervorosamente para que el mundo se llene de amor’”.
LA IGLESIA AMORISTA
Una querida amiga, cuya identidad preservaré en procura de que no decaiga su alto prestigio profesional y académico, nos invitó personalmente. En detalle relaté que a su convite respondí con una pregunta: “¿Es, tal vez, un acto religioso?”. La respuesta fue de altísimo contenido indiciario respecto de su personalidad megalómana. “Sí”, respondió con firmeza mientras sus ojos entrecerrados los elevaba hacia el cielo.
“Después de mucho predicar, he fundado la Iglesia amorista de la nueva centuria, con la que cambiaré el mundo y terminaré con las guerras”. Tony y Dani –como nosotros en aquella situación que nunca habíamos imaginado– permanecimos en el más profundo silencio. El autopercibido profeta, por si algo faltara entonces, nos informó que “una decena de días atrás ordené a mis primeras discípulas y discípulos que pronto enviaré a que profundicen su formación con una sabia maestra en San José de Costa Rica para que luego marchen a predicar”.
Inmediatamente, nos invitó para que participáramos de una inminente cadena de oración que “en las redes” comenzaré “para pedir por la salud de…”. Nunca volví a verlo. El tereré se había agotado. La sed se hacía sentir. Una botella de Barón B Brut Nature, bien fría, llegó en el momento justo. “Vamos bien?”, preguntó Dani. “Serían posibles este tipo de emergencias sorprendentes sin la irrupción en la vida cotidiana de continuos desarrollos tecnológicos?”.
REALIDAD MIXTA
Admito que alguna vez imaginé que esto podría suceder. Las prácticas sociales cambian vertiginosamente. Es preciso entender que –especialmente en algunas grandes megalópolis de alta complejidad– la realidad mixta, aquella que deviene de la interacción de la realidad real (por llamarla de alguna manera comprensible) con la realidad virtual múltiples situaciones pasan a ser corrientes.
Preocupante, por cierto, en algunos casos. Recuerdo que allá por octubre de 2018 me sorprendí cuando supe Akihiko Kondo –por entonces 35– se casó con Hatsune Miku, un animé “de edad indefinida”, como lo consigné el domingo 7 de febrero de 2021, en #ElGranDomingo. Aquella unión, sin embargo, solo se extendió por una media docena de años. Kondo se divorció de Miku, aunque otras versiones dicen que los desarrolladores decidieron que ese animé debía morir.
El rumor (tal vez una más entre millones de fake news) aseguran que le ofrecieron a Kondo reemplazarla. Pese a ello, Akhiko relata a quien quiera oírlo que era noviembre de 2024 cuando aquel esposo trocó por divorciado virtual. Tal vez, el primero de la historia. “Estoy seguro de que recibiré críticas, pero intento hacer cosas dentro de lo que no es ilegal”, expresó y explicó además en sus redes que justamente aquella fue “la razón por la que me casé con Hatsune Miku en mi casa (...) y traté de ir a Disneylandia de Tokio con mi muñeca de Miku”.
En el 18, el sociólogo Masahiro Yamada dijo públicamente que casarse con animés es “una costumbre en aumento”. Se dice que un 12 % de los jóvenes japoneses (según algunos reportes circulantes cuyos contenidos no son para nada sencillos de verificar) “suelen enamorarse de este tipo de creaciones”. Esas informaciones precisaban también que “como Akihico, cerca de 4 mil parejas formaron otros tantos matrimonios similares”.
“Un 12 % de los jóvenes japoneses suelen enamorarse de este tipo de creaciones” como Miku. Como Akihiko, cerca de 4.000 personas formaron parejas similares”, explica el sociólogo Masahiro Yamada
Sorprendentes, por cierto, las prácticas sociales emergentes en la realidad mixta. Para rescatar la que ya parecía una charla con final incierto, intenté validar mis dichos. “Mi amigo-hermano Augusto, que además era mi jefe periodístico cuando aquella historia estalló en los medios –tradicionales y digitales– sabio y humilde me aseguró que aquella práctica de Akihiko se llama ‘fictosexualidad’, caracterizada como una orientación o atracción sexual/romántica enfocada en personajes ficticios (animé, libros, videojuegos) que, en algunos casos, se asocia con el espectro asexual”.
NUEVAS FORMAS DE INFIDELIDAD
No agregó una palabra más. “Ubi umilitas ibi sapientia”, como suele decir con frecuente ironía un profundo conocedor de los libros sagrados de no menos de tres religiones monoteístas. ¿Platonismo? Quizás. ¿Enamorarse de animés? Y... sí. ¿Parejas simbólicas? Uhmmm…. ¿Relaciones emocionales profundas? Lo admito, no sé qué decir. “La infidelidad ha existido siempre, pero con la era de las redes sociales ha adoptado nuevas formas”, sostiene la colega periodista Judit González Pernía el pasado 11 de diciembre en La Vanguardia, uno de mis periódicos preferidos en cada uno de mis días.
Agrega luego que “el intercambio de mensajes o ‘texting’ (Whatsapp, Telegram, Signal, Wechat, entre otras plataformas de mensajería) se ha convertido en una práctica habitual entre muchas parejas, (y) especialmente entre los más jóvenes”. Y va más allá. Describe que “hoy (...) algunas personas usan chatbots (un programa informático capaz de simular una conversación con un ser humano a través de medios como el texto o la voz) no solo para consultas cotidianas, sino también como sustitutos de otra persona en conversaciones íntimas”.
En ese contexto, González Pernía puntualiza que “lo que comenzó como un juego (dialogar con chatbots) está evolucionando hacia algo más profundo” porque, para algunas personas, “separar lo real de lo digital se vuelve cada vez más complicado” y –tal vez– preocupante, me atrevo respetuosamente a agregar. La colega –licenciada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya– reporta también que “hay parejas que ya acuden a terapia porque uno de los miembros interactúa más con la IA (inteligencia artificial) que con su pareja”.
“La infidelidad ha existido siempre, pero en la era de las redes sociales ha adquirido nuevas formas”, sostiene la periodista Judit González Pernía
CRISIS DE LA NARRACIÓN
¿Cotidianidades en los tiempos de la realidad mixta? Tony abandona el silencio que, de alguna forma, nos invadió a los tres. El pensamiento de Byung-Chul Han vuelve al ruedo y gana el centro de la escena. En 2023 publicó “La crisis de la narración”. ¡Librazo! Nos recuerda que, palabra más, palabra menos, narrar por estos días es hacer publicidad. Por múltiples razones y actividades, hombres y mujeres marketinean cada instante de sus vidas. ¡Y lo hacen en las redes!
“Todo pareciera ser publicidad o... ‘autobombo’, como decimos habitualmente. Practicamos el storytelling para comunicar nuestras cotidianidades a través de historias. Visuales o audiovisuales para vender lo que somos y/o lo que hacemos... y las mandamos por las redes… que están llenas de breves historietas sin profundidad y chismes de celebridades muy poco célebres más que por sus correrías. Esa es la crisis de la narración”.
El sol ya se despidió. Regresará a las 5:20 de mañana. En un rato más será el tiempo de la luna. Volvimos a mirar el huidizo horizonte que –como lo dijo Galeano– cuando nos acercamos un paso se aleja un paso. Una constante que no podremos cambiar. Nos despedimos. En el regreso un interrogante se apodera de mí. Si Byung-Chul Han tiene razón y la narración está “en crisis”... ¿cuáles serán los hechos de aquellos relatos que serán la historia? Tal vez –pienso– recordemos lo que nunca sucedió. Algunas memorias también podrán ser fake news.
“La narración está en crisis”, afirma el filósofo coreano Byung-Chul Hang y explica que todos practicamos el storytelling como práctica social y lo mandamos a las redes
A 33 años de la tragedia de Acahay: el caso que conmocionó al país
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Este sábado 31 de enero se cumplen 33 años de la tragedia de Acahay, uno de los episodios más conmocionantes de la historia reciente del Paraguay. El hecho fue protagonizado por el escribano José Vidal Céspedes Estigarribia, conocido luego como “el loco del volante”, quien a bordo de una camioneta Mitsubishi Montero mató a siete personas y dejó nueve heridas durante un furioso arrebato que aterrorizó las calles de la ciudad de Acahay.
La tragedia ocurrió en 1993, mientras la comunidad celebraba la tradicional fiesta del Oropel, un evento que reunía a familias y vecinos en un ambiente festivo. Vidal Céspedes, de 39 años, había llegado ese día desde La Paloma (Canindeyú), donde residía con su familia, para visitar su ciudad natal.
Horas antes del ataque, el escribano compartió un encuentro familiar en un arroyo de la zona junto a su esposa e hijos. Durante el almuerzo consumió bebidas alcohólicas, pese a tenerlo estrictamente prohibido debido a una reciente cirugía de páncreas y al tratamiento con medicamentos fuertes, indicaciones médicas que decidió ignorar.
Según declaraciones de sus familiares, tras el mediodía su comportamiento comenzó a cambiar, pues tenía la mirada perdida y se mostraba alterado, aunque continuó participando de la reunión mientras ingería alcohol y medicación. Cerca de las 16:00, de forma violenta y prepotente, obligó a su esposa e hijos a subir a la camioneta para regresar, generando temor y tensión en el grupo.
En una tarde causó terror y marcó a la ciudad de Acahay. Foto: Gentileza
Durante el trayecto, Vidal comenzó a acelerar bruscamente, provocando el llanto y los gritos de sus hijos, lo que lo alteró aún más. En un punto del camino se detuvo y obligó a bajar a su familia. A partir de allí, volvió a arrancar el vehículo y se dirigió a gran velocidad hacia el casco urbano.
En su recorrido, arremetió deliberadamente contra todas las personas que se cruzaban en su camino, dejando un saldo de siete fallecidos, nueve heridos y la muerte de un caballo. Las víctimas fatales fueron Sergio Domínguez, Roberto Salvador Segovia, la niña Shirley Andrea Acuña, de apenas 4 años, Édgar Domingo Maldonado, los hermanos Francisco y Félix Bordón, y finalmente Rubén González.
El caso generó una profunda conmoción nacional, agravada por el hecho de que el autor era una persona conocida en la zona, de trato cordial con sus compueblanos y con intenciones de postularse como diputado.
“El loco del volante”, fue detenido en un cañaveral. Foto: Gentileza
Tras abandonar el vehículo, que fue hallado con rastros de sangre, Vidal se escondió en un cañaveral y fue detenido horas después por la Policía Nacional, con apoyo de militares. Durante su arresto afirmó no recordar nada de lo ocurrido, versión que no convenció a los investigadores del Ministerio Público.
El escribano fue condenado inicialmente a 25 años de prisión, pena que luego fue reducida a 22 años. Falleció en 2011, tras ser internado en un sanatorio privado por complicaciones derivadas de la diabetes. A más de tres décadas del hecho, la tragedia de Acahay sigue viva en la memoria colectiva como un recordatorio del horror que puede desatar la violencia sin control.