- Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- jzaratelazaro@gmail.com
La educación financiera en nuestro país sigue constituyendo una de las materias pendientes que amerita que le podamos dar el justo lugar que le corresponde y que pueda ser impartida tanto a nivel de ciclo primario y medio en escuelas y colegios públicos y privados como materias que formen parte de la malla curricular que permitan a nuestros niños y jóvenes valorarlo en su justa dimensión que les permitan crear la debida conciencia e importancia a algo que nos atañe a todos en nuestro día a día y del cual depende en forma primaria nuestro “yo presente” y nuestro “yo futuro”.
Esperemos que el nuevo ministro de Educación, junto con sus inmediatos colaboradores, se conciencien debidamente de esto y que a partir del 2024 en todas las escuelas y colegios sea impartida a los alumnos.
Vivimos en plena era del consumismo. El marketing cada vez se muestra “más agresivo” dentro de los diversos segmentos empresariales y no empresariales, pues los niveles de competitividad siguen creciendo en casi todos los sectores y a eso ya no lo para nadie.
Somos nosotros los que desde chiquitos tenemos que ir conociendo en forma gradual y sostenida los distintos aspectos que hacen relación a los principios básicos y a la relación costo-beneficio que encierran una buena educación financiera.
Así como profundizar en lectura comprensiva y matemática tiene su cuota de importancia, la buena educación financiera no es menos, y sigue formando parte del eslabón de conocimientos primarios.
Es por ello que desde niño se los debe ir inculcando en función a la edad de cada uno con ilustraciones gráficas u otros sistemas que los puedan llegar en forma efectiva y que no los olviden, pues dicen que lo “que entra por los ojos” es lo más importante en la vida de los seres humanos.
Se recomienda fuertemente que tenga continuidad dentro del nivel medio en donde los jóvenes y más que los niños deben crear verdadera conciencia de la importancia que reviste una buena educación financiera.
Siempre solemos leer los hijos “son el reflejo de sus padres” y es verdad en gran medida. Y en cuántos hogares nacemos y crecemos sin que nuestro papá y mamá nos hayan inculcado sobre las bondades del buen manejo de nuestras finanzas personales.
Quizás en su interior no los hayan deseado, sino más bien muchas veces por desconocimiento de los principios básicos que los rigen, y son justamente estas personas adultas las que vemos todos los días que están sobreendeudadas por no haber sabido manejar racionalmente su relación ingresos-egresos y concienciarse debidamente de que no resulta recomendable deber más de lo que nuestra capacidad de repago nos permite.
Sería bueno que empresas privadas contraten a economistas expertos en finanzas personales como parte de su responsabilidad social corporativa y puedan empezar a impartir todo lo que se debe saber acerca de esta disciplina a todos sus funcionarios y que los receptores también sean los propios educadores, ya que mal podrían ellos impartirlo en forma eficiente y eficaz dentro de la malla curricular en escuelas y colegios, cuando muchos de ellos demuestran un pobre conocimiento de todo esto.
A nivel país hemos avanzado en los últimos años en materia de inclusión financiera, al tiempo que se han impulsado normativas tendientes a facilitarlo, incluyendo la adopción de cuentas básicas de ahorro y los corresponsales no bancarios en casi todos los departamentos.
Nos vendrá muy bien a muchísimos de nosotros, puesto que como los han señalado referentes del Banco Mundial, una de las formas más expeditivas de combatir la extrema pobreza es mejorando los niveles de calidad educativa principalmente dentro de los ciclos primario y medio que conforman el principal basamento para una buen nivel de aprendizaje en la universidad.
Esperemos que nuestras autoridades salgan de sus oficinas y coordinen interinstitucionalmente acciones que puedan ir en beneficio de nuestros niños y jóvenes, dado que un buen conocimiento de los principios que rigen a la educación financiera contribuirán a un mejor manejo de nuestras finanzas personales.
Se recomienda fuertemente que tenga continuidad dentro del nivel medio en donde los jóvenes y más que los niños deben crear verdadera conciencia de la importancia que reviste una buena educación financiera.

